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Mercedes, Herminia, Inés y otros personajes que representan el papel de la mujer en 'Cuéntame cómo pasó'

  • Mercedes, el personaje que más ha vivido la evolución de la mujer
  • Herminia e Inés, dos generaciones muy diferentes pero luchadoras. 
  • Repasamos los casos en los que la serie ha tratado el cambio de la mujer en la sociedad

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 Mercedes, Herminia, Inés y otros personajes que representan el papel de la mujer en 'Cuéntame cómo pasó'
Mercedes, Herminia, Inés y otros personajes que representan el papel de la mujer en 'Cuéntame cómo pasó' rtve

Después de más de 300 capítulos y 19 temporadas, Cuéntame cómo pasó sigue siendo fiel a todos los problemas que han surgido en la sociedad, y cómo no, también aquellos referentes a la mujer. En la serie, en la que el cambio de la mujer es representado por muchas actrices, pero sobre todo en las protagonistas.

Mercedes, una mujer que lucha por sus derechos

El personaje que mejor ha representado ese cambio desde finales de los 60 hasta los 80 es Mercedes, pero la verdad es que todo lo que le ha pasado a la matriarca de los Alcántara se sigue viendo hoy en día.

¿Os acordáis de cuando Merche estuvo a punto de ser una “mujer ideal”? Fue Don Pablo quién presentó a Mercedes al concurso de televisión, y aunque solo fuera para promocionar el negocio, la verdad es que era (y es) una mujer ideal.

Mercedes no solo se encargaba de las tareas del hogar, sino que además empezó a forjar su propio negocio. Primero fue cosiendo pantalones, después montando su propia boutique en el barrio con Nieves donde ella misma diseñaba los trajes hasta llegar a hacer desfiles.

No recomendado para menores de 7 años  Cuéntame cómo pasó - Cap.78 - La mujer ideal
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso.

Todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

"A pie, como una ciudadana más, inicia su jornada habitual...

...doña Inmaculada Martínez, elegida en Montecatini...

...Mujer Ideal de Europa 1970.

Es madre de tres hijos.

Cree que cualquier esposa es una mujer ideal...

...si cuidas de su familia.

Le gusta ir a comprar.

Luego lleva a sus hijos a tomar el sol.

Cuando hace buen tiempo...

...doña Inmaculada, Ada en la intimidad...

...les lleva a la piscina para que disfruten del agua y el sol.

A mediodía regresa a casa para preparar la comida de la familia.

No hace falta tomarse mucho tiempo.

Ada ha sabido simplificar las tareas del hogar.

Por la tarde...

...cuando su marido regresa, salen a dar un paseo.

Los libros les gustan a los dos.

Cuando llega la noche, la Mujer Ideal vuelve a convertirse en madre.

Acuesta a los pequeños, charla con ellos...

...les da un beso y les enseña a rezar.

No es tan difícil, con un poco de amor, ser una mujer ideal".

¡Merche!

¿Dónde está Merche?

Se ha ido ya.

¿Se ha ido sin decirme nada?

No querría despertarte, tenía prisa.

Siéntate, te haré el café.

Buenos días, tío.

Hola. ¿Y mi camisa?

¿Qué camisa? La que me iba a planchar.

¿Es esta, tío?

A ver. Claro que es ésta.

¡La única que va con el traje y está sin planchar!

Se le habrá olvidado, pero siéntate.

Hazle el café al tío. Te la plancho en un minuto.

¿Qué haces todavía en pijama, Carlitos?

¿Qué hora es?

¡Las nueve menos cuarto, venga, arrea!

Mamá no me ha despertado.

¿Ah, no? ¡Vaya!

Yo le visto en un momento.

No, me visto yo.

¡Te vistes tú, pero vamos!

¿Y a Merche qué le pasa?

¡Se olvida de todo!

Tiene muchos problemas con el trabajo.

¡Yo también tengo problemas, Herminia!

¿Adónde iba hoy con tanta prisa?

A los almacenes.

Pues no, porque la reunión era mañana y tenía que estar yo.

La habrán cambiado.

¡Me cago en la leche!

Seguramente será así.

Y aquí el tonto del jefe de ventas sin enterarse.

Me voy a callar...

Me voy a callar.

Voy a acercar a Carlos con el coche, porque no llega.

Con el coche, no. Se lo ha llevado Mercedes.

¿Cómo que se ha llevado el coche?

No ha encontrado taxi.

¡A ver si va a ser ahora el tóqueme Roque!

Bueno...

¡Estoy harto con el coche!

Bueno, hombre.

¡Antonio!

¿Qué? Toma la camisa.

¡Y me voy, me cago en la leche!

¡Anda, anda!

No me diga que no están.

Acabo de oírla decir que me diga que no está.

Los sinvergüenzas de Paracuellos.

¿Lo intentas?

¿Señor Paracuellos?

¡Ah, señorita!

Dígale al señor Paracuellos que tenemos el pedido en el almacén.

Si hace falta, lo llevo yo misma.

¡Oiga...!

Me ha colgado.

Pues así llevo yo tres esta mañana.

¡Será posible!

Este pedido nos lo comemos con patatas.

Vengo de Almacenes Simeón. Nos van a reducir el pedido.

No puede ser.

Y la temporada que viene no contamos con ellos.

¡Estamos apañados!

¿Has visto a Antonio?

¡Eh, oiga, señor Alcántara!

Desiderio, ¿qué haces aquí?

Recogiendo lo último.

No voy a dejar a mis chicas a solas contigo.

Yo también me voy.

¿A Alpedrete?

No, me voy de Meyni.

¡Qué tontería!

No te irás por mí, ¿no?

Y porque estoy hasta las narices.

Yo aquí no ganaba ni un duro. ¿Qué pinto aquí?

Lo mismo que yo.

¡Si tú eres uno de los dueños!

Tú eres el jefe de ventas.

No soy jefe de ventas, no soy nada.

No puedes dejar a Merche. Tienes que apoyarla.

¿Quién me apoya a mí?

Tu familia, tus amigos.

Nadie me hace caso.

¿Qué tendrá que ver? Tú te vas con don Pablo.

Pues claro, ¿qué voy a hacer si no?

No ves que aquí no...

Ten cuidado.

El hombre tropieza tres veces con la misma piedra.

Desi, no te lo voy a tener en cuenta.

Ya.

¿Ha dicho Josete qué le pasaba?

No, iba a su casa, pero ahora volvía.

Oye, es Josete y va en bici.

¡Anda!

¿Quién se la ha dejado? No sé.

Hola.

Hola.

¡Joder, macho! ¿Y esa bici?

Me la ha regalado mi madre.

¡Si tu madre no tiene un duro!

No tendrá un duro la tuya.

La mía tiene 2.000 duros.

¡Vaya trola!

Gracias a mi anuncio.

¿Te han elegido a ti?

Claro.

Lo dije mil veces, pero no me hacéis caso.

Eres muy feo para salir por televisión.

Pues esta semana sale mi anuncio.

Y no os voy a dejar mi bici, os chincháis.

Josete.

No te pongas así.

"En 1971 la fama no se había convertido...

...en la nueva religión nacional.

No sospechaba que la fama destruiría familias y amistades".

Habla en ruso

¡Joder!

Puerta

Con su permiso. Hola.

"Strasviskiev". ¿Cómo?

Quiere decir cómo estás, en ruso.

Bueno, bien.

No... No, no estoy muy bien.

No, que no se dice bien.

Se dice "jaraso".

O "chen jaraso" que es muy bien.

Pues "ochen" don Pablo.

Hablar ruso.

Tiene razón.

Apúnteme a las clases.

¿Eso quiere decir...?

Sí, lo he pensado mejor...

Dejo Meyni y me vengo si la oferta sigue en pie.

Claro que sigue en pie. Y me alegro.

Vamos a celebrarlo con un poquito de "vodkarruski".

¿A estas horas?

Los rusos beben a cualquier hora.

Toma.

Ya verás cómo no te arrepientes.

Meyni es un negocio del pasado.

Ahora el futuro está tras el telón de acero.

¡Hay que fastidiarse!

El telón de acero.

La primera vez que salgo y es a Rusia.

Esos comunistas ladran mucho, pero muerden poco.

20.000 al mes.

Más las comisiones. Y gastos de representación.

Me pone en casa, ¿qué quiere que le diga?

A mí, nada, se lo dices a Gloria.

Ahora mismo. "Nasdrovia".

Bueno, pues "nasdrovia".

¡Todo, todo!

Otra cosa, don Pablo. ¿Qué?

A Merche no se lo diga, no he dicho nada.

¡Yo qué voy a decirle! Ni tú le digas nada.

Se va a cabrear.

¿Cuándo ibas a ganar 20.000 pesetas en Meyni?

Quite, quite.

Ni nada, tal como están las cosas.

"¿Nasdroviamos?"

Eh... Otra cosa.

¿Qué pasa?

Esto vamos juntos, ¿verdad?

Claro, Antoñito. Vas a ser mi mano derecha.

Pues cuéntemelo todo.

Todo, Antonio. Como un libro abierto.

Bueno. "¿Nasdroviamos?"

Sí. Venga.

Está bueno.

No amontonéis todo en este lado, que se va a caer.

Ponedlo arriba.

A ver... Se me fue el santo al cielo.

Vamos ahí.

Lo siento muchísimo, Antonio.

¿Qué te voy a decir?

Pues todo, si no, me quedo en "albis".

¿Lo de la reunión?

¡Y dale! Debí decirte lo de la reunión.

Anoche estaba muy cansada y se me olvidó.

Y esta mañana estabas tan dormido que pensé:

¿Para qué?

Ya me olía que iban a reducir los pedidos.

¡Otra, me cago en la leche!

Soy un desastre.

A mí me cabrea que cojas el coche y me dejes "tirao".

Lo otro ya está arreglado.

No, está todo manga por hombro.

Entre una cosa y otra... Quiero hablar, pero no aquí.

Como no nos vemos, no podemos hablar.

Ahora, Merche. ¿Ahora?

Vamos a la oficina.

¡Venga, nene, qué es para hoy!

¡Va, va!

Como sigas así, acabarás pareciendo un obrero de verdad.

Tengo agujetas hasta en los zapatos.

Agua y azúcar, es lo mejor.

Quiero parar a comer.

Te lo dejo aquí.

¿Qué te toca?

Tengo albóndigas.

¡Qué lujo! Yo tengo un bocadillo y fruta.

Te doy. Mi abuela pone para un regimiento.

Échame agua.

¡Si la belleza fuera pecado, tú estarías en el infierno!

¡Morena, estás de toma pan y moja!

Anda que...

¡Te voy a meter de todo menos miedo...!

¿Te molesta? -Pues, hombre,...

¿Has hecho mis cursillos de respeto, igualdad y todo eso?

No, pero hay que ser...

Un poco bestia.

Cuando llegué me parecían unos trogloditas.

No me parecen trogloditas, no es eso.

Pero lo piensas.

Es porque uno de izquierdas no puede ir criticando a los obreros.

¡Cómo las sueltas! -Es la verdad.

Toma.

¡Lo que vas a aprender!

¡Déjalo ya!

Dejo Meyni.

¿Cómo que dejas Meyni?

Pues eso, esto no puede seguir así.

¿Me estás diciendo...

...que me dejas?

Que me dejas sola.

¿Ahora?

Ahora no hay nada que hacer.

¿Cuál es mi trabajo últimamente? Ninguno.

¿Nada que hacer? Eres jefe de ventas.

No vendemos ni un pañuelo.

Puerta

¿Molesto?

Pase. Hola, don Pablo.

Doña Amelia Santos, redactora jefa de la revista "Telva".

Mercedes Alcántara. Mercedes Fernández de Alcántara.

Su marido. Mucho gusto.

El gusto es mío. No hay mucho tiempo.

Se presentó tarde y los reportajes ya están.

Vamos a tener que darnos mucha prisa.

¿Qué reportajes?

La revista querrá hacer un reportaje.

Y la televisión.

Es para el concurso de la Mujer Ideal.

¿La Mujer Ideal?

No me habías dicho nada.

Yo no me he presentado a ningún concurso.

Alguien la presentó.

No perdamos tiempo.

No, esto es un error.

Habrá sido el niño...

No, fui yo el que presenté tu candidatura.

Y los motivos sobran.

Elegancia, belleza, gran estilo...

...y dotes para los negocios.

¿Qué más se puede pedir a la Mujer Ideal de España 1971?

Hombre, esto es importante.

¿Me disculpan un momento?

Se va emocionada.

No, irá al baño.

No me puedo quedar en casa mano sobre mano.

Aquí no hay trabajo para más.

Bastante tienes en casa. No se hable más.

Yo no quiero que se me enfade.

No me enfado.

Pero hace días que arrastro cansancio.

Le he dicho que vaya al médico.

No me gustan los matasanos.

Tú vete a la prueba, igual te eligen.

¿Cuál?

A la del Canciller.

¿De bailarina? No.

¿Bailarina?

Sí, de ballet clásico.

No es ballet, es para ser gogó. ¿Eso qué es?

Unas chicas que bailan con minifalda en una jaula.

No le digo más.

Como "El lago de los cisnes".

¡Preciosa en una jaula con minifalda!

Si le vuelves a decir algo a Paquita, te enteras.

Yo pienso ir y seguro que me eligen.

¡Qué más quisieras!

Tengo muy buen tipo y mucho ritmo, que lo sepa.

Si tú lo dices.

No empecemos.

Lo que tienes que hacer es casarte.

Y dejarte de minifaldas y de jaulas.

No me salen candidatos.

Yo quiero ganarme la vida y ser independiente.

¿Para qué?

Para no pasarme la vida al servicio de un hombre.

¡Dios, lo que hay que oír!

Tiene razón Pili. Si yo fuera joven...

¡Lo que me faltaba!

Lo más bonito es tener hogar e hijos.

Di que sí.

¡Acción!

¿Cómo compagina trabajo y hogar?

Pues...

No sé qué decir, la verdad. Corta, corta.

Olvide la cámara. Lo siento.

Sea natural. Es que...

...no había tenido una cámara delante.

Es una candidata perfecta.

Un ama de casa tradicional y empresaria moderna. Lo que buscamos.

Pero necesito que me lo cuente como a una amiga.

Voy a intentar a ver. Sí, sí, sí.

Voy a ver.

¿Cómo puede combinar trabajo y hogar?

Bueno, pues repartiendo mi tiempo como puedo.

Gracias a mi madre que está en casa.

Y gracias a mi marido que está aquí en el trabajo...

Que...

Me he vuelto a hacer un lío. ¡Corta!

¿Por qué no la dejas 5 minutos? Los nervios son traicioneros.

Quizá sea lo mejor.

¿Qué te pasa? Con lo bien que tú hablas.

Me ha pillado todo de sopetón.

Y me dan ganas de decirle que busque a otra.

¿Qué? De eso nada.

Eres la mejor y debes demostrarlo.

De verdad, estoy pensando en otra cosa.

Nieves, Antonio va a dejar Meyni.

¿Qué mosca le ha picado?

Que se va con don Pablo a Exposov, a Exposov.

Exposov.

Pues tú no pienses ahora mismo en eso.

Tienes que ganar para que Meyni sea conocida.

Me dan ganas de irme.

De eso nada.

En vez de intentar quedar bien...

...dile lo que piensas de verdad y punto. Tranquila.

Ahí viene.

¿Preparada?

¿Vamos? Sí.

¿Cómo puede compaginar trabajo y hogar?

Pues la verdad, con mucho esfuerzo.

Y aprovechando cada minuto.

Para mí el trabajo es importante,...

...pero lo más importante es mi familia.

¡Josete, macho!

No te pongas así.

Me habéis insultado.

Lo de feo lo ha dicho éste.

Pero es una broma.

Sí, una broma, venga.

Que sí.

Debes de ser guapísimo, te han elegido entre 50.

No eran 50, eran 200.

Más guapo aún.

Si te viera el Alain Delon, se moriría de envidia.

¿Me dejas montar en tu bicicleta?

Bueno, ya veremos.

Venga, vamos. No seas así.

Ha estado estupenda. Gracias.

Nos vemos el miércoles.

Hasta luego. -Adiós.

Vas a ser la envidia del barrio.

Porque vas a ganar, está clarísimo.

Y después el concurso de Mujer Ideal Europea.

No vayas tan deprisa.

¿Lo he hecho bien?

Maravillosamente, confía en mí.

Estabas natural.

¡Qué suerte!

Madre.

¡Huy, me dejas de piedra!

Bueno... Sí, no te preocupes.

Ahora cuando vaya a casa me lo cuentas.

¡Hala, adiós!

¿Qué pasa?

No os lo vais a creer.

¿Qué pasa?

Han nombrado a Mercedes finalista del concurso de la revista "Telva".

¿El de Mujer Ideal?

Ese será.

Va a tener una hija famosa.

Ya lo creo.

Y usted, y todos... Le harán un reportaje con la familia.

¡Mercedes qué alto pica!

¡Qué envidia!

Su hija lo tiene todo.

Un buen marido, un buen negocio, una familia estupenda.

Si no fuera por la niña.

¿Qué dice?

Nada, mujer, nada. -Cobra a Josefina, Pili.

No, no me voy a llevar nada.

¡Qué barbaridad, la Mujer Ideal!

Tiene que convencer de que es la mejor madre...

...la mejor esposa...

¡Qué difícil, pero qué bonito!

Mi Mercedes lo es.

Sin duda.

Claro que sí. ¿Y vendrá la televisión?

¿Qué te voy a decir, Antonio?

Si ya has tomado la decisión, allá tú.

El egoísta soy yo.

No he dicho eso.

Pero lo piensas.

Si dejas Meyni tal y como estamos...

No lo he hecho pensando en nosotros.

Y en las 20.000 pesetas más gastos y comisiones.

Ya me lo has dicho. ¿Qué es eso?

Abre la puerta. Es vivir tranquilos.

¿Me abres la puerta?

Y no con un negocio en bancarrota y letras protestadas.

Por una empresa que nos da disgustos.

¡Métete con Meyni!

¿Cómo me voy a meter yo con Meyni?

¡Pues sí!

Digo la verdad. Una empresa que no marcha.

Es una empresa que empezó bien y ahora pasa un momento bajo.

¡Joder, está en las catacumbas!

Te estoy haciendo un favor. ¿A mí?

Claro que sí.

Si no fuese tu marido, tendrías que despedirme.

Te estoy librando de un sueldo, por eso te hago un favor.

Yo no estoy hablando de eso.

Hablo de lo que significaba para mí que estés conmigo.

Si voy a estar contigo, Merche.

Voy a estar a tu lado toda la vida, no me voy a Rodesia.

Llévame a casa, anda.

¿Por qué no llevas tú el coche?

No quiero llevar el coche.

Quien te entienda que te compre.

¡Kikirikí!

"Cassen está aquí.

¿Qué le pasa?"

Me encuentro mal del bazo.

Eso es peligroso.

No, yo digo el "vazo" de vino.

Pastas Gallo, despierta...

...el apetito".

¡Carlos!

¡A cenar!

Mercedes, alegra esa cara.

Va a ser la Mujer Ideal de España.

¡Menuda mujer ideal estoy yo hecha!

Tú ya eres la mejor, mamá.

Di que sí.

Una buena madre no se olvida de despertar a su hijo.

Yo lo prefiero.

¿Qué tiene que ver una cosa con otra?

Es un descuido.

Va a ser la mejor madre, la mejor ama de casa y la mejor empresaria.

Es como tener matrículas de honor en todas las asignaturas.

Eso mismo.

No confundas al niño.

Don Pablo me ha presentado a este concurso que no voy a ganar.

No sé por qué... Mercedes...

Tampoco es para tanto. Está la familia orgullosa.

El barrio pendiente y tú con esa cara.

Madre... Sí, deberíamos celebrarlo.

¿El qué?

Ya verá en Sagrillas cuando se enteren de que va a salir.

Irá más gente al bar que a ver el fútbol.

Pues ya verás en el barrio.

¿Yo voy a salir?

Me parece que sí. Quieren filmar la familia.

Pues se sale. Todos los Alcántara a la televisión.

¿Mañana me puedo cortar el pelo?

¡Siempre había que llevarte de las orejas!

Voy a salir por la televisión.

Y aparte de cortarte el pelo...

...que te afeite bien la barba y te ponga Varón Dandy.

Habrá que limpiar la casa.

Habrá que dejarla como los chorros del oro.

No se preocupe, de eso me encargo yo.

Se quedará como una patena.

Y la tienda también. ¿También?

Te la dejo, pero sólo una vuelta.

Te la traigo enseguida.

Hola.

Hola.

Te dejaré montar, pero menos que a Luis.

¿Yo para qué quiero montar?

Si antes me la estabas pidiendo.

Ya no.

Porque yo también voy a salir por televisión.

Me haré famoso.

Y tendré las bicis que quiera.

¿La bicis...? ¡Vaya trola, macho!

Y yo salgo en cine con Marilyn.

No, jopé, es verdad, a mi madre le van a hacer una película.

Sí, de terror.

Carlos Alcántara como el Conde Drácula.

No me hagáis caso.

No se lo cree ni tu abuela.

Ahora vengo.

"En ese momento no me preocupaba la incredulidad de mis amigos.

Sabía que cuando me vieran en esa pantalla mágica...

...Josete, Luis y el barrio entero, se rendiría a mis pies".

¡Y además, trabaja!

¿Cómo van a elegir Mujer Ideal a una que trabaja fuera de casa?

Y a mí qué me cuentas. Te digo lo que hay.

Debe ser ama de casa, trabajar, conducir y fumar tabaco negro.

Ramón, tú eres un poquito pitecántropo.

Yo estoy muy sano.

Sí, pero vives en la Edad de Piedra y las mujeres tienen derechos.

¡Vaya, ya salió el catedrático!

Pero no sabe explicarme por qué tiene que trabajar una mujer.

Ni lo sabe. No les hagas caso, son solteros.

Aquí los únicos panolis somos tú y yo.

¡Joder!

Y tiene una mujer que no se la merece.

Si tuviera una hermana, me casaría.

Tiene razón, no te la mereces.

¿Y por qué estás en contra de que tu mujer trabaje?

¿Qué quieres que te cuente?

Hombre, pues...

La verdad...

Ahora nada, luego nos vemos.

¿Adónde vas?

¡No hay mujeres en el barrio!

¡Y fíjate la que ha elegido!

¿Y qué pasa?

Me voy, que no estoy para cotilleos.

¡Joder, hasta los amigos!

Toma, anda.

Se han cabreado. -¡Qué va!

Siéntate y descansa un rato.

Quiero tener esto ordenado para cuando vengan los de la televisión.

Ya lo recogerás con Paquita.

Pues sí, me voy a tomar un respiro.

Voy a esperar a Paquita. No tienes buena cara.

Mala cara es la que tenías anoche.

No pude dormir en toda la noche pensando lo que me ha hecho Antonio.

Vamos a ver, ¿tú por qué no intentas entenderle?

Porque no es fácil.

¿Cómo le encuentras?

Pues bien, muy bien.

¿Y cómo estaba el año pasado?

Pues hecho polvo, el pobre. ¡Con todo lo que tenía encima!

Y tú tuviste que tomar las riendas de la familia.

No había otro remedio, tal y como estaba Antonio.

Ahora ya está muy bien.

Y él no quiere ir a remolque de su mujer.

¿Qué a remolque de su mujer, madre?

Lo metí en Meyni para que se sintiera importante.

¡Y ahora me sale con esas!

Los hombres son así. Quiere volver a tomar las riendas.

En casa manda él.

Pues no he dicho nada, me callo.

Se está metiendo otra vez en la boca del lobo.

¿Don Pablo?

Hombre, 3:47...

...no está mal, don Pablo.

Di a Fermín que le apriete más.

Lo que usted diga.

No hay más que verlo.

Antoñito, debes ir diciendo a tu mujer...

...que tendrás reuniones hasta que nos vayamos a la Unión Soviética.

Me lo imagino.

La semana que viene tenemos reunión con empresarios y funcionarios.

Ahí estaremos.

Otra cosa, don Pablo. ¿Por qué presentó a Merche al concurso?

¿A lo de la Mujer Ideal?

Es la única idea brillante de mi mujer. Estará contenta.

Pues no está tan feliz como yo creía.

Sigue dolida por lo de Meyni.

Cree que la traicionas.

Que la he dejado sola.

Joyas, Antonio. ¿Qué?

Y pieles, no falla.

¿Cómo con el dinero que tengo?

Puedo regalarle una perla.

Pues una perlita cultivada de Mallorca.

Y en Moscú le agencias algo de astracán.

No creo yo que le vaya un gorrito.

Tenéis que acostumbraros a vivir otra vez como ricos.

De momento, vamos a fumarnos un purito.

Muchas gracias.

Vamos a celebrarlo.

Mientras unos hablan de crisis, aquí estamos...

...fumándonos el mejor tabaco del rojazo ése de Fidel.

Arriba.

¿Qué hay, Jacinto? Me ha dicho que quieres casarte.

¿Para cuándo? -Cuando pueda.

Y luego a tener hijos, ¿no?

Si no, ¿para qué te casas?

¿Y no te gustaría seguir soltero?

Hacer otras cosas.

Me gustaría trabajar menos y ganar más.

Pero ajo y agua.

¿Ajo y agua?

¡A joderse y a aguantarse!

¡Maciza, no me dejes solo que me pierdo!

Dile algo. -¿Qué le digo?

¿No te gusta?

Sí, pero cuando no las conozco, no las asalto por la calle.

¿Y si le molesta?

¡Joder!

¡Anda que no eres raro! Bueno, ¿qué?

¿Me arrimas cemento o lo dejo a medias?

Todo tuyo.

Carlos, espera.

¿Qué quieres?

Era verdad.

¿El qué?

Lo de la televisión, lo sabe todo el barrio.

Mi madre va a ser la Mujer Ideal del mundo.

Del mundo, no sé, pero de España...

Pues eso. Cuando vengan, ¿puedo salir contigo?

Ya veremos.

¿Quieres montar? -Estoy hablando con Carlos.

Tú te lo pierdes.

Se va a enterar ese chuleta.

¿Y qué vas a hacer ahora?

Me parece que me voy a ir de este barrio.

Tengo una prima en Bilbao.

Quizá allí pueda conseguir trabajo.

¿Cómo te vas a ir del barrio?

Tienes tu piso y Josete, el colegio, los amigos.

Pero en Bilbao puedo empezar de nuevo.

¿Me entiendes?

Sí, bueno, no sé.

Yo me quedo sin trabajo...

...puedo coger la tienda de electrodomésticos.

Y la alquilo.

No se me da mal esto de arreglarlos.

Sí y no te puede echar nadie.

Es lo que tiene.

Y como yo voy a estar en la trastienda...

...necesitaré a alguien que atienda a los clientes.

Había pensado en ti.

No ganarás mucho, pero con el tiempo...

Desiderio, por favor.

¿Quieres que yo te arruine?

¿Pero por qué?

Porque estando yo en la tienda no te va a entrar nadie.

Mira lo que me ha pasado en el supermercado.

Es así.

De todas maneras, muchas gracias.

¡Anda! -Mercedes...

...estás preciosa.

¡Qué envidia!

Pues no sé yo, la verdad.

Suerte que nos quedasen restos de Meyni.

Es ropa de calidad, que se quite lo barato.

Pero se vende.

No me lo recuerde.

Y vosotras, ya está bien.

Toma, pruébate éste.

Y date prisa, te he pedido hora en una peluquería.

¿Una peluquería? Pues claro.

No tengo tiempo. ¡Venga!

Yo también he pedido hora.

¡Menuda cara tenemos, Valentina!

Oye, pues yo también voy a ir.

A mí, plin.

Puerta

Adelante.

Hola, hija.

Hola.

Me ha dicho la tía que no estaba muy bien. ¿Le pasa algo?

No es nada, hija.

Con tanto trajín y limpiando la tienda...

...me he mareado.

Oye, Paquita. Dígame.

Yo no quiero que mi hija se preocupe.

Le dije que estaba cansada y me venía a la cama.

No le digas que estoy pachucha.

Vale, si usted me promete que irá al médico.

Bueno, pero a mi hija chitón.

Merche.

Estaba pensando que ayer discutimos por una tontería.

No creo que sean tonterías.

Ya, ya.

Pero sí, porque lo de don Pablo lo he hecho pensando en ti.

Si hubieras pensado en mí, te habrías quedado en Meyni.

O sea que no me vengas con esas.

Voy a ganar dinero y no tienes que trabajar.

¿No hace falta que trabaje?

No, si gano suficiente, puedes dejar Meyni.

Fuera problemas. Seremos como antes.

Como antes, claro.

Te quedas en casa y el que trabaja soy yo. Éramos felices.

Cosiendo pantalones.

Si te entretiene, pues coses, pero no te hace falta.

Las cosas han cambiado.

¿De qué te crees que hablo?

Sí que han cambiado.

Ya no sabemos ni quiénes somos ni dónde estamos.

Y creemos que es para mejor, pues no, es mentira.

Es un problema.

El que se mete en un problema eres tú.

¿Sí? ¿Por qué lo dices?

En un lío gordo. ¿No lo ves?

¿De verdad no lo ves?

Claro que lo veo.

Voy a ganar dinero y a ser alguien.

¡Y a ti te molesta!

Y a ti te molesta que yo tenga mi propio negocio,...

...mi carnet de conducir, eso te molesta. Reconócelo.

Pues no reconozco nada.

No discuto más, no voy a reconocer yo tonterías.

No me da la gana.

¡Ofensiva, eres una ofensiva!

¿Qué vas a reconocer?

¡Ay!

¡Mamá!

¡Ay, hijo!

¿Qué te ha pasado?

¿Estás bien? No, me he hecho daño.

¿Te has hecho daño?

A ver, ¿dónde?

¡Corten!

¿Otra vez, mamá?

Sí, ten un poco de paciencia, son muy pesados.

Mercedes, no, no.

Ponga más cara de preocupación.

Es usted una madre que se desvive por su hijo.

Intentaré poner más cara de preocupación.

Ya he saltado 8 veces.

Es para que parezca la mejor mamá. Venga, vamos.

Una más, cariño.

Carlos, hijo...

Perdonen. No te tires tan fuerte, te harás daño.

Esto es por demás.

Se tira muy bien.

No sabía que repetían tantas veces.

