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Repor - Con la música a otra parte

Con la música a otra parte

  • El degoteo de salas de música en directo que cierran es constante y tampoco se abren nuevos locales

  • La hiperregulación que sufre este sector y la subida del IVA son algunos de los motivos que estarían detrás de esta situación.

  • Las inspecciones y sanciones municipales son habituales en el sector

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“Es más fácil abrir una fábrica de explosivos que una sala de conciertos”.Son palabras de Armando Ruah, gerente de la Asociación Estatal de Salas de Música en Directo. Y es que el sector vive uno de sus momentos más críticos. Cierran o se traspasan salas y no se abren nuevas.

Repor - Con la música a otra parte - Armando Ruah

“Hemos vivido la gran crisis económica y la barbaridad de la subida del IVA.- nos explica Javier Olmedo de La Noche en Vivo- Esto, junto a la hiperregulación que tenemos ha complicado muchísimo la trayectoria de las salas”.

Repor - Con la música a otra parte - Javier Olmedo

El exceso de burocracia hace que muchos locales opten por no regular la actividad arriesgándose a sanciones. Es el caso de la Sala Heliogábal que cerró después de 20 años a consecuencia de 4 multas por exceso de aforo. “El problema es que la música se ve como algo pernicioso, peligroso- explica Miquel Cabal, responsable de la sala- La actividad de música en directo no tiene la consideración de actividad cultural y están en el mismo epígrafe que bingos y prostíbulos”.

Repor - Con la música a otra parte - Miquel Cabal

Conseguir una licencia cuesta dinero, “A nosotros- nos explica Marcela de la Sala Sol sólo la insonorización fueron 350.000 euros, y puede alargarse años “20 años en nuestro caso” añade Marcela. ¿Los motivos? Los constantes cambios de normativa municipal que provocan una gran inestabilidad a quienes quieren trabajar en el sector.

Un ejemplo lo tenemos en la Sala Circus, en Cerdanyola. Sus propietarios consiguieron la licencia tras invertir 240.000 euros. Se la concedió el Ayuntamiento, el mismo que tres años después, se la anuló alegando que la concesión fue errónea. “ Nosotros nos sentimos estafados – confiesa Chusky, el propietario de la sala. No llegamos económicamente y además nuestra familia nos avaló con su casa”

Desde el sector piden más cooperación instituciónal porque si no muchas salas seguirán yéndose con la música a otra parte.