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COMANDO ACTUALIDAD

"No se me caen los anillos"

  • La crisis ha obligado a los españoles a aceptar trabajos inimaginables para muchos en tiempos de bonanza
  • Comando Actualidad nos cuenta seis historias personales
  • Viven al día para sacar adelante a sus familias y poder pagar la hipoteca

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Comando Actualidad - No se me caen los anillos
La crisis económica ha obligado a muchos españoles a cambiar carreras de éxito por trabajos que durante los años de bonanza muchos de ellos nunca hubieran imaginado.

De técnico de vuelo a basurero, de constructor a taxista, de empresario a camarero. Son sólo algunos ejemplos de como la recesión que vive el país ha obligado a drásticos cambios de carrera.

Han pasado de cobrar seis mil euros al mes a engrosar la lista de los "mileuristas". No obstante, se sienten afortunados porque pueden sacar adelante a la familia y afrontar el pago de la hipoteca.

Comando Actualidad nos muestra seis historias personales que son auténticas lecciones de vida.

Miguel era técnico de vuelo de Madrid y desde hace meses recoge la basura de la zona residencial donde vive. Todos sus esfuerzos se centran ahora en mantener la casa que con enorme ilusión pudo comprar.

Un constructor de Barcelona relata ante las cámaras del programa que "no se le caen los anillos" por conducir hoy un taxi tras haberlo perdido todo. Durante el boom inmobiliario llegó a tener a su cargo a veinte trabajadores. A través de sus ojos Comando Actualidad descubre que el sector del transporte se está convirtiendo en un gran refugio para aquellos que necesitan afrontar deudas y mantener a la familia.

Entre los protagonistas más llamativos de esta edición de Comando sorprende la historia de un camarero que ha llegado a dirigir dos empresas inmobiliarias y a comprar hasta tres inmuebles con su sueldo de 6.000 euros. En la actualidad, tras ver cómo la recesión ha acabado con su patrimonio y con las compañías que montó, gana poco más de 1.000 euros como empleado en un restaurante.

También conocemos a dos familias andaluzas que han vivido muy bien de la construcción. Ahora trabajan en Francia como jornaleros recogiendo manzanas.

Otro de los protagonistas es un empresario de hostelería de Zaragoza. Se ha visto obligado a ejercer de "amo de casa". Su mujer trabaja como teleoperadora y él, despierta a su hija, la lleva al colegio y se afana en las tareas del hogar.