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Con Daniel Nardin, misionero comboniano, durante el rodaje en El Porvenir Ricardo Olmedo

Sonrisas en la arena

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Aunque lo parezca, este reportaje no se ha grabado en el desierto del Sáhara, ni en las dunas de Argelia donde se asientan los campamentos de refugiados. Estamos en Perú, en las afueras de la ciudad de Trujillo. En los arenales donde parece que termina la urbe, ésta realmente continúa creciendo porque siguen llegando familias buscando un lugar donde vivir. Aquí, en estas fronteras de arena, en esta periferia llena de vacíos y esperanzas, se desarrolla nuestra historia.

Hemos venido a Trujillo para conocer la vida y obra de los misioneros combonianos que llevan la parroquia del Señor de los Milagros. En el distrito del Porvenir, a pocos kilómetros del centro de la ciudad, viven casi 150.000 personas. Casi la mitad de esa población está dentro de los límites de la parroquia de los misioneros combonianos, que abarca una extensión gigantesca donde los retos pastorales y sociales se multiplican.

El Porvenir es un lugar marcado por la violencia - callejera e intrafamiliar- y por grupos mafiosos que ejercen la extorsión. Los misioneros, que también se ocupan de la pastoral penitenciaria, conviven con esta realidad. Para contribuir a ese empeño de transformar la sociedad entrando en el corazón de las personas, los misioneros tienen claro que el único camino es la educación. Por eso, la parroquia gestiona siete centros educativos.