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El Chaco, en busca de un futuro

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Los alumnos del San Isidro Labrador escuchan al hermano Rodolfo Hoffmann Ricardo Olmedo / Pueblo de Dios

La región de el Chaco ocupa el oeste de Paraguay y más de la mitad de todo el país. Este enorme territorio, con un clima semi-desértico y con suelos muy pobres, sufre temperaturas extremas y un gran problema: la escasez de agua potable. Estamos en una región muy despoblada, con presencia indígena y marcada por su aislamiento, falta de infraestructuras y un notable retraso con respecto al resto del país. Parte de la escasa población chaqueña vive y trabaja en las estancias, gigantescas explotaciones ganaderas muy alejadas unas de otras. La legislación deja muchos resquicios para que los trabajadores sean mal pagados y la falta de salidas laborales en esta tierra perpetúa el sistema. El Chaco, además, es escenario de un desastre medioambiental: 700 hectáreas se desforestan al día para su explotación maderera y ganadera.

Educar a los olvidados

Hemos venido al Chaco a conocer el colegio San Isidro Labrador, junto a la ciudad de Pozo Colorado. En el origen de este colegio hay un protagonista español, Alberto Molinero que, junto al brasileño Alberto Weber, puso en marcha este proyecto educativo muy peculiar. Corrían los últimos años de la pasada década de los sesenta  y el Vicariato del Pilcomayo pidió a los Hermanos de la Salle su presencia para abrir una escuela-internado en una zona sin atención educativa alguna.  También llegaron más tarde las hermanas de san José de Cluny para hacerse cargo del internado femenino. En 1969 comenzó a funcionar con el nombre de San Isidro Labrador. Y aún continúa cumpliendo el objetivo inicial de educar a quienes no tienen otra posibilidad de aprender. Aquí vienen hijos de las familias que trabajan como peones en las explotaciones ganaderas, quienes no tienen escuelas en su comunidad y los de familias que por motivos de trabajo tienen que dejar sus casas y a los pequeños sin nadie que los cuide.

Con el apoyo de Proyde

Los Hermanos de la Salle, en este tiempo, se han esforzado por mejorar y ampliar los recursos educativos. La idea está clara: los niños del Chaco también tienen derecho a la mejor formación posible. Y en eso van a tener siempre a su lado a la familia lasaliana. Para ese empeño de ayudar a crecer a estos alumnos del Chaco, la escuela también cuenta con apoyo español. La ong Proyde, promoción y desarrollo, ha enviado recursos para mejorar las instalaciones del centro, además de orientar a los voluntarios que conocimos antes. Proyde fue fundada hace 25 años por los hermanos de La Salle en España, cuenta con mucho arraigo entre la familia lasaliana española y sigue prestando un importante apoyo a iniciativas de la congregación en países empobrecidos. Aljibes, dormitorios, aulas, casas para profesores, mejoras en el comedor, instalación de luz eléctrica, biblioteca…Proyde respondió así a la llamada del Chaco.

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