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En Portada. "Allende, caso cerrado"

  • Un reportaje de En Portada que resolvió las dudas sobre la muerte de Allende
  • Emitió imágenes exclusivas de la exhumación secreta de su cadáver
  • Arturo Jirón reconoció el cuerpo en 1990 y el cámara Pablo Salas lo grabó
  • Guión del reportaje disponible on line (en formato PDF)
  • Reemisión especial: 11 de septiembre de 2013 a las 00.15 h en el Canal 24h

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Por
En portada - Salvador Allende. Caso cerrado

Ficha técnica:

Título: Allende, caso cerrado

Guión: José Antonio Guardiola

Realización: Susana Jiménez Pons

Imagen: Eduardo Casanova

Sonido: Francisco Rueda

Montaje: Javier Mula

¿Cómo murió Allende? Durante 35 años, la pregunta ha provocado debates eternos en tertulias de todo el planeta. ¿Se murió? ¿Lo mataron? ¿Se suicidó? ¿Lo suicidaron? Ese mismo debate saltó también una noche de noviembre de 1998 en Santiago de Chile cuando vi ese vídeo  por primera vez en casa de Pablo Salas, el reportero que lo grabó. Desde entonces intenté convencerle para que permitiera a TVE mostrar las imágenes que cerraban la discusión sobre cómo murió Allende y también sobre dónde estuvo su cadáver durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Al final, muy a final, cedió.

El 11 de septiembre de 1973, Salvador Allende hizo lo que ya tenía decidido: No rendirse. Cuando los militares golpistas ocuparon la primera planta del Palacio de la Moneda, Allende pidió a sus fieles que se rindieran, que se entregaran para evitar un baño de sangre. Él se arrinconó en el Salón Independencia; alguien dice que gritó: '¡Milicos de mierda, Allende no se rinde!'; se encañonó con el fusil que le había regalado Fidel Castro y se reventó el cráneo.

Eso es lo que ve el único testigo de ese momento fatal, el doctor Patricio Guijón, y eso es también lo que establece la autopsia que ordena la nueva Junta Militar. Pero Pinochet oculta esa autopsia y opta por el oscurantismo: Ordena enterrar casi clandestinamente su cadáver en el cementerio de Viña del Mar, en una ceremonia en la que a su viuda, Hortensia Bussi, ni siquiera se le permite reconocer el cadáver. Ahí arrancan las dudas y comienza el debate sobre el destino verdadero de sus restos y sobre la causa de su muerte.

La realidad y la verdad oficial

Fidel Castro alimenta el debate sólo unos días después al lanzar la versión del 'Allende guerrillero', el que muere en combate contra los golpistas. Esa versión se convierte en la verdad oficial. Incluso para la familia del presidente.

Llega el año 1990 y llega la democracia a Chile. El presidente Patricio Aylwin, el mismo que alabó el golpe ante las cámaras de TVE en 1973, decide homenajear a Allende. Pero antes se hace imprescindible reconocer sus supuestos restos. Se organiza una exhumación secreta en el cementerio de Viña del Mar. Asisten, entre otros, un médico amigo de la familia y el reportero encargado de inmortalizar el momento. [Imágenes del momento]

Las imágenes que son el núcleo argumental del reportaje de En Portada 'Allende, caso cerrado'- cierran todas las dudas y explican algo que no se había entendido hasta ahora: Por qué el entorno de Allende acepta como definitiva la versión del suicidio. Lo certificó con sus propios ojos el médico que aparece en el vídeo, el doctor Arturo Jirón, un hombre entrañable que jugó un papel excepcional para que muchos amigos de Allende superaran, con las cicatrices justas, los años de oprobio de la dictadura militar.

Las imágenes

Pablo Salas no se decidió a mostrar al mundo este momento histórico hasta el último día de rodaje del reportaje de En Portada, en los primeros días de febrero. ¿Por qué al final lo hizo? Se lo pregunté varias veces y su respuesta siempre fue la misma: Había llegado el momento y era la mejor manera, muerto ya Pinochet, de mantener vivo el legado de Allende. La respuesta no me terminó de convencer, pero no hubo otra.

El reportaje de En Portada recrea la intensidad de una mañana que pasó a la historia, la del 11 de septiembre de 1973, con el testimonio de los amigos que le acompañaron hasta el final. Hombres afectuosos ligados aún hoy a su Chicho Allende por un hilo invisible. Todos, en algún momento, dejaron escapar alguna lágrima durante las entrevistas. Y el reportaje plantea también las dudas sobre las distintas versiones hasta llegar a la verdad. Una verdad que se muestra con una edición de imágenes en la que se ha priorizado el respeto a la figura de Allende. Hoy ya se puede decir que el caso Allende es un caso cerrado.