Luego queda natural.

No reconoce a un actor de verdad. -Hoy no ha venido a clase.

Vámonos, que nos van a descubrir. -Silencio.

Vamos a rodar. -¡Fuera!

La mujer ideal. 5-3, novena.

¡Acción!

¡Mamá!

La mujer ideal. 3-4, séptima.

¡Y acción!

Yo intento salir antes del trabajo para cocinar para mi marido.

Mi trabajo me importa, pero lo primero es mi marido.

¿Lo he hecho bien?

Perfecto.

Estupendamente.

¿No exageramos un poco?

¿Exagerar?

No me escapo para cocinar a mi marido.

Aquí no exageramos.

Damos una visión más amable de la mujer.

Más amable.

La mujer ideal ha de ser ejemplo para las españolas.

Pero algo más real.

Sería triste.

Es verdad.

Venga, vamos a hacer dos tomas en la cocina con su madre.

¿Ya nos toca? Venga.

Estoy temblando. No.

Cuándo me vean... Estás guapísima.

¿Tú crees?

Llame a su hija cuando le avisen.

Sí. Tengo más tablas que Concha Piquer.

Estupendo. Vámonos fuera.

Llevamos aquí media hora y no pasa nada.Papá.

Hay que tener paciencia.

¡Qué sabrás tú, Carlos!

Ya lo hemos repetido.

Salté 12 veces del camión.

¿12?

Sí, papá, 12 veces.

Tú estás más acostumbrado que yo. Y me han maquillado como una mujer.

¿12?

Sí. ¿Y qué tal el tobillo?

Pues muy mal, casi no lo muevo.

No lo muevas.

Luego le dices a tu madre que te dé eso que tiene el del bigote.

"La Mujer Ideal". 4-2, novena.

Acción.

Mercedes, creo que tu marido está entrando.

¿Ah, sí? ¿Está hecha la comida?

Sí, tía. El cordero está lista.

Ya vienen.

Trae que tú no sabes.

A ver.

Papá. ¿Qué?

Natural.

Sí.

Mira: "Muy bien, aunque vengo un poco cansado".

Así. Bueno.

Hola, cariño. ¿Qué tal? Muy bien, aunque estoy muy cansado.

Entra a descansar, ya estás en casita.

Muy bien.

¿Qué hay de comer?

Caldereta de cordero.

¡Qué bien, caldereta de cordero! Tengo mucha hambre.

Te voy a sacar unas aceitunas y un vino para abrir apetito.

Sí.

Yo no sé cómo se las arregla.

Trabaja fuera de casa, cría bien a los hijos y a mí...

...me tiene como a un rey.

Corten. Ha quedado muy bien.

Gracias.

Hasta luego.

Adiós. Adiós.

No sé qué decirle ni qué hacer. Cambia de opinión.

No tengo que cambiar. Todo lo hago por ella.

¿Quieres que esté con la pata quebrada?

Mantener una familia y unos hijos es mucho tajo.

Los tiempos han cambiado. Ya lo sé.

Está todo patas arriba. ¿Qué quieres?

¿Que Mercedes lo tire todo por la borda?

Yo no digo eso, hombre.

No sé qué hacer.

Y con los de la tele voy a tener que hacer el tonto.

Pero si pareces Allan Ladd.

Pero si Allan Ladd me llega por aquí.

Me van a llevar de jirafa.

Papá. ¿Qué?

Ya estamos. Sí, hijo.

Cómo están poniendo el barrio.

Cuando pasen salude y así salimos en la tele.

Ánimo y al galope, Gary Cooper.

Con el padre, con el niño, todos juntitos,...

...vamos a retroceder como si salieran del portal.

¿Estamos ya?

Tú bien pegadito a tu madre. El padre también.

Acuérdense.

¿Dónde van? Si no es domingo.

Ya sabes, a los Alcántara siempre les gusta llamar la atención.

Vamos. -Yo me quedo, quiero verlo.

Silencio.

Tranquilo, caminando despacio.

Sin mirar a cámara. Yo iré hablando.

¿Vale? Vámonos.

Un momentito, para atrás. Gracias.

Cámara.

Motor.

"La Mujer Ideal". 10-1, primera.

¡Acción!

Hola.

La familia Alcántara.

Una familia española, cristiana, que reza unida y permanece unida.

Y en el centro de esta familia: La madre.

Una madre que se ha adaptado a la vida moderna.

Mercedes no sólo es una amante esposa...

...sino que es una empresaria.

Su faceta como empresaria no es desdeñable.

Esta es su boutique donde vende sus diseños.

Buenos días.

"El saludo a sus simpáticas empleadas.

Probando sus modelos.

¿Se le pueda pedir algo más a esta mujer para ser ideal?

Mañana sabremos si Mercedes Alcántara...

...es elegida como Mujer Ideal 1971".

Les espero a todos en la final.

Mucha suerte, Mercedes.

¿Pero qué te pasa? Me he emocionado mucho.

Es para emocionarse, estamos todos muy bien.

Es una alegría vernos.

Quiero ser como usted, tía. ¿Como yo?

Me ha demostrado que se puede ser madre, cuidar del marido,...

...tener trabajo y todo.

Yo no entendía qué era la mujer moderna.

Tranquila, es que los de la tele exageran un poco.

No tanto. Dicen cosas muy amables.

Y tan amables. Eso es todo propaganda.

No empecemos con ese tema. Te lo mereces, estás muy guapa.

Gracias.

¿Has visto que bien me he caído?

Estupendamente. ¡Hala!

A dormir, que es muy tarde. Vamos todos a acostarnos.

Sí, vamos.

Soy famoso.

Eres famoso como Karina.

Apaga la tele.

Hasta mañana. Adiós.

Buenas noches, hijos.

No has dicho nada.

Mira, Merche.

¿Qué? Todas las televisiones encendidas.

Te ha visto todo el barrio.

Estabas muy guapa.

Pero me ha dado un poco de pena.

Hombre, no estaba tan mal.

No es porque estuvieras mal.

Por vernos juntos, tan bien, haciendo todo.

Como antes.

Sí, eso.

Antonio, el otro día dije cosas que no tenía que haber dicho.

Ya lo sé pero seguramente hay que decirlas.

Sí. A lo mejor.

Dos personas que se quieren no está bien que se digan eso.

Bueno, ya sabes lo que pienso yo.

Todos los matrimonios pasan por baches y bueno...

...hay que salir adelante.

Hablando.

¿Eh?

Pero sin gritos y sin rabia.

Claro. Explicándonos todo.

Pues claro.

Y viéndonos más, claro.

No nos vemos casi.

Sí, no nos vemos casi.

¿Vas a venir mañana a lo del premio?

Me lo dices ahora.

¿Y cuándo?

¿Lo ves?

No nos vemos.

Y no te puedo decir nada. Eso.

Mañana estoy en las pruebas y por la noche dan el premio.

Tengo yo un día, que si te lo cuento, te vas.

Me reúno con alguien que nos vende caviar y luego, un comida.

Con don Pablo. ¡Pues claro! Y más reuniones.

Con el ministerio... Con don Pablo.

Y con los rusos.

¿No puedes decir que tienes algo que hacer?

¿Cómo le voy a decir eso? No tengo nada más que hacer.

Me voy a Rusia.

¿Qué te crees? Empezamos bien.

Teléfono

¿Quién será?

Yo qué sé.

Dígame.

¡Liceria!

¿Nos has visto?

¡"Telva", ha salido "Telva"!

Con un reportaje sobre nuestra ilustre vecina Mercedes Alcántara.

¡Candidata a la Mujer Ideal de España! No se lo pierda.

¡Está en todas partes!

¡A saber lo que ha hecho para salir en la revista!

Seguro que nada bueno.

¿La compran o no?

Sí, deme una. Nos vamos a reír.

Tenga.

Son 10 pesetas.

10 pesetas. ¿Y usted?

No, yo leo la de esta cuando acabe.

Con clientas así, seré millonario.

Tome.

¡"Telva, ha salido "Telva"!

No se lo pierda, señora.

Y mi nuera también me felicitó.

Mire, Mercedes.

¡Ha salido en primera plana!

Felicidades.

Muchas gracias.

Su hija es un portento.

Ya lo creo. Me voy a llevar 4.

Las mandaré al pueblo.

¡Me parece estupendo, faltaría más!

Esto son clientas y no lo de por ahí.

Mercedes, ven, mira.

Ven, Mercedes.

¡Me han sacado en portada!

Felicidades.

Estás guapísima.

¿No estoy un poco...?

No sé.

Es una foto preciosa.

¿Le gusta, doña Mercedes?

Mercedes Alcántara...

Eso de doña sobra.

Hay que tratarla como se merece.

¿Me podrías echar una firmita?

¿Un autógrafo? Sí, aquí.

Sí, como recuerdo.

Exclusivamente para mí, por favor.

Buenos días, Mercedes.

Buenos días.

Adiós, señora. Toma.

A ver...

Esto...

Adiós, Mercedes.

Adiós.

Muy bien.

Adiós. Bueno...

Ahí tiene las 50 pesetas.

Vamos contigo.

¡Oiga, ha salido "Telva"!

Con la firma de Mercedes Alcántara.

Ejemplar a 20 pesetas, 20 pelas.

Y ayer hablé con Marisol.

¡Con Marisol! ¡Hala!

Quería que hiciera una película con ella.

¿Y qué la dijiste?

Ni le cogí el teléfono. Estaba hablando con Gary Cooper.

¿Gary Cooper?

Sí, quería que me fuera a América para hacer una película con él.

Y le dije que no.

Que venga él, yo no voy.

No hace más que meter trolas.

Pero como ha salido en la televisión, le creen.

Verás cuando salga yo.

"Hoy en día, esto se llama autopromoción.

En esa época, las fantasías de los famosos se llamaban trolas".

¡Qué bien sale usted!

Pero si tengo cara de pueblerino.

Todo un señor, menuda planta.

Parece una estrella de cine. -Se pone nervioso.

Ya estoy nervioso.

La elección es hoy. Claro.

¿Y si sale doña Mercedes?

No creo.

¡Qué me pregunten a mí, ya verás!

La Mujer Ideal, Mercedes Alcántara.

Mejorando lo presente.

No creo que Mercedes gane...

Puerta

Nada, todo esto de la Mujer Ideal es un montaje.

Pues claro. ¿A tu madre le ha hecho ilusión?

Sí, pero están tomando el pelo a la gente.

Pueden trabajar, pero primero cuidar del marido y los niños.

Yo sólo digo que se ha avanzado un poco.

Se acepta que trabajen fuera.

Porque al sistema le conviene.

Hay muchos puestos de trabajo que llenar.

Si no, en casa y con la pata quebrada.

La mujer sigue siendo un objeto.

Madres y esposas unas santas, las demás...

¡Ya están gritando!

¿Adónde vas, bombón? -¡Paquita!

¿Qué decís? Es mi prima.

Perdona, no sabíamos que era de la familia.

Hola, Toni.

Casi me pierdo hasta llegar aquí.

¿Cómo has venido?

No te ibas a quedar sin comer.

Muchas gracias. -De nada.

¿Eres Paquita? -Sí.

-Soy Eugenio. -El cura.

Mi prima. -Encantada.

¿Cuándo te van a comprar tus bicicletas?

No sé, un día de estos. Cuando gane dinero.

Tu madre aún no ha ganado.

Pero seguro que lo gana.

Y aunque no gane,...

...a mí me van a pagar por las películas y los anuncios.

¿Carlos, quieres jugar con nosotras?

Estoy ocupado.

Luego te podemos ir a ver a tu casa.

No creo que esté.

El domingo podemos ir al cine. Los dos solos.

Los dos solos.

No, el domingo tengo una cita.

Bueno, pues nada.

Adiós.

Maica quiere ser tu novia.

Pero ahora que soy famoso quiero tener muchas novias.

Hola, hija.

Hola. ¿Qué tal te ha ido?

Regular, la verdad.

¿Lo del adorno floral? Normalito.

Los del jurado han dicho: "Pues vaya, no está mal".

Pero seguro que las demás lo han hecho mejor.

¿Y lo de las comidas?

Pues...

...no se me ocurría nada original.

Desabróchame.

He hecho una tortilla paisana como las tuyas, pero me sale reseca.

Y lo peor ha sido lo de la prueba de cultura general.

¿Qué te han preguntado?

Por el Aconcagua. ¿Tú sabes lo que es el Aconcagua?

¿Una raza de perros?

No, no.

Resulta que es una montaña, madre. ¿Cómo lo iba a saber yo?

Desde luego...

No te preocupes, vas a ser la Mujer Ideal.

Sales en las revistas.

"Una mujer, dos mujeres.

Media mujer, 2 medias.

Mujeres y medias, el eterno tema.

¿Tiene con sus medias problema? No espere a mañana.

Medias Soberana adornarán sus pasos".

¿No ha llamado Antonio?

Tenía una comida de negocios. Ya lo sé.

¿Le ha dicho lo del pueblo?

Es verdad, llamó Liceria. ¿Otra vez?

En Sagrillas están todos locos. ¡Madre mía!

Van a tener que vender entradas en el bar.

¡Qué sensación ha causado!

A ver si se llevan una desilusión.

En el colegio dicen que ganas. Pues ganaré.

"¡Todo el día haciendo coladas!

Pero yo meto las camisas y gracias a mi nuevo detergente,...

...miren qué blanco.

El Corsario Negro".

¿Ese no es Josete?

"Me tiraron por la borda. -Yo sí te tiraré.

Anda, dame la camisa.

Con mi detergente, hasta los corsarios van de punta en blanco.

Más blanco imposible".

¡Huy qué mono está Josete, por Dios!

Vestido de pirata está para comérselo.

No me lo habías dicho.

Estarás orgulloso de tu amigo.

"¿Orgulloso? Lo que estaba es indignado.

Mi mejor amigo me robaba el protagonismo.

Y mi propia familia echando piropos a Josete".

12 grados no es tanto frío.

¿Bajo cero?

Permiso.

¿En toda Rusia?

Bueno, pues ya nos abrigaremos.

Gracias.

¿Qué hay? Nada, estoy listo para la reunión.

¿Por qué tanta prisa?

¡Ah, mira!

A ver qué te parece esto.

¿Eso qué es?

¿No lo ves? Un brazalete.

¡Ah, un brazalete!

¡Qué bonito! Le habrá costado mucho.

¿Para qué?

Es para tu mujer.

¿Para Merche?

¿Cómo va a ser para Merche?

Te lo he dicho mil veces.

A una mujer ofendida, regálale joyas.

Yo había pensado en algo más modesto.

Eres un indeciso y he tomado la decisión por ti.

Se lo he comprado y no te preocupes, me lo pagas a plazos.

Perlas auténticas.

¿No me había dicho que con unas cultivadas bastaba?

Pero auténticas. Las cultivan auténticamente.

¿No es demasiado?

Nada es demasiado para la Mujer Ideal.

Josete.

Josete. ¡Josete!

Firma autógrafos.

Le ha dado un beso.

¿Qué te esperabas?

¿Nos vamos al descampado?

"A mí se me habían acabado mis 15 minutos de fama.

A Josete la fama le duró un poco más.

Pagó su precio. Hoy es un señor mayor y respetable.

Pero aún le llaman el Corsario Negro".

¡Qué ilusión, la verá toda España tan guapa!

No digas eso, me pones nerviosa.

¿No ha llamado el tío?

No, pero como estaba muy ocupado...

Me voy. Voy a llegar tarde.

Si llama...

¿Qué le digo?

No le digas nada.

Muchísima suerte, tía.

¡Hala, macho, qué bonita!

Pues sí es bonita, sí.

Te habrá costado un ojo de la cara.

Se mira y no se toca.

Toma, no la voy a romper. ¿Cuándo se la vas a dar?

Pensaba hoy, pero no podrá ser.

Pues hoy es el día.

Si gana, un premio y si no, de consolación.

Pero tengo la cena con los del Ministerio y no puedo.

No quiero ir tarde.

Manda la cena a paseo.

¡Qué fácil lo ves todo! No está el horno para bollos.

Mercedes se merece 50 cosas más. Mujer no hay más que una.

Insiste, insiste.

Me retiro.

Luego no me vengas llorando.

¿Yo? Sí, doncel del Doliente.

Lo que hay que oír.

Ahí te lo dejo.

La tarara sí, la tarara no.

La tarara, madre, que la bailo...

¿Qué pasa, hija?

Tío, me va a matar.

¡Vaya!

No te preocupes, venga.

¡Me da una pena!

Esto se arregla. Trae, trae.

Voy a buscar el cepillo para recoger los cristales.

Hola, Merche.

¿Qué haces aquí? ¡Qué guapa estás!

¿Cómo has venido?

Le dije a don Pablo que no iba.

¿Qué llevas ahí?

Te traía una cosita.

Nada, es un pequeño regalo para ti.

Es...

Es precioso.

¿Te gusta?

¿A qué viene esto?

He pensado que a la Mujer Ideal había que regalarle algo.

Una pulsera buena o algo.

Te voy a decir una cosa.

Yo creo que ésta ni es la mujer ideal, ni se merece esto.

Eso ya lo veremos.

¿Qué pasa ahí dentro?

Pues no sé. He salido a dar una vuelta.

Estaban con sus maridos.

Y he pensado: "¿Qué hago aquí?"

¿Han dicho lo del premio? No.

Están las cantantes.

A ver si van a estar llamando, Merche.

Es precioso.

¿Vamos o no?

Sí, ahora ya sí.

Que se vea bien la pulsera.

"Sólo una será la ganadora.

Representará a España en el certamen europeo en Montecatini.

Numerosas personalidades del espectáculo...

...formaron el jurado.

Como Julio Iglesias que nos acompaña.

Pretenden dar testimonio de lo que la mujer española es".

¡Qué guapa está!

La más guapa de todas.

Es la Mujer Ideal del mundo.

Que exagerado.

¿Le preparo un poquito de leche?

No tengo ganas, estoy destemplada. Dame la manta.

Eso le pasa por no haber cenado nada.

Perdonadme un momento.

Voy al baño.

"Por fin, el momento más deseado de la noche".

¡Herminia!

Van a decir los premios ya.

¡Abuela!

"El momento más esperado.

La Mujer Ideal 1971 es...

...Rosario Palau Rives de Borrá".

¡Con la cara de caballo que tiene ésa!

¡Es una pavisosa! -Será rica.

Se lo voy a decir a vuestra abuela, se va a llevar un disgusto.

Herminia.

Herminia.

No ha ganado Mercedes.

Herminia.

¡Dios mío, Herminia!

No sé cómo estás tan tranquila.

Si quieres, le meto una denuncia al comité organizador.

No te pongas así. Ha ganado la que tenía que ganar.

¿Qué tiene? Aparte de 8 apellidos dobles larguísimos...

Nada que no tengas tú, Merche.

Pues títulos, elegancia, cultura, idiomas y cinco hijos.

¿Sigo?

No, que me agobio.

¿Sabes algo que no tiene ninguna?

Un marido como tú.

¡Qué tonto!

Hola. ¿Hola?

La abuela...

¿Qué ha pasado?

Tranquila, ha sido un susto.

¿Qué pasa? ¿Dónde está?

Está dormida.

¿Qué pasa?

El médico vino corriendo.

Ya estaba consciente y hablaba normal.

Tenía que haberla llevado al médico.

Últimamente no la veía bien.

Sólo necesita reposo.

Se va a poner buena.

Sí, pero tiene que ir a hacerse unas pruebas a ver por qué se marea.

Claro.

Vamos a dejarla.

La Mujer Ideal.

¡Dios!

Abrázame.

"Está casada con un ingeniero industrial.

Se ha organizado y acude a sus obligaciones...

...de gran responsabilidad.

Lleva la Secretaría del departamento extranjero de una entidad bancaria.

Seguidamente escuchamos unas declaraciones...

...que doña María del Rosario ha concedido a nuestra revista.

La señora Palau Rives de Borrás nos recibe en su casa.

Decorada con gusto. ¿Ha tenido que ver con ello?

Está hecha totalmente por mí.

Con elementos que tomo de diferentes sitios.

El biombo lo hice yo.

Y aquel taburete lo hice yo también.

Las cortinas también, porque me gusta mucho la cultura.

Y algunas cosas que marcan mi personalidad.

Esto lo hace una mujer que trabaja.

¿Le queda tiempo para algún hobby?

Si no se tiene tiempo, se saca de donde se puede.

¿Cuáles son esos entretenimientos?

Me gusta la pintura, el piano, tocar el acordeón.

Me gusta jugar al tenis.

Y me gustan los trabajos manuales.

En la elección de la Mujer Ideal de 1971 se ha dado un caso curioso.

Alcanzó el puesto de finalista una de sus hermanas.

Sí, la mayor.

¿Nos la presenta?

Sí, Ana María Palau Rives.

¿Qué puesto alcanzó?

El segundo lugar. El primero en cocina.

Estará contenta por su hermana. -Encantada.

Ya no se habla de la Mujer Ideal, sino de una familia ideal.

La familia Palau Rives.

¿Queda alguna hermana soltera? -Sí, dos hermanas.

Pues pensamos que es una garantía".

Cuéntame cómo paso - T5 - La mujer ideal - Capítulo 78

“Mujer ideal” fue una iniciativa europea en el que mujeres de diferentes países participaban para conseguir ser la mujer ideal de cada año.

Pero Mercedes se ha rebelado en varias ocasiones. En 1976, Merche y sus compañeras de facultad, se involucraban en el caso de Inmaculada Benito, una joven zaragozana acusada de adulterio, vistiendo la camiseta con el lema “Yo también soy adúltera”, protestando contra el Código Civil en vigor y que consideraba el adulterio como delito cuando era cometido por la mujer.

No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

Cuéntame, tú que has vivido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame,...

...tú que has sentido...

...en el camino...

...de un tiempo que nos unió.

Buscarás...

...ese destino...

...que tan perdido...

...está en nuestro corazón.

Háblame de qué estás esperando...

...en tu nuevo caminar.

Cuéntame, tú que has vivido,...

...si has conocido la felicidad.

Vivirás...

...nuevas caricias...

...que con recelo...

...guardabas en un portal.

Cantarás...

...a un nuevo día...

...con valentía...

...y con ansias de libertad.

Háblame de qué estás esperando...

...en tu nuevo caminar.

Cuéntame.

"Si el lema de libertad, igualdad y fraternidad...

...fue una consigna en la Revolución Francesa,...

...en 1976, en España, se movían los cimientos de la sociedad...

...al compás de un grito que también exigía feminismo".

"Se decía que era el año del cambio y las mujeres así lo decidieron".

"Además de destaparse en las revistas y en la televisión,...

...las mujeres empezaron a sacar a la luz...

...otras cosas que marcaron el camino de su revolución".

Una mujer, compañera de lucha,...

...ha sido denunciada por el delito de adulterio.

Independientemente de lo que pase en el juicio,...

...no podemos consentir que en una sociedad que va a la democracia...

...exista aún la discriminación por sexo...

...y la elevación al Código Penal de un hecho...

...que solo al ámbito privado pertenece.

-Se ha enviado copia al ministerio...

...y a otras asociaciones feministas.

Termina con un saludo y "todas unidas por la liberación de la mujer".

¿Y qué quieren que hagamos? No somos jueces.

-Somos mujeres, Merche.

No podemos quedarnos paradas viendo cómo se pisotean nuestros derechos.

No me vengas con tus sermones.

¡Es que ya está bien, hombre!

No hay derecho a que le pidan cinco años por ser mujer.

-Y adúltera.

-¿Engañar al marido es un delito? -Debía ser una obligación.

Si vas a contar chistes, me voy a clase.

Perdona.

Cuando pienso que a ella le piden cinco años...

...y a él le dejan tan fresco...

-Es necesario que todos firmemos el manifiesto...

...pidiendo su liberación. Mercedes.

Déjame ver lo que firmo.

-No hay nadie que se pueda sentir molesto por el manifiesto. Toma.

Las abajo firmantes...

-Se denuncia la situación sin atacar a nadie.

Espera que lo lea.

-Debo consultarlo con mi marido. -¡Ya estamos!

-Aquí, los hombres no pintan nada.

Eso de que no pintan nada es un decir. Los jueces son hombres.

Los jueces, los abogados, los políticos, el alcalde.

Se trata de que cambien las cosas.

Se trata de que no la encierren. Una cosa no quita la otra.

Ya que el Pisuerga pasa por Valladolid...

¡Ay!

Es una injusticia que la metan en la cárcel.

No hay derecho. Trae.

¿No iréis a dejarme solo? Si no son ni las 10.

Quedaos a cenar conmigo.

No, Rafa, no puedo. Solo piso mi casa para dormir.

¿Y? Pues eso.

Para eso están las casas, para dormir.

Otro día.

Como quieras.

Que no se me olvide. ¿Esto qué es?

La invitación que me pediste. Lee.

Muy señores míos, yo, Rafael de las Heras,...

...recomiendo la admisión de Antonio Alcántara en el club.

¿Contento? Mucho, Rafa.

Verás la cara de mi mujer cuando se entere.

Encantado de teneros con nosotros. -¿Has venido en coche?

No, me han rayado el Mercedes.

-¿Lo dejas en la calle?

Por vaguería. ¿Con los vándalos que hay?

Lo tengo al lado de casa.

-Ahí está el taxi. Yo me voy.

¿Lo compartimos? Claro.

No sé cómo agradecértelo. -Muy fácil.

Nos invitas a mi señora y a mí a tu casa.

Así se van conociendo. -Claro.

Pensándolo mejor...

Vamos a un restaurante, nunca saco a la mía.

Tú decides.

-Mañana tienes el contrato a primera hora.

-Por la tarde. La del guardarropa...

-No te quitaba ojo.

Lo dicho. -Antonio.

Gracias.

Otro día me quedo. Muy bien.

¡Adiós!

Buenas noches.

-Buenas noches.

¡Hombre!

Buenas noches. -¿Por qué no le invitas a casa?

Sé lo que tengo que hacer con Rafa.

Tú no te preocupes, hijo.

-Ustedes me dirán. -Yo voy a Sagasta.

Le dejamos de camino. No, vamos a Sagasta.

Me pilla de camino. No.

-¿De camino a dónde? Eso se lo digo luego.

-¿Le conoces? ¿A este? ¡Qué le voy a conocer!

Mis amigos comentaban de ella que era un saco de huesos.

Yo la veía como la chica más maravillosa.

Tampoco sé por qué me quería a mí y no a otros que ya fumaban,...

...alardeaban de moto, bíceps y trofeos.

Yo carecía de todas esas cosas.

Quizá por eso...

...también dejó de quererme...

...cuando acabó el verano.

"A mis 16 años, miraba mi vida como un largo camino recorrido".

"Me consideraba un hombre maduro...

...y pensaba que pocas cosas me quedaban por vivir".

"Me lancé con la osadía propia de la adolescencia...

...a la escritura de mis memorias".

"Y también por el estímulo y los ojos de Carola,...

...gracias a la cual...

...me estaba convirtiendo en un escritor bohemio y torturado".

"¿No puedo subir?"

-"No".

-"¿Por qué?"

-"Es muy tarde".

-"Cinco minutos".

-"No, de veras, estoy cansada".

-"No me das un café?" -"Ya te lo he dicho, no".

-"¿Qué te pasa?"

-"Nada, no me pasa nada".

"Por favor, no hagamos una escena".

¡Huy! Te has quedado dormida.

No, había cerrado los ojos un momento.

¿Antonio no está?

Que yo sepa, no.

Se habrá entretenido con clientes. ¡Jo!

Uno se entretiene con clientes, la otra está en la facultad.

Cualquier día me decís que no venís a dormir.

"Estoy casado, pero no la quiero".

"¿Es eso?" -"¿Por qué no me lo dijiste?"

-"Tenía miedo a estropearlo todo".

(RADIO) "Los empleados de la EMT iniciarán una huelga...

...en los próximos días".

-Esto va a acabar mal.

La semana que viene hay otra de Gas Ciudad.

No me hables de huelgas.

Me acuerdo de la de enero, casi tengo que cerrar.

Me acuerdo.

Pocos aguantasteis.

Pagando. Le debo los créditos al banco.

Es lo que tiene la democracia.

Que te hace una huelga cualquiera.

Tienes el enemigo dentro.

¿Usted qué piensa? -¿Quién, yo?

-Sí, nos interesa saber qué piensa la gente de la calle.

A mí no. -¡Qué quiere que le diga!

A río revuelto, ganancia de pescadores.

¿Me entiende?

-Pues no le sigo, la verdad.

-Siempre hay algún listillo...

...que saca tajada a costa de la gente de la calle.

-Vamos a ver.

A lo mejor es que hay gente más espabilada de natura.

-¡Sí, hombre!

A listillos no nos gana nadie.

Ni a espabilados, ¿verdad? Ni a gandules.

¿Te has fijado, Jorge?

¿Gandules? -Es aquí.

-¿Aquí? -Sí, a la derecha.

No, Jorge, ya pago yo.

Como quieras.

Nos vemos mañana.

Sí, hasta mañana.

Buenas noches. -Buenas noches.

Bueno, usted me dirá.

Espere un momento.

Muy bien.

¿Adónde quiere que le lleve? A ninguna parte.

Quédese con la vuelta, que le vendrá mejor que a mí.

¡La madre que me parió!

"El paro continúa siendo preocupante".

"El número de personas..." -¿Dónde van a ir?

-"900 000".

-Yo también soy un parado.

-Te queda paro. Además, me tienes a mí.

-Lo que me faltaba, que me mantuvieras.

-¿Qué tiene de malo que yo traiga el dinero?

-No me fastidies.

-¿Sabes lo que te digo?

Que tú y los de tu generación sois muy modernos para unas cosas...

...y para otras sois más machistas que vuestros padres.

-Ya que vas para allá, tráeme una naranja preparada.

-Sí, mi amor.

¿Algo más? -Sí, luego barres.

Teléfono

¿Dígame?

-Perdona que te llame ahora.

Han llamado del despacho de Núñez Casal preguntando por ti.

-¿Para qué? -"No sé".

Apunta. -No, tengo el número.

¿Por quién pregunto? -"Me han dado un nombre".

No lo veo.

-Cuando llame, me dirán. Gracias, Gallardo.

Adiós.

-¿Pasa algo?

-Han llamado del despacho de Núñez Casal.

