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Las curiosidades históricas del capítulo 15 de 'Isabel'

¿Consentía Isabel las infidelidades de Fernando?

Por
Isabel - ¿Por qué Isabel quería tener un varón?

¡Qué dolida hemos visto a Isabel en este capítulo 15! Desde luego, la reina es de armas tomar y parece que este episodio va a marcar un antes y un después en su carácter y en su forma de actuar.

Los guionistas de la serie han decidido justificar así el cambio de indumentaria de Isabel ¿Cuándo se puso el rostrillo? ¿Conocía las infidelidades de Fernando?¿Tanto le dolió la pérdida de aquel varón destinado a reinar en Castilla y Aragón? ¡Nuestros asesores históricos nos lo aclaran!

¿Cuánto le dolía a Isabel la infidelidad de Fernando?

"Evidentemente no le iba a gustar." Asegura Óscar Villarroel, profesor de Historia de la UCM. Pero matiza: "Que los reyes tuvieran hijos ilégitimos o bastardos en aquella época, moralmente podía estar mal visto, pero socialmente no. No es que estuviese bien visto, pero era habitual. Y no solo en reyes, también en obispos, papas, etc.".

Le preguntamos también a Ángeles Irisarri, historiadora y autora de Isabel, la reina, cuántos hijos bastardos tuvo el rey de Aragón. Que se sepa, al menos los mismos que tuvo con su legítima esposa: "Antes de casarse con Isabel, Fernando ya tenía dos hijos de Aldonza Ivorra de Alamán, un niño llamado Alonso, que fue arzobispo de Zaragoza, y una niña, de nombre Juana, que maridó con el condestable de Castilla. Después de casado tuvo dos hijas, María, hija de la noble vizcaína Toda de Larrea, y otra María, hija de una noble portuguesa. Estas dos profesaron en el convento de Nuestra Señora de Gracia, situado extramuros de Madrigal, y no supieron que eran hijas del rey hasta el fallecimiento de la reina. Isabel nunca le reprochó nada, siquiera le habló nunca de sus infidelidades."

El equipo de la serie ha decidido contarnos en este capítulo 15 el nacimiento de Juana, la segunda hija que tuvo con Aldonza. Una traición a la reina que sirve de percha para explicar que Isabel perdió el hijo varón que esperaba y que hubiera ayudado a pacificar el reino de Castilla ¿Pero por qué desear con tanta fuerza un niño, si ella siendo mujer lo había conseguido todo?

Teresa Cunillera cree que era un deseo lógico: "Ella bien difícil que lo tuvo. Entonces, para dejar bien afianzado el reino, por supuesto que quería que fuese el camino más fácil y en esas circunstancias era siempre el varón. Hay que tener en cuenta que en Aragón todavía no estaba aceptado que una mujer fuera la reina."

Ángeles Irisarri tira de historia para explicarnos que ser mujer y reina por derecho propio en Castilla era solo para unas pocas elegidas muy valientes: "Deseaba un varón, en efecto, porque hasta bien entrado el siglo XX, la sociedad era masculina, aunque, de destacara alguna mujer de tanto en tanto. En Asturias, León y Castilla desde don Pelayo hasta su reinado, sólo había habido cinco reinas propietarias: Usenda, Adosinda, Sancha, Urraca y Berenguela, las tres primeras delegaron su autoridad real en sus maridos, y la última abdicó en su hijo. Urraca fue la única que reinó en una Castilla imposible de contentar, rota por las banderías y traiciones, con los moros a las puertas de Toledo y con su esposo, el rey Alfonso I de Aragón, de enemigo. En Aragón, sólo hubo una reina: Petronila, que casó con Ramón Berenguer IV y el hijo de ambos unió este reino con el condado de Barcelona. Así pues, era importante que los reyes tuvieran hijos varones, entre otras cosas para que defendieran los reinos cristianos de los musulmanes, máxime porque entonces las mujeres estaban muy disminuidas por su condición femenina (la “enfermedad”, el embarazo, el parto y el posparto), pues las mujeres siempre han padecido más dolencias que los varones. Si Isabel llegó a ser reina fue porque tuvo apoyo de varios hombres influyentes: el arzobispo Carrillo, su marido, Gonzalo Chacón, Andrés Cabrera, por ejemplo."

