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Águila Roja - Gonzalo y Sátur, felices por el reencuentro con el Rey

'Águila Roja', lo más visto del jueves con un 16,6% de share

  • La ficción vuelve a subir dos puntos (16,6%) y se convierte en lo más visto del jueves

  • 2.731.000 telespectadores acompañaron al héroe en la noche del reencuentro con su padre

  • Los últimos capítulos de 'Águila Roja', los jueves a las 22:30 h en La 1 y RTVE.es

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La tercera entrega de la última temporada de la ficción de La 1 y Globomedia reunió ayer a 2.731.000 telespectadores en el prime time que disfrutaron con el reencuentro de Gonzalo y su padre, el rey Felipe IV. Una cifra que supone un gran 16,6% de share, por lo que repite el dato de su regreso en septiembre, tras la parada estival. Se trata del mejor dato en espectadores desde el 4 de diciembre de 2014. 

Así, un total de 5.295.000 seguidores vieron en algún momento #ÁguilaRoja112. Además, logró el minuto más visto de La 1 con 2.984.000 personas y un 21,4%, a las 23:53 horas.

No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T9 - Capítulo 112
Transcripción completa

Cada noche veo cómo asesino a quien me ha dado la vida.

¿Tenéis cargo de conciencia?

¿Le parece poco cargo de conciencia haber matado a mi propia madre?

Pues que han robado el correo real.

Han asaltado uno de los carros y se han llevado todas las sacas.

En ese carro iba su respuesta, amo.

La respuesta de su padre, el rey.

Voy a recuperar esas cartas.

¿Necesitáis un abrecartas?

He venido a deciros que he conseguido

el apoyo de los franceses.

Llegado el momento, os ofrecerán su ayuda

para que destronéis a vuestro padre.

Quiero organizar una clase de repostería

aquí, en Palacio,

para las mujeres con las que hago... punto de cruz.

Veámonos fuera, en algún lugar discreto.

No me es fácil salir, me vigilan constantemente.

Tiene que ser esta noche.

No hay ninguna a mi nombre, Sátur.

¿Gonzalo de Montalvo?

Sí, soy yo.

De Su Majestad, el rey.

¿El rey nos ha invitado al Palacio Real?

Los imposibles a veces se cumplen.

Tu mujer me va a acompañar a comprar ingredientes a Toledo.

Pasaremos la noche allí.

Su esposa le es infiel.

Esperaba a mi alumna, no... a la reina del Nilo.

Va a ser difícil concentrarse así.

Tú imagínate que no llevo nada.

¡Oh!

En tus años de trabajo, ¿a cuántos has besado? A ninguno.

Porque, para nosotras, besar significa que quieres a esa persona.

-Estoy pensando que, a partir de hoy,

voy a dedicarme sólo a llevar La Deleitosa.

No quiero ejercer nunca más.

-Buenos días. Su carruaje ya está aquí.

¿Por qué tiráis mis cosas?

¿Has ordenado tú todo esto?

Eres infiel, te vas fuera.

Te he conseguido el apoyo de Portugal para tu ascenso al trono.

(Sintonía de la serie)

(RÍE)

-Fui a ese bosque y le conté al Águila Roja lo que Vd. me dijo.

Le aseguro de que él está convencido de que el rey no tuvo nada que ver

con el calvario de Laura de Montignac.

(Música de cámara)

Ay, Dios mío, estoy tan nervioso que no puedo ni andar.

¿Usted ha contado el número de reverencias que nos han hecho?

No.

Pues yo sí, 27.

Una por cada estancia que cruzábamos.

Perdone, ¿sabe si el rey nos recibirá ahora?

No lo sé, señor. Aguarde un momento, por favor.

Estamos preparando sus aposentos.

Gracias.

Señor.

¿Lo ha escuchado?

Ha dicho "aposentos". A-po-sen-tos.

¡Todos! O sea, que vamos a tener uno para cada uno. (RÍE)

¡Ay, madre!

Padre,

yo no sé si ha sido buena idea que venga.

¿Por qué?

Pues porque no quiero dejarte mal

y yo no sé si voy a saber comportarme como debo.

Imagínate que me equivoco con los cubiertos.

¡Ay, la leche, los cubiertos!

Tiene razón el crío, no he repasado tampoco lo de los cubiertos.

Pues nada, tranquilo.

Hacemos como los nobles, comer "asín" con las manos las viandas.

Hijo, tú sabes comportarte perfectamente.

Y yo también.

Ambos. Ambos sabéis comportaros perfectamente, no os preocupéis.

Todo irá bien.

(EL NIÑO BALBUCEA)

¿Ese niño es...?

El heredero, Sátur.

Fíjese qué estampa.

Hola.

NIÑO: ¡No!

Y ellos sin saber que son familia...

Ha venido él sólo.

-¿Quiénes sois?

Somos invitados...

Somos invitados de Su Majestad el rey.

Él es el maestro del barrio.

(EL NIÑO LLORA)

No le hemos hecho nada.

Disfruten de su estancia. -¡Mamá!

El ala que Su Majestad ha dispuesto para usted ya está lista.

Acompáñeme, por favor.

¿Todo un ala para... para nosotros? ¡Ay, madre!

¿Todo un ala? Si somos tres.

(Sintonía)

¡El cura me ha inflado a preguntas sobre la panza de la Reme!

Para panza la del cura, que se gasta el dinero del cepillo en buñuelos.

(MARI RÍE)

-¡Ay! ¡Ay, que viene! -¿Que viene quién?

-¡El bebé, leches! (JADEA)

-¡La niña, que se ha puesto a parir! -¡Despeja la mesa, Justino!

JUSTINO: A ver...

-Sopla, sopla.

Eso es. ¡Venga!

Ahí.

Sopla, sopla, sopla...

¿Qué es este escándalo?

¡La niña ya está pariendo!

¿Y no había otro sitio? ¡Aquí se cocina!

No se dará cuenta de que hemos pasado.