-Te querrá ofrecer trabajo.

-No creo, no tengo experiencia.

-Pero tienes el título.

A tus padres les haría mucha ilusión.

-Seguro.

¿Desde cuándo sabes tú lo que le hace ilusión a mis padres?

-Desde que me invitan a las bodas de la familia.

-Curioso.

¿Y mi naranja preparada?

-Esperando a que la prepares.

Se abre la puerta

Hola, milano.

Dichosos los ojos.

Pensaba que hoy tampoco te vería.

Quería que también cenáramos.

¿También esta noche?

Ya sabes cómo son los negocios. Ya lo sé.

Pero últimamente, comes por ahí, duermes poco.

Te va a dar algo.

Trabajaba más cuando era ordenanza y por la tarde iba a la imprenta.

Pero eras más joven. ¿Quieres decir que estoy chocheando?

No pongas la botella en la nevera, que no es horchata.

En verano la quieres en la nevera. A temperatura ambiente.

Perdona, chico.

Te voy a calentar el pisto.

Si trabajas tanto, será porque vas a ganar un buen dinero.

Muy bueno.

Desde que trabajas con este chico, no se te ve el pelo.

Eso es por un tiempo.

Eso dijiste la semana pasada.

Y la semana que viene. Es el mejor momento de mi vida.

Sin ir más lejos,...

...mira lo que he firmado con ese pesado.

9 700 000 pesetas.

Mañana tengo una cita con otro que firmará uno de casi ocho.

Como saque la mitad de lo que pienso,...

...vamos a vivir como Fabiola y Balduino.

Está muy bien. Pero ¿eso es seguro?

¿Por qué no va a ser seguro?

No paro de oír en la radio todo el día que hay crisis.

¿Te acuerdas de Ramiro, el ferretero?

Ha cerrado. Porque...

Porque no ha pegado un palo al agua en la vida.

¿A qué tanto miedo habiendo hospitales?

Mira.

Este cliente, que es muy buena gente, mira qué carta me ha hecho.

Yo, Rafael de las Heras, que es el de los 9 700 000,...

...recomiendo la admisión de Alcántara en el club del RACE.

Es un hombre recto y de mi confianza.

¿El RACE?

Tengo un Mercedes. El Real Automóvil Club de España.

¿Cuánto cuesta esto?

Siempre pensando en los números.

¿Cuánto?

150 000.

¿150 000 pesetas?

Pero no lo tiras en saco roto.

Esa acción la puedes vender a mucho más precio.

Plantéatelo como una inversión.

¿En qué?

No sé, una inversión.

150 000 pesetas.

Eso.

No hemos empezado a pagar el Mercedes.

La Mercedes es muy rica.

Por cierto,...

...mañana busco un piso que tenga dos baños.

Ya estuvimos mirando y no nos gustó ninguno.

Miraremos mejor.

Ten cuidado, no te manche.

No soporto este barrio.

A mí me gusta. ¿Qué le pasa?

Que hay mucho envidioso.

Si viviéramos en Rosales, no me habrían rayado el Mercedes.

¿Otra vez eso? ¡Qué cabezón!

Hay que tener mucha mala leche.

Y mucha inquina dentro para hacer daño a la gente por la espalda.

Bueno, ese tiene un mapa.

No fue tu hermano. Me lo dijo.

Pues me mira reprochándome no sé qué...

¡Arriba!

¡Dormilón!

Miguel.

Venga.

Son casi las 9 y está el bistrot sin abrir.

Timbre

¡Voy!

-Llama otra vez, que estarán dormidos.

-¡Que ya voy!

¿Sí, qué pasa?

¿Está el tío Miguel?

Sí, pero está durmiendo.

Dile que baje corriendo.

¿Qué es lo que pasa?

La grúa se lleva su coche.

¡Miguel, Miguel!

¡El coche!

¡Mercedes, Antonio, venid!

¿A qué vienen esos gritos?

¿No es el coche de tu cuñado? Sí.

¿Qué pasa?

Mira.

-¡Espere, espere!

¿Qué hace usted con mi coche?

Esto se veía venir.

-Para que sea suyo tendrá que pagarlo.

-¡Hagan el favor de dejar el coche como estaba!

Por comprar las cosas a plazos.

Nosotros no hemos dejado de pagar un plazo.

-No apechugo con los errores ajenos.

-¡No se trata de apechugar!

¡Haga el favor de bajar el coche de la grúa!

Hablando se entiende la gente. -Hablando no.

Pagando. ¿Qué dirán los vecinos?

¿No vas a bajar?

-¡Necesito mi vehículo!

Yo le voy a abonar a usted un talón. -No, no, no.

Me conozco los talones.

-Pero... -Estoy harto de que me tome el pelo.

¿No puedes esperar? Termino enseguida.

No, no puedo esperar.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Estoy harta de vuestro lío.

¡Qué dices, Merche!

A ver si la culpa de que le quiten el coche es mía.

Sabes a qué me refiero.

Ya está bien.

Prométeme que hoy hablas con tu hermano.

¿Me vas a contestar a lo que te digo?

¿Tú qué quieres que haga?

¿Que le dé el dinero de mi madre?

Miguel, tenías razón.

Aunque siempre hayamos repartido a medias, ahora no.

Vendemos las tierras y te quedas las dos terceras partes.

¿Eso quieres? Si os habláis, sí.

¡Venga, hombre, venga!

¿Por qué te pones así?

¡Está dispuesto a ponerse de rodillas para pedirte perdón!

¿Qué más te da el dinero?

Si vas a ganar millones... Claro, Merche, ganar.

Ese quiere llevarse el dinero sin dar un palo al agua.

Y todo para comprarse coches.

¡Es un vago de mierda! Pero ¿cómo dices eso?

Se pasó media vida trabajando.

Ha sido toda la vida un emigrante. En Francia, no saben trabajar.

Aquí sí se sabe trabajar. El que quiere.

Los hay que viven a la sopa boba del Estado.

Y no se dan cuenta de que Franco murió hace un año.

Lo conozco como si lo hubiera parido.

Toda la vida a la sombra.

¿Sabes?

No te voy a volver a decir nada de tu hermano.

Porque el problema lo tienes tú.

Desde hace mucho tiempo.

¿Sabes por qué? Porque sabes que no llevas razón.

Por ese maldito orgullo que no os conduce a nada.

El que no va a conducir es él, que le han quitado el coche.

"Abogados Asociados".

-Buenos días.

Soy Antonio Alcántara. Alguien preguntó por mí.

-"Un momento, no cuelgue".

"Antonio Alcántara. ¿Alguien le ha llamado?"

-"Hola, Toni, ¿cómo estás?"

"¿Toni?"

-Bien, estoy bien.

¿Y tú? Te hacía en Francia.

-He vuelto hace unos meses. Ya te contaré.

¿Ya no trabajas en "Pueblo"?

-No, me despidieron. Trabajo por mi cuenta.

-Lo siento.

-No lo sientas, me venía bien un cambio.

-Toni...

-Dime.

-Me gustaría verte.

"Quería hablarte de un asunto".

¿Te viene bien esta tarde a las 6?

-¿Esta tarde a las 6?

Sí, ¿por qué no?

-¿Te acuerdas de La Marina?

-Sí, me acuerdo.

-¿Quedamos ahí?

-Muy bien. Esta tarde, a las 6.

-Estoy deseando volver a verte.

-Esta tarde nos vemos.

La magia del primer amor consiste en pensar que nunca tendrá fin.

Y quizá sea así.

Está muy bien, Carlos.

Muy bien. Es muy bonito.

¿En serio?

No es lo que esperaba de un comentario sobre Kant...

Está muy bien escrito.

Dijiste que podíamos traer lo que escribiésemos.

Sí, es cierto. Pero el lunes traes el comentario.

Carlos.

¿Sí?

¿No has pensado en presentarte a un premio literario?

No.

Pues deberías hacerlo.

Te lo digo en serio.

Yo te podía corregir el estilo y así te serviría de estímulo.

Si usted lo dice... Tutéame. ¿No somos amigos?

Sí, perdona, Carola. Te diré una cosa.

Antes de seguir escribiendo, deberías leer.

Leer mucho.

¿Qué estás leyendo ahora?

¿Te lo digo?

Sí, no te dé vergüenza.

"Guerra y paz".

¡Eso es fantástico!

Tolstoi es uno de los grandes. ¿Por qué te da vergüenza decirlo?

Es una versión del Reader's Diggest.

¿No me digas? También tiene "Papillón".

¿Y no tienes en casa alguna obra original?

"Los últimos días de Pompeya". "Sinué, el egipcio".

Haremos una cosa.

Esta tarde vienes a mi casa y te presto unos cuántos libros.

¿Te parece? ¿A tu casa?

Hola, Maruja.

¡Qué desvergüenza!

-¿No te habrás subido a casa las fichas de los tintes?

Están debajo del mostrador. Llevo media hora buscando.

¿Qué te parece? Pues no lo sé, Pablo.

¿Lo dices porque sonrío? No.

Es el único que se ríe. Ya.

-Se trata de transmitir confianza.

¿Te quieres dedicar a la política o estás jugando?

-Ya lo intenté, pero esto es distinto.

Se acerca la democracia de verdad.

La democracia.

¿Qué es democracia? Gobierno del pueblo.

Habrá que camelar a más gente.

Por eso la revista. ¿Ya tienes partido?

Dicen que hay más de 150.

Como no se pongan pronto de acuerdo los de la democracia cristiana,...

...me iré con Fraga.

A mí me gusta Suárez. No te fíes.

Fue camisa vieja. ¿Y?

¿Qué?

Antonio.

Te pareces a Suárez.

¿Yo?

Con un tinte, calcado.

Le quitamos y te ponemos a ti.

¡Quita, quita!

¿Cómo vas a quitar al presidente?

Déjame de líos de política.

-Esta sí que es buena. No os lo perdáis.

-Te me asustas. ¿El qué?

Yo también soy adúltera.

A ver si está la mujer de algún amigo.

¿Qué querrán con tanta tontería?

A las 13.30 hay un hueco. Solo depilarte.

Muy bien, Pilar, adiós.

Mercedes, lavar y marcar. Son 300.

-¿Es usted Mercedes Fernández de Alcántara?

Sí, ¿por qué?

Decirle solo que admiro mucho su valentía.

Que no está sola y que...

Que yo también soy adúltera.

Tú cambio. Adiós, compañera.

Buenos días. -Perdona, Mercedes.

Ha dicho adúltera.

Eso me ha parecido oír.

-Con todas las letras, me he quedado de una pieza.

-Como si fuera cosa de presumir.

¡Es lo último! -Ella, que puede.

-¿Cómo que puede?

Es el sexto mandamiento.

-¿Conocías a esa chica?

La primera vez que la veo. Ella parece conocerte.

-Hay que vivir, padre. -Pero no en pecado.

Le habrán hablado de mí. Es la única explicación.

¡Qué bien que te encuentro!

Sal. ¿Pasa algo?

¿Que si pasa?

Mira.

¡Yo también soy adúltera!

Las abajo firmantes muestran su solidaridad...

Mira aquí abajo, en la F.

¡Dios! Mercedes Fernández de Alcántara.

¡Ay, madre!

Todo esto pasa porque se están relajando las costumbres.

Así empezó el declive del imperio romano. ¿Qué te debo?

Nada. Muchas gracias.

Aún quedan mujeres virtuosas.

Me vas a explicar...

...porque en el periódico dices que también eres eso.

Quítame los periódicos.

-Había un montón de gente en la rueda de prensa.

Felipe va a dar mucha guerra.

-¿Tú crees? Ya veremos.

-Gallardo me ha dado la tarde libre. Podemos ir al cine.

-¿Esta tarde? -Sí.

-Esta tarde no puedo.

-¿Has quedado con alguien? -Sí.

Bueno, no, voy a ver a uno de "Cambio 16".

-Qué bien, a ver qué te ofrece. ¿Has hablado con el abogado?

-No, he llamado y me han dicho que estaba en magistratura.

No comas tan deprisa.

¿Vas a ir a su casa?

No, a la de sus padres.

-¿Por qué no te lleva los libros? Prefiere que los elija yo.

A mí me parece la cosa más normal.

-Sí, lo más normal.

Entre amigos, es normal.

-¿Entre amigos? Sí.

No puede ser tu amiga. ¿Por qué no?

Es tu profesora, te saca 20 años.

Y no sé por qué te invita a casa. -Yo sí.

Tenéis envidia.

Soy Carlos, abuela. "Ya abro".

¿Subís o no?

-No, voy a comprar el pan. -Y yo.

Hasta luego.

-Que tengo envidia, dice. Lo que me faltaba.

-Yo sí, está buenísima.

¡Mira que la idea de poneros como adúlteras!

Yo pensé que solo firmaba el manifiesto.

¡Haberte enterado, hija!

No sé lo que os pasa.

Antes andábamos con 100 ojos para no llamar la atención.

Y ahora, firmáis todo.

Lo que le hacen a esa chica es una injusticia.

Yo no te digo que no sea una injusticia.

Pero antes no se engañaba a los maridos con tanto descaro.

Hola, cariño.

¿Pasa algo? No, lávate las manos.

Hola, enana.

¿Y a Antonio qué le vas a decir?

Debes explicárselo. ¿El qué?

No le voy a explicar nada. No se tiene que enterar.

¡Pero si lo sabe todo el barrio! ¿El qué?

¡Nada!

Tampoco contesta.

La mujer del César debe ser honesta y parecerlo.

Ya está bien.

Ahí está don Pascual con su Mercedes.

-Míralo cómo anda.

Cualquiera diría que se cree el Aga Khan.

-A saber lo que le han quitado por el arañazo.

-A saber cuánto tardan en volvérselo a arañar.

-¿Qué te pasa?

¿Por qué me miras así? -¿Se te desgasta la cara?

-¿Le has dicho tú que se lo rayo yo?

-Eso es cosa vuestra. -¿Cosa nuestra?

Vamos a dejarlo.

-Miguel, ve. Vete y habla con él.

-No puede ser, que estoy muy entretenido con los vasos.

-Déjame los vasos y vete a hablar con él.

-¡Que no puede ser!

Vamos a abrir el turno de comidas y la barra está atestada.

Aquí se viene a intentar ganarse la vida.

No todos tenemos la suerte de ser millonarios.

-¿No ves que quiere hacer las paces contigo?

Venga.

-Para clavarme un puñal.

Si no iba a entrar, hombre.

No hay narices, Paquita, no hay narices.

-Pues no, Miguel, no hay narices.

¿Sabes para qué no tenéis narices? Para daros un abrazo.

Para eso no tenéis narices. Ya está bien.

-Torres más altas han caído. Ya verás.

-¿Sabes qué le pasa?

Ha encontrado el camino del dinero fácil y se ha olvidado de los amigos.

-Cuidado con lo que dices, que es mi hermano.

Te lo recuerdo. -Ya.

-Es mi hermano.

-Yo le arreglé el GS a cuenta y ahora se las da de señorito.

-¡Que te calles la boca, coño!

¿Cómo te lo digo?

Ponte la servilleta.

Se abre la puerta

Hola, Antonio. Hola, Herminia.

Hola, cariño, ¿ya estás aquí?

Siéntate, que ya está la comida.

Hola, Merche. Hola.

"Acusada de adulterio, para la que se piden 5 años".

"También 50 000 pesetas y la posible retirada de la custodia de su hijo".

"El caso ha levantado..."

Quita la televisión, que no hablan más que de desgracias.

Déjalo, que estas locas me hacen mucha gracia.

¿Qué tal en la imprenta, hay mucho trabajo?

Muchísimo. ¡Ah!

¡Qué locas!

Eso es bueno. Muy bueno.

Que cunda.

Iba con un látigo y las ponía firmes. Mira qué caras de locas.

"Comete adulterio la mujer casada que yace con varón que no es su marido".

¿Qué tal en la imprenta?

Para que todo el mundo se entere: en la imprenta, muy bien.

Bueno, pues me alegro.

-Papá. ¿Qué?

¿Mamá es una adúltera?

¿El qué?

No puede ser.

¡Me cago en la cuna que me arrolló!

No puede ser.

Pues sí puede ser.

¡Es un escándalo, hasta la niña se ha dado cuenta!

Se lo habrá oído a mi madre.

Prefiero que se entere por ti de que su madre es una adúltera.

¡Qué tonterías dices! ¡Que no lo digo yo!

¡Lo has escrito y lo has firmado! Yo también soy adúltera.

Abuela, ¿qué es una adúltera?

Lo firmamos las siguientes mujeres.

En el cuadrante derecho, el que más se lee, Mercedes Fernández.

No lo habría firmado si lo hubiese sabido.

¡Pero lo has firmado!

¡Te ha dado por ser hasta la defensora de las infieles!

Qué quieres que te diga.

Me parece una injusticia lo que van a hacer con esa chica.

Pero si no la conoces de nada.

Pero es una mujer como yo. ¿Y?

Por ser mujer le meten cinco años.

No es por ser mujer, es por ponerle los cuernos al marido.

Conocemos a muchos hombres que ponen los cuernos.

Conocemos a muchísimos. A Desi.

¿Desi? Pero si Desi es más impresionable que una calcomanía.

Además, a Desi lo lió la buscona de Loli. ¿No la viste?

A los hombres les lían. Claro.

Y las mujeres somos unas adúlteras.

Siempre tenemos la culpa.

¿Te has convertido en una de estas? ¿En una de qué?

Las que queman los sujetadores y no se depilan. Una feminista.

Ni soy feminista ni quiero serlo.

Quiero que se nos trate igual.

¿A ti te falta algo?

No.

¿No conduces?

La que has armado.

No te metas con ella y come. Mamá ha hecho bien.

No le eches más leña al fuego.

Yo no he dicho eso. No, lo has firmado.

Se ha enterado toda España.

Los que nos conocen saben que no te pondría los cuernos.

¿Y los que no nos conocen? ¿La gente que no nos conoce?

¿Qué me dices de eso?

¿Qué pensarán los clientes y los del club?

Voy a ser el hazmerreír.

Si no conocemos a ningún socio.

Los hubiésemos conocido. Ya no creo que nos dejen entrar.

Todos verán que es por solidaridad.

Yo no. Yo lo entiendo así.

Ya. Quien no, es un mal pensado.

Yo. Yo no he dicho eso.

Pero te importa mucho lo que piense la gente de ti.

¿A mí?

Lo que me faltaba por oír.

Teléfono

¡No me preocupa un pimiento lo que digan los demás!

¡Yo sé quién soy!

Cada mañana me visto...

Cógelo. Sí, ya cojo el teléfono.

¡Qué me va a importar! Dígame.

"¡Muuu!" ¿Cómo que mu?

¡Me cago en el toro que mató a Manolete, desgraciado!

¿Quién era?

Uno que no me conocía. Estaba preocupado por mí.

Si me vas a torear en Valdemorillo, me voy.

Seis toros, seis, de la ganadería de Antonio Alcántara.

¿Y si le dices de volver al 50-50?

-Como buenos hermanos.

Como se hacen las cosas.

-Es que nos equivocamos.

Es verdad, me equivoqué yo.

Pero rectificar es de sabios.

-Más vale una vez colorado...

-Perdóname.

-Pero si no es por perdonar o no perdonar, cielo.

Todas estas cosas las hago por hacer memoria.

Para que no volvamos a tener estos problemas que tenemos.

-Tienes razón.

¡Ay, Señor! Si solo fuera por el dinero...

-¿Qué dices?

-Estoy harto de trabajar como un negro...

...para poder pagar todas las facturas a fin de mes.

Mientras que ese...

Fíjate, Paquita.

Ahí lo tienes.

La viva imagen del éxito.

-Por conducir un Mercedes.

-Pues sí.

Por conducir un Mercedes es la viva imagen del éxito.

¿Y qué soy yo?

Un moroso. Un moroso al que se le han llevado el coche.

Aquí es.

Está todo revuelto, pero lo mío no es precisamente la casa.

Pero pasa, Carlos.

No te quedes ahí.

Adecento esto en un momento.

Ahora vengo. Siéntate, estás en tu casa.

¿Quieres tomar algo?

Quítate el abrigo. No, estoy bien así.

¿Con el calor que hace en estas casas?

Te vas a asar. Estás rojo como un tomate.

Estás ardiendo.

Y luego dices que no tienes calor.

¿Qué, te traigo una Mirinda?

Vale.

Ahora mismo vuelvo.

A ver si ves algún libro que te interese.

¿Vas viendo algo que te guste? ¡Sí, sí, algo!

Sí.

Te dije que lo tenía todo manga por hombro.

A ver qué te puedes llevar.

¿Qué me miras?

¿Me pones una caña cuando puedas?

-¡Cuánto tiempo!

-Sí.

-¿Cómo estás?

-Bien, bien, la verdad es que estoy muy bien.

¿Qué haces con Núñez Casal?

-Ya te puedes imaginar.

Trabajar mucho. Esto es la guerra.

No sabes las ganas que tenía de volver a verte.

Te queda bien ese bigote.

-Sí, gracias.

-¿Cuánto tiempo hace?

-Dos años.

-Dos años.

¿Estás en algún sitio?

-Si te refieres a militar, no.

-¿Y la Liga?

-Se acabó.

Acabaron ellos conmigo.

¿Me vas a hacer una ficha a estas alturas?

-Perdona, tienes razón.

No sé hablar de otra cosa.

-Entiendo que sigues en el PC.

-Sí.

Con más trabajo que nunca.

Nos está costando que legalicen el partido.

-Ya lo sé.

Y sé que Carrillo está en España.

No trabajo en "Pueblo", pero soy periodista.

-Le diré que se ande con más cuidado.

-Gracias.

-Una cerveza, por favor.

Te preguntarás para qué te he llamado.

-Creía que estabas deseando verme.

-Por eso también.

Quería comentarte que estamos intentando...

...poner una querella criminal contra miembros de la Político-Social.

-Ya.

Pues me parece muy bien.

Pero no será fácil meterles mano.

-No, fácil no es.

Pero tú nos puedes ayudar mucho.

Mira.

Aquí está el que buscaba.

Bryce Echenique.

Es un libro de cuentos. A mí me encantó cuando lo leí.

Trata de un chaval de tu edad...

...que tiene tus preocupaciones: la familia, los amigos.

Sobre todo, las chicas.

Y hay uno que está muy bien.

Es muy tierno. "Una mano en las cuerdas".

Este tienes que leerlo.

Cuando leí tu relato, me recordó a este cuento.

¿Y este?

¿Vargas Llosa, te gusta?

Mucho.

Este es una maravilla. Ya me lo he leído, llévatelo.

¿De qué trata?

Trata de un chico que quiere escribir.

Y tiene una relación con una mujer mayor que él.

Y...

Mejor deberías empezar con Echenique. No, prefiero este.

Bueno, como quieras.

Carlos. ¿Sí?

¿Sabes qué me pasa cuando hablo contigo?

No.

Es como...

Como si lo hiciera con alguien más mayor.

Un adulto.

Me lo dicen mucho.

¿Te puedo hacer una pregunta?

Claro, dime.

¿Eugenio y tú...?

Estamos juntos.

Pero ¿juntos dónde?

Aquí, cuando viene.

Está trabajando en Cuenca hasta que le salga una plaza en Madrid.

Lo dices por Inés, ¿no?

Sí, un poco.

Ya.

Mira, Carlos.

A lo mejor tú has pensado...

...que yo hice algo para que rompieran.

Pero no fue así.

De verdad que no, créeme.

¿Y lo vuestro va en serio?

Supongo que sí.

¿Por qué lo preguntas? Cosas mías.

Bueno.

Puede pasar cualquier cosa.

Como te pasó con aquella chica.

Julia. Ya no m acuerdo.

¿Qué pasa, que ya hay otra?

Quizá.

Bueno, yo me voy a ir.

Me llevo este. Muy bien.

Cuando lo leas, quedamos y me dices qué te ha parecido.

Sí. ¿De acuerdo?

Carlos.

Te dejas el abrigo. ¡Ah!

Bueno.

Adiós.

Adiós. Adiós, Carlos.

Contra el juicio de Zaragoza.

Firmad, por favor.

Compañeras.

-Te lo podemos explicar.

-Ha sido una decisión del comité.

Pues muchísimas gracias.

He tenido una con Antonio de campeonato.

Si lo sé, no firmo.

Date cuenta de la repercusión.

Además, él tiene que entender...

¿Que su mujer es adúltera?

No, lo otro.

-La discriminación que sufrimos desde hace siglos.

No me vengas con mítines, Susana.

Es la realidad.

He tenido que estudiar cuando mis hijos han sido mayores.

-Perdona, nos equivocamos.

Contádselo a Antonio, a ver qué os dice.

Tampoco le vendrá mal un susto.

Los sustos, en el cine.

No me hace falta darle sustos.

-Se acabó. ¿Quieres una camiseta?

¡Para camisetas estoy yo!

Ramírez Sañudo, señora de...

Hija de puta.

¡Me cago en la madre que la parió!

No soy el único cornudo.

Lo ha hecho para joderme.

Antonio, ha firmado señora de.

¿No es para hundir mi carrera?

-No conozco a nadie que lea estos manifiestos.

-¡Yo los leo!

¡Los manifiestos!

¡Los anuncios por palabras!

¡Y las esquelas del "ABC"!

¡Para descojonarme con los imbéciles que se mueren antes que yo!

Tengo que averiguar quién ha podido leer esta mierda.

¿De qué te ríes?

De nada.

¿Te divierte pasar por cornudo? ¿Cómo me va a divertir?

¿Sabes la cantidad de explicaciones que tendré que dar en el club?

Y aquí, que no me respetan por cornudo.

¿Y por qué te ríes? Porque son más listas que el hambre.

-¿Las mujeres? -La mía no.

También.

Son más listas, pero no lo saben y solo piden igualdad.

Verás cuando lo sepan. ¿Adónde vas?

A mi casa, a ponerme el pantalón en su sitio.

Adiós.

-Adiós, Antonio.

-¡Calzonazos!

Las variables ordinarias de un modelo econométrico...

...pueden ser endógenas o exógenas.

Las endógenas son las variables...

...que deben explicarse...

Señorita.

Usted.

¿Podría mostrarme qué lleva escrito en la camiseta?

-Yo también soy adúltera.

-¿Usted y quién más?

-Muchas mujeres que pensamos...

...que estamos discriminadas legalmente.

-Muy interesante.

Decía que las endógenas son las variables...

...económicas...

Perdone, no me lo quito de la cabeza.

¿Lo sabe su marido?

¿O su compañero, como dicen ustedes?

Lo del adulterio, digo.

Risas

Lo que hay que ver.

A la igualdad por la cama.

Eso reclaman, amor libre.

-Eso y más cosas. -¡Ah, más cosas!

Que les ayudemos a recoger la mesa. -No estaría mal.

-¿O pretenden que nosotros les hagamos la comida?

Murmullos

Mire, señorita.

Si Dios hubiera querido que fuésemos iguales, lo habría hecho.

Sin embargo, no lo hizo.

¿Por qué?

Porque el hombre y la mujer...

...debían cumplir tareas diferentes.

El mismo Aristóteles...

...dijo en su momento que la mujer...

...era inferior por naturaleza al hombre.

Murmullos

¿No les gusta oír lo que decía Aristóteles?

-Era hombre. -A Dios gracias.

Como San Agustín, Santo Tomás, Kant o Albert Einstein.

Bueno, ya está bien.

Dejémonos de tonterías.

La mujer tiene virtudes.

Pero la inteligencia no es la más brillante de ellas.

-Le ruego, en nombre de las mujeres, una disculpa por lo que ha dicho.

-¿Qué mujeres?

¿Esas feministas histéricas?

En nombre de todas las mujeres.

Ah.

Bueno, decíamos que...

...las endógenas son...

Golpean las mesas

Podemos acusarles por extorsión.

-No, Marta, no podemos. -¿Cómo que no?

Eran funcionarios cuando les chantajeaban.

-Homosexuales.

Les persigue la ley de peligrosidad social.

-Podemos pedir medidas de protección.

-No.

No van a testificar.

Ni ahora ni nunca.

La mayoría están casados. Muchos son políticos.

Sería hacer público todo aquello.

-Tú tienes las fichas policiales.

-¿Cómo sabes eso?

-Lo sé y punto.

-Pues ya no las tengo.

-¿Cómo que no? -Las destruí.

-No hablas en serio. -Completamente.

Dejadles vivir en paz.

-¿A Dávila y a Billy el Niño también?

Se están marchando de rositas.

Billy el Niño se irá a Paraguay.

-No me lo recuerdes.

-¿Y no vamos a hacer nada?

-Ya pagarán por lo que hicieron.

-¡Qué optimista eres!

No van a pagar nada.

Nadie sacará los trapos sucios de los últimos 40 años.

Vámonos, por favor. -¿Por qué, qué pasa?

-Un tipo no deja de mirarnos. El de la camisa rosa.

¿Cómo has venido? -En taxi.

-Acompáñame a mi coche. Igual son figuraciones mías.

¿Dónde tienes el coche? -A 500 metros.

¿Ha salido? -Sí.

-¿Viene?

-Vienen dos.

¡No, no entres!

-¿Y qué hacemos? -¡Taxi!

-¡Arranque, rápido!

-No nos siguen. No son policías, Marta.

Se hubieran identificado. -Ya lo sé.

-¿En qué andas? -Pregunta en qué no ando.

El comité federal, la huelga de la construcción.

A saber a sueldo de quién están. -¿Tienes donde quedarte?

-Sí, no te preocupes.

Solo han querido darnos un susto. No se atreven a más.

-¿Y el estudiante que mataron el mes pasado?

Estos vienen a por ti.

-Vienen y no vienen. Buscan meternos miedo.

Hoy me siguen a mí y mañana le tocará a otro.

Estate tranquilo.

De verdad, Toni.

Sé cuidarme sola.

Hola, Merche.

Hola, cariño.

¿Y esto? Eh...

He pensado en lo que hemos hablado. Bueno, no hemos hablado.

Te has puesto...

El motivo no era ofensivo, Merche, era doloroso.

Y me pongo nervioso.

¡Las gambas! Sí.

¿Estáis haciendo gambas? Estamos no.

Estoy haciendo gambas.

Tu madre me ayuda porque es una santa.

Pero cocino yo.

¡Qué loco, por Dios!

Almejas, cigalas, gambas.

