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En portada - Crónica de Mitrovica

En Portada. "Crónica de Mitrovica"

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Hacía unos dos lustros que no pisaba los Balcanes después de un par de años en los que creí vivir allí. Por eso, para mí, éste ha sido un viaje de reencuentros.

Este viaje es un reencuentro con el absurdo balcánico, esa forma de abordar la vida sospechando del vecino

Reencuentros con ciudades, con carreteras, con paisajes y sobre todo con personas. Y reencuentro también con el absurdo balcánico. Con esa forma de abordar la vida sospechando del vecino, con esa estrategia de atomización que arranca con el bloque que se independiza del barrio, el barrio de la ciudad, la ciudad de la comarca y la comarca del país.

Resulta frustrante contemplar cómo  los serbios se dedican a arrojar toneladas de arena en los puentes de Kosovo con la vana intención de sentirse más lejanos de aquellos que viven a apenas unos metros, en la otra orilla.

Un homenaje a quienes ayudan a los periodistas a contar historias

Este reportaje tiene también mucho de homenaje a aquéllos que ayudan a los periodistas a contar las historias. Los intérpretes con agenda –en argot los fixer- son la base del buen trabajo de un enviado especial. Mantengo que una de las claves para firmar un buen reportaje de internacional es ir guiado por un gran fixer. En ocasiones su trabajo se minusvalora, en otras directamente se desprecia… Así de injusto es a veces el periodismo.

Zoran y Flaka, de fixers a protagonistas

Zoran Vujic fue mi guía belgradense durante muchos viajes. Tenía buena agenda y muy buenos contactos entre la oposición a Milósevic; sabía utilizar el teléfono y disponía de olfato periodístico… Y olfato periodístico televisivo, que es aún más complicado.

Zoran Vujic es hoy viceministro de Exteriores de Serbia

Fue la primera persona que yo conocí que entendió Internet como una herramienta para luchar contra los déspotas. Hoy es viceministro de Exteriores de Serbia y, por encima de todo eso, un gran amigo.

Flaka Surroi era a finales de los 90 una de las contadísimas albanesas de Kósovo que conocía las barbaridades que cometían en las aldeas los paramilitares y las fuerzas especiales de Milósevic. Trabajaba entonces para Unicef y eso le obligaba a atender a personas en todos los rincones de Kósovo.

En unos tiempos de ceguera informativa y control de movimientos, su contacto resultó vital para conocer lo que en realidad estaba pasando. Con ella recorrí decenas de comarcas. Mi agradecimiento no es sólo  profesional, también personal. Sin ella y sus gestiones creo que aún seguiríamos intentando desatascar  nuestro todo terreno del sempiterno barro kosovar. Hoy preside el principal grupo de comunicación de Kósovo y es, por encima de todo eso, una gran amiga.

En la Crónica de Mitrovica, Zoran y Flaka toman papel protagonista para explicar unas circunstancias históricas sin las cuales es imposible entender qué ocurre ahora.

Y finalmente, el reportaje es un ejercicio de reflexión sobre lo absurdo… Sobre una pequeña aldea de galos que intenta evitar lo inexorable, aun sabiendo que no dispone de pócima secreta alguna.