¿No ve que estamos acostumbrados a limpiar las tripas del pescado?

-¡Ay, ya!

¿Ya qué?

Que ya no me duele.

-Bueno, mi esposa, hasta que echó a éste,

amagó lo menos tres veces.

-Eso es que viene varón, nosotras nacemos de una.

-Nos la llevamos a que tome un poco el aire.

No puedo consentir esto.

Ha emparentado con ellos, tendrá que aprender a soportarlos.

No voy a permitir que esta gente forme parte de mi familia.

Gracias.

¿Qué pasa?

¡Ábralo!

¿Por qué?

¡Ábralo, ábralo!

Sátur, es ropa.

¡Claro que es ropa, a mí también me han dejado!

Vd. sabe que sólo tengo unos calzones.

Sé que pasas estrecheces y ojalá pudiera remediarlo.

¡Es que ahora voy a tener ropa para cambiarme a diario!

Y fíjese. Fíjese, si son como una caricia.

Yo hasta ahora la única caricia que había notado era la de los piojos.

Yo no sé cómo voy a agradecerle esto.

No me tienes que agradecer nada, soy yo el que está en deuda contigo.

Yo... Yo que siempre he perseguido la felicidad,

ahora que lucho por la suya, no dejo de recibir recompensas. (JADEA)

¿Qué día es hoy?

3 de noviembre. ¿Por qué?

¿Que por qué? Porque hoy he vuelto a nacer.

El 3 de noviembre va a ser mi cumpleaños.

Fíjese, por Dios, qué colores, qué brillo, qué textura, qué...

qué tejidos. (SE EMOCIONA)

Son como animales.

Son gente normal, como la mayoría.

¿Normal? Se iba a poner a parir como una gorrina

encima de la mesa de mi cocina.

Cuando es momento de partos, no hay tiempo para buscar una cama.

¡Pues que junte las piernas y salga al patio!

Es su futuro nieto el que lleva esa joven en su vientre.

No hace falta que me lo recuerdes, Soledad.

Se me revuelve el estómago

pensando en la influencia que tendrá esa gente sobre el niño.

Lo van a querer,

eso también es importante.

No te enteras, Soledad,

representan todo lo que he intentado alejar de mí durante años.

Apestan a miseria, son vulgares,

desagradables, casi no saben ni hablar.

Siento decirle que va a tener que convivir con ello.

No, lo único que me interesa de ellos es mi nieto.

¿Y pretende que se olviden de él? Nunca lo harán.

No se lo voy a pedir,

les voy a quitar a ese niño.

No puede hacer eso.

Claro que puedo.

Es lo mejor para él

y para mí.

(Música que transmite sosiego)

Atrae, ¿verdad?

Es sólo una silla.

Sí,

pero muchos matarían por sentarse en ella.

Hablas como si fueras tú quien quisiera sentarse aquí.

No. Alguna vez lo he pensado, pero no, no.

No acaba de gustarme el respaldo,

creo que está hecho para alguien de tu talla.

¿Por qué tanto empeño en que yo llegue a ser rey?

¿Qué ganas tú con ello?

Saber que el día que me vaya de este mundo,

lo haré habiendo hecho algo por mejorarlo.

Al menos una vez.

Cardenal,

siempre es una alegría encontrarse con usted.

¿Conoce al invitado de Su Majestad?

-No, no tengo el gusto.

Gonzalo de Montalvo, maestro de San Felipe.

"Invitado" es un honor que pocos se merecen.

Me sorprende que Su Majestad no me lo haya consultado.

Me gustaría pensar que el rey toma las decisiones por sí mismo.

Por supuesto, es lo que deseamos todos,

aunque, desafortunadamente, no siempre acierte.

Feliz estancia.

¿Por qué? (FURIOSO) ¿Por qué no me ha invitado a mí?

No sabría cómo responderos a eso, Comisario,

pero lo cierto es que últimamente

no entiendo muy bien a Su Majestad,

lo cual me preocupa.

¡Yo sí, entiendo que lo prefiera a él!

¡Y le está dando honores que a mí nunca me ha dado!

Me temo que esto va mucho más allá

de meras ofensas personales.

¡Mi padre

no me ha dedicado jamás ni una sola palabra de reconocimiento!

¡Ni una!

Comisario,

debemos ser cautos en esta situación.

La irá pone al descubierto nuestras debilidades

más ocultas.

No os dejéis llevar por ella.

¡Si no fuera por mí,

mi hermano no podría caminar por esas calles

sin ser asaltado, robado, disparado!

Mientras él estaba con sus fantasías en las aulas,

yo estaba manteniendo el orden a costa de mi sangre.

¿Qué tiene él? ¿Qué tiene él que no tenga yo? ¡Dígamelo!

A eso sí podría responderos,

pero me temo que sólo serviría para alimentar vuestra furia.

Nada de esto os preocupará cuando seáis rey,

podéis creerme.

Mi hermano...

¡Mi hermano tiene que irse de ese palacio!

Desde luego, hay que ver lo distintos que somos.

Con todo lo que hay que ver aquí y coge lo único que tenemos en casa:

un libro.

Este no es un libro cualquiera, Sátur.

Esta publicación está al alcance de muy pocas personas en el mundo.

Pues yo me he bañado tres veces.

¿Ha visto usted el tamaño de las bañeras?

Yo creo que voy a oler bien de aquí hasta que me muera. (RÍE)

Este palacio tiene lugares muy interesantes.

deberías aprovechar para conocerlos.

Ah, no, si ya los he visto.

Vengo de la despensa, parece el Arca de Noé.

Hay una de especies animales que no vea usted...

Me he enterado que el rey sigue reunido fuera de palacio, pero...

regresa hoy.

Pues se viene usted conmigo a ver la colección de carrozas reales.

Lo vemos.

Parece que se van arreglando las cosas.

Por fin el rey ha aprobado el endurecimiento de las penas,

así se limpiarán de indeseables las calles.

Será un placer pasear por la villa.