El dolor de la reina

¿Tanto le marcó el aborto a Isabel como hemos visto en la serie? Los tres historiadores coinciden: no. Villarroel asegura: "En su momento, sin lugar a dudas. Un aborto es traumático siempre, especialmente para una mujer, con lo cual la tuvo que marcar mucho. ¿Para siempre? A mí me parece mucho tiempo."

Entonces, ¿cómo podemos justificar el cambio de vestuario y estilo de la reina? El equipo de la ficción ha querido concentrar en tan solo unas escenas el dolor por la infidelidad de Fernando y por la pérdida de un bebé que hubiera traído la paz al reino. Argumentos perfectos para presentar de forma dramática el nuevo atuendo de la reina.

Isabel se coloca el rostrillo que le acompañará hasta sus últimos días. Cunillera nos explica que era algo bastante habitual en la corte: "Lo que ella llevaba era una cofia. Era algo que llevaban las damas de aquella época y formaba parte del tocado femenino." Asegura la historiadora que un símbolo de abnegación y de mujer respetable.

¿Alanceó Isabel a su propio ejército?

Sí. La de Madrigal de las Altas Torres era una mujer de carácter y a los cobardes los recibía así. Óscar Villarroel nos cuenta que mandó atacar a los caballos, no a los caballeros, de la vanguardia del ejército. "Las crónicas no nos lo presentan como un enfado con Fernando, nada que ver con infidelidades, sino como una forma de mostrar la vergüenza que sentía como soldado por la derrota."

¿Se podía casar una niña con 13 años?

Sí... y para ejemplo la boda de Juana La Beltraneja con su tío Alfonso V de Portugal. Un acto de propaganda que pretendía justificar la invasión extranjera.

Ángeles Irisarri nos explica que se celebró en Plasencia con toda la pompa: "Cruzadas cartas y mensajeros, y fijada una fecha, por una parte acudió a Plasencia el rey Alfonso V de Portugal, con sus nobles y mucha gente de armas, pese a que muchos de ellos le desaconsejaban que siguiera con su codicioso empeño de maridar con la Beltraneja y llegar a ser rey de Castilla, de León, etcétera. Y por otra, allí le esperaban los castellanos partidarios de Juana y la propia princesa."

"Recibieron al rey con mucha pompa, con muchos estandartes y banderas, levantaron una tarima muy alta en el centro de la población, para que los residentes pudieran ver la ceremonia, y el 25 de mayo de 1475, día del Corpus Cristi, subieron al entablado don Alfonso y doña Juana y los casó un obispo sin haber obtenido la preceptiva bula papal, pues eran tío y sobrina. Luego los dos fueron proclamados reyes de Castilla y grito de: “Castilla por el rey don Alfonso y por la reina doña Juana, su mujer”, todo ello bajo el sonido de trompetas y tambores. "

El único capaz de poner de rodillas a Isabel

Esta semana hemos conocido a Fray Hernando de Talavera y ya solo por esta escena nos ha dejado a cuadros:

Y lo cierto es que varios cronistas aseguran que sucedió algo parecido. Ángeles Irisarri lo ha estudiado: "La reina tenía por costumbre en el acto de la confesión, arrodillarse delante del sacerdote, arrodillado también y los dos separados por un banquillo, pero fray Hernando acabó con aquella práctica, pues se sentó en el banco. La reina le dijo: “Los dos hemos de estar de rodillas”, y el fraile le respondió: “No, señora, yo he de estar sentado y vuestra Alteza de rodillas, porque este es el tribunal de Dios y yo lo representó”. La soberana aceptó y se dice que manifestó luego: “Este es el confesor que yo necesito”. Fray Hernando fue obispo de Ávila y, tras la conquista, el primer arzobispo de Granada. Desarrolló un gran papel en la tarea de convertir a los musulmanes al cristianismo, hablándoles y convenciéndoles su voz de oro. Además, convocó una reunión de sabios varones para examinar los papeles de Cristóbal Colón, si bien no estuvo de acuerdo con aquello de echarse a la mar a buscar las Indias por el occidente."