Que no se diga en esta casa que tenemos problemas con la igualdad.

Hola.

-Hola.

-He comprado calamares para cenar. ¿Te gustan?

-Me encantan.

-¿Qué tal, cómo te ha ido?

-¿El qué?

-Tu entrevista con el de "Cambio". -¡Ah, sí!

La verdad es que no me ha ido muy bien.

No es lo que estaba buscando.

¿Por qué no nos casamos?

-Claro.

-Mañana.

Lo veía venir cuando empezó a sacar cacharros.

Para un día que cocina...

Bueno, bien mirado... Pero una cosa te digo.

Tú tienes la culpa. ¿Por qué?

Por esa manía que te ha entrado de que somos iguales.

Somos iguales en derechos.

¿En qué? En derechos.

No sé yo si la universidad te hace más daño que provecho.

¿Os falta mucho? Es que empieza "McMillan".

Tenemos que fregar los cacharros. Ya lo veo. Os ayudo.

No, ya terminamos nosotras.

Luego me cuentas de qué va. Bueno.

Papá, que empieza. Ya voy, hijo.

Cuando vayas al salón, tráeme un café.

Iguales.

Eres muy lista para unas cosas, pero para otras...

¿Te has fijado cómo olía la escalera?

A marisco, Paquita. Olía a marisco.

Se deben estar metiendo una mariscada de no te menees.

Pero el cateto de mi hermano no sabrá cómo se pelan las nécoras.

¡Qué va a saber ese!

-Que viene. -¿Mi hermano?

-Tu hermano no, viene tu hijo.

-¿Estás segura?

-Tengo contracciones desde hace más de dos horas.

-¿No se tratará de una falsa alarma?

-¡Vete a por un taxi!

-Voy, voy.

-No te olvides de la ropita. -No voy a ir en pelotas.

-¡La ropita de tu hijo!

Mira, Merche. Aquí viven muchos pilotos de Iberia.

Mira qué preciosidad. Sí.

¿Qué hacemos rodeados de pilotos?

Hacer amistades.

Y aprovecharnos de las gangas.

Traen gangas. Unos relojes que no veas.

¿No me digas que no te gusta?

En el Retiro.

¿Te gusta o no? Que sí.

Además, como está en obra, nos saldrá mucho más barato.

Ya.

¿Vamos a ver el piso piloto? Bueno.

Pues eso, hay que ver el piso piloto.

¿Y no crees que antes deberías arreglar las cosas con tu hermano?

¿Por qué?

Por mucho que te alejes de él, sigue siendo tu hermano.

Ahora hablas como una filósofa.

Cuando tenga una oportunidad.

No se lo voy a decir delante de todo el mundo en el bar.

Anda, apaga.

¡Taxi, taxi!

¿Has oído?

Es tu hermano. Eso me ha parecido.

¿Qué hace pidiendo un taxi si es dueño de uno?

¿Cómo va a pasar un taxi por esta calle?

¡El único que hay es el de Ramón!

Está Paquita. Eso es que se ha puesto de parto.

Paquita, cielo, aguanta un poco. Voy a llamar a Ramón.

Este desgraciado.

Si hubiera pagado el coche, llevaría a sui mujer.

Tiene la postura. A ver.

-¡Aaaa!

Está de parto.

Antonio.

¿Les llevamos? Hombre, Merche.

¿Qué culpa tiene mi sobrino?

¡Por Dios!

Ya tendría que estar aquí.

Vamos hasta la esquina, que seguro que pasan taxis.

Despacito.

¡Con lo cabezota que es, prefiere recorrer la calle!

Arranca.

¡Ay, Dios!

Tranquila, no te preocupes.

Claxon

¡Lo que me faltaba!

¡Miguel, por Dios, monta en el coche!

No, no os molestéis.

Ramón está al caer.

Vendrá inmediatamente.

¿Y si se retrasa?

Cojo otro taxi.

¡No voy a subir!

¡No voy a subir! ¡Monta, hazme el favor!

¡No des este numerazo!

Haz el favor de subir al coche. Dejad vuestros asuntos.

¿En qué hospital estás?

-En La Milagrosa. A La Milagrosa vamos.

¿Cada cuánto son? Cuatro minutos.

¡Que no venga en el coche, que la tapicería es de cuero!

Claxon

Carlos, hijo, vete a acostar.

Si llaman del hospital, te aviso.

No puedo. ¿Y eso?

Me he desvelado leyendo.

¡Ah!

¿Y ese libro cuál es?

Me lo ha dejado Carola. ¡Ah!

"La tía Julia y el escribidor". ¡Qué título tan bonito!

Tu madre leía "Antoñita la fantástica".

¿Tienen algo que ver? Este es un libro serio.

Y los que leía tu madre también.

Carola dice que Vargas Llosa es uno de los mejores escritores.

No digas más.

Cuando lo acabe, me dejará más. ¡Ah!

Piensa que puedo ser escritor. Si te gusta escribir, escribe.

Pero debes acabar una carrera.

Carola dice que si sabes escribir... ¡Carola dice!

¿Qué te ha dado a ti esa Carola?

Nada.

Aplausos

Por su obra, fiel reflejo de la sociedad del momento,...

...se concede el Nobel de literatura de este año a Carlos Alcántara.

Aplausos

Muchas gracias, majestad.

Majestad.

Miembros de la academia sueca.

Señoras, señores.

Tal vez les parezca que soy un poco joven.

Que mis compañeros Mario, Camilo y Gabriel se lo han merecido.

Pero no han contado con una inspiración como la mía.

Tiene un nombre.

Carola.

Me van a perdonar.

Aprovecho este magno acontecimiento para hacer algo que deseo hacer.

Carola, amor de mi vida, ¿quieres ser mi esposa?

-¡Claro que quiero, Carlos!

¡Vamos, salgan!

Tranquilos.

Respira, cariño.

Te veo muy pálido.

Es esta maldita respiración de preparación al parto.

Que la haga ella, que es la que tiene que parir.

Llevan cuatro meses diciéndome que la haga.

Haz lo que te dé la gana.

Pero te digo una cosa. Esto va a salir muy bien.

Vienen muchos niños al mundo.

¿Qué pasa?

-Ya está asomando.

¿La ropita? -¿La del niño?

¡La del bebé! Ahora mismo.

-Tía, acompáñeme.

Que salga, acompáñeme usted.

-La ropita. Yo puedo...

-Quédate, que te desmayas.

-Que sepas una cosa.

Pase lo que pase, te quiero mucho.

-¿Qué me va a pasar? -Nada.

Tranquila.

Respira, acuérdate.

Tardan mucho, ¿no?

Normal.

Paquita quiere llamarle Anselmo.

¿Anselmo?

Como su padre.

Yo le pondría un segundo nombre.

Luis, por ejemplo.

Anselmo Luis no parece tan bruto.

¿Quieres un cigarro?

¿Ya no fumas Rex?

No, me he cambiado a este por los bronquios.

Este es más suave.

Y más caro.

Sí.

Pero tampoco se nota tanto en el bolsillo.

No lo notarás tú.

Como tienes dinero.

Eso debe ser, que no lo noto porque soy un millonetis.

Si solo fuera eso...

¿Qué me querías decir con eso de "si solo fuera eso"?

¿Qué me querías decir con "si solo fuera eso"?

¿Eso?

Sí, eso.

Mira, Antonio.

Vamos a dejarlo. Que lo dejemos, dice.

Hace tres meses que lo dejamos.

¿Quieres que sigamos así toda la vida?

¿Ahora soy yo el que quiere que sigamos así?

Yo no salgo de noche a rayarme el coche.

¿Qué? ¡Que te conozco!

¡No me engañas con esa cara de bobo, sé muy bien lo que haces!

Lo que me faltaba por oír.

¡Qué cara tienes y qué hipócrita eres!

¿Yo soy un hipócrita? Sí, señor.

Has malmetido para que nadie pise mi bar.

¿Qué voy a malmeter en el barrio? Continuamente.

¿Sabes por qué no van a tu bistrot?

No, explícamelo, que eres muy inteligente.

La gente va donde voy yo y no te soportan.

¿Quién no me soporta? ¡Todos los clientes!

Perdón.

Perdón.

Vamos a dejarlo.

Porque el señor quiere que lo dejemos.

Porque no se puede hablar. ¿No se puede hablar conmigo?

¡Pues claro! ¿No lo ves?

No se puede hablar conmigo.

¡Tonto!

Antonio.

Si te sirve de algo,...

...en mi vida te he rayado el coche.

Y si te sirve de algo, no soporto más esta situación.

Estoy harto de tanto rencor.

Y de desviarnos la mirada cuando nos cruzamos en las escaleras.

¡Joder, Antonio, que somos hermanos!

¡Ay!

Necesitaba ese dinero.

Pues me lo pides, que te lo hubiera dado.

Eso es lo que dices ahora.

No, eso lo he dicho siempre.

Y no es la primera vez.

El año pasado estaba con la mierda hasta las cejas y tú me sacaste.

Sí, tú, con dos narices.

Pero para eso hay que pedirlo, como yo hice contigo.

¡Coño!

Me he pasado la vida pensando que somos diferentes.

Que dijera lo que dijera madre, hermanos para siempre.

Y lo somos, Antonio. ¡No!

No, no, no.

Y si no, ¿por qué lo hiciste?

Porque Paquita me pidió que lo dijera.

Y porque tenía un apuro de dinero.

Y porque no sabía lo que decía.

Debí morderme la lengua, lo reconozco.

Si te lo dijo Paquita, también eres responsable.

Si no, no haberte casado con una loba.

Antonio.

Te has casado con una loba. Apechuga.

¿Sabes qué hacen las lobas cuando tienen problemas con lo suyo?

Se ponen a la puerta de la cueva y muerden a todo el que pasa.

Parece mentira que no te des cuenta.

¿Está claro? Está claro.

Lo pasado, pasado.

Sí, lo pasado, pasado. Casi llegamos a las manos.

Si madre nos viera... Bastante culpa tiene.

Sí... Sí, Antonio.

Yo también la quería.

Pero hay que tener mala leche para dejarme el doble.

Ya está bien de pensar en los muertos y no en los vivos.

Estoy a punto de tener un hijo.

Quiero que tenga una familia,...

...unos primos y unos tíos que le quieran y que se quieran.

No estoy pidiendo tanto.

Lo pasado, pasado. Te lo pido por favor.

Lo pasado, pasado.

Pero nos lo vamos a guardar aquí.

Así no se nos olvida nunca.

Lo guardamos aquí.

Arriba esa mano.

Déjate de manos ni manos.

No te pongas a llorar. Lloro si me sale de los cojones.

No me digas lo que tengo que hacer.

Pero yo te dejo el dinero. No, señor.

Al 50 por ciento. ¡Que eres un abundio!

Hablaremos en casa.

Bueno. Vamos a estar a lo que estamos.

Miguel, ya estamos aquí.

¡Miguel! ¿Qué?

¿Cómo está Paquita? Están perfectamente.

4 kilos.

¿4 kilos? Mira, Miguel, está aquí.

Paquita. -Mira.

-¿Estás bien? -Muy bien.

-¡Mi hijo, cuatro kilos!

-Y no le falta nada.

-¿Puedo cogerlo? -Sí.

Ha sido una valiente.

-¡Ay! Mira, mira.

Mira, Antonio, cuatro kilos, un chicarrón.

¿Qué te parece? Anselmo Luis es como tú.

No se puede llamar así. -No.

Se va a llamar Antonio Alcántara. -No.

-Como su abuelo. Y como se llama su padrino.

Si decides ser su padrino. Pues claro.

¿Entonces se llama Antonio, no Antonio Oriol...?

Antonio a secas.

No puede llamarse Antonio.

Yo soy el padre y yo lo decido. -Es una niña.

Por eso.

No me fastidies que es una niña. A ver.

-Una niña. Es clavada a ti, Paca.

Una niña.

De todas maneras, esto no cambia nada.

Yo sigo siendo el padrino.

Haremos un bautizo a lo grande.

Eso corre de mi cuenta. No.

Para eso soy su padre.

El bautizo lo paga el padrino. ¡Cómo te gusta discutir!

Miguel, me cago en la leche.

Vamos a ver. ¿Eres tonto?

Habíamos quedado en que todo a medias.

Tú, padre y yo, padrino. Fifty-fifty.

Pues eso. Un abrazo.

¡Tengo una hija!

Felicidades.

¡Ay, mi hija!

Si yo te hago caso, Merche. ¿Lo ves?

"Lo pasado, pasado. Así de fácil y de rápido".

"Con tres palabras y un abrazo...

...se pueden deshacer los disgustos más dolorosos...

...y borrar las discusiones que parecen no tener solución".

"Mi tío y mi padre, emocionados por la llegada de otro Alcántara,...

...pusieron fin a una guerra sin sentido...

...en la que todos sufríamos como los personajes de Shakespeare".

"Y es que en 1976, muchos nos dimos cuenta...

...de que lo importante no era mirarnos al ombligo del pasado,...

...sino mirar al del futuro".

Cuéntame cómo pasó - T10 - Capítulo 170

La brecha salarial también ha estado presente en Cuéntame cómo pasóMercedes trabajaba en una inmobiliaria y descubre que un compañero suyo cobraba 10.000 pesetas más a pesar de que ella vendía más pisos. “Los hombres rinden más” es lo que le contestó su jefe cuando se quejó. Merche decide hacer huelga, y esperando el apoyo de Antonio no lo encontró, ya que no entendía que su mujer se indignara por una cosa así.

No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 229  - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido...

Cuéntame si has conocido la felicidad.

Háblame...

Cocinar, planchar, limpiar la casa, cuidar

de los niños y el marido...

Recién estrenada la década de los 80

podíamos decir que durante generaciones esas habían sido

las principales tareas de las españolas,

a las que en los últimos tiempos habían añadido otro trabajo

fuera del hogar.

En marzo de 1980, como todos los meses de marzo

desde hacía 70 años,

el mundo entero estaba a punto de celebrar el Día Internacional

de la Mujer Trabajadora

en el que mujeres de todo tipo y condición

tenían pensado manifestarse en defensa de sus derechos

y reivindicaciones.

(TV) -Tiene el balón el Barcelona, Carrasco.

Carrasco para Roberto, sigue Roberto, intenta jugar

con Simonsen, ha despejado Camacho.

Sin embargo, la mayoría de los españoles, al menos

los de género masculino, estaban más preocupados

por otra cosa: un Barça-Madrid que iba a marcar el destino

de la Liga de aquel año.

-Es muy bonito... (TV) -0 a 0 en el marcador

entre el Barcelona y el Real Madrid.

Contraataca el equipo blanco, juega Roberto Martínez

por la banda derecha, centro de Roberto Martínez al área,

salta Santillana, Santillana se lo deja a García Hernández...

¡Gol! -¡Toma!

-¡Me cago en todos lo blancos! -Si está en fuera de juego.

-¿Pero qué dices? No tienes ni idea, hombre.

Te lo dije, marcamos antes del descanso.

-Claro que sí. -Hay que ver qué pesaditos

se ponen con el fútbol. -Y que lo digas.

-Cada vez lo aguanto menos. Cuando hay partido estoy deseando

que se acabe y se vayan a su casa. -Que se vayan.

(TV) -Tiene la pelota Carrasco, juega para Asensi, Asensi,

se cruza Camacho, el balón golpea en Pirri, corner.

-Chico, alegra esa cara, que ha marcado tu equipo.

¿Te pasa algo? A mí nada.

-Pues cambia la cara que parece que te ha picado

un alacrán.

-Mira a quién tenemos aquí, a la taxista.

Me cago en la leche, esta viene aquí a provocarnos.

-Ramón, hombre, por favor, que no será para tanto.

-¿Que no? -No.

-Coño, peo si es Mercedes. Anótame esta ronda, Miguel.

-Descuida. -Oye, Antonio, dile a tu mujer

que no se vaya con la competencia.

-Ahí vamos, ahí vamos, ahí vamos.

¿Cómo es que llegas a estas horas? Pues que he ido

a enseñar un piso al centro.

-Perdona, no tengo cambio, ¿tiene un billete más pequeño?

No, lo siento. Yo tampoco.

En el bar se lo cambian. -Vale.

-Menuda cuadrilla. -Escuece, eh, escuece.

-¿Quieres dejarle en paz? -¿No somos nadie, eh, don Miguel?

-Sobre todo tú. -Hola, buenas noches.

-Buenas noches. -Por favor, ¿me puede cambiar

este billete de 500 que me he quedado sin monedas?

-Claro. -No tenemos cambio, señora.

-Ramón. -¿Cómo que no tenemos cambio?

-Que aquí no hacemos el juego a la competencia.

Que se marche por donde ha venido. -Será posible.

Hazme el favor de decirle algo. -¿Qué me vas a decir?

-¿Que qué te pasa en la cabeza? ¿Y esa bolsa?

He comprado unos zapatos para María que se le han quedado

todos pequeños. Por el amor de Dios, que no tienes

comprarle tú los zapatos de María, que no puedes estar todo el día

para arriba y para abajo, no son horas de llegar,

tienes que descansar. Pero si estoy bien.

¿Estás bien? Perfectamente.

-El taxi es un gremio de hombres, Miguel, de hombres.

-Señorita, disculpe usted, es que es un taxista

chapado a la antigua y además es del Madrid.

Ramón, que aquí todos somos compañeros.

-¿Compañeros? -Sí, señor, y hay que arrimar

el hombro. -Venga, hombre, compañeros.

-Compañeros, que parece que no entiendes la palabra,

bien clarito está. -Desde luego, aquí tiene.

-Gracias. -Buenas noches.

-Adiós. -Gracias a usted.

Desde luego, como vuelvas a hacer algo parecido te enteras.

-No, la que no se entera eres tú, que esa viene

a quitarnos el trabajo a mí y a tu Miguelón.

-¿Te quieres callar? ¿20 000 taxistas en esta ciudad

y ahora resulta que es esta la que viene

a quitarnos el trabajo? Será posible.

-Desde luego, cada día estás peor. -Muchas gracias.

-Aquí tiene. Gracias.

Adiós, buenas noches.

Yo no sé a qué esperas a hablar con Tomás

y pedirle la baja. Me va a dar la baja

pero cuando el médico diga cuándo me opera.

Mientras tanto estate un poquito quieta,

te mueves más que la lengua de un jilguero.

Que la lengua de un jilguero.

¿Qué hacíais en el bar? Pues viendo el fútbol,

va ganando el Madrid. ¿El Madrid?

Sí. Vaya por Dios.

¿Cómo que "vaya por Dios"? No, porque Tomás es del Barcelona.

Anda, madre. (SE RÍE)

Bueno, y yo soy del Albacete de toda la vida.

Bueno, sí, joder y yo también.

-Dos güisquis cola y un vodka limón.

-Carlos, toma, tío, que si no se me va a olvidar.

Doctor Uribe, ginecólogo. ¿Y esto? -Me ha dicho mi madre

que es el mejor de toda Madrid.

¿Se lo has contado a tu madre? -¿No te importa, no?

Me ha dicho que si llamáis de su parte os atienden enseguida.

Gracias, no hace falta, mi padre lo ha arreglado todo,

la operan en el Hospital de Moncloa.

-¿Eso no es público? Es donde tienen los mejores medios.

-No sé, tendrán lista de espera y...

Nos van a dar fecha muy pronto, vamos por lo privado.

-Chicos, dos güisquis. Oye, Arancha, tú de lo de mi madre,

¿no le habrás dicho nada a nadie? -¿Yo? No.

-¿Por qué no quieres que digamos nada?

La gente es muy pesada y no me quiero que le den

el coñazo, no se lo hemos dicho ni a mis tíos.

-Tiene razón, es mejor que se quede en casa.

Ya verás lo que tarda tu madre en ir al barrio.

-Tranquilo que hablo con ella para que no meta la pata.

-¿Qué pasa con los cubatas? Perdona.

(TV) -Con motivo de la celebración del Día

Internacional de la Mujer, que este año centra

sus reivindicaciones en la igualdad salarial,

mañana se emite un reportaje especial en el que...

-¿Cómo ponen este pestiño en el descanso?

-Que no oigo. (TV) -Según las últimas

estadísticas, se calcula que una mujer gana

aproximadamente un 30 por ciento menos que un hombre

desempeñando el mismo empleo y con el mismo horario.

-Nos ha fastidiado, sólo faltaría que encima

de quitarnos el trabajo ganasen lo mismo.

-Ramón, cállate que al final te la vas a ganar.

-Pero si tengo razón. En la obra, trabajando

de albañil, ¿cómo va a ganar lo mismo una mujer

que un hombre si no puede levantar ni la mitad de peso?

-Eso no tiene nada que ver. -En ese caso concreto...

-Vaya, ¿tú también? -¿Cómo que yo también?

Lo que pasa es que hay trabajos y trabajos.

-¿Queréis dejar de pelearos?

Y tú deja de decir tonterías que parece que acabas de salir

de la caverna. -¿Pero qué taberna?

-La caverna, Ramón, no la taberna. -Aquí lo que hay, y te lo digo

clarito, es que la mujer en lugar de ir trabajando por ahí

debería quedarse en su casa. -¡Claro que sí!

Desde luego, eres un cafre. -Ramón, cómo vuelvas a abrir

la boca esta vez te la ganas. -¿Pero tú también, Paquita?

Parece mentira que no le conozcas, déjale en paz.

-Que no le defiendas. -Si yo no lo defiendo.

-Pues claro que sí, madrastra, ¡sois todos unos machistas!

Y que sepáis que mañana hay manifestación en todo el mundo

por la igualdad de la mujer. -¿Igualdad? Si estamos rodeados

de marimachos. -Ya está, se acabó, a la calle.

-Pero, Paquita, por favor.

-¡Que me tenéis harta! ¡A la calle, venga, los dos!

-¡Paquita! -¿Me echas?

-Claro que te echo, a ti y a ti, ¡fuera!

-¿Yo qué he hecho? -¿Tú? Ponerte de su parte.

-A lo mejor no vuelvo. -Anda, os lo tenéis

bien merecido, por machistas. -Por favor.

-Vamos. -No puedes echar

a la gente así, son mis amigos y son clientes.

-¡Que te calles o te echo a ti también!

-¿A mí? -Échales, Paco.

-Ya habéis oído a la jefa, fuera.

-Dejarme sin Madrid no te lo perdono.

-Mañana en este bistró se va a celebrar el Día

Internacional de la Mujer esa, y sin ningún hombre,

¿a quedado claro? -¡Mañana libro, sin hombres!

-¡Eso, fiesta de chicas! -Eso es.

-Si queréis puedo llamar a un "estriptista" que conozco.

-¿Un trapecista? -Un "estriptista",

un chico que se quita la ropa y hacemos como en California,

que un hombre se ha desnudado delante de las feministas

por la igualdad.

-¿Ah, sí? -¿Pero tú estás mal de la cabeza?

¿Qué pretendes, traer un hombre para que se desnude en mi bar?

Por encima de mi cadáver. -Miguel...

-No nos des ideas.

Vamos a preparar lo de mañana, venga.

-Muy bien, muy bien. -¿"Muy bien, muy bien"?

¿Tú con quién estás, conmigo o contra mí?

-Yo con usted,

con la jefa. Aquel día en que el Madrid

terminó sentenciando la Liga al ganar por 2-0

en el Nou Camp,

en San Genaro se encendió una mecha de reivindicación

entre las mujeres del barrio que haría temblar a más de uno.

-Claro, pero uno no lo sabe, uno llega aquí y no lo sabe.

Hombre, Froilán. -Hombre, buenos días.

Pareces Eliot Ness, el de "Los intocables".

-¿Pero qué cosas dices, Antonio, por favor?

Deme el Ya, Sagrario.

-Son 50 pesetas. No, serán 25.

-No, es un impuesto para hombres. -Si los hombres ganan

más que las mujeres,

tendrán que pagar más por las cosas, vamos, digo yo.

¿Pero qué dice usted, Sagrario? -50 pesetas o nada.

Hala. -Así está la cosa.

Pues nada, 50 pesetas con la bobada.

Adiós. -Adiós, Antonio.

Pero vamos a ver, vamos a ver, Sagrario,

¿usted se cree que somos millonarios?

¿Cuánto cree usted que cobra un párroco?

-Seguro que más que una mujer. -Bueno, pero las mujeres

no dan misa. -Peor me lo pone, padre.

A ver, ¿por qué no va a poder dar misa una mujer, eh?

Las mujeres pueden hacer los mismos trabajos

que los hombres. -Sí, pero es que es la ley

de la Iglesia. -¿Ah, sí? Pues aquí tenemos

la ley del quiosco.

¿Le ha quedado claro? -Sí, hija, muy claro, gracias.

1000 millones de mujeres toman las calles para reclamar

sus derechos.

¡Atención, ha salido ya! -¿Has visto

la que me tiene preparada Paquita?

"Fiesta de la mujer trabajadora", pues nada, para hacer

un poco de caja. -¿Caja?

¿Pero qué caja, si piensa invitar a todo el mundo?

¿Que va a invitar a todos? -Bueno, no, miento,

a todo el mundo no, sólo a las mujeres,

los hombres estamos vetados.

La loba te tiene muy poco respeto. -Sí, hombre, sí,

tú encima hurga un poquito más en la herida.

Voy a pasarme por el centro, vete luego a la tienda

que tenemos que doblar las banderas del Madrid para Ramón.

-Antonio, yo las banderas del Madrid ni tocarlas.

No, tocarlas no, Miguel, doblarlas.

Anda, cóbrame. -Déjalo, déjalo, sería

la primera vez que pagas aquí.

Pues invita el Madrid.

-No, el Athletic. ¿Qué va a invitar el Athletic?,

invita el Madrid. -El Athletic, tira.

(SE RÍE) -Tira.

¿Qué le pasa a Ayala? -Le pasa que tiene

el pelo largo y ha descubierto la noche madrileña, no te digo más.

-Que no, Clarita, que no puede ser. -¿Pero por qué no?

Dame sólo una buena razón. -Porque no, cariño,

qué más quisiera yo que poderte subir el sueldo,

pero la empresa se está consolidando y no podemos

subirle el sueldo a todo el mundo. -A todo el mundo no, canijo, a mí.

-Si te lo subimos a ti todo el mundo va a venir

a por más, ¿entiendes? Yo todavía, pero Antonio y Miguel

por esa no tragan, lo sabré yo. -Yo lo único que sé

es que si fuese un hombre me estaríais pagando más.

-Y dale. -¿Sabes lo que te digo?

Que sois unos machistas, sí, señor, unos machistas

explotadores.

Y tú el primero. -Bueno, mira, Clarita,

me tengo que marchar. -Sí, claro, tú con quitarte

de en medio lo arreglas todo, ¿no? -Que me tengo que ir

a recoger unas telas.

(DESI SUSPIRA) Clara, por favor,

ten un poco de paciencia, espera unos meses

y luego lo hablamos.

Cariño, desde luego, se te está poniendo

un carácter la mar de avinagrado.

Portazo.

-Y más que se me va a avinagrar.

¿Tú no tenías clase hoy? -Bueno, sí, pero me he dado

el día libre.

Si quieres podemos hacer algo.

¿Cómo qué?

(SE RÍE)

-Si quieres podemos ir a dar una vuelta,

o ir al cine a ver una de esas películas

horribles de las que a ti te gustan. (SE RÍE)

"Horribles" te refieres a buenas, ¿no?

(SE RÍEN)

O también podemos quedarnos aquí tumbados

todo el día. Ah, mira.

Espera, ¿qué hora es?

-Pues son casi las doce. Oh, mierda, me tengo que ir al bar.

-¿Ahora? Sí, he quedado

con el repartidor de la bebida.

-Pues tú te lo pierdes.

Que no, hombre, espérame aquí y ahora vuelvo en un momento.

Teléfono. Arancha, ¿puedes coger

tú el teléfono, por favor?

-Sí, ya voy.

Teléfono.

¿Dígame? -¿Está Carlos?

-¿De parte de quién?

-Karina. -Ah... Mira, es que ahora

no se puede poner, ¿pero quieres que le diga algo?

-Bueno, sí, dile que si quiere que me llame en un rato,

que ahora tengo que salir

y que un beso muy fuerte para él y para su madre.

-¿Te ha contado lo de su madre?

-Sí, claro.

A ver si todo sale bien. -Sí, sí, claro.

-Pues nada, adiós. -Adiós.

Será posible.

Víctor, ¿tú has visto dónde está la documentación

de la promoción de Las Rozas? -La estuvo mirando Tomás ayer,

igual la puso en esa estantería.

No me lo puedo creer.

-¿Lo has encontrado? Sí, sí, lo he encontrado.

-Buenos días. -Buenos días.

-Hola, Víctor, ¿qué tal, todo bien? -Bien.

-Hola, Mercedes. Tenemos que hablar un momento.

-Claro, tú dirás. De la promoción de Las Rozas.

-Pasa a mi despacho, por favor. Sí.

-Bueno, a ver. Tenemos un problema

porque no están cumpliendo los plazos de entrega.

-Esta gente son unos informales, estoy un poco harto.

Habrá que hablar con ellos

porque no es la prime... Mira, aquí está, 42 000.

¿Y esto? Esto son las nóminas

de los empleados. -Sí, ya sé que son las nóminas,

¿de dónde las has sacado? Estaban en el archivador.

-Gracias, las dejé allí por error, supongo.

Me gustaría saber por qué Víctor cobra 10 000 pesetas más que yo

en el salario base? -Sí, supongo que sí.

Porque sí, Mercedes, porque las cosas son así,

¿qué quieres que te diga? ¿Cómo que son así?

-Pues que son así, que... Que los hombres rinden más.

¿Disculpa? -No te enfades ahora,

no te lo tomes a mal, mujer, es algo que sabe todo el mundo.

Pero... -Las mujeres tenéis otro ritmo,

os embarazáis, tenéis que cuidar de la casa, etcétera;

tenéis otra disponibilidad. Mira tú ahora,

¿no dices que tienes que pedirte una baja

para operarte? Eso es una cosa puntual,

tendrás tú alguna queja de mi disponibilidad.

-No. Sin ir más lejos,

ayer por la noche, ¿sabes a qué hora llegué a casa

mientras tú veías el fútbol con Víctor?

A las diez de la noche. No tienes ninguna razón.