Si es que estamos en un lugar privilegiado,

desde aquí se deciden los destinos de todos nosotros.

También es desde aquí desde donde salen todas las injusticias, Sátur.

Le pido que por una vez deje el modo justiciero

y se ponga usted en modo disfrute, por Dios.

Tienes razón.

Hace rato que no veo a Alonso, voy a buscarlo.

¡Mire, allí está Saturno García! ¡Mire, allí, allí!

¡La madre que lo parió!

Mire, mire. Gracias.

¿Qué cojones haces aquí, Cipriano?

Han dejado en casa esto para Gonzalo.

¿Una carta?

Qué estrategia más burda para...

para venir a asomar el hocico aquí, ¿no?

¡Anda, trae!

No pone "urgente" por ningún lado.

Pensaba que Gonzalo podría querer leerla.

"Pensaba"... "Pensaba"...

¿Qué?

¿Cómo...? ¿Cómo lo estáis pasando?

Pues normal, lo estamos pasando normal.

Como hombre de mundo que soy, estoy muy acostumbrado

a ver palacios,

"asín" que el efecto sorpresa, pues, se pierde.

¿Qué miras?

La teja de oro. Dicen que hay una.

¿Qué teja de oro ni qué teja de oro?

Anda, tira para la casa

y aprovecha que no estamos para hacer limpieza general. ¡Venga!

No has aprendido nada.

Puedes irte.

¿Qué te ha parecido lo que has visto?

-Bueno, buenísimo.

Pero creo que el hombre que se batía con usted

se equivocó y por eso le ganó.

-No,

le he ganado porque soy la mejor espada del reino.

Maestro de armas y campeón del rey.

-Lo que he visto es que tenía el antebrazo demasiado alto

y que le tapaba la vista. Por eso lo desarmó, se equivocó y...

-¿Crees que tú podías haberlo hecho mejor?

La esgrima es un arte de nobles.

Y tú pareces más un labriego.

Vamos.

A ver qué sabes hacer.

Baje esa espada ahora mismo.

¿Y... usted es?

Su padre.

Ah. Y supongo que también su maestro.

Quizá debería aprender Vd. antes de enseñar al muchacho.

Si quiere, puede darme una lección ahora.

Como guste,

pero no tiene por qué humillarse delante de su hijo.

Nunca es tarde para aprender.

¡El rey ha vuelto!

¡El rey ha regresado!

¡Viva el rey!

Gracias por la lección.

¡El rey! ¡El rey ha vuelto!

¡El rey ha regresado! ¡El rey ha regresado!

"Querido Eustaquio,

que sepas que desde aquí me acuerdo de ti

y de toda tu familia.

Y también me acuerdo de que cuando era un crío

me hacíais trabajar a cambio de mondas de patata y palizas.

Espero que seáis muy felices recogiendo estiércol.

Sátur."

(RÍE)

(Campanilla)

Voy a necesitar más papel con el membrete éste,

del escudo real y... esas cosas.

Y no escatimes. Venga, vamos.

Ah.

Vas a dejar el palacio sin tinta.

¿A quién escribes?

No, nada, a unos conocidos que...

les estaba informando de mi nueva situación.

En la selva... siempre dejaba a un hombre con vida.

Si nuestras hazañas no se cuentan,

es como si nunca hubieran sucedido.

No sabe usted la de veces que he tenido que escuchar:

"Tú no llegarás nunca a nada".

Tú... vas a hacer algo por mí.

¿Yo?

¿Y qué quiere que haga yo?

Conoces bien a tu amo.

Sí, claro. ¿Por qué?

Porque a mí ningún hombre, vivo,

me ha negado nunca nada. Y estoy seguro

de que hay algo

que haría que tu amo quisiera reinar

y tú me vas a ayudar a descubrirlo.

¿Yo?

JUSTINO: Dale bien, Mari, que te estás dejando ahí un rodal.

-Con tanto manoseo, parece que ha parado de dar brincos.

-Es que la manteca de cerdo es milagrosa.

Ya lo decía mi madre cuando se la daba a la tuya, ¿verdad, Mari?

-Sí. Es lo mejor para que no te tire tanto la piel.

Y para las botas. Y la pones con pan y un poco de sal, y también.

-Ay, ya tengo ganas de verlo. ¿Qué carita tendrá?

-Pues redonda y con ojos, como todos los Gordillo.

-Yo antes no sabía qué sentir con esto, pero...

ahora estoy ilusionada. Y eso que no ha nacido.

-Yo, para mí, que va a ser un crío. Lo he visto en sueños.

Hasta se ha casado. Y ha ganado guerras y de todo.

¿Cómo se encuentra?

Mejor que quiere. Muchas gracias por preocuparse, señora marquesa.

He traído una crema que usé cuando estaba encinta y me vino muy bien.

¿Para mí?

-No se tenía que haber molestado, eso tiene que ser carísimo.

-¿A qué huele esto? Es como...

Flores. Te quedarás

como si nunca hubieras estado embarazada, tendrás la piel suave.

No hay más que ver cómo tiene usted el cuerpo,

sin... sin desmerecerte, Mari.

¿Puedo?

¿Cómo no va a poder? También es suyo.

Sí, eso es verdad, también es mío.

(Música dramática)

Éste no.

A ver éste.

Demasiados perifollos, ¿no?

A ver...

Éste demasiado pocos, muy soso. No, éste no vale tampoco.

Ay, Dios mío...

(Ruido de perchas)

Sátur, para, para. Me estás poniendo nervioso.

Bueno, es que usted no colabora. No colabora, amo.

Estoy eligiendo su indumentaria. Colabore un poco, por Dios.

Voy a ir así.

¿Ya estamos? Yo entiendo que de corriente

no quiera gastar dinero en ropa, pero esto es hacerle un feo al rey.

Quiero presentarme ante mi padre tal y como soy.

Amo, ¿qué hay de malo en adornar un poquito la realidad, eh?

Un poquito.

