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El cerebro almacena un recuerdo imperfecto de nuestras vivencias.

El cerebro nos traiciona. ¿Se pueden modificar los recuerdos?

  • Nuestra memoria no siempre es un recurso fiable, está sometida a fallos

  • El cerebro toma atajos que modifican nuestros recuerdos conduciéndonos a error

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Nuestra memoria no es siempre un recurso fiable, está sometida a fallos. Muchas de las cosas que consideramos totalmente ciertas, es posible que no lo sean. El cerebro toma atajos que modifican nuestros recuerdos, conduciéndonos a ideas erróneas, e incluso, a recordar cosas que nunca sucedieron.

Nuestra memoria no graba la realidad tal y como es, trabaja a partir de ideas generales. El cerebro graba los datos que considera importantes y omite los detalles, almacenando un recuerdo imperfecto de nuestras vivencias. Una caricatura de la realidad llena de “huecos”.

Por eso, cuando rememoramos esas vivencias, estamos construyéndolas de nuevo. Para crear una historia coherente, nuestro cerebro necesita rellenar esos “huecos” con deducciones creadas a partir de nuestra propia experiencia, intuición o sentido común. Es decir, cada vez que invocamos un recuerdo, realizamos una tarea mental de “creación”, no de reproducción fidedigna de la realidad.

Sin embargo, una vez que nuestro cerebro acepta una nueva información, no se deshace de ella fácilmente. Es lo que hace que los falsos recuerdos nos parezcan tan reales. Una vez aceptados, distorsionan el recuerdo verdadero y éste desaparece. La nueva historia se convierte en realidad y se recuerda como tal.

  • ¿Nuestra memoria nos engaña continuamente? Nuestra memoria, en general, es un buen espejo de la realidad, sin embargo, como hemos visto, tiene fallos. Normalmente, tratamos a la memoria como el testigo perfecto de la realidad y eso conlleva riesgos. La memoria de trabajo decide a qué le prestamos atención. Nuestra memoria trabaja con ideas clave y va eliminando detalles insignificantes. Por ejemplo, si recordamos haber ido al cine, recordaremos con quién fuimos, la película, etc. Cosas importantes dentro del recuerdo. Pero ¿había ruido? ¿eran las sillas azules? ¿se levantó alguien en la película? ¿la persona desconocida que se sentó a tu lado era alta o baja? Son elementos que no son vitales para la historia pero que a la hora de recuperar la información ocupan un lugar en el recuerdo. En el caso de los juicios, a los testigos de un crimen se les dota de una importancia enorme, sin embargo, el tiempo que ha pasado desde el suceso, las vivencias posteriores, y preguntas realizadas pueden sesgar un recuerdo. Como hemos dicho, la memoria es frágil, y muchas personas han acabado entre rejas por falsos testimonios debidos a falsos recuerdos y a realidades distorsionadas.
  • ¿Cómo podemos manipular un recuerdo? Varios experimentos han demostrado que cambiando ciertos elementos de una historia se pueden obtener versiones muy distintas. Tan solo con contar una versión alternativa a la historia, nuestro cerebro ya empieza a mezclar la información y a cambiar pequeños detalles que serán recordados con calidad.
  • ¿Cómo podemos darnos cuenta de que un recuerdo es falso? No podemos, una vez que un recuerdo está distorsionado es casi imposible volver al recuerdo original.
  • ¿Los falsos recuerdos son una señal de que nuestra memoria funciona mal? Al contrario, el cerebro está preparado para equivocarse. Sintetizar y no almacenar toda la información que vivimos es fundamental. Los falsos recuerdos tienen un papel adaptativo, porque nos permiten deducir y pueden ayudarnos en la resolución de problemas.