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Volver Con... Ángel Nieto a Vallecas

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Ángel Nieto vuelve a Vallecas, el barrio de Madrid en el que vivió durante diez años de su vida cuando sus padres dejaron su Zamora natal buscando una vida mejor. Comienza su recorrido en el número 5 de la calle Guillermo Pingarrón donde vivió con su familia después de un periodo en una chabola sin agua corriente. Acompañado de su hermana Esperanza recorrerá las calles donde estaba la pollería que regentaba su madre cuando eran niños y recordarán aquellos primeros años del deportista cuando tenía claro que el colegio no era para él y buscaba su lugar en la vida.

Descubriendo su vocación

Tomás Díaz era el propietario del taller Las Palomas, el lugar donde Ángel descubrió su auténtica vocación. Los dos amigos regresan al local donde se encontraba el viejo taller y charlan con los vecinos de la calle Carlos Martín Álvarez como Felipe, el propietario de la droguería donde trabajaba Pepa, la primera mujer de Ángel. En el antiguo bar Renedo recuerda junto a su hermano Manolo los difíciles años que Ángel pasó en Barcelona buscándose la vida en las empresas de motociclismo Bultaco y Ducati, viviendo en los bajos de una frutería hasta que su esfuerzo se vio recompensado con el éxito.

En el campo del Rayo Vallecano, cuando aún no tenía ni siquiera hierba, Ángel comenzó a destacar con la moto en las gynkhanas que se organizaban en el barrio durante las fiestas. Tomás y Ángel se encuentran con Fonsi, sobrino del motorista que ha seguido sus pasos en el mundo del motor.

Comienza la leyenda

Un lugar imprescindible en la carrera del zamorano es el circuito del Jarama, allí comenzó la leyenda de Ángel Nieto. Recuerda con Carmelo Ezpelleta, antiguo director del circuito, desde lo alto de la torre de control el decisivo día de 1971 en el que se jugaba dos mundiales y después de caerse en la primera carrera, cuando todo el mundo pensaba que no disputaría la segunda, volvió a subirse a la moto y ganó ante un público totalmente asombrado de su gesta.

En los boxes del circuito se reencuentra con Alberto de San Antonio, responsable de Michelín con quien ha compartido grandes momentos en los circuitos. Acompañado de sus hijos mayores Gelete y Pablo, Ángel vuelve a subirse a una moto para pisar de nuevo la curva del circuito que lleva su nombre. Junto al monolito en su honor, padre e hijos comparten recuerdos sobre su gran pasión por el motor y las noches de fiesta.Terminan la jornada en la Discoteca Pachá, una segunda casa para toda la familia Nieto. La sala es testigo del reencuentro de Ángel con Ricardo Urgell, antiguo propietario de Pachá Madrid y actual dueño de Pachá Ibiza. Alrededor de una mesa como tantas veces han hecho, Ángel comparte recuerdos nocturnos con sus hijos y su sobrina Carla, hermana de Fonsi.

Un circuito muy particular

De vuelta en Vallecas, después de 40 años Ángel regresa al taller de Carlos de San Antonio, compañero del barrio y de múltiples carreras por los circuitos de todo el mundo. En la calle se les une un viejo amigo piloto, el Ranita, pilotando una moto con sidecar. La carrera del Ranita se truncó por un fatídico accidente que le costó el bazo y un riñón, pero a sus 60 años continúa compitiendo en busca de un record Guiness: ser el único piloto que ha competido en todas las categorías de motociclismo profesional. Las primeras carreras profesionales en las que participó Ángel tuvieron lugar en un circuito muy particular: El madrileño parque del Retiro, donde el peligro se escondía en la curva de la Rosaleda. Acompañado de su amigo Paco recuerdan aquellos años donde la inseguridad de los circuitos provocaba gran cantidad de accidentes y muertes cada año.

Una vela siempre encendida

En el jardín de la Rosaleda, Ángel comparte un momento muy especial con su madre Teresa, una mujer de 93 años que sigue tan llena de energía como su hijo. Siempre preocupada por el riesgo de la profesión que su hijo había elegido, ahora es abuela de varios nietos que también se han dedicado a correr, por eso aún sigue encendiendo una vela para velar por la seguridad de todos ellos cada vez que se celebra una carrera. A la salida del parque está esperando con su "Citröen Tiburón" Ángel Ortega, amigo de Vallecas que también corría en moto y a menudo llevaba a Nieto a las carreras para que pudiera competir.  Juntos visitan el museo del deportista donde atesora los recuerdos de toda una vida. Su hijo pequeño Hugo acompaña a los ex pilotos en este repaso por los triunfos de su padre.

12+1

El Mesón del tío Aquilino era parada obligada para Ángel cuando vivía en Vallecas y allí le esperan todos sus amigos del barrio. Juntos brindan por una amistad y una pasión compartida por las motos que ha marcado la vida de todos ellos. Ángel deja Vallecas de la única forma posible, montado en una moto con una matrícula muy especial: 12+1, el número de mundiales que ha ganado después de 25 años de carrera.