Además, yo vendo más pisos que él. -Y por tanto te llevas

más comisión, al final cobras más que él,

no sé de qué te quejas. No, porque juego en desventaja.

Yo vendo más pisos pero él tiene mayor salario base.

-Estás un poco alterada hoy, ¿qué pasa, que estás

en esos días o qué? ¿En esos días de qué?

-Del periodo, Mercedes, te pregunto si tienes el periodo.

Lo que me faltaba por oír.

Te voy a decir una cosa. -Dime.

O me subes el sueldo...

O voy a tomar medidas. -¿Medidas, qué medidas?

Pues hacer una huelga, por ejemplo. -Venga, va, Mercedes,

no me seas ridícula. "No me seas ridícula",

el ridículo eres tú. -Mercedes.

Mercedes.

Joder.

¿Me puedes echar estas cartas al buzón?

Hasta el lunes. A decir verdad, aquella no sería

la primera ni la última vez que mi madre se topase de bruces

con el machismo imperante en la sociedad española.

El de el trabajo y los negocios era considerado un mundo

de hombres y mi madre había tenido oportunidad

de comprobarlo en multitud de ocasiones.

Nos habíamos planteado la posibilidad de incorporar

una especie de socio capitalista. -Yo no tengo otra cosa

que hacer que soltar dinero en una tienda de faldas.

¿Quieren que les de un consejo? No, francamente no.

-Pues se lo voy a dar gratis. Las mujeres no sirven

para los negocios, sólo sirven para gastar.

Incluso muchas veces, por no decir la mayoría,

mi madre había encontrado al enemigo en casa.

Está más claro que el agua. ¿No te das cuenta

que si esto sale bien vamos a vivir como unos señores?

Yo no quiero, Merche.

Pensándolo bien no me gusta que seas tú la que gane el dinero.

El dinero lo tengo que ganar yo, como toda la vida,

no es tan difícil de entender. -¿Quieres trabajar para nosotros?

¿Pero qué quieres decir, en política?

-Un puesto técnico, de gestión. Fíjate que yo no lo veo,

a lo mejor es una idea muy buena... Espera un momento.

Déjame que termine, luego continúas tú.

Te estaba diciendo que creo que es una idea

muy buena pero que a lo mejor no es el momento adecuado, ¿entiendes?

Ya puedes decir lo tuyo.

Seguramente es que tiene razón Antonio, no es el momento.

¿Qué es eso de dar ideas a la mujer del prójimo

sin preguntar antes? ¿Qué pasa, que no

se me pueden dar ideas sin tu permiso? Vaya, hombre.

Te pongas cómo te pongas, eso no se hace así.

Mira, mira, porque soy cómo soy,

y porque te tengo mucho respeto, pero, vamos, he estado a esto

de preguntarte qué era esa tontería

de que no es el momento.

¿Momento para quién? Pues muchísimas gracias,

pero no es ninguna tontería. O sea, que a mí no me pueden

ofrecer un trabajo porque lo haga bien, no,

sólo porque quieren exhibirme como un florero.

Por lo primero sí, pero por lo segundo también.

Si estuvieras celoso por lo menos me haría gracia.

¿Pero qué voy a estar yo celoso? ¿Tú estás tonta o qué?

¿Sabes lo que eres? ¿Yo, qué? A ver, ¿qué?

Un cretino.

Como tantas mujeres de su generación, mi madre

fue una pionera casi sin proponérselo,

una superwoman, que diríamos ahora.

Pese a los obstáculos, estaba decidida a ampliar

su horizontes trabajando fuera de casa, he incluso

estudiando una carrera. pero claro, todo ello

sin dejar por un instante, el que para muchos, era el único

trabajo digno de la mujer, es decir, sus labores.

Mi madre siempre estaba ahí, aún hoy, cuando pienso en ella

recuerdo cómo se ocupaba de mí cuando de pequeño me ponía enfermo

o cómo intentaba por todos los medios mantener

la paz familiar. ¡Imbécil, eso es

lo que haces siempre, largarte, coño!

Antonio, por Dios, ya está bien. Antonio por Dios,

ni Antonio por Dios.

Déjame, Merche, a ver, ¿cómo se dice...?

¿Qué te has puesto en la oreja, hijo?

¿Qué pasa, papá?

Eso mismo digo yo, ¿qué es lo que te pasa a ti?

Yo no digo que lo sea, pero que lo parece,

te lo digo yo. Es una cosa de moda,

se lo va a quitar, te lo digo yo, en una semana se ha cansado.

¿Cómo voy a aguantar una semana? No aguanto ni un día.

-"Mujer ideal", 3, 4, 7“.

Acción.

Mmm... Yo intento escaparme antes de mi trabajo

para hacerle los guisos que le gustan a mi marido

porque mi trabajo es muy importante,

pero lo primero, lo primero es mi marido.

Junto a mi padre las había pasado canutas muchas veces,

y siempre se las ingeniaba para tirar de él y salir adelante.

Lo único que hemos perdido es dinero, sólo eso, dinero,

pero empezaremos de nuevo. ¿Cómo vamos a empezar, Merche?

(SUSPIRA) Ya no tengo la imprenta,

no tengo trabajo, Ministerio... No tengo nada.

Pues encontraremos algo

porque no estás solo, me tiene a mí y a tus hijos,

a tu familia,

y gracias a Dios estamos todos bien.

Mi madre era el pilar de la familia, he incluso

en más de una ocasión su mayor sustento económico

y sabía qué era lo mejor para ella y los suyos

dentro y fuera de casa.

Pero en marzo de 1980, mi madre había decidido

plantarse de una vez por todas, al menos en el terreno laboral.

Que si estoy en esos días, será posible, imbécil.

-Pues chicas, yo qué queréis que os diga, a mí lo de la fiesta

esa de las mujeres me parece una patochada.

-Pues no venga usted. -¿Yo? Si no pensaba ir.

-Mi marido me ha dicho que no me deja ir.

-Anda. -¿Y usted qué le ha dicho?

-Que la semana que viene plancha él.

-Pues muy bien hecho.

-A saber si encuentra la plancha, esa es otra.

-Hola, chicas. -Hola.

-Hola. -Hola.

-¿Qué os parece? -Ah...

-Hala, qué guapa. -Mírala.

-¿Os gusta? -Sí, ¿pero tú dónde

te has comprado ese vestido tan...? -Pero bueno, ¿eso es un vestido

o un picardías? -Me lo he comprado en mi último

viaje a París.

¿A que es bonito? Me lo voy a poner esta noche.

-¿Ah, sí? Ay, pues a ver si tengo tiempo y me compro otro.

-Paqui, no me habías dicho que había que ir arreglada.

-Tú ves cómo quieras. -Lo que pasa es que como

no venían chicos, pues digo: "Qué más da".

-A ti lo que te pasa es que estás alineada por los hombres.

-¿Que yo estoy alineada? -Sí, te tienes que arreglar

para gustarte a ti misma, no para gustar a los chicos.

-Así se hablar, compañera. -Eso es lo que digo siempre,

pero si hay chicos mejor. -Ya era hora de que las mujeres

nos liberáramos. (SE RÍE) -¿A su edad, Sagrario?

A buenas horas, mangas verdes.

-A usted lo que le pasa, Josefina, es que es una envidiosa.

-Anda, mira, hija, vuélvete a Francia.

-Oiga, Josefina. -¿Qué pasa?

-Que vaya pico tiene. -A ver, un respeto

a las personas mayores, eh.

-Cariño, ¿ahora también fumas? -Pues mira, sí, ¿qué pasa,

me lo vas a prohibir?

Teléfono.

-Ay.

Teléfono. ¿No coges el teléfono?

-Cógelo tú, total, por la miseria que me pagáis.

(DESI SUSPIRA) -¿Sí, dígame?

Un momento, por favor. ¿Me puedes decir, por favor,

si está Antonio o eso tampoco entra dentro de tu sueldo?

-Está abajo, reunido.

-Ahora mismo no se puede poner, pero si quiere me deja el recado

y yo tomo nota. Ramón, ¿tú no irás

a revender luego enfrente del Bernabeu

estas banderas para hacer negocio

a nuestra espaldas, no? -Capaz, Antonio.

-Son para la peña del Madrid, para celebrar la Liga

por todo lo alto. -Celebrarlo por todo lo alto,

que me vea yo doblando banderas del Madrid,

a quién se le diga no se lo cree.

-¿Qué, se lo has dicho ya a Antonio?

¿El qué? -Que esta noche nos vamos

de picos pardos, mi menda, Desi, tu hermano y tú.

-Que no insistas, yo no voy a ningún lado,

yo me quedo en mi casa cuidando a mis hijas.

-Mira que eres calzonazos,

o sea, Paquita sí puede ir a la fiesta

de mujeres del bar y tú te tienes que ir a casa

a preparar biberones. -¿Qué tendrá que ver?

Yo me quedo cuidando a mis hijas porque entre otras cosas,

son mis hijas. -Hay que tener carácter.

-¿Carácter? Déjame en paz, vete a tus peñas

merengues y me dejes tranquilo.

-¿Contigo contamos, no? Conmigo no.

-¿Y eso?

Porque tengo otros planes con Merche.

-Otro que tal baila. Otro que tal baila, no,

si yo no voy de juerga es porque no me da la gana,

yo no soy como este. -¿Ah, sí, y cómo soy yo,

si puede saberse? Tú eres como eres, te gusta

eso de cuidar a las niñas

y crees en la igualdad. Los que tienen que ser iguales

son los hombres, a ver si te enteras.

-Ahí le has dado. -¿Tú te estás oyendo?

No porque generalmente no me escucho.

-A lo mejor ese es tu problema. ¿Tú has cambiado

alguna vez pañales? -Yo no.

Yo tampoco, pero mi hermano sí. -Pues sí, he cambiado muchos,

¿y sabes por qué no has cambiado pañales?

Porque no has tenido hijos, y si no has tenido hijos

a lo mejor es porque no...

-Qué mala es la envidia. -¿Mala la envidia?

¿Y a ti qué te pasa, quieres juerga?

Qué sabrás tú dónde hay juerga. -Yo sé dónde hay una juerga,

pero juerga de primera Os vais a enterar

de lo que vale un peine. -Así me gusta oírte.

-Bueno, ¿y tú qué haces? Pues yo, subirme para arriba

contigo y me pagas el albarán.

Que son 20 000. -Bueno, me harás un descuento, ¿no?

El descuento ya está hecho. -¿Cómo que está hecho?

Claro, ya te he hecho un descuento.

-Hay que contabilizarlo.

Aquí tienes el albarán de lo de Ramón.

-Muy bien. Por cierto, acaban de llamar de Standard Liége,

que no sé qué historia de unos banderines, que les llames.

Sí, sí. -Antonio, en cuanto me liquiden

te pago, eh. Tú o te vayas a rajar.

-Que sí, hala, dale.

-¡Hala Madrid, Hala Madrid! -Que no grites "¡Hala Madrid!"

en mi casa, que me tienes harto.

-Antonio, ¿tienes un momento? Sí, dime.

-Miguel, tú también. -¿Qué pasa?

-Lo he estado pensando muy bien y creo que me merezco

un aumento de sueldo. ¿Un aumento de sueldo?

-¿Qué pasa aquí? -A ver, esto no es cosa mía.

Cariño, ¿no habíamos quedado que era muy pronto

para pedir un aumento? Sólo llevas dos meses.

-Por eso, ya he pasado el periodo de pruebas.

Me he estado informando, si fuera un hombre

me pagaríais un 30 por ciento más. -¿Cómo? No creo yo

que sea el momento para andar pidiendo un aumento

de un 30 por ciento. Clara, ¿tú cuánto quieres ganar?

-8000 pesetas más.

A mí me parece estupendo, ¿a ti qué te parece, Miguel?

-¿Yo qué voy a decir? Yo estoy en contra

de quedarme con la plusvalía

de los trabajadores. ¿Y tú?

-Yo no sé, chico. Ah, no sabes, pues entonces,

dos votos a favor y el tuyo en contra.

Anda, hacedle el contrato, que yo tengo cosas que hacer.

-Muchísimas gracias, Antonio. También tú, negarte

al aumento de tu mujer.

-Vamos a empezar con el formulario.

¡Merche! -No me lo puedo creer,

eres el único que ha votado en contra.

-Un momento, yo no he votado en contra.

-¿Cómo que no has votado en contra? -Un poquito.

Hola. Hola.

Vengo... De verdad. He hablado con el médico, Merche.

¿Y qué te ha dicho?

Pues nada, que te operan el jueves

de la semana que viene. ¿Tan pronto?

Dile a Tomás que te de la baja. No me hables de Tomás

que estoy de él hasta la coronilla. ¿Qué ha pasado?

Por la baja no es problema. -¡Tía!

Ahora te cuento. Hola, hija. -Hola.

Qué guapa. -Gracias, es que tenemos una fiesta

esta tarde en el bar, ¿se ha enterado?

Sí, algo he oído, sí.

-Bueno, pues cuento con usted. ¿Conmigo?

-Claro. Pues no sé si voy a poder ir.

-Pero si lo vamos a pasar estupendamente, tía.

Ya. -¿Sabe lo que dice Françoise?

Que va a llamar a un chico de esos que se desnudan.

¿Ah, sí? Joder, qué interesante. Pues lo siento mucho,

pero no voy a poder ir, de verdad, que tengo

muchas cosas que hacer. -¿Qué cosas, cosas de la casa?

¿Cuidar a la niña, hacer la comida...?

Está un poco alienada. ¿Cómo dices?

-Un poquito bastante, ¿por qué no se toma

la tarde libre y se viene? Si ha dicho que no puede

será que no puede. -Tío, con el debido respeto,

eso lo debe decidir ella, que por eso es una mujer

autónoma e independiente. ¿Qué le pasa a las mujeres hoy?

No sé qué tenéis en la cabeza, pero con el debido respeto,

hoy no está para tus bobadas. Bueno, no le hagas caso.

No me mires así que te delatas. Venga, hombre.

-A ver si lo que le pasa es lo mismo que a todos

los hombres del barrio.

Tira para arriba. No, vete tú.

Déjame, yo voy, no te preocupes que yo bajo esta noche.

Hombre que si bajo. Desde luego...

Ay, ¿dónde tenéis la cabeza? No me mires así.

Ya conoces al tío, que se pone... Anda, anda.

Parece yo no sé, un troglodita. -Hasta la noche.

Mi prima Paquita siempre fue una mujer de armas tomar.

-Saca la pasta, abuelo. -No pasa nada.

-¿Qué está usted haciendo? -¡Que soltéis el dinero ahora mismo

o me lío a navajazos! -No, tranquilo todo el mundo.

Vamos a ver, yo caja no llevo porque no he hecho ruta

pero en la cartera debo llevar aproximadamente...

-No, no. -¡Que te calles!

-¡Cállate, por Dios!

Mire, aquí debe de haber aproximadamente 2000 pesetas,

vamos a hacer una cosa, yo le doy a usted este dinero

y usted se va por dónde ha venido, ¿de acuerdo?

-Vale. -Venga, tenga, tome.

¡Paquita! -¡Quítamelo a mi!

-¡Trae el dinero o lo rajo! -¡Paquita, vuelve aquí!

¡Paquita! -¡Policía!

Paquita, como mi madre, tenía orígenes rurales,

aunque ni en la forma de ser ni en la manera de entender

el mundo tenían mucho que ver.

-Pili, esto es muy atrevido, yo no voy a ir así a la calle.

-Te sienta muy bien. -Van a decir

que soy una cualquiera. -Eso pasará en tu pueblo,

eso aquí no son así. -No te metas con Sagrillas.

-Es que no puedes ir por Madrid vestida de paleta,

sólo te falta le burro y la boina.

Sin embargo, el tiempo no pasa en balde y Paquita,

con los años fue evolucionando.

-"Bonjour, bonjour".

¡Pili! -Paqui.

-Miguelón. -Paquita, cielo.

-Hola, Desi.

-Joder, vaya pedazo de hembra.

Desde muy joven Paquita tuvo muy claro su papel

en el mundo y el guión que debía seguir su vida:

trabajar a destajo, casarse, tener hijos

y luchar por lo suyo a veces en exceso.

-Muy bien que has hecho, hija,

no como otros. -¿Y qué quería que hiciera,

si me había puesto una navaja en el cuello que parecía

un cuchillo jamonero? -Pues plantarle cara

como un hombre. -Sí, hombre sí, y dejar

huérfanas a sus nietas por cuatro perras.

-Bueno, cuatro perras no porque le ibas a dar

2100 pesetas,

con lo que nos cuesta a nosotros ganar ese dinero.

-Paquita. -No se lo vamos a dar

a un quinqui. -Vamos a dejarlo estar, por favor.

El apego de Paquita al dinero era tan desmesurado

que dio lugar a algunas de las peleas más sonadas

del barrio. -Usted no tiene derecho

a llevar ese anillo, así que démelo.

-Porque tú lo digas.

¿Habéis oído qué crueldad? -Deme ese anillo inmediatamente

o no respondo. -¡Atrás, atrás o soy yo

la que no respondo! -Vamos, Valentina,

deje de hacer tonterías y suelte el anillo.

-El anillo es mío, me lo ha dado Anselmo,

nos queremos y nada ni nadie va a impedir que nos casemos.

-Valentina, no me caliente que usted no sabe

cómo me las gasto. -¡Ya está bien!

-A lo mejor tendrías que hablar con él.

-¿Yo? -Sí, tú, de hombre

a hombre, Miguel, porque a mí no me hace caso.

-¿Qué quieres que le diga? -Está claro

lo que le tienes que decir, que no sea tonto, y sobre todo

que tenga cuidado con Valentina.

Valentina lo que quiere es llevarse su dinero

y ese dinero es nuestro. -¿Qué te debo del café con porras?

-27 pesetas. -Joder, solamente tengo 15,

apúntame lo otro, anda, reina.

-No. -¿Cómo que no?

-Pues que ya no apuntamos, Desi. -Paquita, ¿desde cuándo

no apuntáis? -Pues desde... hoy.

-Pero bueno...

Espérate, a ver si me encuentro algo

porque en estos pantacas que me compra mi mujer...

15, 20...

25 y 27. -Muchas gracias, Desi.

-No, las que tú tienes. Desde luego, vaya trato.

Pero Paquita, a su manera también era una mujer

de su tiempo y poco a poco iba planteándose las cosas

de otra forma.

Sobre todo gracias a lo que veía en mi madre, en mi hermana Inés

y en Françoise.

-¿Puede darle a la audiencia los resultados de las parejas

de concursantes? -Por supuesto.

Pareja A: 20 000 pesetas, pareja B: 13 000 pesetas

y pareja C: ¡44 000 pesetas! -¡Bravo!

Me vas a quitar el trabajo.

Claro, que aunque más moderna, paquita seguía siendo Paquita

y había cosas por las que no estaba dispuesta a pasar.

-¿Te ha gustado?

-Ay, madre. Oye, a mí no me vuelvas

a besar en tu vida, eh. ¿Ves? Si es que el futuro

va a ser de las mujeres.

-Si tú lo dices... -Pues claro que sí.

¿No te das cuenta?

Si ahora la mayoría trabajamos ya.

-Ya, pero cobramos una miseria. -Pero si queremos

podemos trabajar de taxistas si nos da la gana

y desde que se ha inventado la píldora nos quedamos embarazadas

cuando nos sale da la gana. -Paquita, ¿a ti qué pasa?

-Inés, ¿ha venido hoy Marta a clase?

-Pues no.

-Ya van para tres días que falta, ¿tú sabes si pasa algo?

-No, no tengo ni idea.

-Desde que metieron a Javi en el reformatorio la verdad

es que está un poco rara.

Tendría que haber hablado con ella. -Sí, la verdad es que lo de Javi

le ha afectado bastante,

pero no creo que sea por eso, Pascual,

seguro que se ha puesto enferma o algo así.

-O lo mismo se ha metido en algún lío.

Me voy a pasar por su casa. -No, deja, ya me paso yo.

-¿Seguro? -Sí, claro, soy su profesora, ¿no?

Mira, de hecho, me voy a ir ahora mismo.

-Está bien, cómo quieras. -Tú tranquilo, Pascual,

que seguro que no

se ha metido en ningún lío. -Ojalá.

Si la ves dile que si sigue sin venir voy a tener

que avisar al juez. -Sí, tranquilo,

ya verás como mañana viene.

-¿Y esto? -Unos bombones que llevan

almendra dentro. -Muchas gracias, pero no

hacía falta que me trajeras nada.

Bueno, ¿qué tal el viaje?

-Londres es impresionante, con todas esas tiendas,

esa gente tan moderna...

Bueno, lo poco que he visto desde el autobús

porque todo ha sido muy rápido.

Del aeropuerto nos llevaron al hospital, pasamos ahí la noche

y otra vez al aeropuerto. -Entonces no has tenido

ningún problema, ¿no? -Qué va, allí vamos

todas a lo mismo.

En el avión conocí a una chica que sabía inglés y menos mal

porque si no no me enteraba de nada.

Toma, esto es lo que me ha sobrado.

Oye, que muchas gracias por todo, ya te devolveré el resto.

-La próxima vez lo que tienes que tener es más cuidado.

-Que sí, tía, no te preocupes, te voy a devolver

hasta la última peseta,

aunque sea me voy a fregar escaleras con mi vieja.

-No me refiero a eso.

Lo que tienes que hacer mañana es volver al taller

que está Pascual ya con la mosca detrás de la oreja.

-¿No se lo has contado? -¿Cómo le voy a contar

a un cura que te has ido a Londres a abortar? Estás loca.

-Hombre, Pascual es muy enrollado. -Ya, pero para algunos temas no,

te lo aseguro.

En 1980 el aborto era ilegal en España, pese a ello

había mujeres que acudían a clínicas clandestinas

y otras, las que tenían más posibles, se marchaban

al extranjero.

La espuma del mar, un grano de sal o de arena,

una hebra de pelo, una mano sin dueño,

un instante de miedo, una nota perdida...

Desde 1985 es legal en determinados supuestos,

pero el aborto sigue dividiendo a la sociedad entre

los que están a favor y los que están en contra

Nada de nada.

-No somos inferiores, tenemos los mismos derechos

y uno de ellos es elegir el momento de ser madres.

-Doctora, ¿y las pastillas hay que tomarlas antes

o después del acto? -Ni antes ni después,

durante los 21 días del ciclo. -Que todo esto está muy bien,

¿pero nosotras de dónde sacamos las pastillas?

Ay, Señor, Señor, qué tarde llega todo.

Con los métodos anticonceptivos no sucede lo mismo,

hoy están totalmente aceptados, pero en aquella época

para muchos eran casi un tabú, y para otros un pecado

de los gordos.

¿Tú no estarás pensando en tomarte una píldora de esas?

Algo tendremos que hacer.

¿Pues qué vamos a hacer? Lo de siempre, contar.

Se puede, no se puede, se puede, no se puede.

Contar, contar, contar y luego pasa lo que pasa.

Que no, Merche, no me fastidies, si es que...

Que no me gusta esto de las píldoras, no lo veo natural.

¿Pero tú qué quieres, que Franco nos dé

el premio de la natalidad?

No, hombre, no da ningún premio.

Haz lo que te dé la gana, total... Como esto no va contigo...

Yo no he dicho eso, digo que es cosa de mujeres.

¿Y los hombres qué? Parece que no tenéis nada que ver.

¿Quieres que me tome una?

Entonces muchas mujeres empezaron a acercarse

a los anovulatorios, aunque algunas que aún

no se atrevían recurrían a métodos más drásticos.

-Acabáramos.

¿Le estás dando bromuro a Miguel?

¿Pero cuánto? -Pues no sé yo,

lo que voy viendo. -Eso es una barbaridad.

-Jolín, padre, si no me entiende usted que es cura...

-¿Y eso qué tiene que ver? -Ustedes lo toman

desde el seminario. -Te contesto por respeto al hábito.

Yo, gracias a Dios, tengo el don de continencia y no necesito

ningún sobre.

-¿Y conoce usted a alguien que los tome? Vamos, que...

¿Son malos si se toman todos los días?

-Que no lo sé, Paquita, no lo sé,

así que más te vale no darle ni uno más

y te salva el secreto de confesión, que si no...

Acababas en el cuartelillo por Lucrecia Borgia.

-Pero, padre. -No, ni padre ni gaitas.

Control de natalidad, igualdad jurídica, concienciación

contra los malos tratos... Fue aquel un tiempo de lucha

por los derechos de la mujer, una lucha que todavía hoy,

en pleno siglo XXI no ha terminado.

¿Una huelga? Pues sí,

no me ha dejado otra salida.

Vamos a ver, una huelga es una cosa muy seria.

¿Y esto no es serio? A ti te parece normal

que Víctor cobre más dinero que yo sólo por ser hombre.

Yo no he dicho eso, yo he dicho que una huelga

no se hace así como así y que tú en este momento, Merche,

no estás para esas cosas.

Tú ponte en el lugar de Tomás, el pobre, que es empresario.

Ya salió el empresario, claro.

O sea, que te pones de su parte. Yo lo que digo es que Tomás

tiene que pensar en su empresa y que si ese tal Víctor

tiene un poco más de sueldo base será por algo.

¿Será por algo, por qué?

Pues por lo de las mujeres, ya sabes.

Ya sé, ¿el qué?

Las mujeres que, por unas cosas o por otras,

sois como las estrellas enanas:

Brilláis mucho, pero que rendís menos.

¿"Las estrellas enanas"? Hala.

¿Es posible? Lo que me faltaba por oír, hombre.

Las mujeres trabajamos menos, porque, claro,

nos quedamos embarazadas y tenemos hijos

y cuidamos del marido...

Un poco, sí. ¿Sí? Por no hablar

de cuando estamos en esos días. ¿Qué días?

Merche, tú estás un poco alterada.

No, no estoy alterada; me alteras tú.

Cómo te pones. ¿Sabéis la de gente

que había en la panadería? ¿Te ayudo?

No, madre. ¿Sabes lo que te digo?

Que aquí también me declaro en huelga.

¿Vas a la huelga? ¿No sois tan listos

y tan trabajadores los hombres?

Pues ponte a hacer los calamares en su tinta.

A ver si sabes. Oye...

Hala, vámonos. Eh...

Vámonos, madre. ¡Venga!

Todo tuyo. Claro que sé hacer

los calamares en su tinta, coño; te los voy a hacer en cuatricromía.

Joder, qué grandes son; esto habrá que matarlo.

-Oye, Paquita. -¿Qué?

-Que, esta noche, igual salgo por ahí.

-¿A dar una vuelta? -Uh, qué buena.

-Una vuelta, vamos, tomar unas copas,

con Desi, con Ramón, los amigos...

En fin, nada, nada. -¿Y las niñas?

-Bueno, había pensado en llamar a Manuela.

-Ya, pero es que no somos millonarios, Miguel,

para pagarle la noche entera a Manuela.

-Bueno, algo vamos a tener que inventar;

no dejaremos a las niñas solas. (RÍE)

-¿Verdad que no? Las niñas se quedarán

esta noche con su padre, que eso hablamos.

-A ver, aquí no teníamos nada hablado, ¿eh?

En todo caso, será algo que decidiste por tu cuenta.

Vamos a ver, Paquita, a mí me parece muy bien

todo esto que estás organizando de la igualdad de la mujer

y todo este tinglado, pero, vamos, que debes entender

que yo también tengo mis necesidades.

-No sigas por ahí, que la vamos a tener.

-No, no, no, por favor, no quiero tener nada.

Llamamos a Manuela; ya está. -Que no llamamos a Manuela,

que no tenemos dinero para pagarle.

-Te quedas tú con las niñas. -¿Me buscas las cosquillas?

-¿Yo? Nada más lejos de mi intención.

-¿Sabes lo que haremos? -¿Qué?

-¿No son niñas? Que aprendan lo de la igualdad de la mujer

desde pequeñas: Te las traes contigo a la fiesta y ya está.

-¿No son tus hijas? Pues tú las educarás muy bien,

desde el principio, en la igualdad, en casa, donde tienen que estar.

-A ver... -Ni "a ver", ni nada.

-Hablamos... -¡Vete a la barra, a ver qué hace

Paco, que no sabemos qué hace y te llevas el filete con patatas!

-Yo voy a salir. -Sí, de mi cocina saldrás,

que tengo mucho lío.

A ver, eso ahí.

Y ahora, a ver... (LEE) Cuando pele el tomate,

añada una hoja de laurel.

Una hoja de laurel.

Una hoja de laurel.

Una hoja de laurel.

¡Herminia!

¡Herminia! (LEE EN VOZ BAJA)

Desde luego, cómo estamos. (ANTONIO) Una hoja de laurel.

¡Herminia! Chis, no te muevas de ahí.

¡Herminia!

Mercedes, ¿tú sabes lo que Antonio puede liar

en la cocina? Te dije que no puedes ayudarle.

¡¿Dónde está el laurel?! ¡Me hace falta, Herminia!

¡Lo siento, Antonio, pero no sé dónde está el laurel!

(LEE EN VOZ BAJA) Mercedes, hija, no te conozco.

Madre, tendré que leer el periódico yo también, digo yo.

No sabes el gusto que dar estar aquí, leyendo el periódico,

mientras te hacen la comida. Hija, por Dios.

A ver si tienes más cabeza,

que no estáis para estos juegos. No son juegos, hombre;

que se entere de lo que es trabajar sin cobrar.

¿No hueles a quemado?

Me cago en... ¡Merche!

¡Merche!

Platos que se rompen. Virgen del Amor Hermoso,

lo que me quedaba que ver, vamos. Está todo bien, no pasa nada.

No me jodas, rubia, no hay nada.

Podías haber hecho la compra, ¿no?

(RÍE) -Ah, ¿yo? Sí, la llevas clara.

Hola. -Buenas.

He traído pollo. -Acaba de salvarnos la vida, macho;

tú sí que sabes.

Felipe. -Dime.

¿Has hablado con tu madre? -Sí, ya le he dicho

que ni se le ocurra pasarse por San Jenaro a dar la murga.

Muchas gracias. -Oye,

¿y tú has llamado a la chica esa?

¿Cómo se llamaba? La que llamó el otro día.

Sí, a Karina. -Sí.

Sí, hablé con ella. -¿Qué dices?

¿Karina volvió de Londres? No.

-¿También la conoces? -Sí, claro, a Karina, mucho.