No, Sátur.

Vamos a probarnos éste. Éste un segundo. Acérquese al espejo.

Venga. A ver, pruébese la chaqueta.

¿Se gusta?

Estaba pensando en mi madre.

Estoy seguro de que su madre estaría orgullosísima de usted.

Me hubiera gustado que estuviera ella hoy aquí.

Estoy seguro de que todo esto le haría muy feliz.

Y le garantizo de que no se está perdiendo nada de...

todo lo que está pasando.

(Llaman a la puerta)

Seguro que es el lacayo, que viene a avisar de su encuentro con el rey.

Aquí le dejo su cena, señor.

Perdón, pensaba que iba a cenar esta noche con el rey.

Su Majestad se ha retirado para dormir.

¿Cómo?

¿Le ha dicho si mañana tiene previsto recibirme?

Lo dudo mucho, señor.

El rey ha ordenado que no se le moleste en toda la semana.

Bien, gracias.

Señor.

Yo es que no... no entiendo nada.

Yo sí, Sátur. El rey piensa que, invitándome esta semana a Palacio,

me sentiré compensado. Pero no tiene intención de verme.

Bueno, bueno, bueno, no nos precipitemos.

Y mire cómo nos está tratando, parecemos príncipes.

No he venido aquí a recibir agasajos, sino a ver a mi padre.

Recoge tus cosas, nos iremos por la mañana.

¿Está todo bien, doctor?

Todo normal, no hay motivo para preocuparse.

-Ha terminado, podéis pasar. -¿Cómo ha ido?

-Muy bien, el doctor dice que está a las puertas.

-Este chiquillo va a sacar lo mejor de cada casa.

¿Y cuándo tendrá lugar el alumbramiento?

MÉDICO: Es difícil de determinar.

-Eso también lo puedo decir yo.

¿Y hay alguna forma de adelantar el parto?

La hay,

pero podría poner en peligro la vida del niño y de la madre.

Entonces dejaremos que siga el curso natural. Le acompaño, por aquí.

¿Lo habéis oído? Que si se puede adelantar el parto.

Esta mujer tiene más ganas que nosotros.

-Si por ella fuera, le metía la mano y lo sacaba.

-Y no ha llamado a un médico cualquiera,

el suyo propio ha atendido a la niña.

-Pues tenía las manos heladas.

-Nos ha costado, ¿eh?

Pero esta mujer ha terminado por cogernos cariño.

¿Y sabéis lo más importante?

Que nos ha tomado aprecio siendo nosotros mismos.

Mañana a primera hora quiero que me acompañéis a un lugar.

¿Que la acompañemos? ¿Todos? ¿A qué?

Ya lo veréis.

Iremos en mi carruaje.

(Se abre puerta)

Tanto tiempo esperando este momento y ahora no me salen las palabras.

Yo sí sé cuáles deben ser mis primeras palabras:

lo siento.

Por un momento pensé que no querrías verme,

que te habías arrepentido.

No.

Llevo mucho tiempo deseando este encuentro.

Y si es verdad que lo deseabas tanto, ¿por qué no lo hiciste antes?

Sabías mi nombre...

y dónde vivía.

En la vida de un rey nada es tan fácil.

Pero siempre estuve pendiente de ti, ayudándote desde la sombra.

Y eso es algo que no he hecho con todos mis hijos.

¿Por qué conmigo?

Tú eres diferente.

Eres digno de tu sangre.

¿Me hubieras invitado a Palacio si no llego a descubrir la verdad?

No.

Yo no quiero imponerle nada a nadie.

Me iré.

Espera.

Dime qué puedo hacer por ti,

cómo puedo compensar lo que no he hecho.

Pídeme lo que quieras.

Lo que yo deseo es imposible.

Mi madre está muerta.

Pero tu padre no.

Dame al menos la oportunidad de conocerte.

Para eso he venido.

Hijo...

(Música melancólica)

Madre, ¿dónde nos lleva la marquesa?

-De saber que veníamos de excursión, la Mari hubiera hecho filetes

o unas garrapiñadas.

No nos hará falta comer en el campo.

Entonces, ¿para qué hemos venido?

-¿No estaremos muy lejos, sea donde sea donde venimos?

Ya hemos llegado. ¿Veis todo este campo?

¿Desde las encinas del roquedo hasta el río?

Pues es vuestro.

¿Nuestro?

Por ser... como sois.

No podemos aceptarlo, es demasiado.

Es una herencia adelantada para nuestro futuro nieto.

¿Has oído, Mari? Todo esto es del niño.

REME: ¡Ay, que me va a dar algo! Y a éste también,

que está dando brincos.

¡Madre mía, como si quisiera los terrenos ya!

-Gracias, gracias.

-No la ha parido, pero es usted como su segunda madre.

Deja, deja, que madre no hay más que una.

Entonces, ¿esto es nuestro nuestro?

-Sí, hijo, sí.

Es buena tierra.

Aquí se puede sembrar de todo.

No ha nacido mi nieto y ya tiene algo.

¡Y qué algo!

(HUELE LA TIERRA)

¿Usted cree que podría llevarme éste?

Es que me gustaría guardar algún recuerdo de haber estado aquí.

Déjalo donde estaba, Sátur.

Tiene usted razón, estaría feo, ¿no?

Es lo que tienen los sueños, que al final

uno tiene que despertar, claro.

¿Éste te lo has puesto ya? Sería perfecto para esta tarde.

No creo que pegue mucho con la vida pobre y marrón a la que volvemos.

Nos quedamos, Sátur.

¿No nos vamos?

No.

Mi padre vino a hablar conmigo.

¿Cómo que su padre "vino a hablar conmigo"? ¿Y yo?

¿Tú qué?

Pues que me lo he perdido,

que no me han esperado, que... yo tenía derecho a estar.

¿Qué quieres saber?

Quiero saberlo todo,

salir de aquí con la sensación de haber estado en ese encuentro.

Cuénteme. ¿Dónde estaba usted cuando él entró?

