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Crónicas - Antártida, continente para la ciencia (I parte)

Viaje a la reserva natural más grande del planeta

  • Por sus condiciones extremas, la Antártida ha podido mantenerse alejada de la sobreexplotación

  • España cuenta con dos bases: la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla

  • A isla Decepción llegan por día dos o tres cruceros con turistas

  • Especial Concienciados con el Medio Ambiente

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FICHA TÉCNICA

GUIÓN: Carmen Bonet

REALIZACIÓN: Carlos Gómez López

IMAGEN: Nacho París

SONIDO: Ignacio Cañizares

MONTAJE: Txomin Várez

PRODUCCIÓN: Ana Pastor

Todos hemos visto imágenes de la Antártida, alguna película, algún documental sobre aquellos pioneros -Amundsen, Scott, Shackleton, Bellingshausen- que fueron los últimos grandes exploradores de nuevas tierras. Pero no es sino cuando estás allí, cuando de verdad te das cuenta del valor de aquellas expediciones. Porque, aún hoy, en la Antártida, quien manda es el tiempo, las condiciones meteorológicas. Un tiempo que te puede dejar esperando un avión durante días u obligarte a fondear en una bahía hasta esperar que pase una tormenta. Ambas cosas, nos ocurrieron.

Tal vez, por esas condiciones extremas, el continente antártico ha podido mantenerse alejado de la sobreexplotación. Es verdad que hubo unos años en los que era protagonista de algunos negocios lucrativos, como la caza de focas o de ballenas, pero, tras la firma del Tratado Antártico, hace ya cincuenta años, es una reserva natural, la más grande del Planeta, consagrada a la paz y a la ciencia. Y pudimos comprobar que los científicos tienen mucho trabajo en aquellas latitudes. La Antártida, junto al Ártico, su polo opuesto, dan muchas señales de lo que está ocurriendo en el Planeta.

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Pese a todo, estamos en el siglo XXI, y sería raro que, por ejemplo, el turismo, no hubiera llegado hasta la Antártida. Ha llegado, sí, y ha crecido bastante en los últimos años. Pudimos comprobarlo en Isla Decepción, uno de los lugares más visitados, donde entran y salen por día un promedio de dos o tres cruceros con turistas. Ante esta realidad, sobre la que ya hay abiertos algunos estudios, la única alternativa es la regulación y el estricto cumplimiento del Tratado.

Lo que si queda claro es que el continente antártico es, hoy por hoy, un continente, donde los científicos tienen mucho que contar.Y les pedimos que lo hicieran. Desde geólogos y matemáticos especializados en glaciares o en volcanes, hasta ingenieros que estudian cómo transmitir datos a través de la ionosfera, pasando por virólogos descubridores de la mayor concentración de virus del mundo, aquí, en territorio Antártico; o veterinarios y biólogos preocupados por controlar los cambios que puedan estar produciéndose en la fauna de aquellas tierras. A todos los que encontramos trabajando por allí, les pedimos que nos hablaran de sus trabajos.

España cuenta desde hace ya más de veinte años con dos Bases Antárticas: la Juan Carlos I, la primera que se abrió, y la Gabriel de Castilla, nombre de un almirante español que muchos reivindican como el primer avistador de tierras antárticas.

En nuestra viaje, estuvimos en las dos. De las dos, aprendimos algunas cosas, cómo ponerte un traje de supervivencia en tiempo record; cómo cambiarte de zapatos para entrar en la Base, también en tiempo record; cómo subir a una zodiac; cómo no subir a una zodiac, pero, sobre todo, algunos aprendieron que, aunque vayas con buenas intenciones y a lo tuyo, en este caso, colocar un trípode para grabar un plano, los animales antárticos tienen muy claro que aquel es su territorio.

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Preguntábamos aquí y allá qué sensaciones les producía estar allí y, muchos con los que hablamos nos aseguraban que la Antártida produce adicción.

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No se si ese es nuestro caso, pero, podría parecerlo si tenemos en cuenta que, en esta ocasión, nuestro viaje se ha convertido en dos. Y es que en la Antártida hay tanto que contar que nos resistimos a hacerlo todo de una vez. Así que amenazamos con una Antártida Continente para la Ciencia. Segunda parte.