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En Cebolla la vida se ha detenido. Ha cerrado su fábrica más importante

La fábrica del pueblo

  • Cebolla era uno de los pueblos más ricos de la comarca, ahora tiene una de las tasas más alta de paro
  • Comercios y autónomos del pueblo se han visto arrastrados por la quiebra
  • En Cebolla ha cerrado la fábrica que daba trabajo a la mayoría de sus habitantes

Por
Repor - La fábrica del pueblo

 “La fábrica del pueblo” se emite el lunes 11 de marzo en el Canal 24 Horas y el martes 12 en La 1 de TVE. Es un reportaje de Vanesa Benedicto y Nacho Rodríguez.

Cebolla, en la provincia de Toledo, es un municipio de 3800 vecinos; su tasa de paro es del 40%, una de las más altas de Castilla La Mancha. Basta con asomarse a la puerta del colegio para ver cómo está cambiando la rutina: ahora hay más padres recogiendo a los niños que madres.

 

 

La empresa Emiliano Madrid era el auténtico maná del pueblo y ahora, después de 40 años de historia, ha entrado en concurso de acreedores. Se dedicaba a la fabricación de estructuras de metal y cristal para la construcción. Fue una empresa de gran envergadura que llegó a dar trabajo a un millar de personas de la zona. Ahora sólo quedan 10 trabajadores enzarzados en el último pedido. A Emilio Madrid, su presidente, se le ahoga la voz cuando habla de la quiebra: “el cierre es como enterrar a una persona muy querida”, cuenta a la cámara de Repor.

 

Muchos han sido los vecinos de Cebolla que han trabajo en la empresa de metal y aluminios durante los últimos 40 años

 

 

 

 

De encargada a parada

 

Isabel, vecina de Cebolla, trabajó 17 años en la fábrica. Su marido, su hija, su yerno trabajaban también, directa o indirectamente, para la empresa.
A muchos autónomos de Cebolla el cierre les ha hundido económicamente. A Luis, propietario de una pequeña empresa de cerrajería, Emiliano Madrid le adeuda 250 mil euros. El 80% de su facturación dependía de ellos.

Y como en tantos pueblos, en este municipio toledano se dio la espalda al campo a favor del ladrillo y del metal. Y ahora, se giran las tornas, ya que son muchos los vecinos que quieren cosechar oportunidades lejos del asfalto.

 

Volver al instituto porque no hay trabajo

Sergio, tiene 26 años. Abandonó los estudios con 16 para entrar en la empresa: “me da mucha pena… ¿dónde voy a encontrar otro trabajo así? que paguen bien, al lado de casa…”


Cebolla es un pueblo deprimido, y ahora debe reinventarse. La fábrica del pueblo ya no existe. Pero el alcalde no pierde el ánimo: “Hay que ser optimista porque si no: apaga y vámonos”.