Siempre que queramos perder peso tenemos que saber si ese exceso de peso es real o no. A medida que vamos cumpliendo años el organismo se va volviendo más graso y menos magro, se va disminuyendo el metabolismo basal y se suele engordar en torno a un kilo por década . Por eso muchas veces cuando tenemos 40 años, por ejemplo y queremos llegar al peso que teníamos a los 20, realmente aunque pesemos más ,no nos sobran kilos. Intentar perderlos suele ser tarea dificil y además no conveniente.
Si hemos estado de viaje o de vacaciones o tras las Navidades y hemos cogido algún kilillo, éstos sí nos los podemos quitar de manera sencilla. Lo primero que tenemos que saber es que los kilos que se ganan en poco tiempo no son de grasa el 100%, sino que hay mucha agua de por medio. Por eso hay que volver lo antes posible a nuestra rutina del día a día, hacer las 5 comidas, beber sólo agua, quitarnos el pan y las féculas ( pasta, arroz y legumbres) de las principales comidas unas 2 semanas, controlar el aceite que usamos para cocinar ( máximo 2 cucharadas de aceite de oliva por día) y hacer ejercicio o aumentar nuestra actividad física del día a día. Con estas sencillas pautas será fácil volver a nuestro peso anterior al viaje, vacaciones o navidades.
Si ya tenemos un exceso importante de más tiempo de evolución lo ideal es que nos pongamos en manos de un profesional que nos asesoré sobre si los podemos perder sólo con una dieta hipocalórica o por el contrario si nos sobran muchos más kilos hacer una dieta más estricta y controlada que obligue a nuestro organismo a quemar grasa preservando siempre la masa muscular.
Cualquier dieta de pérdida de peso tiene que llevar en su programa una reeducación alimentaria que nos enseñe a cambiar nuestros hábitos alimentarios y a incorporar el ejercicio físico en nuestro día a día. Si tras la pérdida de peso por haber hecho a rajatabla lo que nos mandan, volvemos a los hábitos de vida anteriores al momento en el que nos hemos puesto a dieta , el fracaso estará asegurado, pues ninguna dieta es una vacuna para la obesidad.
En el caso de los pacientes alérgicos siempre hay que evitar el alimento que nos produce la alergia, ya que nos puede producir un shock anafiláctico. Cosa diferente es si tenemos intolerancia a algún alimento. Podemos ir incorporándolo a nuestra dieta en pequeñas cantidades para ver si de esa forma lo toleramos y no tenemos que prescindir de él.
Nunca debemos hacer una dieta basada en un único alimento o en un ayuno completo, pues puede estar en peligro nuestra salud, y además nos hará perder peso de manera poco saludable pues no perderemos grasa y sí agua y masa muscular. Una vez que volvamos a comer de todo engordaremos todo aquello perdido y generalmente más.