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Omar Morán

Por
 Omar, reportero de Aquí la tierra
rtve

1 – Te criaste entre Bilbao y León… ¿corazón dividido?

El corazón lo tengo divididísimo, no solo entre León y Bilbao, Extremadura ocupa casi la mitad de uno de los ventrículos. El otro cuarto se lo lleva Madrid, aunque en Asturias lo había cargado otra pizca. Ponferrada, Suances, La Camoca, Murcia, Londres, Cracovia... Amo León porque allí esta mi madre y la mayor parte de, lo que llamamos habitualmente, mi gente. La gente hace que se te divida. Por la misma razón cito tantas ciudades, y como siga trabajando en este programa acabaré por no poder terminar con una lista de la que no he citado ni un 20%. Encuentras a personas con un corazón que hace que el tuyo se expanda.

2- ¿Qué nos recomiendas de estos lugares?

Sería interminable. León debe conocerse, no solo por el Barrio Húmedo, o El Romántico que tanta fama ha ido adquiriendo, buena señal. La provincia es extensa y tan diferente de norte a sur como de este a oeste. Lo mismo pasa con Extremadura, que te sorprende a cada 50 km. País Vasco es una comunidad extraordinaria pero no podría decir que menos que Galicia o Málaga. Si tengo que recomendar algo sería... hablar con la gente. Entablar conversaciones. En persona. Lo que hace de un sitio algo realmente especial no es, solamente, el paisaje o la comida.

3 - ¿Te gustará conducir, no…? La furgoneta de Aquí la tierra no para…

Siempre me a gustado conducir, lo heredé de Cayetano, un conductor al que solo le faltaba el carnet de helicóptero, siempre lo decía, y no porque no hubiera sido capaz de sacárselo, si no porque siempre dijo que "¿en un aparato que vuele? Jamás montaré." Aunque me guste conducir, diré que hay un personaje que se encarga de conducir la mayor parte del tiempo, sin Don Ato la furgoneta no sería lo mismo. Lo mismo que sin los compañeros que están detrás, no solo el que carga con la cámara o el que nos pone los peluchitos para que el viento no silencie el testimonio de "La Abuela del Mar" o de Vicente, "El Titanic de Coladilla", que a sus 101 años nos dijo adiós en moto, y siempre nos quedará un buen recuerdo gracias a decenas de profesionales detrás de un ordenador, un teléfono o un calculadora...

4- Llevas un año aproximadamente en Aquí la tierra… ¿lo ha notado la báscula?

No se si reírme o llorar. De momento evito ir al nutricionista, endocrino o dietista, sea hombre o mujer, porque sé lo que me va a comentar, pero claro, cuando entras en la casa de, por ejemplo, Las Hermanas Cordero y te preparan con todo el amor del mundo una torta de aceite... ¿cómo vas a decir que no, que tienes que guardar la línea? En definitiva, la báscula, esa traidora, no miente, pero es verdad que la calidad de los productos es inigualable en la mayor parte de los casos, así como la filosofía del agricultor o ganadero, cocinero o artesano con el que compartamos ese ratino. No, la alfarería no se come, pero un pisto manchego en una cazuelita de barro...

5- ¿Qué te encanta comer y qué odias?

Creo que no hace falta que responda a esta pregunta después de la anterior... Hoy en día le llaman "disfrutón", mi abuela diría "¡qué bien comes ahora, cojona!"

6 - Has hecho muchos reportajes de oficios antiguos… ¿cuál crees que no debería perderse nunca?

Ningún oficio tradicional debería perderse, pero la artesanía no recibe el apoyo que merece, son pocos los artesanos que pueden vivir plenamente de su oficio. La culpa la tenemos todos, porque nos hemos acostumbrado a no valorar el esfuerzo y las horas invertidas. Es más fácil, cómodo y económico tirar de plástico o grandes superficies, así que lo que tendríamos que plantearnos es, más bien, "¿Quiero yo que desaparezcan?" y reaccionar. En algunos casos ya es tarde.

7 - ¿Eres de domingos de manta y sofá o no paras ni un minuto?

Adoro la mentalidad de "sofá y mantita" algún domingo, algún martes e incluso un día cualquiera, en otro país, de vacaciones. Al mismo tiempo me encanta caminar hasta que me duelen los pies, parar a echar una caña o tomar un té y seguir hasta que te duelan hasta las orejas, tumbarme unos minutines y volver a salir después de una ducha. El poder de una ducha está subestimado.

8- Cómo te defines en 3 palabras

No podría hacerlo.

9- Ese país soñado que aún no has visitado…

Esos, más bien. Todos a los que, todavía, no he ido. Mi intención es recorrer la mayor parte del mundo, empezando por recorrer a fondo el nuestro. Lo que si me gustaría es poder visitar países que hoy en día ni te lo plantearías. Significaría que ya no habría conflictos. Por ejemplo, próximo destino: Sri Lanka.

10- ¿Tienes algún talento “oculto” que no conozcamos?

Si esto se lo preguntases a María Jesús, mi madre, te diría muchísimas cosas. Yo te diré que no suelo ocultar nada. Que pueda ser contado, claro...

BIO

Me crié en Bilbao, una gran ciudad donde escapaba del ruido de los coches solo con entrar en la huerta que mi padre preparaba para nosotros, un pequeño vergel del que brotaban lechugas, tomates, nísperos y guisantes. Una tierra compartida con conejos, gallinas, patos y toboganes. Hacer pan sobre una vieja puerta reconvertida en mesa o empanadas en el horno artesano, aderezadas con la inigualable salsa de tomate de madre, eran auténticas aventuras.

Deseaba que llegasen las vacaciones para escapar a mi pueblo en León. Allí mi abuela esperaba ansiosa para ofrecernos la mejor de sus sonrisas, el fruto del esfuerzo de una mujer que cumplió los 100 años, de la que tanto aprendí y de la que tanto me quedó por aprender. El respeto hacia nuestros mayores y nuestras costumbres, así como la confianza en que cada uno cosecha lo que siembra, hacen que disfrute cada minuto, aquí​ y allí, en la Tierra.

Experiencia profesional

En Asturias estudié cómo contar una historia, en la Televisión de León comencé lo que en Canal Extremadura desarrollaría durante 9 años, recorriendo cada pueblo, conociendo oficios y tradiciones centenarias, a veces continuadas por las generaciones venideras y otras desgraciadamente perdidas, compaginando el trabajo en televisión con maravillosas experiencias en radio, música y teatro. No hay mejor manera de entretenerse que aprendiendo (pero con una sonrisa, po’ favó’). Y ahora en Aquí la tierra.