Pues... frente al armario.

Frente al armario. Bueno, pues póngase frente al armario.

Y... cuando entró el rey,

¿por dónde estaba? ¿Por aquí?

Más o menos.

Pues yo soy el rey y Vd. ahora es... Bueno, usted es usted, claro.

¿Cómo le miró? ¿Qué le dijo? ¿Qué...?

Pues... sus primeras palabras fueron "Lo siento".

Pero qué importante es el...

"arripintimiento" en el camino hacia la reconciliación.

Es un primer paso.

Son muchos años perdidos, Sátur.

¿Y después?

Me dijo que llevaba mucho tiempo queriendo que nos encontráramos y...

que le diera una oportunidad para conocerme mejor.

Qué bonito.

¿Y ya?

No.

Me llamó "hijo".

Y luego nos abrazamos.

Ésa... Ésa...

Ésa es una señora...

una señora reconciliación. ¡Claro que sí, hombre!

(Relincho)

(Música de tensión)

¡Quitaos, vengo a ver al rey!

No tenemos aviso de su visita.

¡Soy el Comisario de la villa, dejadme pasar!

Quiero ver al rey. ¡Exijo ver al rey!

He dicho que exijo ver al rey. ¡Quiero ver al rey!

¿Os habéis vuelto loco? ¡Bajad esa arma ahora mismo!

¿Qué pretendéis, Comisario?

Que me dé lo mismo que a mi hermano.

Estáis poniendo todo en peligro por unos estúpidos celos.

¿Qué estáis buscando? ¿Amor paternal a estas alturas?

¡Quiero que me mire a los ojos y me diga por qué no estoy ahí!

Eso ya lo sabéis, Comisario.

El rey se avergüenza de vos y jamás os tratará como a él.

Jamás.

Y cuanto antes lo entendáis, mejor será para todos.

Así que volved por donde habéis venido.

¡Marchaos!

Pero, ¿cuántos vamos a desayunar hoy aquí?

Sólo nosotros, Sátur.

Si es así, vaya anulando todas las actividades que tiene hoy

porque nos va a llevar todo el día.

Me parece excesivo todo esto.

Sí, la verdad es que hay demasiada comida.

Y mientras, el pueblo agoniza porque no sabe qué llevarse a la boca.

Bueno, si es por hambre acumulada,

yo soy la viva representación de la hambruna.

Padre, ¿puedo ir a entrenar con la espada?

Claro que sí, hijo.

Hacía tiempo que no veía yo tan feliz al chiquillo.

¿Cuándo le va a decir usted quién es su abuelo?

Todo a su tiempo, Sátur.

Podría probar esto y me dice lo que es, que no tengo ni puñetera idea.

Señor.

Un obsequio de Su Majestad.

Señor.

Gracias.

¿Qué será?

Le dije que no quería nada, Sátur.

Amo, rechazar regalo no es de buena educación.

Ahora, que tampoco le voy a enseñar yo a Vd. protocolo.

¿Esto qué es lo que es?

Un telescopio.

Ni siquiera es de oro.

Y como adorno, pues que quiere que le diga, parece una birria.

Sátur, esto sirve para ver objetos lejanos con mayor detalle.

Es algo único.

No me extraña que no hayan hecho más porque... menudo engendro.

(Puerta chirría)

Ya sé que no quieres nada de mí.

Pero he pensado que es un regalo perfecto

para alguien que es capaz de mirar siempre más lejos que los demás.

Gracias.

Me gustaría organizar una fiesta esta tarde

para celebrar que estás aquí.

Me agradaría mucho que vinieseis.

¿Lo ha escuchado?

"Me agradaría mucho que vinieseis".

Que me ha incluido a mí también. ¡Que me ha mirado!

¿No lo ha visto?

Yo ya me puedo considerar uno más de la Corte.

(Música triste)

"Mientras, el pueblo agoniza porque no sabe qué llevarse a la boca."

Menos mal que te encuentro.

No tengo muchos sitios dónde estar: o recogiendo mierda o quitándomela.

Necesito que lleves este documento al abogado Pedro de la Riva.

Dile que quiero que prepare un contrato con estas condiciones.

¿Son las tierras que ha regalado a la familia de su nieto?

Más o menos.

Se ha vuelto muy generosa con ellos.

Hasta hace poco le asqueaban, eran como la peste.

Lo he pensado mejor, Soledad.

¿Va a aceptarlos?

¡Ni hablar!

Haré que se marchen, pero primero voy a quitarles el niño.

¿Cómo? No renunciarán al niño por nada del mundo.

Van a firmar este documento, con el que me darán su custodia,

pensando que aceptarán la propiedad de las tierras que les he dado.

Pero no puede hacer eso.

Es inmoral.

¿Me vas a enseñar tú lo que es inmoral?

Haz lo que te he dicho.

Y hazlo pronto.

(SE SIENTE A GUSTO)

No os olvidéis de las pantorrillas,

que luego tengo que alternar muchas horas de pie. Así, así, así.

(ENCANTADO) Eso es. Muy bien, muy bien.

Ahí. Muy bien, muy bien.

Muy bien.

Sátur.

(MEDIO DESPERTÁNDOSE) ¿Qué?

Querría hablar contigo.

¿Tiene que ser ahora?

Sí.

Dejadnos solos. Ya. Luego os llamo.

¿Qué pasa?

No voy a permitir que el rey celebre esa fiesta.

Amo... Amo, por favor, se lo pido.

Ya tengo elegido el traje que llevaré.

Lo siento, pero no puedo hacerlo.

Su padre está contento de tenerle aquí

y quiere expresárselo haciendo una fiesta.

¿Sabes la cantidad de dinero que se gasta en esas celebraciones?

¡Se gasta lo que sea necesario!

Cuando se trata de diversión, no hay que escatimar en el gasto.

Prefiero que se destine ese dinero a la gente que lo necesita.

De verdad, que no le entiendo. De verdad, que no le entiendo

¡Ya está bien de sacrificio!