No sabes lo enamorada que andaba de este, ¿eh?

-¿Y llevabais mucho tiempo?

Bueno, casi dos años.

-Pero continuáis siendo amigos, ¿no?

Porque veo que tenéis

mucha confianza. Sí.

-Bueno, venga, a comer.

Pues a Karina "le tiré los trastos"

y me mandó a la mierda. Vaya gilipollas.

-Imagina que me hubiera dicho que sí;

en vez de vivir contigo, viviríamos con ella.

Mira tú qué bien. (FELIPE RÍE) -Ahí queda eso.

-No me hace gracia. -Rubia, lo digo de buenas.

-¿A que me voy a comer a mi casa? ¿Te estás poniendo celosa?

-Pues sí. Y tú te vas a la mierda.

(RÍE) ¿Pero esta no era

la de "ni exclusivo ni excluyente"? (RÍE)

Portazo. -A las mujeres no hay Dios

que las entienda.

(NARRA) A los 19 años, mi visión de la mujer

había evolucionado mucho, pero, a decir verdad,

todavía me seguían pareciendo un misterio.

De niño, las mujeres, para mí, eran un asco;

todas las que no fuesen madre, hermana o abuela,

o sea, de la familia, me resultaban seres extraños,

imposibles de entender y que, desde luego,

no estaban a la misma altura que los hombres.

No digas que las chicas son idiotas, ¿eh?

No me gusta oírte decir eso. Y yo también soy chica.

No eres chica; eres madre. Me bajo a jugar.

(NARRA) Y es que, los de mi generación

fuimos educados en un ambiente en que se respiraba el machismo.

(LAS NIÑAS CHILLAN)

(NARRA) Afortunadamente, pronto empezaron

a gustarnos las chicas y nos acercamos a ellas

todo cuanto pudimos.

Sin embargo, todo lo relacionado con la mujer,

era para nosotros un enigma.

En aquella época, la educación sexual

era como los ovnis: Todo el mundo hablaba de ello,

pero nadie sabía nada de nada.

A ver, ven acá, hijo. Ven acá.

Vamos a ver, ¿qué es lo que no entiendes?

Pues, ya ves, más bien, todo.

¿Todo? O sea, que tengo que empezar a explicártelo,

como si dijéramos, desde el principio.

Sí. Bueno, pues nada,

desde el principio. Vamos a ver, tenemos...

Un papá, ¿eh?

Y una mamá. Eso ya lo entiendes.

Papá, no soy un niño. Ya.

Es que me estoy meando, hijo;

voy a hacer pis y, ahora, enseguida vengo.

Vamos a ver, Carlos, hijo, ¿por dónde íbamos?

La reproducción, papá.

Sí, que es un tema muy difícil. Ya, si ya lo sé,

si por eso te lo pregunto. Bueno, ¿desde el principio?

Sí. Bueno... Va una abeja volando...

Y va adonde la flor

y le deja una semillita, ¿eh? ¿Qué dices?

Hijo, ¿a que no estudiaste Anatomía?

¿Qué es eso? Es lo fundamental

para entender lo que te estoy contando;

si no estudias Anatomía, no vas a entender nada, hijo.

Y eso, ¿cuándo se estudia?

(NARRA) A falta de teoría, los de mi quinta tuvimos que pasar

directamente a la práctica.

La primera vez, nunca se olvida, aunque la inexperiencia

nos provocase un susto a más de uno.

¿Ya?

-Sí, bueno, hay que echarle eso ahora.

Bueno, venga, vamos. Va.

-Bueno, ¿qué?

Un momento...

-¿Ya o no? Esto, ¿cómo iba?

-Carlos, pues si está rosa, es que sí; si no, pues nada.

O sea, que si está rosa, es que sí, ¿no?

-Por favor, trae.

(RÍE) -Que no está rosa.

Que no está rosa, Carlos, por favor.

Qué imbécil eres, me has dado un susto.

¿Te das cuenta? No estoy embarazada.

(NARRA) Y como no podía ser de otra manera,

la naturaleza continuó siguiendo su curso

y nuevas experiencias llamaron a mi puerta.

En marzo del 80, estaba tan perdido

con las chicas, como de costumbre, pero en aquella ocasión,

no me preocupaba demasiado;

mis pensamientos estaban con otra chica más importante.

Bueno...

A mí me huele a quemado.

¿Y no has hecho un acompañamiento de arroz o algo?

Pues no, porque no hace falta, Merche:

Calamares en su tinta, Herminia.

Come, hija, ya verás qué ricos.

Fresquitos, del mar.

¿Eh? Oh...

¿Pero qué les has echado, por Dios?

Pues lo que dice la receta, Merche, ¿qué les pasa?

Pero si pican muchísimo. Pican, ¿eh? Hum...

Mira, di lo que quieras, ¿eh? Pero voy a hacer huevos fritos,

porque, si no, hoy no comemos. ¿Cuánta pimienta le has echado?

Lo que dice la receta: Una cuchara.

Una cuchara, ¿de qué? La cuchara con la que daba

la vuelta, la llené de pimienta para tantos

y la eché. Hija... Qué calamidad eres;

si es una cucharadita de moca. Así están como están.

¿Una cucharada de moca? No comas.

-¿Está malo? Pues sí.

No, malísimo. No están malos,

pero pican, ¿entiendes? (RÍE) Debías haber hecho

el sofrito un poco... Se te quemó, vamos.

Pero me cago en la leche, no me lo digas ahora;

enfádate si te da la gana, pero entra

y me echas una mano o, si no, mira qué pérdida de tiempo.

Estoy en huelga. No te pongas en huelga

con la comida, que si no, no comemos en esta casa.

(NARRA) Al final, ese día se comió en mi casa, gracias a mi abuela,

que era quizá la persona que mejor conocía a mi madre.

Y desde luego, la que más la ayudaba en todo;

en especial, en las tareas del hogar

que, en aquella época, era competencia exclusiva

de las mujeres. Del alma querida...

Planchar, cocinar, cuidar de nosotros

cuando éramos pequeños... Todo eso y más hacía mi abuela,

a la que nunca oímos quejarse, salvo por una cosa.

No te importa el color que yo tenga...

Supe de cuatro viejos en el barrio,

que se los quitaron de encima sus familias.

Quizá las familias no tienen sitio en casa.

No tienen sitio y los abuelos, a la calle,

como los trastos viejos. No es eso.

Sí, tampoco es eso, pero es lo que hay y lo que pasa.

No te preocupes, que no te mueves.

No te saca ni la Santa Caridad; te lo digo yo, faltaría más.

Gracias, no te arrepentirás;

te nombraré vicepresidenta de la compañía.

Veremos. Herminia, como siga así,

la meto en una residencia...

(SERIA) Antonio. De provincias.

(NARRA) A veces, me pregunto qué habría sido de nosotros

sin ella; entonces, las familias empezaban a olvidarse

de sus mayores, pero había muchas casas como la mía,

en que las abuelas eran toda una institución.

Sobre todo, porque estaban siempre ahí,

para recordarnos quiénes éramos y de dónde veníamos.

Uf, los viejos somos un saco de recuerdos.

(SUSPIRA)

La nueva casa también tiene mucha luz; ya verás cómo te gusta.

Si tú lo dices. Y tú lo vas a decir también.

Y tienes una habitación preciosa;

mucho más grande que esta.

Y un baño para ti sola.

(SUSPIRA) Todo son ventajas.

Claro que sí, todo son ventajas.

Y dos ascensores.

Y un jardín precioso,

que vas a poder dar paseos cuando te dé la gana.

Pero, vamos,

si no quieres venir con nosotros, yo lo entendería.

¿Qué quieres decir con eso?

Pues eso, que podríamos buscar otra solución;

te puedes quedar aquí, si te sientes con fuerzas.

¿Sola? O con Valentina,

eso sería una solución. ¿Con Valentina?

¿No lo dirás en serio?

Claro que no.

¿Pero cómo piensas que voy a poder vivir sin ti, madre?

Bueno, una no es imprescindible... Tú sí eres imprescindible

y deja de decir esa tontería de que eres el último mono

y no te hago ni caso, por Dios.

Pero si eres lo más importante de esta casa.

Hija, es muy duro llegar a vieja.

No digas eso, madre. Sí, yo...

Con los años, me he vuelto muy cascarrabias.

Aunque amores yo tenga en la vida...

(NARRA) Pero mi abuela no sólo miraba al pasado;

los cambios también pasaban por ella

y a sus setenta y tantos, no renunció a vivir

una segunda juventud.

Madre mía...

Buenas. -Tome, para usted.

Ah, vaya, ¿para mí?

-No es nada; unos bombones de licor.

¿De licor?

-Perdone que me haya presentado así;

habíamos quedado para esta tarde, pero como en la agencia

me dijeron dónde trabajaba,

he preferido verla.

Ah, ya sé; usted lo que quiere... (RÍE)

-No, no quiero nada.

Hablar con usted.

Pero le voy a decir una cosa:

Es usted algo tan especial y maravilloso,

que no había visto nunca... (RÍE) Bueno, bueno.

No, no, no.

Usted perdone; usted lo que quiere es conocer a Valentina.

-Ah, ¿pero no es usted Valentina?

No, yo soy Herminia.

(NARRA) "A la vejez, viruelas", debió pensar mi abuela,

porque la cosa se fue complicando, hasta desembocar

en una relación con Alfredo, aunque eso sí,

una relación de amistad, como decía ella.

Teléfono. Yo lo cojo.

-¿Dígame?

(TV) Residencial... (PAQUITA) Sí, ¿de parte de quién?

Sí, un momentito.

Herminia, que es para usted.

(TV) Con todos los servicios.

-Alfredo. Trae, boba.

(RÍE) Es un dependiente de Pontejos,

que le he encargado una puntilla. ¿No era un representante?

-Sí, de puntillas. ¿Qué pasa?

Nada que te importe.

-Yo lo que creo es que a su madre, pues le ha salido un pretendiente.

¿Que la abuela tiene novio? (RÍE)

¿Qué va a tener la abuela novio? Vamos a cenar.

Jo, cómo se quede embarazada... Oye, ¿qué dices, niño?

(NARRA) Lo suyo era una relación a la antigua usanza.

-Tengo entradas para ir mañana al teatro, ¿qué le parece?

Bueno, pues... (RÍE NERVIOSA)

Está usted loco. -¿Le llamo más tarde para quedar?

(RESPIRA HONDO)

-Adiós, Herminia,

he pasado una tarde estupenda.

Y yo... Y yo también.

Huy, márchese, márchese, márchese.

(LLORA) -Herminia, ¿cómo ha podido hacerme esto?

Pero, Valentina, si usted fue la primera que me dijo...

(LLORA) Que no le interesaba.

Además, Alfredo y yo no somos más que amigos.

Amigos, nada más.

-¿Nada más? Nada más, se lo prometo

por lo más sagrado; Alfredo es un caballero.

-"Un caballero", dices... Sí, sí, un caballero

que sale con dos mujeres a la vez.

¿Cómo? ¿No me diga que también la está a usted sacado de paseo?

-Bueno, pues... Pues todavía no, pero, vamos,

yo noté en su mirada el día que nos despedimos, que...

Que esperaba una oportunidad

para hacerlo. Oh, Valentina,

hija. -Pero, claro, usted me lo robó

a mí con malas artes.

Vuelvo a decirle que a mí no me lleva ninguna intención

con ese caballero. -¿Eh? Júremelo.

Bueno, ya somos mayorcitas, ¿no?

No te importe... (VALENTINA) ¡Un momento, por favor!

¡Un momento, un momento! Silencio,

que quiero pedir un brindis.

Herminia... Ay, bueno,

no sé si me va a salir, porque yo no tengo costumbre

de beber y creo que estoy un poco piripi.

(TODAS RÍEN)

¡Por Alfredo!

-Muy bien. (TODAS) Por Alfredo.

Sí, ya sé que tenía usted visita para hoy con la vendedora,

pero hemos tenido un pequeño problema, ¿sabe?

En fin, que no podemos enseñarle el piso hasta la semana que viene.

Ah... ¿Oiga?

¿Oiga?

(ENFADADO) Joder.

Mercedes... ¿Puedo pasar?

-Sí, pasa, pasa, pasa.

Menos mal que estás aquí, ¿eh? ¿Me puedo sentar?

-Sí, siéntate, siéntate.

Menudo el día que llevo, ¿eh?

Estoy perdiendo clientes a pares, Mercedes,

y todo por tu culpa.

Vaya. -Bueno, ¿qué?

¿Te pensaste mejor lo de la huelga o qué?

Sí, la verdad es que me lo pensé mejor.

-Si ya sabía yo que acabarías entrando en razón.

No te equivoques, Tomás; vine a darte otra oportunidad:

Quiero que reconsideres

tu decisión de no subirme el sueldo.

-De reconsiderar qué, Mercedes,

si aquí no hay nada que reconsiderar.

¿No? Pues entonces, voy a tener que presentar mi dimisión.

-Esto qué es, ¿una broma o qué? No, no es ninguna broma.

Voy completamente en serio; es que no me valoras.

-Mira, Mercedes, no me puedes dejar así,

empantanado como estoy, ¿eh?

¿Tú sabes el trabajo que tenemos? Perfectamente.

(SUSPIRA) -¿Cómo me haces esto a mí, Mercedes?

A mí, que lo que sabes del mundillo,

lo aprendiste de mí. (RÍE)

-¿Qué pasa?

¿Que te lo quieres montar por tu cuenta, no?

Tomás... -¿Eh? ¿Es eso?

De verdad... Adiós.

-Mercedes...

¡Mercedes!

Tú ganas.

¿Estás seguro?

-Estoy seguro.

Pero quiero que trabajes sólo para mí, ¿estamos?

En exclusiva. -Anda, va, a trabajar,

que hay mucho que hacer. Pues no,

hoy me cojo la tarde libre.

-Mercedes... Si es que tengo una cosa que hacer,

pero, vamos, mañana mismo estoy aquí a primera hora, ¿eh?

-Anda, va, va, va, venga, va. Adiós.

Hasta mañana. -Hasta mañana.

(NARRA) Aquel día, mi madre ganó una pequeña batalla,

aunque no la guerra; una guerra en la que,

por desgracia, todavía siguen inmersas

hoy muchas mujeres.

(MIGUEL) ¿Sí? -Venga, Miguel, macho.

¿Bajas o no? -No sé qué decir;

me parece que no iré con vosotros,

porque me encuentro... Mal. Creo que tengo hasta fiebre.

-Este se ha rilado. -¡Calzonazos!

-No, de verdad, que me encuentro muy mal,

vamos, que es que tengo una tos que...

Que no la puedo aguantar. (SIMULA QUE TOSE)

Ay. Ah. -Sí, una tos, una tos...

Y tres niñas que cuidar, maruja. -¡Colitis es lo que tienes!

Has ido a pedirle permiso a Paquita

y te cagaste en los pantalones. -¿Sabes qué te digo?

Por mí, os podéis ir a hacer puñetas.

-¿Eh? Y tú, al mismo sitio también. -¡Cantamañanas!

¿Qué hay, cariño?

-Bueno, cómo está el patio.

-Clarita... Clarita.

¿Pero todavía estás enfadada, cariño?

-¿A ti qué te parece? -Hombre, la verdad, algunas veces,

parezco un Neandertal, pero es que trabajo a comisión,

¿me entiendes? Y cualquier mes de estos,

pues tú vas a ganar más que yo.

-Ya, y no lo puedes permitir.

-Hombre, no es que no lo pueda permitir,

pero, la verdad, no me gusta. -¿Eh?

-Soy un cerdo machista.

-Pues sí. -Ajá.

-Ya. Bueno, ¿me perdonas? -Pues no lo sé, cariño, no lo sé.

-Bah. -Y que conste que las cosas

van a cambiar, en el trabajo y en la casa;

se acabó eso de estar ahí a mesa puesta.

Con la limpieza, igual, vete "poniendo las pilas".

-Por ti, me pongo hasta un traje de lagarterana.

-¿Sí?

No, ponte a planchar, que, para mañana, no tienes camisa.

Música rock en el restaurante. Chicas.

(LAS TRES) Hola. (CLARA) Qué guapas.

Milano, ya está yendo la gente;

vas a llegar tarde.

Que no. A ver, ¿cuál te gusta más: esta o esta?

A ver, eh... (RÍE)

Me gusta esa; es más tibia.

Estás muy guapa con esa falda, ¿eh?

¿Vas a llegar muy tarde? No.

No lo sé; depende de cómo lo estemos pasando.

No, depende, no; pases como te lo pases,

que te lo pasarás bien, no llegues la última,

que no estás hoy, precisamente, para ser la última.

Si lo hago por eso: Para distraerme.

Distráete, pero no seas la última.

Quien se debe distraer eres tú.

También es verdad; me debo distraer.

Cago en la leche, menos mal que no va

ningún hombre a la reunión, porque soy un hombre

y llego a una reunión así, y veo a un mujerón

como tú y me da un espasmo.

(RÍE) Qué zalamero eres.

Anda, trae, trae. Ya está.

Me voy. Muy guapa.

Te voy a esperar despierto, milano.

¿Me vas a esperar despierto? Sí.

Que vas a llegar temprano, pues te espero despierto.

Lo que tú quieras.

A ver. Pero, a lo mejor, llego tarde, ¿eh?

Que no. Oye... ¿Cómo que no?

A ver. ¿Eh?

Muy guapa, ¿eh?

Y esa cara, esa alegría... Abre los ojos.

Estoy bien. ¿Estás bien?

Estás mejor que bien.

Pero tienes que pensarlo tú.

Anda.

Guapa.

No tardes, anda, que me quedo aquí solo.

Hala.

Guapa.

Música rock del restaurante.

¿En qué se parecen los hombres a las fichas del parchís?

-¿En qué? -En que se comen una

y cuentan 20. (RÍEN)

-Ay, qué verdad es. -No, en serio ya, ¿eh?

En serio, a ver. ¿Sabéis cuándo llegará la igualdad

entre el hombre y la mujer? -¿Cuándo?

-Ni idea. -Pues cuando una mujer se ponga

gorda, vieja y calva y se siga creyendo atractiva.

(RÍEN) (PACO) A ver, a ver.

-Está muy bien. -Unas croquetitas, ¿qué tal?

-No, yo estoy llena. -Paco, esto es una fiesta

solamente para mujeres, ¿tú qué haces aquí?

-Eso digo yo. -Ay, dejadle, por favor,

para una vez que nos sirve un hombre.

(RÍEN) -Oye, Paco, ¿juegas al parchís?

(RÍEN A CARCAJADAS)

-Ay, qué cachondeíto tenemos, de verdad.

-Pero... Miguel, claro que les puedes dar

jamón York a las niñas.

Y chorizo, también. Pero...

Miguel, dales lo que quieras, que pueden comer de todo, ¿eh?

Venga. Venga, que tú solo puedes;

no me llames más, por favor te lo pido. Venga, adiós.

Adiós.

Lo pesado que puede ser tu padre.

-Ya te digo; yo no sé cómo le aguantas.

Teléfono. -¡Mira, menos de un minuto!

Mira, Miguel, esta es una fiesta para...

Risas de las mujeres. Un momento, sí, perdón.

Para ti. -¿Para mí?

¿Dígame? Sí.

Risas de las mujeres. Claro.

-Josefina, al final, se lo está pasando bien.

-Hombre, claro. -Es verdad, es verdad,

si decía que la fiesta de la mujer era una tontería.

-Sí, pero no me habíais dicho

que la primera consumición era gratis. (RÍE)

-Ya, a lo que viene es a otra cosa, vamos. (RÍE)

-Ah, ¿sí? ¿A qué? -Sí.

-¿Por qué va a ser? Para ver al francés ese

que se va a desnudar. (ELLAS) Claro.

-Pues mira, sí. (RÍEN)

-Lo sabíamos. -Es que yo en mi vida

he visto a un hombre en cueros, así, en cueros vivos, nunca,

a nadie... Bueno, aparte de mi marido, claro,

pero eso no cuenta. -Bueno, pues ya verás;

ver a un hombre en pelota picada es como comer pipas,

cuando empiezas, no puedes parar. (RÍEN)

-Sagrario, no beba usted más, ¿eh?

-Pues nada, que no viene el "striptista".

-Anda. -¿Y por qué?

-¿Y eso? -Pues se ve que estaba haciendo

un número y, al pobre, se le ha roto la pierna.

(RÍEN Y HABLAN A LA VEZ) -Traigo cortezas y patatas.

¿Qué queremos? -Patatitas.

-Patatitas, ¿verdad? -Oye,

¿y por qué no desnudamos a Paco?

-Huy. -A ver, Josefina,

¿ya estamos de guasa? -Paco, Paco, Paco...

-Eso, Paquito, Paquito, Paquito, no seas muermo.

-No, no. Eh... No, no. Que va en serio, que no, que no,

que está usted muy necesitada.

-Sí, la verdad es que sí.

(GRITAN ENTUSIASMADAS)

-No siga, no siga.

Doña Paca, por favor.

Gritos de euforia. ¡Que se me queman las patatas!

Por Dios, la que tienen ahí liada.

Desde luego, Paquita se lo monta sola para montar estas cosas, ¿eh?

-Pues sí que hay ambiente, sí.

Hija, no sé por qué te empeñas en venir.

Porque lo vamos a pasar bien, ya verás.

-Pero, vamos a ver, Sagrario, que podría ser mi madre.

Bueno, ¿qué digo "mi madre"? "Mi abuela".

-Pero si no hemos terminado; no te escapes.

Risas y gritos de sorpresa.

(PAQUITA) ¿Pero se puede saber qué estás haciendo?

(HABLAN A LA VEZ)

-Anda, vete a por la escoba. -¿La escoba?

-Paco, ¿estás bien? -Ay, de verdad.

Risas. ¿Pero qué pasa aquí?

-Pues nada, que nos han dejado a medias, como siempre.

-Que alegría de que hayáis venido. ¿Qué queréis tomar?

Yo, una limonada. -¿Una limonada?

Venga, madre. -Abuela, yo te acompaño.

-¡Paco! Venga, tía.

(CARIÑOSA) Ay. -¡Una limonada para Herminia!

De verdad, qué alegría de que venga.

¿Cómo no vendría el Día de la Mujer Trabajadora?

-Ya, pero como se puso el tío como se puso...

Al tío no le hagas ni caso, que los hombres,

cuando tienen esos días...

-¿Qué días? -¡Todas a animarse!

Música rock. Cosas mías.

(GRITAN EUFÓRICAS)

(ALEGRE) Venga, ¿esto no es una fiesta?

¡Pues a bailar!

-Pues venga, vamos a bailar. Qué guapa.

-Paco, recoge esto.

Las chicas tienen algo especial,

las chicas son guerreras.

Desde el perfume, a las medias de cristal,

las chicas son guerreras.

Tras una barra o con pinta colegial,

las chicas son guerreras.

En las revistas o todo al natural,

Las chicas son guerreras.

Las chicas son guerreras.

Gritos de alegría de la fiesta.

(ELLAS GRITAN ALEGRES) Las chicas son guerreras.

Uh, ah...

(NARRA) Si tuviera que definir a mi madre,

diría de ella que siempre fue una mujer de una pieza;

que tuvo muy claro lo que quería para ella

y los suyos;

y que nunca se olvidaba de irradiar optimismo

a los que la rodeaban,

en especial, a nosotros,

su familia.

Música rock.

(NARRA) Mi madre era muchas mujeres en una:

la mujer que cuidaba de su familia por encima de todo;

la mujer emprendedora, luchadora;

la mujer que saltaba barreras; la mujer que, a buen seguro,

iba a luchar con todas sus fuerzas para superar la enfermedad.

Si ves el mundo girar, es porque las muñecas

han puesto la cadera a funcionar.

Las chicas tienen algo especial...

(NARRA) Pero, para mí, ante todo,

Mercedes Fernández era mi madre, la mejor madre del mundo.

Música rock.

Ellas suelen llevar el timón

y hacen astillas tu pobre corazón.

Y si ves el mundo girar,

es porque las muñecas han puesto la cadera a funcionar.

Las chicas tienen algo especial,

las chicas son guerreras.

En las revistas o todo al natural,

las chicas son guerreras.

Las chicas son guerreras.

Las chicas son guerreras.

Risas del cantante.

Las chicas son guerreras.

Las chicas son guerreras.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 229

Herminia e Inés, dos generaciones muy diferentes

En Cuéntame se unen tres generaciones de mujeres: la de Herminia, la de Mercedes, pero también la de Inés.

Mientras que Mercedes representa la mujer luchadora, por su parte, Herminia representa el pasado. A pesar de ello, la abuela de los Alcántara, no se ha puesto ningún límite y se encarga de la familia, pero no se olvida de pasárselo bien. Convencional y conservadora, sabe el papel de la mujer ha cambiado a lo largo de los años.

Además se ve la generación más joven, representada por Inés, y también por Paquita. Educadas igual que sus madres y sus abuelas, se dieron cuenta que el mundo del que les hablaban no tenía nada que ver con la realidad. Ambas se rebelan contra lo que “está bien” y aunque ninguna de las dos ha estudiado y tienen inseguridades, las dos han conseguido salir adelante solas y con hijos. Inés se ha forjado una carrera como actriz mientras que Paquita hace todo lo que puede para mantener a sus hijas.

Clara y Pili: otros casos de mujeres fuertes

Cuando decimos que Cuéntame ha tratado casi todos los temas relacionados con la mujer incluimos el de la violación.

Una de las tramas de la temporada 17 fue la aparición de un violador en el barrio cuando este intenta agredir a Clara. Ella se salvó, pero no lo hicieron la sobrina del juguetero, Catalina y Pili. Ellas representaron los sentimientos de vergüenza y culpa que sienten las víctimas de estas violaciones y cómo eran tratadas con dureza por médicos, policías y jueces cuando denunciaban. En cambio hay que seguir el ejemplo de Clara, que lanzó un mensaje diciendo que es necesario denunciar las agresiones y la violencia de género a pesar del miedo y vergüenza que se sienta.

No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 302: Mala uva - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"Para los que amamos el vino,

septiembre es el mes más hermoso del año.

En ese verano de 1984, tres amores intensos me invadieron:

el amor a la tierra, que conquistó mis manos y mi piel,

el amor al vino, que conquistó mis labios, mi paladar y mi lengua,

y el amor a mis amigos, que me arreó un chute

de felicidad en el corazón.

En ese verano Fraga se enteró

de que su tradicional lugar de veraneo,

la playa de Perbes,

iba a ser declarado recinto nudista

y ahí soltó una frase que merece lugar destacado

en el "Celtiberia show":

(IMITA A FRAGA) 'Las mujeres guapas no se desnudan nunca,

y dejan eso para los pendones que no valen nada'".

Pero no ha visto gente despelotada como aquí, ¿eh?

"En aquel verano, el Papa Juan Pablo II

condenó abiertamente la teología de la liberación.

"El Papa ha dicho que la Iglesia debe defender la causa del pobre,

pero que, para ello, no es necesario ningún apoyo

de la filosofía marxista".

"En aquel verano, el gobierno de Felipe González

iniciaba el curso con varias patatas calientes en la mesa,

como el anuncio de huelga de empleados del transporte escolar,

que exigían más dinero,

o la ruptura de negociaciones entre Televisión Española

y los clubes de fútbol, que exigían más dinero".

Conversaciones que han resultado infructuosas.

"Las cámaras de televisión no pueden entrar al estadio".

Sin el fútbol, me matan.

Si no hay fútbol, a mí... Me falta un algo si no hay fútbol.

"Otra patata caliente era la huelga de los técnicos de Iberia,

que también exigían más dinero".

"Con sueldos superiores al medio millón de pesetas mensual..."

Hasta luego, hijo. Vuelvo a media mañana.

Buenos días.

"Pero en aquel verano, las buenas mujeres del barrio de San Genaro

lo único que exigían era un poco de respeto".

(Música)

(GRITA)

-Quieta, quieta.

-Quieta como una estatua o te rajo.

-(GRITA)

Clara, ¿qué ruido es ése? ¡Ay, Clara!

¡Asesino, criminal!

¡Canalla! ¡Auxilio!

-¡Asesino, sinvergüenza!

-¿Qué pasa? -Eh, eh, eh.

-Tira eso, que te vas a hacer daño.

-¡Empújale!

¡Ay, ay, ay! ¡Hija mía! ¡Clara!

¡Ay, mi vida! ¡Clara, hija! Clara, hija.

Cálmate. ¿Cómo estás?

¿Cómo estás, hija? Ya pasó.

-A ver.

-Hala, venga. -¿Cómo que "hala, venga"?

¿Por qué no lo sacan los albañiles? -Es que están desayunando, chico.

-Ya les vale, estar desayunando cuando tienen que trabajar.

-Cuidado que pesa. -¡Ostras!

¡Agarra bien! -Lo tengo bien cogido.

Lo que odio las obras, pero es que lo tengo que hacer,

tengo el baño que se me cae a pedazos. Ya lo has visto.

-No, no, no. Yo no he visto tu baño. -Ya.

-Ni ya, ni nada.

Te recuerdo, Olmedilla... ¡Cuidado!

Yo nunca he estado en tu casa.

Joder.

-Bueno, es verdad.

Fíjate que he pensado a veces pues invitarte,

pero al final siempre me arrepiento por si te sientes violento.

-¿Yo violento por qué? -Bueno, no hace falta que te lo diga.

-No, vamos a ver, tú presupones

que yo pueda estar violento pero ya te digo que no.

¿Eh?

-Entonces, una cena tú y yo solos en casa, ¿aceptarías?

-Mira. A ver, Olmedilla, a ver cómo te lo explico.

A mí todo esto de tu orientación sexual,

a mí me la bufa, por tiempos. ¿Entiendes?

Te doy un consejo, para tu fueron interno.

Yo desde luego ya lo he superado, pero tú deberías hacerlo también.

Y mientra tanto, por favor, deja de tratarme a mí

como si fuera Caperucita Roja y tú el lobo feroz. ¿Eh?

-Que tienes razón, tienes razón. ¿Me puedo duchar en tu casa?

-¿Cómo?

-Mientras duran las obras.

-Pues claro que sí, faltaría más.

Ahora, que vas a tener que ducharte con Ramón.

-Ah, no, con Ramón no me ducho yo ni loco.

