Isabel de Solís y Muley Hacén, romance bilingüe

  • ¿Cómo se comunicaban Isabel de Solís -luego Zoraida- y el emir?
Ampliar fotoIsabel de Solís y Muley Hacén, Nani Jiménez y Roberto Enríquez

JAVIER DE AGUSTÍN

MABEL VILLAGRA (ASESORA HISTÓRICA DE 'ISABEL') 

En el capítulo de ayer, #isabel19, vimos cómo se forjaba un tierno romance entre Beatriz de Solís y el Emir, Muley Hacén. Sin embargo, nos surgen dudas sobre la comunicación entre la cristina y el musulmán. ¿Era esto posible?

Sobre el tema del árabe supuestamente hablado por Isabel de Solís, se trata de una licencia biográfica, pues cuenta Hernando de Baeza que Isabel de Solís fue raptada con otros niños y niñas a la edad de 12 años y en la serie se nos presenta más mayor de lo que es.

Parece ser que fue educada para ser dama de compañía y mantener limpias las estancias de palacio como criada (jádima). De esta forma, debido a su juventud, lo más probable es que supiese hablar árabe, en este caso el dialectal andalusí granadino que habría aprendido en palacio.

Además, hay que tener en cuenta que en palacio había una legión de conversos de origen cristiano al Islam bien de origen cautivo, bien por ser hijos de conversos o bien de manera voluntaria, que eran bilingües. Muchos de estos conversos ocuparon puestos en la administración llamándose Mawlas y desempeñaron importantes papeles en el ejército y la guardia palatina, en la Administración o en la Cancillería.  

En la Cancillería, se emplazaba también un departamento 100% bilingüe

En la Cancillería, se emplazaba también un departamento 100% bilingüe, una oficina de trujimanes o traductores del árabe al castellano y viceversa encargada de las relaciones internacionales llevadas a cabo por conversos recientes o descendientes de conversos de varias generaciones. Los traductores tuvieron continuidad en época de Isabel y los primeros años de la época mudéjar y morisca como romanceadores.

Serían estos los encargados de las traducciones de documentos de compraventa, transacciones, etc... además de ser considerados como funcionarios que combinaban traducción con el oficio de escribano, algo parecido a los traductores jurados en la actualidad.

En muchos casos no hizo falta saber hablar árabe, sino que fue el amor lo que les unió, algo excepcional en un tiempo donde la guerra y el conflicto interreligioso comenzaba a fraguarse y que se remataría en 1492 para unos y en 1502 para otros.

Como colofón, y sobre este posible bilingüismo presente en la ciudad de Granada, el articulista granadino Leonardo Villena recuerda la siguiente anécdota al poco de entrar las tropas a la ciudad de la Alhambra.

Visitando el Albayzin, Aben Comixa le dice al Gran Capitán: “Habladles en cristiano porque aquí son todos aljamiados”. Es decir, tenían esa competencia lingüistica políglota árabe y romance con el que podían comprender el castellano, sin necesidad de traductores. De aquí, por cierto, viene la expresión española, hablar en cristiano.

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