Está viviendo usted uno de los momentos más dulces de su vida y...

y no se permite disfrutarlo.

¿Eres capaz de divertirte sabiendo que hay gente muriendo de hambre?

Mire, yo estoy de acuerdo con usted en que el tema del hambre es...

es un auténtico drama,

pero organizar una fiesta no va a solucionarlo, que yo sepa.

Ése es en tipo de pensamiento que hace que las cosas no cambien.

Un océano se forma gota a gota, Sátur.

Nunca nadie había hecho nada parecido por nosotros.

-Nunca.

-Tenemos que hacer algo para corresponderle a la marquesa.

-¿Y si le regalamos una joya?

-¿Tú sabes la cantidad de caballas que tuvo que vender tu padre

para pagar el colgante que me regaló por los 25 años de casados?

-¿Y si cogemos una de sus joyas y se la regalamos envuelta?

-Pero, ¿qué dices? -Con todas las que tiene...

-¡Anda...!

-¿Y si proponemos que la hagan santa?

-¡Anda que...! ¿Y el milagro?

A ver, hija, si no hay milagro, no te dan la santidad.

-Tenemos que hacer algo, no podemos quedar como unos desagradecidos.

-Ya sé lo que le vamos a regalar. -¿Qué has pensado?

-Algo que no tiene.

¡Algo que no tiene y que le vamos a dar nosotros!

-Pero, ¿adónde vas, Justino?

-Hay mucho que hacer. ¡Mucho que hacer y muy poco tiempo!

REY: ¡Serán incompetentes!

Si tuviera veinte años menos, iría yo mismo a encabezar las tropas.

-Con no perder lo que queda, sería suficiente,

majestad.

-¿Conoce usted a Gonzalo de Montalvo?

Es un reputado maestro de la villa.

-No, no tenía el gusto.

Hablaremos más tarde, majestad.

-Hace años...

no cabían más estandartes españoles en el mapa.

Ahora sobra espacio.

Es difícil abarcar un territorio tan grande.

Por cada conflicto que se sofoca, nacen seis más.

Sería más fácil mantener un territorio más pequeño

y alimentar mejor al pueblo.

¿Y dejar que nuestros rivales ocupen todo el orbe?

Sí, si es a cambio de bienestar, de educación,

de salud...

El pueblo es insaciable. Mientras más tiene, más quiere.

Lo único que tiene el pueblo son prohibiciones y restricciones.

Y he oído que ha aceptado endurecer las sanciones

por los delitos comunes.

Pienso que es inútil e injusto.

¿Por qué?

La única manera de detener la criminalidad es con mano dura.

No se puede condenar al destierro

por no quitarse el sombrero ante una procesión

ni mandar a galeras a alguien que caza un conejo por hambre.

Los castigos deben ser proporcionales a las faltas.

Majestad, le pido... que derogue la ley.

Hablas como tu madre.

Lo pensaré.

Y quisiera pedirle otra cosa.

Para no querer nada, pides mucho.

Me gustaría que el dinero que se va a gastar hoy

se repartiera entre los pobres de la villa.

La vida, como la política, se basa en negociar.

De modo que... yo eliminaré la ley

y tú debes aceptar mi invitación.

Es un buen trato.

Martillo.

-"Maltillo".

Otra guirnalda.

Eso no lo repitas, que te ahogas. (RÍE)

No sabía que hoy fuera fiesta. ¿Qué santo es?

No, señor comisario, no es festivo,

pero es que como el rey va a dar una fiesta en honor del maestro,

había pensado...

¡Sacad todo esto de aquí! ¡Fuera!

No hacíamos daño a nadie.

En esta villa

sólo se celebran las fiestas que marca la ley.

Y si vuelvo a ver un signo de celebración en esta calle,

haré que te empalen.

¿Está claro?

(Ambiente alegre)

¿Qué os parece?

-Genial, me encanta.

-Esto va a dejar a los clientes sin palabras.

-Y sin dinero.

(RISAS)

-Eso es lo que esperamos, ¿verdad?

-Es que es precioso.

ANAÍS: Está cerrado.

-¿Quién regenta este negocio? -Yo.

-"Por orden de Su Majestad se las requiere en Palacio

para amenizar una fiesta que tiene previsto dar estar tarde

en honor de un importante invitado."

CHICA: ¡Qué bien!

(MURMULLOS DE ALEGRÍA)

¡Vamos al Palacio Real!

-¡Qué bien!

-¿No estás contenta? Es una gran noticia.

CHICA: ¡Qué bien!

-Preferiría no tener que ir.

-¿Qué ocurre?

-Hay alguien allí a quien no querría ver.

-El maestro.

-No quiero que me vea...

"trabajando".

-¿Qué ocultas ahí debajo?

-Nada.

-¿No estarías robando?

-Iban a tirarlo.

Ya lo devuelvo. -No hace falta.

Tu padre es maestro en San Felipe.

-Sí, majestad.

-¿Se dedica a alguna otra cosa?

-No.

-¿Tiene algún mérito militar?

-No, no tiene.

-Entonces, ¿es sencillamente un maestro?

-Sí. Y muy bueno.

-La próxima vez que quieras algo, pídelo.

¿Usted cree que este coleto y estas calzas combinan?

Tengo tantas alternativas, que no sé qué ponerme.

Sátur, lo importante no es la ropa que se viste,

sino cómo es cada uno.

¿Estos "engutidos" qué hacen encima de la cama?

Es que quería llevarle algo a Cipri y al niño.

Muy bien, hijo.

"Muy bien, hijo", dice el otro.

¡Que hay que saber ser rico, leche, amo!

Bueno, yo me voy a ver el cambio de guardia.

Muy bien.

Y Vd. se pondrá un fajín por lo menos, para la celebración.

Algo que le dé a usted un porte más... más regio.

Sátur, ¿esto qué es?

La trajo el Cipriano para usted.

No lleva remitente. ¿De quién es?

