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¿Cómo se rodó el asesinato del general Prim en la calle del Turco?

  • La muerte de Prim cambió el rumbo de la historia de España
  • Sus ideales monárquicos le hicieron ganarse muchos enemigos

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Prim - El making of de 'Prim. El asesinato de la calle del Turco'

27 de diciembre de 1870. Juan Prim y Prats se dispone a realizar el recorrido de todos los días. El cochero aparca para recogerle junto con González Nandín, secretario personal del general, y el coronel Moya, su mano derecha. La berlina cruza la calle donde se encuentra el palacio de Las Cortes en dirección a su residencia en el palacio de Buenavista.

Una fuerte nevada azota los cristales. Un silbido interrumpe el imperioso silencio de la calle del Turco. A lo lejos, otro carruaje dobla la esquina con Alcalá apareciendo entre la niebla y convirtiéndose en un obstáculo infranqueable para el vehículo en el que viaja Prim.

"¡Fuego, puñeta, fuego!"

Sin esperarlo y, perfectamente organizados, un grupo de hombres surge de la nada y se dispone a rodear la berlina del general. Levantan armas, apuntan y abren fuego. Se distingue una voz que ordena: "¡Fuego, puñeta, fuego!". Las balas se dirigen al mismo punto estratégico, todos ellos parecen conocer el lugar que ocupa Prim. De nuevo, vuelve a escucharse otra tanda de disparos.

El general recibe varios balazos. Un agujero de unos 6 centímetros le ha destrozado el hombro izquierdo. El intento por cubrirse la cara con el brazo para protegerse de la metralla, hace que reciba nuevas heridas de bala en el codo izquierdo y la mano derecha, perdiendo casi en el acto, el dedo anular.

Presos de la desesperación y el desconcierto, la berlina consigue abrirse paso y huir de la calle del Turco. Prim sabía que, tarde o temprano, se encontraría cara a cara con la muerte.

¿Quién fue el autor del atentado?

Por orden expresa del general, a ninguno de sus hombres les estaba permitido portar armas. Si a este hecho se añade su ferviente deseo de que Amadeo de Saboya ocupase la Corona de España, cabe pensar que era un claro objetivo a eliminar para todos aquellos que no compartiesen sus ideales monárquicos.

Entre los meses de octubre y diciembre de aquel mismo año, sufrió tres atentados más. Sus enemigos querían retirar al general de la política para siempre.

La muerte de Prim cambió el rumbo de la historia de España. Nunca estrechó la mano del monarca que él mismo había elegido y al que tanto había defendido en el Congreso, pero Amadeo I consiguió llegar a Madrid un 2 de enero de 1871 y asentarse como rey.

“Si cuando su majestad me lo ordene, yo sigo de presidente del Consejo de Ministros será, únicamente, para continuar prestando mis servicios a la patria, a la Revolución, a la libertad y al mismo Rey, Amadeo I. Yo he procurado con mi alma, mi sangre y mi vida consolidar la libertad de todos y, haciéndolo, me he convertido en esclavo de la razón de estado. Pero mi anhelo, todo mi afán, es que llegue un día, cuando más próximo mejor, en que yo pueda dejar este cargo”,

Juan Prim y Prats