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No siempre es fácil dejar de estar enfadado con alguien

Cómo enseñar a tu cerebro a dejar de enfadarse con alguien

  • Cuando alguien se enfada no es capaz de pensar de manera coherente y pierde el control de sus emociones

  • Las personas que se enfadan con mayor frecuencia tienen mayor probabilidad de padecer enfermedades coronarias

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Desde el punto de vista evolutivo, la explosión de agresividad que se genera cuando se producen los enfados, tiene mucho sentido. Si alguien se pelea contra un enemigo, entonces gritar y utilizar la fuerza física puede ser bastante útil. Sin embargo, en el mundo actual, donde la mayor parte de nuestras metas son “conceptuales” ningún tipo de fuerza física o ira puede ayudar a resolver de forma efectiva los problemas.

Cuando alguien se enfada no es capaz de pensar de manera coherente y pierde el control de sus emociones. Además, se ha observado que las personas que se enfadan con mayor frecuencia tienen mayor probabilidad de padecer enfermedades coronarias, dolores de cabeza más frecuentes, etc. Desde luego, estar enfadados no nos genera ningún beneficio. ¿Cómo calmar y borrar esas emociones inútiles? ¿Cómo desterrar de nuestro cerebro ese incidente original que nos vuelve locos?

  • Perdonar y olvidar: Existe bastante evidencia científica que demuestra que perdonar beneficia al que perdona, no al perdonado. Una de las razones por las que el enfado se prolonga en el tiempo, es porque rememoramos constantemente lo que esa persona “nos hizo”. Nos gusta repasar una y otra vez los detalles de ese incidente que nos hizo estallar. Y cada vez que lo hacemos se activa nuestro sistema motivacional, retroalimentando esa “rabia” que caracteriza a los enfados. Perdonar, nos ayuda a olvidar.
  • Tomar distancia: Para evitar pensar una y otra vez en aquello que nos hace estallar, debemos tomar distancia, distraernos. Si vemos que no podemos de dejar de dar vueltas al acontecimiento que nos cabrea, una buena opción es que imaginar la situación desde otra perspectiva “¿Qué habría hecho mi amigo en esa misma situación?” Esta estrategia, puede ayudarnos a entrenar nuestro cerebro para pensar de forma un poquito más abstracta. Imaginar la situación como si fuese vivida por otra persona, nos da la opción de observar otros puntos de vista.
  • Replantear la situación: El enfado tiende a bloquearnos. Nuestro cerebro solo ve el acontecimiento que nos cabrea. Sin embargo, encontrar otras formas de enmarcar la situación puede ayudarnos bastante. “Si la vida te da palos, ¡hazte una cabaña!”. Se trata de canalizar y aprovechar esa energía. Utilizar el enfado para esforzarse más, para pensar en las cosas que queremos hacer de forma diferente, para fijarnos nuevas metas y objetivos.

No siempre es fácil dejar de estar enfadado con alguien. Pero el sentimiento de enfado raramente nos llevará a tomar alguna decisión productiva. Piensa que al enfadarte con alguien a la persona que más estás hiriendo es a ti mismo.