Candy y Susana: La metamorfosis de un "comodón"

  • Candy tendrá que organizar una cena con invitados sin la ayuda de Susana
  • Su habitual indolencia se transformará en agobio y estrés
  • "Soy perezoso", confiesa Candy, "tengo ese fallo"

Llega el octavo capítulo de ¡Convive!, el primer programa que busca el equilibrio y la conciliación en el ámbito doméstico. Se trata de un formato de aprendizaje o entrenamiento (coach) dirigido a parejas que aprenderán a realizar un reparto justo de las tareas del hogar.

Todos los domingos de 20.00 a 20.30 horas, en La 2

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CONTINUARÁ....

Así terminábamos la semana anterior Convive, con la intriga de cómo evolucionaría la historia del escapista ingenioso. Antes de ir al meollo del asunto recapitulamos algunos datos para situarnos. Susana y Candy viven en Pinofranqueado, en la capital de las Hurdes extremeñas. Él es bombero y ella trabaja en dos sitios diferentes, además de en su propia casa. 

Candy quiso convecernos en el capítulo anterior de que las tareas del hogar son un hobby para su mujer. No tiene ningún pudor en contarnos que en su casa las tareas se dividen en un 90 % a cargo de Susana y un 10% de las que se encarga él, por ejemplo, haciendo la cama de vez en cuando. Candy da por supuesto que no tiene que hacer nada en casa.

El reto reto al que le someterán en este capítulo nuestros entrenadores es organizar una cena en su casa con invitados. A esa cena acudirán Blanca y Toñin, protagonistas del primer programa. Candy tendrá que comprar, organizar, poner la mesa, limpiar y reflexionar mucho.

Sin estrés ni preocupaciones

Lo primero que tendrá que hacer Candy es la compra, algo que no ha hecho nunca. LLega al supermercado y mira detenidamente el carro. "¿Hay que meter moneda?", se pregunta. Candy se toma las cosas con calma. Según Susana, "él no sabe lo que es el estrés". "Yo de mayor quiero ser como él", añade entre risas.

Candy no tiene ni idea de cómo se gestionan los gastos de su casa. "Yo cojo la carterita de Susana, la abro y ya está", dice. No sabe lo que cobra al mes y desconoce cómo funcionan las tarjetas de crédito. "Pero yo estoy super encantado", asegura. Con su habitual sorna comenta que aunque no lo exterioriza, se preocupa por todo. "Yo le digo a Susi, te duele la garganta, no te preocupes que ya sufro yo. Eso es muy importante, ¿eh?".

Conciliación e igualdad

Candy y Susana incurren en un error habitual en las parejas que han participado en el programa. No hablan abiertamente de la conciliación familiar y esto da lugar a muchos malentendidos. Susana cree por ejemplo que Candy piensa que a ella le gusta hacer las tareas del hogar y así es. Candy está convendido de ello. "Nunca me ha dicho que no le guste", afirma. Pero Susana lo tiene claro: "Si pudiese elegir sentarme en el sofá tranquilamente, también lo haría".

"¿Qué opinas de la conciliación familiar?", le pregunta David Suriol. No sabe de lo que habla David. "¿Vivir en pareja o cómo es?", contesta. Candy cree que debe haber igualdad en la pareja pero esta es una idea que no pone en práctica. Utiliza este término a su antojo. "A Susi le encanta que le abra la puerta del coche al entrar y si paso yo primero se cabrea, ¿ves tú?, pero si estamos en igualdad hija mía", cometa convendido, "la bombonita de butano pesa 20 kg, ¿no quieres igualdad?".

Nuestros coach lo tienen claro. Afirman que Susana ha convertido a Candy en un comodón. "Algo algo", se defiende Candy, "doy compañía, que es muy importante, ¿te parece poco?". Candy siempre recurre al humor para salir del paso. "¿Y si la disgusto", dice, "date tu cuenta que si hago sus tareas ella me dice: ¡quieto parao, que esa es mi tarea!". Sostiene que valora el trabajo de Susana, pero apostilla, "tampoco vamos a estar todos los días animando, esto no es un partido de fútbol".

Fútbol y cervezas

Llega la hora de la cena. Candy recibe a sus invitados, a los que ha hecho traer las servilletas después de olvidarse al hacer la compra. Todo parece encarrillado hasta que los hombres desaparecen. ·"¿Si todas las chicas se han ido a la cocina, dónde están Toñín y Candy?", se pregutan David Suriol y Miguel Janer. En la siguiente escena comprobamos que los hombres de la casa están viendo el fútbol tranquilamente en la tele mientras piden a gritos una cerveza. Susana se desespera: "Él no ve que a mi también me gusta disfrutar de nuestros amigos, sentarme cómodamente sin preocuparme de nada".

La segunda parte de la cena llega a la mañana siguiente. A Candy le queda recoger y limpiar todo y dejar su casa como los chorros del oro. Susana nos confiesa que Candy pasa más tiempo durmiendo que haciendo cosas y él reconoce que le gusta dejar todo para el día siguiente, "porque soy un perezoso", dice, "ah, ah, tengo ese fallo".

Enfrentarse al lavavajillas será otra prueba de fuego. Candy no sabe cómo funciona ni el producto que necesita. "Uff, me estoy agobiendo", se queja, "a mi me agobian mucho las responsabilidades". Éste problema hace que delegue todo en su mujer. Ella se encarga hasta de comprarle toda la ropa que lleva puesta. "¿Qué haría Candy sin Susana?", se preguntan en el programa.

El contrato

A pesar de todas sus estratagemas para no reconocer su pasividad, Candy tiene claro que estar con Susana es lo mejor que le ha pasado en la vida. Ahora volara más todo lo que ella hace por él, "es super cansado esto, más que 8 horas de trabajo, sí te agobias, madre mía, qué desorden". Candy, a regañadientes,se compromete en un contrato firmado con Susana a poner, SIEMPRE, la lavadora y a tenderla a partir de ahora.

Pero utilizará un útlimo recurso para tentar a Susana y así escaquearse. Le regalará dos entradas para el concierto de un músico que le encanta a Susana, Bon Jovi. "Y no podemos cambiar el contratito por las dos entradas?", se pregunta pícaro. David Suriol le recuerda la frase que preside el salón de la casa de esta pareja, una frase de Sant Exupéry: "El amor es la única cosa que crece cuando se reparte". Candy no se dará por vencido: "Aaahh el amor, pero ésto son tareas".

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