'Mi reino por un caballo'

Declan Donnellan y su tempestad

  • Entrevistamos en Moscú a Declan Donellan, director y teórico del teatro
  • El autor de El actor y su objetivo estuvo antes en Girona y en Madrid con Macbeth
Ampliar foto La tempestad, de Shakespeare, en versión de Declan Donnellan

La tempestad, de Shakespeare, en versión de Declan Donnellantve

Ampliar foto Declan Donnellan, director y fundador de la compañía Cheek by Jowl

Declan Donnellan, director y fundador de la compañía Cheek by Jowltve

Arantxa Vela dirige la revista especializada en danza y teatro de La 2 de TVE que lleva por título Mi reino por un caballo, citando al gran maestro William Shakespeare.

Mi reino por un caballo es un programa sobre actualidad de las artes escénicas que se emite en La 2 de TVE la noche del jueves al viernes a las 00.45, y también el lunes, a las 19.30, en La 2

ARANTXA VELA BUENDÍAARANTXA VELA BUENDÍA 

Supongo que le conocí en Noruega aunque él no estaba. Me había comprado su libro, El actor y el objetivo (The actor and the target), porque imaginaba que, tarde o temprano, iba a tener que entrevistarle. Entonces yo trabajaba en La Mandrágora. Me lo llevé de viaje para ojearlo entre trekking y trekking noruego. Me torcí un tobillo en la primera bajada así que tuve mucho tiempo para leer.

Cuando era estudiante imaginaba la inteligencia como un papel doblado varias veces en cuadraditos


Cuando era estudiante imaginaba la inteligencia como un papel doblado varias veces en cuadraditos. Cuando había suerte, una lectura (en aquel entonces me ocurría mucho con Barthes) desdoblaba mi papel y yo tenía la sensación de que mi capacidad para entender la realidad había aumentado al doble de forma repentina.

Y ahora pido excusas por mi atrevimiento pero es que yo recomendaría a todo el mundo, se dediquen a lo que lo dediquen, que leyeran el libro de Declan Donnellan o, si entienden inglés, se metieran en internet, especialmente en la página de su compañía Cheek by Jowl y le escucharan hablar de lo que sea, del lenguaje, la imaginación, de Macbeth o Andrómaca. Da igual.

Donnellan tiene la virtud de presentar la realidad de una forma contraria a como estamos acostumbrados a entenderla, la pone del revés, y, curiosamente, reconocemos lo que dice como cierto y lo que hasta entonces pensábamos como algo escaso y pobre.

Cara a cara con Donellan

Ni qué decir tiene que no me importó torcerme el tobillo, sobre todo porque ese otoño en Dublín, en el festival de teatro de la capital irlandesa, ocurrió lo que sin saber anticipé, tuve que entrevistarle.

Donnellan tiene la virtud de presentar la realidad de una forma contraria a como estamos acostumbrados a entenderla, la pone del revés


Cuando llegó el momento, ni siquiera me planteé poder sacar de él todo lo que yo sabía que podía contar. Se me antojaba una tarea ingente y difícil, así que mis preguntas, con más o menos intención, giraban alrededor de Tres Hermanas de Chejov, la obra que presentaba en el festival. Pero estaba el cuestionario. ¡Ay! El cuestionario.

El cuestionario es una sección, que conservamos en El Reino… en la que lanzamos una batería de preguntas al entrevistado con intención de que responda de forma rápida y casi automática.

Gracias a Dios, Donnellan no podía. Su generosidad y su inteligencia le impedían ceñirse a la pregunta así que empezó a contar, una detrás de otra, muchas de las cosas que decía en su libro y que yo había recibido como una revelación. Protestó. Protestó y protestó. Habló a cámara, le pidió a la audiencia que no le hicieran caso, que, por la celeridad del cuestionario, yo le estaba obligando a frivolizar con cosas muy serias. Se reía. Ríe mucho y con facilidad.

Es obvio que es un hombre que emplea muchas de sus energías a comprenderse y comprender

Yo tenía la sensación de que las preguntas le resultaban estrechas, que no cabía en ellas y que por eso sus respuestas eran tan largas. Es obvio que es un hombre que emplea muchas de sus energías a comprenderse y comprender y que se encontraba incómodo por no poder dedicarle a lo que decía un poco más de reflexión.

Estuvimos hablando cerca de una hora. Cuando se fue dijo riéndose: me encanta haberte conocido. Yo creí que lo decía irónicamente. Pensé que, gracias a mi torpeza, había pasado un rato divertidísimo protestando. Debo confesar que me dio lo mismo. Yo sabía que tenía oro puro en esa cinta.

Donnellan en Moscú

He vuelto hablar con él dos veces desde entonces. Una en Madrid, en el Matadero, cuando trajo su Macbeth, y, otra, en Moscú hace unos días. Esta vez la que no estaba era yo.

Le envié las preguntas a nuestro corresponsal Carlos Franganillo y ésa es la entrevista que podéis ver en el programa.

Para mi sorpresa, aún recordaba nuestra conversación en Dublín y parece ser que es cierto que se lo pasó muy bien.

Después de escuchar lo que nos dijo en Moscú, yo sigo pensando lo mismo que entonces, que, de una entrevista con Donnellan se aprovechan hasta los andares.

 

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