-Que no, hombre. Que yo voy a ir a la vendimia,

y va a estar en casa Ramón, pero no te preocupes,

ya hablo con él. -Le sentará como un tiro.

-Que no, hombre.

Que Ramón es un facha pero es buena gente.

-Hombre, facha y buena gente no sé si me cuadra.

-Eso es verdad.

¡Por favor!

¡Ayuda! -¿Qué pasa?

-Ven conmigo a la iglesia. -¿Qué?

-Que un andoba ha atacado a Clara, un violador o...

-¿Cómo?

-Me ha dicho Don Froilán que lleve a alguien con cara y ojos.

¿Tú tienes? -Sí.

-¡Pues vamos! -Bueno, pues vamos.

Vamos. -¿Voy, Miguel?

-No, quédate con el calentador, no vaya a ser que te lo roben.

-¡Tengo casi 13 años, mamá! No soy una niña.

Ya sé que no eres una niña, pero tampoco una adulta.

¿Voy a Sagrillas y no me presento al examen?

Ah, sí, más quisieras tú. ¡Claro que te presentas al examen!

Anda, dobla esto.

No me hace ninguna gracia dejaros a la abuela y a ti solas.

Menos me hace a mí examinarme.

Tenías que haber aprobado las matemáticas en junio.

¡Que no me entran! No te entran... No tienes excusa.

Has repetido, las deberías saber de sobra.

Cuando las hacíamos con números me entraban,

pero con letras, pues no me entran.

Pero te has pasado todo el verano mirando las musarañas.

Esta vez voy a aprobar. Eso me dices siempre.

Aunque no entienda lo que hago. Ya, ya...

¡Que te lo digo de verdad, mamá, que voy a aprobar!

Es que no confías en mí.

Oye, la próxima vez que pegues un portazo,

te doy un bofetón, ¿me has oído?

No quiero que Josete se entere de esto, ¿eh?

Ni él ni nadie.

Os pido que no le contéis a nadie lo que ha pasado aquí.

Pero hija, Clara, ¿cómo no se lo vamos a decir a la policía?

Igual hay un violador en el barrio.

Yo lo único que creo es que quería robarme, Herminia.

Sí, claro que quería robarte. Pero otra cosa, hija, la honra.

Clara, ¿esta es la bolsa con la que te atacó?

Oye, ¿tú has oído hablar del violador de Preciados?

Lo dicen continuamente en televisión, ataca por barrios.

-Y ahora le toca el nuestro.

-Mira Clara, yo creo que tu obligación como ciudadana

es ir a la policía a denunciarlo. -No, no Miguel, no voy a ir.

Que no, que conozco a mi hijo

y bastante tenemos con el comité anti OTAN,

que seguro que lo tienen fichado. -¿Y si ataca a otra mujer?

-Por favor, dejadme en paz. -¡Clara, por Dios!

-Padre, me da mucha vergüenza que la policía

no se tome en serio estas cosas.

Dirán que le iba provocando yo. Acordaos de lo que pasó con Karina.

Yo te acompaño, mujer.

¿Qué hacemos?

-Encontramos a ese tío y le abrimos en canal.

"Aquel verano fue también el de la primera añada

de Bodegas Alcántara Fernández e hijos.

Estábamos a punto de empezar la vendimia

y las perspectivas eran muy buenas".

¿Esto está o no?

Si no me equivoco, mañana es el día.

Pero te lo digo y me tiemblan las piernas todavía.

Lo que no entiendo es cómo sabéis que está lista.

Pues nada, hijo, por la piel, que se pone floja

y la pulpa, que ya no cruje. Y la semilla está oscura.

Eso es lo más importante, y cómo sabe.

Impresionante, tanto tiempo cuidándolas,

tanto tiempo vigilándolas, y ya, ha llegado el día.

Como si fuese a tener un hijo.

Un hijo no, hombre, vas a tener miles de kilos de hijos.

Oye, por cierto, ¿la cuadrilla está aquí o qué?

No sé. Igual ya han llegado. Luis está al cargo.

¿A Luis solo?

Me voy a ver. Anda vete a ver.

Y diles que yo paso a saludar. Vale, papá.

Qué contento está.

Carlos es un chaval estupendo.

Ha nacido para esto aunque él no lo sabe.

Ya, si él quisiera, sería el heredero.

Pero no sé, a ti no hay forma de convencerte

de que te quedes dos o tres años más.

No, no, no, Antonio, no. Esta es mi última vendimia.

Ahora lo que quiero es viajar

y conocer todos los viñedos que hay en el mundo.

Se lo debo a mi mujer.

Lo que no sé a quién dejar al frente de todo esto.

¿Pero no habías hablado con tu hermano?

Al final no he hablado porque mi hermano, en definitiva,

tampoco sabe nada de viñas ni de vino,

y encima le cuesta amoldarse al pueblo, con lo cual, no.

Es Maurín.

(Claxon)

(Claxon)

¿Y por qué pita?

Querrá enseñarte su coche nuevo.

A ver si hay suerte y te estampas contra un olivo, tontolaba.

El sitio está estupendo.

Tenéis un baño al fondo a la izquierda,

y otro en la bodega. Y aquí, las mantas.

-Muy bien, y aquí tenéis en la nevera leche y refrescos.

Os hemos puesto platos, vasos, cazuelas, sartenes, de todo.

Chorizo, salchichón, patatas, tomates, lechugas tenéis.

-Sí, también hay aceite, sal, café, azúcar...

Ponle también una cazuela de gambas al ajillo, hijo.

Y lo más importante, el jefe, mi padre.

¿Qué hay, señores? Antonio Alcántara.

¿Qué hay? ¿Qué tal?

Yo soy el jefe de la cuadrilla: Crescencio Yagüe.

Encantado, Crescencio. Vosotros estuvisteis aquí el año pasado, ¿no?

Sí, pero los tratos los hicimos con Don Mauro, el otro socio.

Bueno, pues este año estamos nosotros solos.

Pero no os preocupéis, que os vamos a tratar muy bien.

De la jornada, lo que habíamos quedado, ¿no?

3.000 por día. En Francia pagan 3.500.

Es que en Francia venden mucho vino.

Y Francia está lejos y aquí no tenéis que pagar

el viaje, ni la comida, ni nada.

¿A qué hora arrancamos mañana? Eso mismo quería yo oírte.

A las 7. Hecho.

Esta noche, si quieren tomarse unos chaticos de vino

con nosotros, vamos a estar aquí.

También tendremos un poquico de flamenco.

Yo no, que quiero acostarme temprano.

Pero a lo mejor aquí, la juventud baila, pues prima, ¿no?

Mañana hay mucho que hacer, pero muchas gracias.

No jodas, Carlos. El vino corre de nuestra cuenta.

¡Déjate de vinos!

¿Cómo lo ves?

-Está precioso, Trini, me encanta.

Precioso.

Lo que no sé si a José Ignacio le gustará.

No tiene mucho escote, ¿no? -¡Qué va!

Tienes unos pechos estupendos.

¿No me estarás tirando los tejos, Trini?

No. ¿No?

Pero no será por falta de ganas.

¿Seguro que no quieres venir a Almagro?

-He dejado la profesión. -Una actriz nunca deja de ser actriz.

-Yo sí. -Pero vente al festival.

Aunque solo sea para vernos y para tomarnos unas "cerves"

y para pasar el platillo cuando actuemos por la calle.

-Trini, he decidido ser otra persona.

-¿Y no te pierdes aquí, con tanto chalé?

(Teléfono)

-Espera.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, sí, dime.

¿El pedido para los holandeses? Pues de 5.000 botellas. Sí.

Igual que la remesa anterior, ¿por?

No sé cuándo es la fecha de entrega,

pero claro que hay fecha de entrega.

Oye, ¿Carlos no está por ahí? -¡Inés!

-Hacemos una cosa, id embotellando,

y hoy cuando vaya a Sagrillas me paso por la bodega

y lo solucionamos todo.

-¡Inés cuelga! ¡Inés! -¿Qué pasa?

-¡La piscina! -¡Qué!

-¡Corre!

Venga, chicas. ¡Venga!

Venga... Venga, Inés.

¡Corre!

¡Venga, venga, sigue!

Date prisa.

Una, dos y tres. ¡Arriba!

Eso es, venga.

Vamos.

-¡Luchi, Luchi! -Respira.

-¡Respira, venga!

-¡Por favor, llama a un médico ya!

¡Corre! ¡Luchi, venga!

¡Luchi!

Ya está. Chis.

Chis. Ya está. Ya está, ya está, Luchi.

Mírame. Chis. Ya está, estás aquí. Estás aquí.

Un pepito, un bocadillo de atún con aceitunas rellenas

y dos carajillos de ron. -¡Oído!

¿Qué pasa? ¿Ahora trabajáis aquí? Paquita, que no da abasto.

-Antes de abrir la pelu venimos a echarle una manita.

-Y nos invita a desayunar. Bien. ¿Y Miguel dónde está?

-Pues esa es la pregunta del millón, dónde está.

-Miguel pasa de todo, tía. Pasa del negocio, pasa de mí,

pasa de las niñas...

Menos de Olmedilla, pasa de todo.

-Es que a los hombres les gusta estar es con ellos mismos.

-Bueno, y les gusta el sexto también. -Bah. Sí, sí...

El sexo está muy sobrevalorado.

Los hombres llegan, aquí te pillo aquí te mato,

y luego salen corriendo a ver el fútbol con sus amigotes.

También es verdad.

¿Y por qué no buscas ayuda? Mi novio.

¿Que tienes novio? Tengo novio, claro que sí.

Y además, bueno, va a ver Paqui si le contrata de camarero.

-Bueno, tía, a ver, si a mí me gusta y funciona,

me lo quedo. Da igual lo que diga Miguel.

-Ha trabajado mucho de camarero. -Ah, ¿sí?

-¡Hombre! -¡Señorita!

¡El bocata de calamares era para hoy! -Es que los están pescando.

-Como os veo de palique... -Hablamos de lo guapo que eres.

Hala, camarera.

Paquita, ¿qué te iba a decir?

Sabes que Miguel se viene conmigo a Sagrillas, ¿verdad?

Ya. Que el dueño del 50 % de esto se va a Sagrillas.

Bueno, viene a echarnos una mano, que vamos a vendimiar.

¿Y a mí quién me ayuda? Pues de eso te iba a hablar.

Es que dejo a mi madre y a la niña solas

y van a venir a comer luego echamos cuentas.

Pero lo que quiero es que les eches un ojo,

porque están despistadas. No se preocupe, yo estoy aquí.

Si hace falta, la llamo. ¿De verdad?

Hombre, claro. Confío en ti.

Claro. Hala, hija, de verdad.

Y no te estreses tanto porque no merece la pena.

¡Uy! ¿Rubia natural?

¿Perdón?

¡Joder! Ya ha vuelto el "führer" de vacaciones, ¡Ramón!

Ramón, te tengo que pedir un favor muy importante.

-¡Ah! -¡Ah!

-¡Miguel!

-¡Ramón! Ahí, en el baño, hay una mujer desnuda.

-Casandra.

Perdona que no te haya dicho nada,

pero es que estas cosas surgen tan rápido...

-¿Casandra? -Sí.

Sí, aunque su nombre verdadero es Casilda,

pero su nombre de guerra es Casandra.

-¿Su nombre de guerra?

-Sí, es quiromántica, tarotista. Muy profesional.

-¿Puta? -No.

-Tú debes de ser Miguel. -Sí.

¡Le he dado un susto de muerte! Perdona, ¿eh?

Pero venía tan acalorada que o me lanzaba a la ducha

o me lanzaba por el balcón.

Si quieres ir al baño ve, que estás en tu casa.

-Sí. -Y disculpa la invasión.

Pero desde que nos conocimos en la playa nudista de Perbes,

no nos hemos separado. (BESOS)

Amor, amor, amor.

-¿Tú en la playa nudista de Perbes? -¡Chis!

Calla, hombre. Que he cambiado, Miguel.

-¿Cómo que has cambiado? -Soy otro hombre.

-¿Cómo vas a ser otro hombre? -¿Has visto la casa? He quitado todo.

Toda la parafernalia la he metido en tu cuarto.

-¿En mi cuarto? -Sí.

-¡Ah! Franco en mi cama.

-Calla. Es que ella no sabe que yo soy como soy.

-Pero ¿cómo que ella no sabe que eres como eres?

-A lo mejor ya no soy como era. -Pero ¿cómo no vas a ser como eras?

-No lo sé, Miguel. El caso es que estoy

muy implicado en esta relación.

-¿Estás implicado en esa relación? -Sí. ¿Te estás meando?

-Sí. -Pues mea. Mea, que yo te cuento.

Mira, Perbes en verano es lo más hermoso...

-¡Ramón, sal inmediatamente del cuarto de baño!

Quiero dejar de tomar las pastillas.

¿Y eso?

Duermo bien, he dejado de sentir ansiedad.

No sé, creo que puedo volar sola. Ya no necesito su ayuda.

Muy bien. Eso es estupendo, Mercedes.

Significa que puede contestarme a la pregunta que le hice

en la segunda sesión.

Me ha hecho muchas preguntas, no me acuerdo de la segunda sesión.

Pues una muy simple: "¿Qué quiere?"

¿Qué quiero?

Quiero...

Le va a parecer una tontería,

pero me gustaría volver a sentir eso que se siente

cuando haces las cosas por primera vez.

Me gustaría recuperar las ganas de vivir, de reírme.

Por aquí pasa mucha gente

y le aseguro que nadie tiene tanta vida como usted.

Gracias.

Me ha gustado mucho conocerte, Mercedes.

Y ojala pudiera tenerte como amiga y no como paciente.

A mí también me ha gustado venir aquí.

No imaginaba lo mucho que necesitaba que alguien me escuchara.

Bueno...

Solo te voy a pedir que vengas una vez más.

Pero no sola.

¿Cómo?

Quiero que vengas con Antonio, tu marido.

¿Con Antonio? La semana que viene.

Sí. No, la semana que viene, imposible

porque es la semana más importante de la bodega: la vendimia.

A la vuelta sería estupendo.

¿Con Antonio?

Ahí está. ¿El qué?

La cuesta de la Cruz. Ah, sí.

¿Cuánto tiene más o menos? ¿Esto?

Esto tiene 500 metros, hijo.

¿Qué edad tendría yo la primera vez que me retaste?

Pues 14 o 15, ¿no? Catorce años.

Y me ganaste. Claro.

Y al año siguiente, también. Que sí.

Y al otro también me ganaste. Sí.

¿Hasta...? Hasta que me ganaste.

Hasta que me cansé de perder, claro.

Claro, y a mí me dio un infarto, no te olvides.

Se acabaron las carreras para siempre.

No, para siempre, no. Hasta hoy. Que no. Para siempre.

Papá, ¡no fastidies! Ayer lo hablamos.

Tenemos que ponernos en forma para mañana.

¿Tú quieres echar una carrera a lo tonto hasta allí?

A lo tonto,no. Contra un abuelo y un yonki.

No sé lo que serás pero yo no soy un abuelo,

yo soy un empresario. Ya veo lo que pasa aquí.

¿Qué? ¿Quieres ventaja, es eso?

No quiero ventaja, que no voy a correr.

Pues yo sí que quiero.

Corremos hasta la cruz, y yo cuento 20 aquí parado.

¡Hostias! ¿Qué?

Maurín. ¿Qué lleva, un jeep?

Joder. El más grande que había, hijo.

Joder.

Verás cómo nos pita ahora y nos llena de polvo.

¿Le hacemos un calvo? Dabuti.

¿El qué? Ven aquí.

Cuando pase delante nos bajamos los pantalones.

¿Delante de él? Sí, le enseñamos el culo.

No jodas. Que sí.

¿Todo? (RÍE)

A ver si se me va a ir una ventosidad.

¡Una, dos...!

(Claxon)

¡Y tres!

¡Toma!

Bueno, qué, ¿vamos para casa o qué? Sí, venga, vamos para casa.

¡No, no! Mírale. Buen ritmo, por favor.

¡Vamos!

Ánimo y valor, tía. -Ánimo y valor.

¿Cómo está?

-Mejor de lo que merece. Llora y pide perdón.

-José Ignacio, no quiero presionarte más,

pero no me gustaría

que Oriol un día llegase a casa y se encontrase con algo parecido.

-De acuerdo. -Me das la razón pero seguimos igual.

-Cuando vuelvas de Sagrillas estará solucionado, te lo prometo.

-¿Y sabes ya que vas a hacer?

-Sí, dejar que viva su vida,

aunque sea un desastre.

-¿Podrás? -Ahora, sí.

Ahora es ella o nosotros.

Tú y yo aquí solas.

No, ahora de ninguna manera.

Díselo tú, Miguel. Hombre...

-Tengo que examinarme. Si no, voy a repetir curso.

¿Pero eso tiene que ser precisamente ahora?

Las recuperaciones son en septiembre.

Ay, hija... Es que este barrio ya no es seguro, María.

¿Sí o no,Miguel?

¿Y por qué no es seguro? Pues...

Porque ha ocurrido una cosa muy mala.

¿Y qué ha ocurrido?

Miguel...

Pues nada, que a Clara un señor pues que la ha querido hacer daño.

¿Lo ves? ¿Daño cómo?

-Daño. Daño. -¿Ha sido el violador?

¿El que sale en las noticias?

Pues yo creo que sí, que ha sido él, estoy segura.

Pero vamos a ver, Herminia, ¿por qué está usted tan segura?

Porque lo he visto con mis propios ojos, Miguel.

Ya, Herminia, pero vamos,

que igual no hace falta asustar tanto a la niña.

-No, si no me asusto. Ah, ¿no?

Pues deberías asustarte, hija.

Porque vamos, hay cerdos que son más personas que esos hombres.

¿Y qué hago, no me presento al examen y suspendo?

A ver, Herminia.

¿Usted se sentiría más segura si viviera aquí algún hombre?

¡Claro! ¿Te vas a quedar tú? No, no, yo no puedo.

Ya me gustaría, pero no puedo, no.

No, estaba pensando en otra persona. Ah, ¿sí? ¿Quién?

Olmedilla. ¿Olmedilla?

Ni hablar. ¿Cómo que ni hablar? Vamos a ver.

Olmedilla está haciendo obras en su casa,

tiene como para una semana.

Le hacemos un favor a él y él nos lo hace a nosotros.

¿A santo de qué va a venir Olmedilla?

Piénsalo bien. Con un hombre como Olmedilla,

aquí dentro en esta casa,

tu madre y la niña van a estar a salvo.

¿A salvo de qué? A salvo, de todo, de nada.

¡Qué sé yo!

Pero, bueno, es que, de verdad... ¿Ha pasado algo?

A ver. Primero vamos a centrarnos en el asunto de Olmedilla.

(Timbre)

Voy a abrir. Debe de ser él. ¿Con qué permiso le has llamado?

Le he dicho: "Pásate y hablamos un poco".

¿No ves que no puede entrar un hombre sin nuestro permiso?

Pero vamos a ver, Merche, déjate de permisos.

Olmedilla es un genio de las matemáticas.

¿Eh? Puede echar una mano a la niña con el examen.

¿Y dónde duerme? En la habitación de Carlos.

Venga, voy a abrir.

¿Ha pasado algo, madre?

Hola, Miguel.

Estaréis comiendo y molesto, pero necesito hablar con vosotros.

Por la cara que tienes, ya veo que te has enterado.

Cualquiera mantiene un secreto en este barrio.

¿Un secreto de qué? ¡Se va a enterar hasta Josete!

¿De qué? De lo de hoy.

Del tío que ha intentado abusar de mí.

¿Qué hay un tío que ha intentado abusar de ti? ¿Dónde?

En la sala de la parroquia. ¿Quién ha sido? Por Dios.

No lo sé, no le puede ver la cara, Mercedes.

¡Ay, lo siento mucho, Clara! Debes de estar...

Estoy aterrada, pero por Josete, porque se va a enterar.

Yo quería pedirte que os lo llevarais al pueblo a la vendimia.

Además, estando allí sus amigos, seguro que se va encantado.

Pero, Clara, ¿cómo te vas a quedar aquí sola con lo que te ha pasado?

No, yo me iría también.

A ver, que puedo hacer lo que sea.

Recoger la uva, fregar la casa... Claro que sí...

Ocuparme de la comida, lo que sea. Cualquier cosa.

Pobrecita... Ay...

Madre mía... Mercedes, es que ha sido horrible.

Tú no sabes lo que era ese tío encima de mí, toqueteándome

y con la cabeza metida en una bolsa de plástico, ahogándome.

Calla, calla. Así no nos podemos ir a Sagrillas.

Que sí que nos vamos, Merche, nos vamos.

Y se queda Olmedilla. Olmedilla...

¿Se puede?

Igual no llego en un buen momento.

Mercedes, yo no duermo tranquila con ese hombre en casa, ¿eh?

(TELEVISIÓN) "Este año, con 26 días ya de festival,

ha dado tiempo a hacer una serie de realizaciones

paralelas dentro del propio concepto del..."

-Oye Carlos, ¿tú crees que tu padre me dejaría

montar un huerto en el terreno junto al chamizo?

¿Ahora quieres ser un hombre de campo o qué?

Me gustaría ayudar a gente como yo. -¿Con un huerto?

-¿Habéis oído hablar de El Patriarca? No.

Es una granja donde rehabilitan a toxicómanos.

Eso suena un poco a secta, ¿no?

Tipo los Hijos de Dios. ¡Qué va, qué va!

Los poner en contacto con la naturaleza.

Lo que has hecho tú conmigo.

Así este infierno que he pasado serviría de algo, sería útil.

Pues no sé. Luis, tú eres un tío cojonudo,

y la idea no es mala,

pero yo no sé si a mi padre le va a hacer mucha gracia.

Pensaba en el 30 % de los beneficios de los productos de la huerta.

A ver si por ahí consigo entrarle. ¿Cómo lo ves?

Mira, vamos a hacer una cosa.

Espérate a vendimiar, y si le ves feliz y contento,

pues se lo dices, a ver qué te dice. ¡Bueno, listo!

-¿Qué tal me has dejado? -Muy guapo. Como John Travolta.

-Perfecto. Voy a llevarles unas linternas a los braceros,

que he visto una morena con cara de ardilla espectacular.

Tú. ¿Qué?

¿Te has lavado los dientes o no? Que sí, qué pesado eres.

No, pesado, no. Venga, hasta luego.

-Adiós.

Ahora tú. Yo, ¿qué?

Pues que te corto un poco el pelo y te arreglo la barba.

Estoy con las judías verdes.

Carlos, con esos pelos vendimiando de sol a sol te vas a morir de calor.

Está bien, pero sólo si me lavas tú la cabeza.

¿Yo?

¿No te la puedes lavar tú?

Sí, pero...

¿Qué?

Pero una vez soñé que me la lavabas tú.

¿Y?

-Mauro no parará hasta que se quede con toda la cosecha de la zona.

De momento se ha asociado con los de la bodega Somoza.

Eso son palabras mayores.

Pues muy bien, que ellos hagan su vino, coño, que yo haré el mío.

La única manera de que no se queden con todo,

sería montando una cooperativa, y tú podrías organizar algo así.

Que ya sé que es buena la cooperativa, Salvador.

Pero organízala tú, que yo no quiero problemas.

Si el problema ya lo tienes. Se trata de soluciones.

Pero yo solo trabajo para mi familia.

Y yo para este pueblo, y te digo que tarde o temprano

terminarán sacando las uñas. Pon. Es acojonante.

Me cago en la leche.

¿Desde cuándo vienes tú a promocionarme?

Salvador, si tú y yo estamos en las antípodas, hombre.

Porque tenemos un enemigo común, Antonio.

No, yo no tengo ningún enemigo.

Es más, voy a aguantar lo que sea

porque dos no se pelean si uno no quiere. Y yo no quiero.

Ahora la bodega es mía, hombre, y no quiero guerras.

La guerra se terminó hace 45 años.

Paso.

Te voy a cerrar con la blanca doble, que es la de la paz. Y ya está.

¿Dónde vas? Joder, para una vez que os gano.

Este... ¡Antonio!

Es que... ¡Antonio!

Antonio, que no están. ¿Quién?

Los braceros. ¿Como que no están?

No sé, no hay nada, no hay nadie.

El barracón está vacío, han desaparecido.

Joder. Huele a Mauro.

Puede ser.

Cien duros a que esto es una maniobra suya.

Ya veremos. Antonio, vives en Madrid. Yo, aquí.

Sé lo que digo. Joder, Salvador,

falta que me des una escopeta para que le pegue un tiro.

Bueno, eso lo has dicho tú. Lo estás pensando, hombre, alcalde.

Espera, Luis, que voy.

(GIMEN)

Esto no ha pasado.

Hombre, sí que ha pasado, ¿no?

Tienes que terminar tu novela y yo, aprobar mis oposiciones.

Tenemos unos compromisos con nuestros proyectos, ¿entiendes?

¿Qué es lo que hay que entender?

Carlos, qué no seré yo quien fastidie tu vida.

Que somos amigos y nos queremos demasiado como para joder esto.

Eh, eh, eh. ¡Mi amor! ¡No me hables así, de verdad!

Eh, eh, eh. ¡Mi amor! ¡No me hables así, de verdad!

¿Qué pasa? No me trates como a una cría,

que los dos sabemos que yo soy más madura que tú.

Carlos. ¿Tú sabes por qué estudio tanto, por qué trabajo tanto?

Porque quiero un trabajo para toda la vida.

Y con el amor me pasa lo mismo.

Lo quiero para toda la vida.

Vaya, esto sí que es nuevo. Tú diciendo eso.

Ahora soy otra persona.

O a lo mejor soy la misma que ya no quiere esconderse más.

-¡Putada, gran putada! ¿Qué pasa?

¡Los braceros se han ido! ¿Cómo que se han ido, adónde?

Tu padre cree que es cosa de Mauro y va a por él.

¿Mi padre está aquí? ¡Papá!

Papá, ¿qué pasa? Las llaves.

Papá, ¿qué vas a hacer?

Voy a ir a por él, hijo.

Ya, y si no es cosa de él, ¿qué? ¿Lo has pensado?

Si no es cosa de él, que me lo diga a la cara.

Papá, cuenta hasta diez. He contado hasta 150, hijo.

Ya sé dónde están.

Voy a por él.

Papá, espera, voy contigo. Conduzco yo.

Mejor hijo, mejor. ¿Estás bien?

No. Me estoy... Me estoy mareando.

Karina, un vaso de agua, por favor. Este hombre quiere matarme, coño.

Hasta que no me vea muerto no va a parar.

Que no papá, no es para tanto. No está tan loco.

No es una cuestión de locura, hijo.

Es una cuestión de poder.

La impunidad, esa sensación que tienen

de que, hagan lo que hagan, se van a ir de rositas.

La madre que los parió.

Os habéis enterado, supongo.

¿Cuánto les ha ofrecido? La jornada a precio de los franceses.

Cien duros más, no podemos.

¿Qué hacemos?

Vamos a ir a su casa, vamos a llamar a la puerta y le vamos a matar.

Ya. Es que no nos queda otra salida.

Mira Antonio, son las tres pasadas.

Primero comes, te echas una buena siesta,

una buena ducha. Y entonces decides lo que haces.

Antonio, te lo pido por favor.

Papá, vamos a salvar la cosecha.

Te lo juro.

Bueno, pues...

Voy a pensar un rato.

Damián, ¿no podemos contratar a gente del pueblo?

Los que no poseen tierras trabajan para los Somoza.

¿Y de otros pueblos? Hay muchísimo paro.

No en septiembre, chaval.

Los que no encuentran trabajo aquí se van a Cataluña.

¿De verdad no hay manera humana de montar una cuadrilla?

Para mañana, no.

Hay que empezar mañana, no hay más cojones.

Así es.

Muy bien. Pues nada.

Carlos. ¿A dónde vas?

Mercedes, con lo que ha pasado... Siéntate.

Sí, me siento. Que te resistas a dejarlas solas.

Pero si me instalo en vuestra casa, pues ya no están solas.

Aparte, que es que yo trabajo en el banco,

cualquier cosa que pase, pues estoy mucho más a mano.

Y eso sí,

te prometo que la niña en cuanto pase el examen,

yo la llevo a Sagrillas. Si hace falta, pido dos días.

¿Lo voy a tener a pan y cuchillo? ¿Le voy a tener que hacer la comida?

Que no, que lo he arreglado con Paquita.

Que vais a comer en el Bistrot. Sólo serían las cenas.

Yo soy de poco cenar.

Con una tortilla francesa o una lata de atún, suficiente.

-A ver, Merche, si aquí lo importante

es que la niña apruebe el examen de matemáticas.

Que ya lo sé. Mercedes, es que es su futuro.

-Que Olmedilla sabe matemáticas. A ver...

¿A ti qué te parece? ¿Te haces el ánimo?

Bueno, vale, vale.

Pero que se traiga las sábanas y las toallas.

Ya lo tengo preparado, una maleta pequeña.

Y no quiero quejas, que pongo la televisión alta.

Que no, no. Y ade...

Ya vale, que al fin y al cabo nos está haciendo un favor, hombre.

Mercedes, lo que tiene que hacer Olmedilla es irse a su casa,

pero no a la de aquí, sino a la suya de verdad.

Con su mujer y sus hijos. Madre, que...

Oye, pero ¿có...?

Lo siento mucho. No sé.

Estará muy alterada con lo de esta mañana.

No, si a mi madre le pasa igual.

Tiene la misma edad y ella tampoco entiende lo que he hecho.

Bueno, es que no es fácil de entender.

A mí me lo vas a decir...

Pues claro que no es fácil.

Pero te voy a decir una cosa, Mercedes.

Salir de esa casa es lo mejor que he hecho en mi vida.

Desde luego, lo más honesto y lo más decente.

¿Me das tu palabra de que las cuidas como si fueran tu madre y tu hija?

¿Eh? Te doy mi palabra.

-Y que va a aprobar las matemáticas, ¿eh?

-Os voy a decir una cosa: cuando acabe la preparación,

le van a gustar los números más que los Pecos.

Con permiso. -Dale, dale.

-Bueno, pues él es Cruz y ella es Paquita,

la dueña del Bistrot.

-Dice Pili que tienes experiencia. -Sí, señora.

He estado en bares y en el restaurante de Chamartín.

-¿Y qué tal?

