Juan Terol, reportero de España Directo

RTVE.ES

Biografía

Juan nació en San Sebastián, el 24 de mayo de 1975. Estudió periodismo en la Universidad del País Vasco, en Leioa, Vizcaya. "En cuarto de carrera empecé mis primeras prácticas y desde entonces he ido picando un poco de aquí y otro poco de allá. Mi primer contacto laboral fue en la Cadena Ser de Donosti. Fueron 3 años en los que aprendí mucho, porque además tuve un gran maestro llamado Juan Carlos, que me enseñó todos los secretos para hacer radio".

Tras su paso por el mundo de las ondas, Juan trabajó en las dos televisiones locales de San Sebastián. "Trabajar en una tele local te sirve para quitarte el miedo a las cámaras a marchas forzadas. Un buen día te dicen que tienes que presentar un programa de dos horas en directo, sin apenas medios, y no tienes más remedio que estrujarte la cabeza para no morir en el intento".

Juan pasó por varias productoras del País Vasco, donde trabajó en programas de entretenimiento e informativos. "A mí me encanta estar en la calle, desde mis inicios he hecho reportajes de todo tipo, desde una farola que no alumbra hasta una baldosa que se mueve. Siempre hay algo que contar".

A la hora de elegir una experiencia laboral, Juan se acuerda de un viaje que hizo a Gorazde y Sarajevo cuando estaba en Teledonosti. "Surgió esa posibilidad y allí que me fui con mi cámara Luis. Nos impactó mucho ver una población sumida en la posguerra, con mucha pobreza. Muchas veces los medios se olvidan de contar las consecuencias de las catástrofes, que desgraciadamente duran muchos años".

"De pequeño yo decía que quería ser un señor con barba, bigote y bastón. Ahora, ya más crecido, no me gustan ni las barbas, ni los bigotes ni los bastones". Lo que sí entró en la vida de Juan fue la música, en forma de acordeón. "Estudié solfeo y acordeón, mi madre quiso que mi hermana y yo lo hiciéramos, quizá porque ella no tuvo la oportunidad de pequeña. ¿Y saben una cosa? Ella ha empezado a estudiar acordeón a sus sesenta y pico. ¿No está mal, no?".

"Trabajar en España Directo me da la oportunidad de contar muchas historias que ocurren en Euskadi y alrededores. Con imaginación, ganas y gente dispuesta a abrirnos las puertas de su casa, llegaremos hasta donde nos dejen".

Cuestionario¿Cuál ha sido tu momento de oro en España Directo?

Está por llegar, porque a mí me gusta el oro de 24 kilates y ése no abunda. Pero daremos con él, seguro.

¿Qué es lo que más te gusta de España Directo? El hecho de haber metido las cámaras en pueblos y rincones donde sí había vida. Era cuestión de ir a buscarla. Cuando todo parecía que era telecorazón llegó un programa llamado España Directo con el que descubrí nombres de pueblos desconocidos para mí y personas que, sin llevar apellidos nobles ni zapatos de marca, nos contaron, por ejemplo, que las ovejas te advierten cuándo va a cambiar el tiempo. ¿Se llegará a transmitir toda esa sabiduría popular? El archivo de este programa podría reconstruir parte de nuestro pasado más reciente. ¿Suena a peloteo al jefe esto último? Da igual, un aumento de sueldo nunca viene mal, ¿no?

¿Cuál ha sido tu cobertura más importante y porqué la consideras relevante para ti? Seguir el caso de Enaitz, el chico al que un conductor atropelló mortalmente, y que además pedía 20 mil euros a los padres del joven muerto. En esos momentos te das cuenta de que, aunque tú no te puedas posicionar, el hecho de servir de altavoz a unos padres a los que les han destrozado la vida, es muy importante. Me alucinó la entereza de Rosa, la madre de Enaitz, una mujer que, sin rencor ni deseo de venganza, tan sólo pedía justicia, sin gritar, sin insultar, pero sin parar de luchar por la memoria de su hijo. Qué difícil es a veces comprender algunas decisiones de la justicia. 

¿Cómo es Juan Terol fuera del trabajo? Fuera del trabajo, afortunadamente, mi entorno más cercano no tiene nada que ver con el mundo de la tele. Y eso me sirve para desconectar mucho del curro. ¿Cómo soy yo? Buf, qué difícil definirse a uno mismo. Intento ser buena gente, divertirme en el poco tiempo libre que tengo, e intento también ser generoso. Me gusta escuchar y observar. Ah, y bajando un poco más al plano terrenal, cuando hay cena de amigos, ahí estoy yo para encender la parrilla o poner los langostinos en la plancha, ja ja.

¿Quién es tu personaje favorito? Pues no lo tengo muy claro, pero ser el varón rampante, ese hombre que vivía encima de los árboles no estaría nada mal.

¿Cuál es tu película favorita? No soy muy de rankings. Pero bueno, me quedaré con Happinnes, por ejemplo (es posible que otro día elija otra, depende un poco del viento que sople).

¿Cuál es tu libro favorito? El varón rampante, de Italo Calvino.

¿Cuál ha sido el día más feliz de tu vida? Está por llegar, como el oro de 24 kilates. Pero de momento me podría quedar con un 6 de enero, siendo niño, cuando los reyes me regalaron un coche a pedales. Madre mía, qué ilusión. Todavía me acuerdo que no paraba de preguntarme, "¿cómo lo habrán podido meter en casa con lo grande que es?". Esos días felices de niño molan.

¿Por qué te decidiste por esta carrera? ¿Qué buscabas? Supongo que siempre he sido un poco inquieto, curioso e imaginativo. Y claro, me puse a pensar que el trabajo va a suponer buena parte del resto de mi vida, así que huí de la idea de estudiar empresariales, derecho y carreras de ese pelo que me parecían un rollo. La idea de dedicarme a contar cosas me gustaba. Y aunque es una profesión un poco dura y masificada, volvería a repetir. 

¿De no haber sido periodista que habrías hecho? Quién sabe, igual hubiera sido un gran acordeonista, o un acordeonista. Ahora, simplemente sé tocar el acordeón. Eso sí, aunque soy caro de oir, cuando me pongo amenizó las cenas que da gusto.