Yo qué sé.

No será importante. Las cosas del Cipriano, que...

Hace esta milonga para arrimarse siempre a nosotros.

ANAÍS: "Me has cambiado la vida."

También te he traído... Perdón.

A ver, ¿cuál tienes?

(Música romántica)

¿Sólo una frase?

Es de la persona a la que estoy enseñando a escribir, Anaís.

Es...

Es su primera frase.

¿Y se la ha dedicado a usted?

Ah.

Pues lo mismo hay ahí "campo para abonar".

Yo que Vd. no perdería el tiempo.

Sátur, ya sabes en quién estoy pensando. La voy a encontrar.

Le traigo todos los días leña a la señora.

Por su estado. Está embarazada.

-Le matará.

Mejor, así aprenderán todos a respetarme.

¡Todos!

Lleváoslo.

(GRITOS LEJANOS DE TORTURA)

¿Trae noticias de Palacio o sólo viene a recrearse en mi desgracia?

Nuestro "amigo" común ha ido demasiado lejos.

¡Vaya! Veo que por fin me entiende.

Ha convencido al rey

de que rebaje las penas de todos los reos.

¿Pero quién se cree que es? ¡¿Pero quién se cree que es?!

Alguien que se está ganando

la confianza de nuestro rey.

Lo impediré.

Demasiado tarde.

Aquí lo tenéis firmado.

Quedan prohibidas las detenciones preventivas

y los interrogatorios a los reos

que no estén ordenados por un tribunal.

No aceptaré órdenes que vengan de mi hermano. ¡Jamás!

Si desobedecéis,

podrá ser considerado como desacato.

¿Quiénes son estos pobres diablos? ¿Qué han hecho?

Son sospechosos de robo.

Liberadlos.

Muy bien, lo haré.

Orden cumplida.

Ya no son sospechosos.

No, no.

(Aplausos)

Qué vistosidad, qué...

¡Eh!

Amo.

Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, cómo me viene usted.

¿No voy bien?

Todo lo contrario.

Menos mal que es un festejo sólo para hombres; si no, se lo rifan.

Aunque ya he visto uno por ahí que lo mismo le hace ojillos.

Bueno, ¿qué me he perdido?

Cosas increíbles, amo.

Gracias.

¿Dónde se había metido?

Estaba con el rey, Sátur.

Y tengo la esperanza de que va a iniciar una política más justa.

Lo único que necesitaba es tener un consejero a su lado.

Bueno, esto es así, las figuras importantes tienen su papel;

aunque los que estamos al lado somos los realmente fundamentales.

Se va a incorporar a la fiesta más tarde.

Le ha preparado a usted una de festejos...

Que si luchas a espada, que...

que si banquetes, que si...

Que si mujeres...

Aquí sí que hay criterio.

Ahora vuelvo.

Sí, sí.

No sabía que venías.

Sí, nos han contratado para esta fiesta.

En este oficio no eres muy libre de elegir.

Tú ya has dado el primer paso hacia la libertad.

Has decidido aprender a leer y a escribir.

No es de buena educación acapararlas,

estas mujeres están para el disfrute de todos.

Esta mujer se llama Anaís.

Tiene el derecho a estar donde ella quiera.

Déjalo, por favor.

-Haz caso a la ramera, déjalo.

¡Suéltala!

Es la segunda vez que me desafías.

Te espero en el combate a espada que se celebra ahora.

-Lo siento.

Pero, ¿qué ha hecho usted? ¿Qué ha hecho usted?

Ponerle en su sitio, Sátur.

Pero que ese hombre es la mejor espada de todo el reino,

es una leyenda viva. Que se dice de él que...

gana las batallas él solo y luego se bebe la sangre de sus enemigos.

Pues esperemos que no tenga mucha sed.

¿Es que no vamos a tener ni... ni... ni un momentito de paz?

¿Qué es lo que pasa? ¿Qué tengo que ver?

(Aplausos)

Marquesa, ésta es una pequeña parte de mi familia.

Estamos por todo el mundo, desde Cogolludo hasta Algeciras.

Panaderos, pescaderos, herreros...,

gente honrada... y valiente.

Han venido para darle las gracias

por todo lo que está usted haciendo por nosotros y por su futuro nieto.

A partir de hoy, Vd. es una más de la familia y, pase lo que pase,

podrá contar con nuestra ayuda.

Cualquiera que hable mal de usted,

que se enfrente a usted o que le falte al respeto,

se las verá con nosotros.

Como me llamo Justino Gordillo,

le juro que nunca más estará sola.

TODOS: # Es la marquesa una dama

# de corazón sin igual,

# que dio vida a un muchacho

# que Nuño se hacía llamar.

# Quiso el amor llevarle

# hasta la vera de Reme

# y, de tanto acercarse,

# la dejó cargando un nene.

# La marquesa, al enterarse,

# no dudó en aceptarnos

# y, sin mirar nuestras ropas,

# nos acogió a su lado. #

-¡Viva la marquesa! -¡Viva!

(Aplausos y ovación)

-¡Viva la marquesa! -¡Viva!

-¡Viva la marquesa! -¡Viva!

-¡Viva la marquesa! -¡Viva!

-¡Viva la marquesa!

Amo... Amo, se lo pido por última vez.

Échese usted para atrás.

Pídale disculpas y... a otra cosa.

¿Crees que un hombre como él se merece disculpas?

A ver, no me entienda Vd. mal,

que yo soy el primero en defender el honor de las mujeres.

Pero para una vez que nos invitan a una fiesta de este calibre...

Si no me enfrento a él, Sátur,

pensará que puede seguir tratando a la gente como escoria.

(Aplausos)

Acabo de saber que vais a combatir con ese maestro,

un hombre de ideas... muy novedosas.

¿Sabíais que pretende convencer al rey

de que rebaje los gastos militares de nuestros ejércitos?

-Los hombres muertos no convencen de nada a nadie.