-Estrés, porque la gente pide mientras se le escapa el tren.

-Esto es un no parar. Aquí damos menú del día.

Empezamos con los mayores, que comen pronto,

y después empalmamos con los de las 13:45,

y después, a las tres, llegan o los del banco

o los del estudio de grabación. -Es que vienen famosos.

-Damos una media de 60-70 menús.

-Si la cocina responde, ningún problema.

-Las cenas son más tranquilas.

No tenemos menú del día, pero sí carta.

Y los clientes son más exigentes.

-Puedo empezar hoy mismo si le parece bien.

-Tutéala, que es muy joven. De usted no hace falta.

-No, Pili, que me hable de usted, que así cada uno conoce su sitio.

-¿Puedo ver la carta? -Claro.

-Así la voy estudiando.

-Menú del día y carta.

-Gracias.

-¿Qué te parece?

-Me gusta.

Tiene así como presencia y se le ve muy educado.

-Y para padre de mi hijo, ¿qué te parece?

-¡Ay, Pili! ¿Tú lo ves por la labor?

-Hombre, yo lo veo un poco tímido, pero no me importaría nada.

-¡Cabrón! ¡Un cabrón con pintas!

-¿Qué pasa? -No te pongas así.

Ah, no es para ponerse así, ¿eh?

¿No es para ponerse así, desgraciado?

Tú te habías comprometido conmigo a dejarme el coche

para ir a la vendimia y ahora me has dejado tirado.

Exactamente eso, ¡tirado!

-Cuando me comprometí, yo no tenía ni idea de que...

-¿De qué? ¿De qué? -Pues que Casandra no conoce Madrid.

-Pues mira, yo he estado en Bali,

en las Islas Griegas, pero en Madrid...

-Quería ir a la Pedriza, Valle de los Caídos, El Escorial...

-Cariño, podemos ir en transporte público.

-Mi vida, el taxi es un transporte público.

-Joder. -Ya.

Pero le habías dado tu palabra a Miguel.

-¿Qué pasa? -Nada, nada.

Este tonto de las narices, que se había comprometido

a dejarme el taxi para ir a la vendimia

y ahora se va con ésta a la Pedriza ahí a ponerse en bolas,

delante de todos, ¡exhibicionista! -Mira, Miguel, precisamente tú,

que conoces el amor y la pasión de los primeros días,

tendrías que entenderlo. -A ver, a ver, un momento.

Que no pasa nada. Yo te dejo mi coche, Miguel. Toma.

-¿De verdad me lo dejas? -Dos días o tres no lo necesito.

O sea, que... -Macho, de verdad, muchas gracias.

-Nada hombre. -¿Has visto?

Esto es un amigo de verdad, no como tú, desgraciado.

-Pero discúlpale Miguel, es que es tan...

Tan Aries. -Y yo muy Leo, ¿eh?

-Me ha dolido, me ha dolido mucho... -¡Lárgate de aquí!

Que te va a doler más. -No, Miguel.

Tienes que tener un poquito de compasión.

Estoy convencida de que necesitaba a alguien como yo en su vida...

-¡Qué vergüenza!

Dos personas mayores, muy mayores, ahí en la Pedriza en bolas.

Se os va a congelar el mondongo.

-(TITUBEA) Miguel, hombre, por favor.

-Gracias. En serio. -De nada, de nada.

-No sé si me merezco tanto porque te portas muy bien conmigo.

Vamos, me das mucho que yo a ti.

-No, Miguel, ahí te equivocas. -No.

-Tú me estás dando a mí mucho más... -Que no, que no, que tú más...

-Escúchame. Que yo estaba muy solo, Miguel.

No sabes lo solo que estaba.

Y apareces tú, bueno, tú y toda la tropa que llevas detrás.

-¿Qué tropa? -Tu familia.

Ese hermano tuyo, el que es un un poco fantasma, gallito, vamos,

tu cuñada, que es como una actriz de Hollywood,

la niña, la sobrina que es como la ratita presumida.

La lagarta. -La loba.

-La loba, la peluquera, el barrio... Mucho.

-Y la abuela. -La abuela es la leche, macho.

La abuela es Urtain.

Bueno, pues tú diles que sobre las ocho y media estamos ahí.

Pero si es que yo lo que... Nada, nada, no pasa nada.

Hala, adiós Karina. Luego nos vemos.

Qué cosa más rara.

No he podido hablar ni con Antonio ni con Carlos

y es que Karina, no sé, la he encontrado rarísima.

Bueno, a ver cómo te encuentras la casa,

aunque yendo con Clara, ella te ayudará a limpiar.

Clara no creo que esté para limpiar.

Sólo vais a estar cuatro días solas, así que...

Bueno, tú vete tranquila. Que creo que es muy buena persona.

Muy tranquila no me voy.

Lo que tienes que vigilar es que se dedique a las matemáticas

con la niña, porque si no, la hemos hecho buena.

Tú sabes que a mí siempre me han caído bien los mariquitas.

Yo era una gran admiradora de Miguel de Molina,

pero hija, casado y con hijos...

Es más difícil. Es buena persona.

Ay... Cuídate mucho, madre. Vale.

Y hacedle caso a Olmedilla.

Ay, madre mía. Te abro la puerta.

Vale, ábreme la puerta.

Por Dios.

¿Estás? Sí, estoy. ¿Y Josete?

Está abajo, con las maletas. Pues hala, vámonos.

Adiós, Herminia. Cierre con llave. Sí, sí.

Sí, por Dios. Uy, perdón, perdón.

Cuidado. Ya me quedo yo, Mercedes. Buen viaje, ¿eh?

Olmedilla, confío en ti.

No te preocupes, que yo me encargo. ¿Ya está usted aquí?

Sí, bueno, le he dicho a Mercedes

que no las dejaría solas ni un minuto.

Ya pero... ¿Y la niña?

La niña en su cuarto. ¿Está estudiando?

Claro, está estudiando. ¿Seguro?

Segurísimo.

# Tú me escondes entre tus libros,

# pero yo me agarro a tu pelo,

# voy trepando por tu chaqueta

# a tu techo desde tu suelo.

# Aire, ah, ah, ah,

# soy como el aire, ah, ah, ah. # ¡María!

- # ...pegado a ti... #

-Yo a su edad hacía lo mismo. Y usted, también.

No, qué va.

Si mi madre me ve bailando como una loca, llama al cura

para que me saque los demonios. (RÍE)

Aquí la cena es a la hora del Telediario, a las nueve.

Hoy hay revuelto de champiñones y gallo a la plancha.

¿Le gustará? Sí, perfecto.

Bueno, pues ahí la tiene, toda suya # ...no puedes escapar.

# No te resistas nunca. #

-Gracias.

Hola, hija.

¿Queda un poco de café? Sí.

Me he quedado dormido ahí, en la siesta.

¿Qué te pasa, que tienes esa cara?

Cosas mías.

Ah.

¿Y mi hijo el pequeño tiene que ver con esas cosas tuyas?

Yo, desde lo del Alcalá 20, no tengo la cabeza en mi sitio.

Bueno, claro, eso es normal.

Hay que darle tiempo, hija.

Tiempo y distancia.

Tú estás pensando en marcharte.

¿Y se puede saber a dónde?

¿Eh? ¡Hola!

Mira, la luz de mis ojos.

Por fin.

Hola, hija. Hola.

Qué pena que no hayas traído al niño, hombre,

le hubiera gustado la vendimia. Bueno, ya habrá más.

Me ha Contado Carlos lo de Mauro. Qué putada.

¿Cómo estás? Pues estoy jodido.

Aquí estamos, que no sé qué hacer, hija.

Joder, es un cabrón. A ver si Carlos le convence.

¿Cómo que si Carlos le convence? Claro, ha ido a hablar con él.

¿Adónde? Pues al Asador.

¿A Tobarra? Sí, está ahí.

Pero ¿cómo le va a convencer Carlos a Mauro? Hija, por Dios.

Bueno, déjale. A ver si tiene más mano que tú.

¿Por qué va a tener más mano? No ha vivido vuestra guerra.

A ver, hija, esto no es la Guerra Civil.

Esto es la guerra del vino y la estamos perdiendo.

Voy para allá. Ay Dios mío, ay Dios mío.

Voy a intentar arreglar esto. -¿Cómo?

-Reclutando gente.

-Complicado, está todo el mundo colocado.

-Ya. A la noche estoy aquí.

-¿Adónde vas? -A Almagro.

-Asómate por ahí... Eso, que se le vea ahí con las uvas.

Que eso es lo bonito, claro que sí.

Jo, qué pinta tienen las uvas.

¿Sabes que este año va a ser una buena cosecha?

Sí, sí, desde luego por la pinta no lo dudo.

-Ay, perdonadme. Es que creía que no llegaba.

-Venga, anda, haznos la foto. -Sí.

-Ponte aquí, ponte aquí, que se nos vea con las uvas.

Aquí. -¿Aquí?

-Sí, con las uvas, que se vea que tenemos uvas.

Espera, espera. -Pero, bueno, qué guapos.

-¡Ahí está! A ver, ¿eh?

Tienes que esperar a que salga. -Qué invento.

-Déjamela, a ver.

-Mira. ¿Esa es Inés?

Hola, hija.

¡Eh! ¡Inés!

¿Qué pasa? Que va en dirección contraria.

¿Habrá pasado algo? ¿Qué va a pasar?

¡Qué sé yo! ¿Pero tú has visto que ni ha parado ni nada?

Yo qué sé, ¿doy la vuelta y voy tras ella?

No, vamos a Sagrillas, que te digo que ha pasado algo.

Bueno, pues vámonos a Sagrillas. Vámonos ya de una vez.

Pero... ¿Una pastilla?

No, no quiero una pastilla. Pues, hija mía, yo ya llevo dos.

Tú lo que debes hacer es denunciar a la policía.

Por favor, que no quiero que Josete se entere.

Pero ¿tú sabes que ha habido más agresiones?

¿En el barrio? No, en el barrio no.

En el barrio, nada.

Que yo he leído que en tres barrios distintos,

tres agresiones diferentes.

-Bueno, por favor, ¿podemos dejar el temita ya por hoy?

No, porque puede haber otras vecinas en peligro.

Eso no lo sabes. No lo sé, pero es posible.

Mercedes, hija, tú siempre sabes qué hay que hacer.

Me encantaría ser como tú, pero lo siento, no lo soy.

Pero si es que lo... Pero ¿queréis dejar de discutir?

A ver, Clara, aquí lo importante es que tú sepas

que en todo momento estamos a tu lado para lo que necesites, ¿eh?

¿O no es así, Merche? Sí, claro que sí.

Bueno, pues venga. Vámonos de una vez.

Encima el niño éste, que no para de roncar, joder.

-Lo siento. -La que me ha caído a mí.

A ver. -Despierta.

-Venga, que nos vamos.

Nosotras siempre... Vamos.

Vamos, anda. Mira qué bonita.

(Aplausos)

Está cerrado.

Ya, necesito hablar con una persona que está dentro.

Lo siento, es un acto privado.

Ya. Bueno, pues me espero.

Como usted quiera.

-¡Carlos!

¿Qué haces aquí?

¡Hola! Hola.

Ay, no te lo vas a creer, pero he soñado contigo hoy.

¿Sí? Sí.

¿Qué tal? ¿Aún vives en el pueblo? Sigo, sí.

Aunque tu padre no me lo está poniendo nada fácil.

¿Qué ha pasado con él? Está mucho mejor, ¿eh?

¿Sí, eso crees?

Sí, bueno, no sé, tuvo un mal momento.

Claro.

Todos tenemos malos momentos, ¿no?

Sí, pero el mal momento de tu padre dura toda la vida.

No vengas aquí al final de un banquete a ofender.

Mañana empezamos a vendimiar y nos ha dejado sin braceros.

No puede ser. ¿No puede ser?

No. Muy bien.

Vamos a preguntarle, a ver si es verdad.

¡Carlos, cómo va a hacer eso mi padre!

¿De verdad estás tan ciega que no ves lo que tienes delante?

Bueno, ¿puedes tranquilizarte, Carlos?

Que te diga si es verdad o no. Vale, pero hay mucha gente dentro.

No puedes entrar. Dile que salga.

Por favor, ¿puedes...? Por favor, ¿qué?

Un momento de paz y yo voy y le voy a buscar.

-No hace falta.

¿Qué quieres,Alcántara? ¿Enseñarme otra vez el culo?

Quiero mi cuadrilla, mis braceros, sólo eso.

¿De qué hablas?

De los braceros que yo tenía contratados

y que se ha llevado. Mira, chaval,

esto es un país donde funciona la libre competencia.

Yo ofrezco más, yo gano. ¿Lo ves? ¡Lo ha hecho a mala fe!

Los teníamos instalados, joder. Papá, ¿les has robado los braceros?

Lo ha hecho por jodernos porque no le hacían falta.

¡Tú qué sabes si me hacían falta o no!

Mauro, te lo pido de rodillas si hace falta.

Necesitamos a esos braceros.

¡Papá, por favor! -No te engañes. Es puro cuento.

¡Qué cuento, joder! ¡Vamos a perder la cosecha!

Es una maniobra del calzonazos de su padre.

Envía al cachorro para partirme el corazón.

Mauro...

Papá, papá, papá. Papá, estate quieto.

¡Qué mal perdedor eres, Antonio!

Con lo acostumbrado que estás a perder y no aprendes.

Yo... ¡Papá, por favor!

Aquí ya no hacemos nada.

Tu no tienes ni idea de lo mala que es esta gente, cariño.

-¡Carlos, mira quién ha venido!

¡Coño! ¿Qué pasa contigo? Si ya está aquí el desertor.

Bueno, menos lobos.

(TODOS) ¡Ay!

El palmero de Lola Flores vestido de paisano.

¡Hola,Antonio! -(RÍE)

¿Queréis tomar algo o qué?

¿Has visto, Merche? Ya está ahí la banda del mirlito.

Hola, cariño. Será posible...

Menudo desastre.

Calla, hombre, que no ha habido manera.

Hemos dado vuelta a toda la zona pero nadie nos puede ayudar.

¿Has visto a Liceria y Lorenzo? Te pueden ayudar.

No, porque no están. Están con su sobrina en Madrid.

Vaya, qué mala suerte.

La madre que parió a este desgraciado de Mauro.

No te hagas mala sangre, hombre.

Recogemos lo que podamos y ya está. ¿Qué vamos a hacer?

Ya, pero es que lo que podamos, Milano, es menos de la mitad.

Ya lo sé. Ya lo sé.

Y están los racimos preciosos. Sí, hemos parado un momento.

Están que dan gloria. ¿Los has visto?

Encima con la noche de hoy, templada,

pues mañana van a estar las viñas hecha una hermosura.

Sí.

Cago en la leche, si es que no...

No sé qué hacer con este desgraciado,

porque tampoco le voy a pegar un tiro...

Déjalo ya.

Así que vas a hacer el servicio sustitutorio.

No, no, qué va. Eso sería ocupar puestos de trabajo por la cara.

Yo me voy a hacer insumiso. -Pero ¡qué morro!

Yo hice la mili, y éste. Y de voluntario.

Claro, porque sois sumisos, pero yo soy rebelde.

Sí, rebelde porque el mundo te ha hecho así, ¿no?

# Porque nadie me ha tratado con amor...

-(TODOS) # Porque nadie me ha querido nunca oír.

# Yo soy rebelde porque siempre sin razón

# me negaron todo aquello que pedí

# y me dieron solamente incomprensión.

# Y quisiera ser como el niño aquel,

# como el hombre aquel, que es feliz. #

-(TELEVISIÓN) "El príncipe Felipe va a tener que trabajar duro,

tendrá que acostumbrarse a la rígida disciplina del centro

y adaptarse a unas condiciones climatológicas difíciles".

-Pescadilla para la 1, crema de espinacas para la 3.

-Dos de guisantes y dos milanesas,

una con patatas fritas y la otra con ensalada verde.

-¡Marchando! -¡Salen la 3 y la 1!

-¡Oído!

-Fresquita del mar para la señora. -Gracias, guapo.

-Usted,que tiene buen gusto.

Espinacas de Popeye para el caballero.

-Gracias.

-¿A la belleza que le acompaña le puedo retirar el plato?

-Paquita... -Dime, Ramón.

-Que luego voy a venir a cenar con una persona.

-Muy bien. -Te quería pedir un favor.

-Dime. -Pues que digas que soy vegetariano.

-¿Tú, vegetariano? -Y abstemio. Y no tomo café.

-Ramón, por favor, ¿estás de broma? -¿Qué tenéis de verdura en la carta?

-Espinacas. -¡No jodas!

-Te puedo hacer una ensalada verde. -Vale.

-¿Y de segundo, que no sea ni carne ni pescado?

-Espinacas.

Si quiere le puedo hacer unos garbanzos con tomate

o unas endivias al Roquefort, si a la jefa no le importa.

-Anda, ¿y también cocinas? -Hago hasta postres.

-Hace una tarta tatin de rechupete. -Ya veo que es una máquina.

-Bueno, y tan buen chico... -¿Y en la intimidad?

-Pues muy cariñoso, la verdad. -¿Y apasionado?

-Bueno, la verdad es que no lo sé.

Pero vamos, que yo cuando eso, te lo cuento seguro, no te preocupes.

-¿"Cuando eso" quiere decir que "eso" está por ver?

-Pues sí. -Pero, bueno, ¿desde cuándo estáis?

-Pues desde mayo. -Bueno, ¿y qué pasa?

-Bueno, pues que es testigo de Jehová.

-¿Eh? -La religión verdadera.

-Chicas, os invitamos a unos "gin tonics".

-No bebemos. -¿Y esos vinos?

-Son de adorno. -Nos hacen juego con el rubor.

-Venga, vámonos, que mañana tenemos que empezar a las siete y media.

-Adiós, simpáticas.

-Adiós, Donkey Kong. -Adiós, pollo.

-Entonces, si queremos saber cuánto mide el segmento X,

aplicamos el Teorema de Thales.

Eso quiere decir que el segmento AB...

Sigue tú.

Segmento AB...

-Que mide 14 centímetros

partido por el segmento AB prima, que mide 10.

-¿Es igual a...? -Al segmento BC...

-Qué es, ¿qué? -El segmento que hay que despejar.

-¡Exacto!

-Partido por el segmento BC prima, que mide cuatro.

-Venga, pues despejamos la X.

Ah, muy bien.

-Diez por cuatro, cuarenta.

Cuatro por cuatro, dieciséis...

Es igual a...

-5,6. -Muy bien.

Has visto cómo no era tan difícil? -Pero es un rollo.

-Es que no sirve para nada. -Que sí sirve.

Te voy a contar la historia de Thales de Mileto,

que fue el que inventó el teorema, un griego listísimo,

de hace como 2.700 años, que ya son años.

Hizo un viaje a Egipto y quería saber cuánto medía

la pirámide más grande, Keops. ¿Qué se le ocurrió?

Tenía información de lo que medía la base

y se le ocurrió poner al lado una estaca en vertical,

y con la sombra que proyectaba, consiguió tener también la otra base.

Y así supo lo que medía Keops.

¿Qué, sirve para algo o no sirve para nada?

¿Y si le digo mañana a un amigo que venga a estudiar?

-¿Quién es ese amigo? -El de la bodega, el nieto de Eladio.

-Ya. ¿Es buen chaval? -Sí. Si somos casi novios.

-Ah, ¿sí? ¿Y lo saben tus padres? Lo sabe la abuela.

Ya está la cena lista. Venga. Ve a lavarte las manos.

Parece que tiene buena mano con los niños.

Yo es que soy un profesor frustrado. ¿Qué edad tienen sus hijos?

Pues la mayor, 16 y el pequeño va a cumplir 10.

Los hacía mayores. Es que me casé tarde y mal.

Total, para acabar como el rosario de la aurora

Debió de ser un mal trago... Lo fue.

Lo fue. ¿Y los ve?

No, no quieren. ¿Merece la pena?

Venga, que se nos van a enfriar los champiñones.

-(TELEVISIÓN) "El problema en el tema de las violaciones

es que muchas mujeres no lo denuncian

por el miedo, por la vergüenza, por toda la situación

administrativa y judicial que lleva aparejada la denuncia.

También, otro problema grave,

es que, normalmente no se encuentra al violador,

o es muy difícil encontrarlo.

Y, luego, el problema, digamos, también importante,

es el tema de la aplicación de la ley y la distinta..."

-Cruz. -¿Sí?

-Que muy bien. -¿En serio?

-Para ser el primer día, más que bien.

-Gracias. La verdad es que me he sentido muy a gusto.

Y hasta me he sacado casi 50 durillos en propinas.

-¿Sí?

Mañana a las 8. -Como un clavo.

-¿Te espera Pili en casa? -No, no, no.

Yo duermo en casa de mi madre.

Está muy mal de la vista y necesita ayuda.

He dejado por ahí una bolsa con una camisa para cambiarme.

-¿Aquí? -Sí.

-A ver.

No será ésta...

¿Ésta? -Sí.

Tenéis que desayunar muy bien, que luego el día es muy largo.

Merche y Clara hacen la comida, se incorporan más tarde.

Y Damián estará en la bodega organizando la recogida del agua.

Me olvidaba. He hablado con Damián.

Ha conseguido que vengan sus dos sobrinos a descargar.

Ah, qué bien. ¡Mira qué bien!

Cuidado con el sol. Que apretará de lo lindo.

Llevad gorros, sombreros... Lo que tengáis por casa.

Pañuelos, lo que sea. En el sobrado hay viseras

y gorras y de todo. Si queréis lo vemos.

Sí, y podíamos meter agua en el congelador para mañana.

(Llaman a la puerta)

¡Ay, están llamando! ¿Quién será?

Hola. ¿Y tú qué haces aquí?

¿Puedo pasar?

Perdón, ya sé que no son horas.

Quería saber a qué hora trabajáis mañana.

¿Y tu padre, qué pasa?

¿No se atreve a ver este desastre y tiene que mandar una embajadora?

No, es que quiero trabajar con vosotros mañana.

Ah.

Quita un momentito. Mira, hija,

estaremos a las 7 en la revuelta del Resejo. ¿Sabes dónde es?

Sí.

Muy bien, pues allí estaré. ¿No quieres pasar y sentarte?

No te preocupes, voy a descansar para tener fuerzas mañana.

Espera un momento. ¿Tu padre lo sabe?

Es que yo no soy mi padre.

¡Esa sí que es Inés!

Ay, madre mía. A ver, tú, mendrugo.

¡Hija, por Dios, me tenías preocupada, de verdad!

Vengo con hambre, ¿ha sobrado cena?

Han sobrado unas empanadillas, te las caliento.

¡Familia, todo resuelto!

Mañana estará con nosotros la mejor cuadrilla de toda la vendimia.

-Qué bien. Qué alegría. ¿Sí?

(GRITA)

¡Eh!

¡Qué grandes!

-Hola. -Hola.

Qué grandes.

-¡Eh! -¡Bien!

¡Familia!

Os presento a la nueva cuadrilla. ¡Los cromosomas!

¡Gracias, hermana! A ti.

-A ver. ¿Quién es el terrateniente?

-Yo, yo mismo.

Dice aquí nuestra manager que se paga por barba y jornada 3.000.

¿Eso es cierto? -Si lo dice la manager...

-Bueno, pues trato hecho.

-Vale, pues nada, tra... Joder.

-¿Quieres invertir en el mundo del espectáculo?

-¿Yo? No lo permita el señor.

-Ya veremos lo que me dices cuando acabe el día.

-Ya veremos lo que decimos.

¿Podemos ir descargando las cosas ya?

Pues venga, hale, a trabajar todos al viñedo.

-Vamos, chicos.

Gracias.

¡Papá!

¿Ya estás aquí? Sí.

Hay que darse prisa, es tardísimo. Ya...

¿Qué? ¿Qué te pasa?

Oye, que no te quiero ver así, ¿eh? Mírame, mírame.

Venga, esa alegría que tú tienes, ¿eh?

Venga.

Buenos días a todos. Muchas gracias por estar aquí.

Bueno, vamos a ver si salvamos el día.

Esto, para decirlo de una manera sencilla, es como un parto.

Estar en el momento adecuado

y extraer la criatura con mucho cuidado.

Toma, hijo.

Tenéis que cortar los racimos que estén maduros y sanos.

Si no están sanos, no merece la pena.

Si está la uva cortada, no vale.

Se usa el corquete o las tijeras.

Si os da miedo el corquete, con tijeras,

y no os preocupéis porque os jodéis los dedos exactamente igual.

Ojo con el corquete, que es peligroso.

Aquí, a algunas mujeres las llamamos las corquetes,

¿por qué?

Cuando las conoces se te corta la respiración

y, hasta que no te haces con ellas, no vuelves a respirar.

O sea, que ojo con el corquete.

Bien, vamos a ver cómo será el corte.

Vamos a ver, hijo.

El corte tiene que ser limpio.

¿Eh? Muy bien.

Si se corta alguna uva, tirad esa parte del racimo

porque entonces se empieza a fermentar todo

y al final queda un vino muy picajoso, a mí no me gusta nada.

¡Dale, Miguel! Vale, vale, vale.

¡No vayas tan rápido!

-Está bien esto, ¿eh, Luis? -Vaya cargamento llevo ya.

-Ay... -¡Venga!

-Karina, que te cojo, ¿eh? ¿Estás bien?

Sí.

-¡Josete!

¿Te crees que esto es el rojo chillón?

-Creo que mis antepasados eran vendimiadores

porque se me da esto genial.

-¡Que te quedas atrás, Julia! -¡Que te gano!

-¡Vamos, que se nos echa el día!

-Mira, mira, mira.

A ver dónde están. Míralos, allí están.

¡Arriba! ¡Venga! Ahí va.

Venga. Voy para arriba.

Ahí está. ¡Venga!

Que no se espachurren, por Dios.

¡Venga, vamos!

¡Una más, venga!

¡Venga! Vamos ahí.

¡Voy para allá! ¡Aúpa!

¡Cómo pesa! Madre...

Ésta, aquí.

Corre. ¡A ver, ayudadla! ¡Josete!

¡Venga! -¡Ahí está!

-¡Antonio!

¡Venga, que va vacío!

No corráis tanto, que vais a fastidiar la uva, ¿eh?

Mira, agarra el pámpano. -¿El qué?

-El pámpano. Agárralo con decisión. -Vale.

-Y cortas aquí, pegadito. Ahí.

(GRITA)

-Qué idiota. -Quita, hombre.

Que te lo explico yo. Pegadito, si es muy fácil.

Se hace así y ya está. -Ah, ya está.

-¿Eh? ¿Qué os parece? Mira, toma. Toma.

¡Ah! Ahí va!

-En toda la picota, macho. -¡Que me lo desgracias!

Miguel, por Dios, deja de decir bobadas, hombre,

que se pone el sol, se dora la tarde y no terminamos.

A ver, otro pámpano. -Un ratito que uno tiene, también...

Cago en la madre que me parió, que es la tuya.

¿Qué? Vamos, hombre, vamos.

¿Qué?

# Si vas a la vendimia, mi niña, sola

# volverás con la saya de cualquier forma.

# Y a pocos meses,

# te rondarán el talle sandías verdes.

# Y a pocos meses,

# te rondarán el talle sandías verdes. #

-# De la vendimia vengo sola, mi niño... #

-¡Olé!

-# con la saya ordenada y el talle fino.

# De la vendimia

# viene revuelto el talle, que sin malicia. #

-(AMBAS) # De la vendimia,

# vuelve revuelto el talle, que sin malicia. #

-(TODOS) # A la vendimia, niñas vendimiadoras,

# a la vendimia, niña, que ya es la hora.

# ¡Si vendimiara

# el ramo de tu pecho y el de tu cara!

# ¡Si vendimiara

# el ramo de tu pecho y el de tu cara!

-(TODAS) # A la vendimia, niños vendimiadores,

# a la vendimia, niño, van mis amores.

# Mas con el cuido

# de no perder las hojas ni los racimos. #

¡Eso es! ¡Cuidado con los racimos!

-# Ennoblezco tu mano cortando uvas... #

-¡Olé!

- # ...debajo de los soles y de las lunas. #

-(TODOS) # ¡Ay, si quisieras,

# que cortara tus besos con mis tijeras.

# ¡Ay, si quisieras

# que cortara mis besos con tus tijeras! #

-# Cuando pisa racimos tu abarca verde... #

¡Olé! ¡Olé!

- #...tu pie se vuelve sangre, mi sangre nieve.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores, ya están maduras.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores, ya están maduras.

-¡Bravo!

-(TODAS) # A la vendimia, niños vendimiadores,

# a la vendimia, niño de mis amores.

# Mas con el cuido

# de no perder las hojas ni los racimos.

# Mas con el cuido

# de no perder las hojas ni los racimos. #

-(TODOS) # Cuando pisa la uva tu abarca verde,

# tu pie se vuelve sangre, mi sangre nieve.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores, ya están maduras.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores,

# ya están maduras.

¡Yuju!

¡Vamos, hay que terminar! ¡Vamos! ¡Venga!

¡Venga! -¡Venga, que ya falta poco!

A ver, muchísimas gracias a todos.

Ha sido un día muy bueno.

Ya hemos cubierto una hectárea, 8.000 kilos que tenemos ya.

¡Olé! -¡Bravo!

Así que, por favor, esta noche descansad,

que mañana tenemos un día muy duro. Aún nos quedan otras 39 hectáreas.

A por ellas. Vamos.

Vamos. ¡Aquí está, Antonio!

¿El qué? ¡La alegría, la alegría!

Coño, Merche, es verdad. Se me había olvidado.

Te quiero muchísimo.

"Creo que adelgacé cinco kilos en esa vendimia,

pero fue la mejor de nuestras vidas.

A mis padres les salía la felicidad por todos los poros de la piel.

Les recuerdo tan morenos, tan guapos, tan cansados...

Ahora cuando los echo de menos,

cierro los ojos y les recuerdo así,

en medio de los viñedos, a la caída del sol.

Y también recuerdo a mi tío Miguel,

señalándonos en el cielo la Estrella Polar.

Y a mi hermana Inés, que nunca ha estado tan guapa

como ese final de verano.

Y mis amigos.

Ese Luis y ese Josete que han cambiado tanto con los años.

Y recuerdo a Karina y recuerdo a Julia,

Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 302: Mala uva

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