Este cristiano de origen judío perteneciente a la baja nobleza fue un ejemplo más de la unión que existía entre la Orden Jerónima y la monarquía Castella ¿Por qué congeniaban tan bien monjes y reyes? Villarroel asegura que era una cuestión de principios y rectitud: " La Orden Jerónima es muy estricta y muy observante de la regla. Y eso es algo que la monarquía castellana defendía y apoyaba."

Además el profesor nos aclara que Isabel y Fray Hernando ya se conocían antes de que esta se sentara en el trono: "Ya era confesor antes de que Isabel sea proclamada reina. Por tanto, el vínculo viene ya de lejos y se va a mantener."

Eso va  hacer que el monje llegue a ostentar importantes cargos de confianza: "Cuando Juana tenga que prestar los votos al entrar en un monasterio, él es el encargado por Isabel de que los votos se realicen de forma legal. Que todo sea perfecto para que luego nadie pueda decir que no es monja, que puede casarse, tener hijos y reclamar el trono de Castilla."

¿Carrillo planta a Isabel? o ¿es más bien al contrario?

Carrillo no tenía ninguna gana de ver a la reina que le había traicionado, de eso no hay duda. Pero...¿es cierto que Isabel viajó hasta Alcalá para encontrarse con él y que el Obispo le dio plantón?

Nuestros asesores históricos apuestan por el espíritu diplomático de Isabel y por el cabreo monumental de Carrillo. Su desencuentro se pareció bastante a lo que hemos visto en la serie, pero con algunos matices:

La muerte de Juana de Avis

¡Qué duro ha sido este capítulo 15 y cuánto vamos a echar de menos a Juana de Avis! Sí. ha sido un personaje conflictivo, terrible con Isabel, pero cuánta fuerza y cuántos momentos dramáticos nos ha regalado en la serie.

La historia la escriben los cronistas de los que lograron gobernar y así la reina Juana nunca salió bien parada. Irisarri nos hace un retrato de su personalidad poniéndonos algunos ejemplos de su comportamiento que escandalizaron a la recta y sobria nobleza castellana: "Esta señora no fue querida, pues desde su llegada a Castilla causó escándalo, dado que se presentó como una amazona con adarga al brazo, yelmo en la cabeza y con una falda que le dejaba ver las rodillas que llevaba pintadas de rojo, acompañada de nueve damas también vestidas de semejante jaez, dejando a los embajadores castellanos, que salieron a su encuentro en la raya de Portugal, perplejos y sin saber qué hacer. Además, que en ese acto disparó flechas a la par que aseguraba que venía a matar moros. Doña Juana debía padecer cierta insania, que ya tenía precedentes en casa de Avis, pues su comportamiento, fuera o no fuera hija de Enrique IV la Beltraneja, fue indigno de una reina. Es de notar, que el rey Alfonso V, siendo ya rey de Castilla tras su proclamación por unos cuantos castellanos y matrimonio con la pequeña Juana, no movió un dedo por restablecer el honor de su hermana ni por darle mejor vida. "

No se sabe de qué murió. Se cree que falleció en Madrid y su cuerpo se ha perdió:

Los primeros problemas con los judíos

La vida de Isabel no deja de ser una aventura constante y la semana que viene la veremos ante una difícil situación. Los nobles castellanos quieren acabar con los privilegios de los judíos, que por cierto le han prestado oro con el que sufragar la guerra civil en la que se ha metido ¿Actuará como una reina justa o seguirá aquello de "el fin justifica los medios"?