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Episodio 5

El maletín del científico

Por
Interior de un viejo laboratorio
Interior de un viejo laboratorio.

Hoy os traigo un objeto muy valioso... un maletín. Es valioso por lo que contiene: instrumentos, instrumentos para conseguir cosas. Me gusta llamarlo el "maletín del científico".

La ciencia no sólo es importante por los datos y conocimientos que nos brinda, sino también porque aporta unos valores y nos ayuda a estructurar la forma de pensar.

Hoy vamos a centrarnos en esta segunda faceta de la ciencia, porque es fundamental y porque todo lo que aporta la ciencia en este ámbito es extrapolable a cualquier ámbito de la vida: nos ayuda a ser más completos como personas, a entender mejor a los demás y a pensar mejor. Y si entendemos mejor a los demás y a lo que nos rodea tomamos decisiones más acertadas.

Así es que, vamos a ver lo que hay en el "maletín del científico", ¿os parece?

Abrimos el maletín y encontramos el primer objeto: una lupa

La lupa simboliza observación. Lo primero que tenemos que hacer antes de nada, antes de hablar y de emitir un juicio, es observar, ver qué pasa. Es importante observar por nosotros mismos. Y también observarnos a nosotros mismos; conocernos, saber cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes y dónde están nuestros límites. Los científicos somos humanos y debemos conocernos para estar atentos contra nuestras propias “deformaciones”, que no formaciones, y evitar que intercedan en nuestro análisis científico.

El segundo objeto transportado por nuestro maletón es un birrete

Son esos gorros típicos que solemos ponernos cuando nos graduamos. ¿Y qué puede simbolizar el birrete? Si yo os dijera, por ejemplo, que un espectacular coche deportivo puede ser vuestro por tan sólo 3.000 €, ¿qué diríais? Posiblemente os haría sospechar y pedirías poder revisar el estado del motor, el chasis o comprobar si el vehículo tiene alguna carga. En general, revisarlo antes de comprarlo.

Pues eso simboliza el birrete: la capacidad crítica, la comprobación de la información; el no quedarnos solo con la primera información que nos den de un asunto. Pensad en este hecho como si tuviéramos que defender una ponencia ante un tribunal. Tenemos, por tanto, que estar bien informados. Así es más fácil que no nos timen, por un lado, y por otro, es más fácil defender lo que queremos.

Sigamos viendo qué más instrumentos tenemos en el maletín del científico

El tercer objeto sería un espejo

Este objeto nos viene muy bien para simbolizar la capacidad de ver las cosas desde diferentes ángulos y puntos de vista. Hay que saber interpretar los datos, la realidad, no solo como la interpretamos nosotros mismos, sino disponer también de la capacidad para interpretarla como lo harían los demás, ponernos en el lugar de otros. Pero siempre contando con estos datos y la información de que se dispone.

Proseguimos. Extraemos ahora las siguientes herramientas de nuestro maletín: un círculo, un puzle, lápiz y papel y un símbolo de infinito. Veamos qué simbolizan estos objetos.

El círculo es la perseverancia; dar vueltas una y otra vez al concepto hasta conseguir materializarlo en algo, entenderlo, dominarlo.

El puzle representa la capacidad de relación: identificar las piezas, los ingredientes y establecer la relación entre ellas para obtener la imagen final, el modelo, la teoría que engrana las piezas y nos permite ver la imagen, entender qué pasa. Saber identificar también qué piezas faltan, y, si no se encuentran, crearlas.

Esto nos lleva al siguiente instrumento: la creatividad. Está simbolizada por el lápiz y el papel y representa tener capacidad de imaginación para crear, ya sea a partir de algo existente, o desde cero.

¿Y el infinito? Pues con el infinito quiero simbolizar la curiosidad, la capacidad de asombrarnos. De hecho una de las cosas más bonitas de la ciencia es que nos permite ser niños eternamente porque siempre nos estamos preguntando ¿por qué?

Extraigamos otro objeto más. De vez en cuando hay que ponerse, como científico una capa de superhéroe. Porque también nos toca para luchar contra corriente y también para ir más allá; proponer, explorar y para luchar contra los malvados de la película: las irracionalidades, las supersticiones, las pseudociencias…

Sigamos ahora con los dos siguientes objetos: una flor de ángel y un ladrillo.

La flor de ángel simboliza la volatilidad y el ladrillo la solidez. Todo lo que proponemos en ciencia es volátil hasta que la naturaleza demuestre lo contrario. Por tanto, puede desaparecer como una flor de ángel cuando la soplamos o pasar a formar parte del cuerpo sólido de la ciencia, pasar a formar parte de sus cimientos, como los ladrillos lo son de las construcciones.

La naturaleza es el último juez. No importa lo bonita, lo matemáticamente bella que pueda ser una teoría o lo mucho que nos guste la idea. Si no pasa el test final de la experimentación, el juicio de la naturaleza, no nos sirve. El científico arriesga años de trabajo y credibilidad para proponer sus hipótesis, las cuales pueden o no ser validadas en este juicio inexorable. Los científicos desarrollamos una tolerancia especial al riesgo, que es válida en otros ámbitos de la vida.

Y acabamos ahora con el instrumento final: un guisante

El guisante simboliza la humildad y también lo incómodo que puede resultar a veces –como en el cuento de la princesa y el guisante bajo el colchón– romper con lo preestablecido, los prejuicios, abrir la mente a nuevas ideas… Con cada avance, nos ponemos más en perspectiva. Pensábamos primero que el Sol giraba a nuestro alrededor; luego vimos que no, que éramos nosotros los que girábamos a su alrededor. Vimos luego que nuestro Sol no es único, que existen otros. Y después, que incluso existen más planetas orbitando esos otros soles.

Los dos siguientes pasos más grandes en esta escala de la humildad serán comprobar si existen más formas de vida en este Universo; e incluso podríamos saber también que ni siquiera nuestro Universo es único, sino que existen multitud de ellos. ¿Qué otra disciplina puede ponernos tan en perspectiva y aportar mayor lección de humildad?

Un científico no es en definitiva alguien tan ajeno a nosotros. De hecho, la ciencia es algo natural en cada individuo, ya que disponemos de forma natural de esas herramientas; vienen en nuestro software por defecto. Otra cosa es que las utilicemos más o menos. Pero ahí están, dentro de nosotros. No hay que salir a buscarlas. Es sólo cuestión de utilizarlas.

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