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Al filo de lo imposible - El último desafío: El Eiger

El último desafio: El Eiger

  • Reconstrucción histórica de la escalada realizada por los alpinistas Alberto Rabadá y Ernesto Navarro en la cara norte del Eiger en 1963

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Reconstrucción histórica de la escalada realizada por los alpinistas Alberto Rabadá y Ernesto Navarro en la cara norte del Eiger en 1963

En el corazón de Suiza, dominando el valle de Grindelwald, el Eiger alza su pared de roca y nieve hasta casi los cuatro mil metros. Una vertiginosa y sombría muralla de mil setecientos metros de desnivel. Fue el último problema por resolver para la época del alpinismo entre guerras. Sus vencedores recibieron en premio una medalla olímpica de manos de Hitler.

el Eiger ha sido escenario de muchas tragedias

Desde entonces, e incluso antes, el Eiger ha sido escenario de muchas tragedias y terreno de juego para nuevos y aún más difíciles itinerarios dentro de la misma cara norte.

Para Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, los protagonistas de este capítulo, la escalada de esta montaña suponía poner a prueba toda la experiencia acumulada en su dilatada trayectoria, de montañeros curtidos en las paredes de las montañas españolas en la década de los 60.

Con ese objetivo en la cabeza, aprovechando el poco tiempo libre que les deja sus respectivos trabajos, parten de Zaragoza en el verano de 1963. El día 2 de Agosto, hacia el medio día Alberto y Ernesto llegan al pie del gigante y se limitan a montar una modestísima tienda de campaña.

Durante varios días y obligados por las malas condiciones climatológicas, los dos montañeros se tienen que conformar con estudiar las características de la pared, observando cómo evoluciona en función de los distintos horarios.

Por fin el día 10 de Agosto el tiempo mejora de forma considerable, por lo que se afanan en preparar el equipo indispensable: 15 clavijas de roca, 4 de hielo, una sola cuerda de 60m, infiernillo de gas y comestibles para dos o tres días.

En la base de la pared, encuentran una cordada japonesa, la progresión de los dos equipos es lenta y hacia el medio día todavía están bajo la llamada 'Travesía difícil'.

Mientras los japoneses optan por vivaquear, los españoles continúan escalando. La llegada de un temporal ralentiza aún más la ascensión, complicando la situación de Alberto y Ernesto. La alarma se dispara y pronto se organiza un rescate que dura varios días con un triste resultado.