-Estoy totalmente de acuerdo,

la mejor manera de acabar con un mal es extirparlo de raíz.

Veo que estoy tratando de convertir a un converso.

Buen combate.

-Que el honor y el coraje estén presenten en vuestra lucha.

-¿Qué ha pasado?

Tu padre, que no sabe ser espectador.

¡Ah!

(Aplausos)

(LO OVACIONA)

¡Bien!

(Disparo)

¡Amo!

¡Amo!

¡Lo han matado!

¡Padre!

¡Amo!

¡Amo!

¡Padre!

¡Amo!

¡Lo han matado!

¡Lo han matado!

(Música dramática)

(Relincho)

(LEE) "Por la presente, yo, Justino Gordillo,

en nombre de mi hija Remedios Gordillo,

renuncio a mis derechos sobre el hijo que ella espera,

fruto de su vientre, que será entregado a la marquesa

para su mejor educación.

Así mismo, renuncio a cualquier reclamación

sobre herencias y propiedades futuras,

quedando anulado con ello el acuerdo previo

entre Nuño de Santillana y mi hija."

Perfecto, precioso, no necesito más.

No lo haga.

Creo que nunca te he pedido opinión sobre lo que hago o dejo de hacer.

¿Cuánta gente se preocupa tanto por usted?

Si lo dices por el numerito de la cocina, estás equivocada.

Lo hicieron por ellos mismos, no por mí.

Ellos la aprecian de verdad.

¿De qué sirve el aprecio? Ni lo quiero, ni lo he pedido.

Nunca he necesitado a nadie.

(Pasos)

Vete.

(Toc toc)

Adelante, Justino, adelante.

Si quiere usted, vuelvo luego, cuando se haya vestido...

del todo, digo.

No te preocupes, Justino.

Ahora que somos familia, hay confianza.

Muy bonita... la canción.

Me...

Me ha emocionado.

La escribí yo.

De joven quise ser poeta, pero luego llegaron los críos

y de los versos no se come.

Yo también tengo algo para ti:

el contrato de las tierras de nuestro nieto.

No hacen falta papeles, señora, que a nosotros con la palabra nos basta.

Y con la suya, más.

¿Y si me pasa algo?

No diga eso, por Dios.

¿Dónde lo he dejado?

Aquí está. Siéntate.

Si lo prefieres, te dejo solo para que lo leas.

No hace falta, señora.

(SUSPIRA)

Sepa usted que mi Mari la tiene en un pedestal.

Y no es para menos.

Os doy menos de lo que merecéis, Justino.

Mucho menos.

Yo no sé si respira, si no respira...

Sátur, ¿qué haces?

No, no, no, no. No, no se confunda usted, ¿eh?

Sólo estaba mirando a ver si le salía aire por la nariz.

¿Qué me ha pasado?

¿No se acuerda?

No, recuerdo que gané el combate y... y nada más.

Que le han pegado un tiro.

¿Quién?

No está la cosa clara. Al parecer, un furtivo.

Me extraña que un furtivo me haya disparado.

Pues no, amo. Tratándose del coto real, hay más furtivos que liebres.

Que cuando el hambre "apreta"...

Esto no es una bala perdida, Sátur, parece que iba dirigida al corazón.

No empiece usted con conspiraciones, que mire dónde estamos.

Le recuerdo que estamos en el Palacio Real.

Los días pasan volando,

"asín" que no hay que malgastarlos en... sospechas infundadas.

Quizás tengas razón y haya sido sólo un accidente.

Claro.

Se lo he traído para que se entretenga un poco.

Aunque no le acabo de ver la gracia a eso de ver las cosas tan de cerca.

¿Sabías que Galileo descubrió con esto que en la luna hay montañas?

¿Montañas en la luna?

Sí.

(INCRÉDULO) Ya. Y cabras. ¡No le digo!

Sátur, tienes que aprender a ver las cosas con otros ojos.

"Me se" está ocurriendo algo.

Bueno, mejor no se lo digo, que a usted esto no le va.

¿En qué estás pensando?

¿Usted cree que con esto podré ver a Dios?

Lo veo difícil.

Mira que si consigo verle la cara...

Yo creo que con esto y...

y con un poquito de "pacencia", igual lo conseguimos.

Buena suerte, Sátur.

¿Cómo se pondrá esto para ver más de lejos?

¡So!

-¿Quién es usted?

(LE RESPONDE EN CHINO)

¡Ha llegado mi maestro! ¿Quién os atacó?

Guerreros de la dinastía Ming.

Hay que sacar al niño de la villa,

encontrar la manera más segura para que puedan volver a China.

¿Has permitido que yo trajera a mi amo a Palacio?

Lo único que quiero es "dicir" la verdad,

no me voy a callar una cosa tan... tan vil, tan sucia, tan miserable.

¿Qué ha pasado?

Eso es imposible.

Esta tarde tendrá lugar una reunión de máximo nivel en Palacio.

Recibiré a unos cuantos nobles descontentos con Felipe IV.

¡A ver si aprendemos a llamar a la puerta!

Los Ming, los Quing...

O sea, los Quing contra los Ming. ¡Ay, Dios mío!

¿Cómo has podido ocultarme algo así? ¡La Corona está por encima de todo!

CARDENAL: Estás entrando en un juego al que no sabes jugar

y el que dicta las normas de ese juego soy yo.

Si las normas son injustas para el pueblo,

quizá deberíamos quemar el tablero.

Águila Roja - T9 - Capítulo 112

'Águila Roja' se encuentra en su novena y última temporada y promete cerrar todas las tramas de los personajes con muchas emocionesromance aventuras. Tan solo quedan cuatro capítulos para la despedida definitiva. 

El disco-libro, ya a la venta

Para celebrar la despedida como se merece, la ficción publica hoy, 30 de septiembre, un disco-libro con 23 canciones, imágenes de los personajes, el rodaje textos del creador de la banda sonora, los guionistas y el equipo de la serie. 

Águila Roja - Vídeo promocional 'The Invincibles'