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Más Isabel - La Inquisición en Aragón

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 Isabel - La inquisición en Aragón

Fernando, desde que se convierte en Rey de los aargoneses, intenta, por todos los medios, cambiar el modelo de Inquisición en sus dominios y asemejarla a la de Castilla. Lo consigue, pero, como vemos en el capítulo de hoy, los nobles no la aceptarán de buen grado. ¿Qué fue lo que pasó? ¿A qué se debe está postura de la nobleza?

"Sobre la implantación de la Inquisición en Aragón, diremos que no fue aceptada por la clases nobles y burguesa que, vaya, no les gusto miaja que, mediante un breve, el papa designara a Torquemada inquisidor general de Aragón, cuando ya lo era de Castilla", explica Ángeles Irisarri.

Idea que también comparte Teresa Cunillera, asehora histórica de 'Isabel': "La inquisición, los nobles veían lo que conllevaba. No era solo la unión de la fe, era una institución que estaba por encima de todos los fueros, de todos los privilegios, de toda legislación, que era lo que hacía diferente a los nobles, a las cortes del reino de Aragón, con respecto al de Castilla". 

Es decir, lo podemos resumir en que se trataba de una cuestión de control del poder. Sin embargo, y a pesar de este malestar de la nobleza, Torquemada  nombró a dos inquisidores para Aragón, uno de ellos Pedro Arbués, canónigo de La Seo de Zaragoza, y el tribunal comenzó a actuar en 1485.

"Las autoridades aragonesas, a instancias del señor rey, aunque a regañadientes, juraron solemnemente en la catedral ayudar a los inquisidores en su tarea de guardar y hacer guardar la fe cristiana. Pero muchos de ellos procedían de familias conversas y, como algunos fueron denunciados anónimamente, se quejaron ante el papa y acusaron al tribunal de atentar contra los fueros de Aragón, y enviaron a Fernando una embajada", apunta Irisarri.

Pero la protesta no se quedó solo en palabras, algunos de estos revoltosos, como explica la autora de Isabel, la reina pasaron a la acción: "Se unieron para asesinar a Pedro Arbués, delito que perpetraron una noche dentro de la catedral zaragozana.  La noticia corrió por la ciudad más rápida que el viento, y los vecinos gritaron: “Fuego a los conversos”. Los oficiales del rey y las gentes principales se reunieron y apoderaron a seglares y eclesiales para proceder con todo rigor contra los asesinos, del modo que fuere".

Los asesinos fueron capturados y quemados en la hoguera. Torquemada nombró nuevos inquisidores que abrieron procesos a muchos conversos, entre ellos a Luis de Santángel.