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Vecinos encontrados

Emisión 6 de marzo de 2003 · La 2

Por
Amor, de Lluis Escartin (Barcelona, 1966) tve

El conflicto que desde hace más de medio siglo enfrenta a los pueblos de Israel y Palestina parece estar cada vez más lejos de una solución justa y pacífica. 

Vecinos encontrados, condenados a convivir, a compartir una misma tierra cargada de significados para ambos e incluso económicamente dependientes los unos de los otros, pero que no han conseguido encontrarse.

Para contrastar la información y las imágenes que nos proporcionan los medios de comunicación casi a diario, Metrópolis ofrece esta noche las aportaciones de dos jóvenes realizadores españoles sobre esta guerra eterna en una tierra, para tantos, santa.

Matadero es un cortometraje de ficción en blanco y negro, dirigido por Xuan Acosta (Aviles/Asturias, 1973) y Manuel F.Torres (Madrid, 1968). Cuenta como Kamal, un joven palestino entra a trabajar en un matadero "kosher" (ultraortodoxo judío) de Jerusalén. Allí entabla amistad con David, el "shojet", amistad que será puesta a prueba en este matadero más grande en que se ha convertido Oriente Próximo. La investigación en la fase de pre-producción y la decisión de rodar el corto en hebreo y árabe llevó a los directores a establecer un contacto intensivo con representantes de las comunidades judía y árabe de Madrid. La intensa labor preparativa ha conseguido dar a Matadero un aire de autenticidad tal, que cuesta creer que haya sido rodado no in situ, sino en el antiguo matadero de Legazpi en Madrid, lugar ¿de rodaje? cuya austera belleza, la excelente fotografía, ha conseguido resaltar.

Amor, de Lluis Escartin (Barcelona, 1966), es un extraordinario documental de veintisiente minutos de duración, del que Metrópolis muestra tres fragmentos. El punto de partida para este trabajo fue la necesidad de su autor de exorcizar las experiencias que había vivido durante el conflicto entre el ejército zapatista y el gobierno mexicano mediante la realización de un trabajo audiovisual sobre la violencia. Durante la investigación para éste, decidió descartar la utilización de imágenes violentas tanto por el exceso de las ya existentes, como por su convicción de que la imagen intermediada no es representativa de la realidad. El resultado es un documental "subjetivo" y experimental que consiste en una entrevista de Escartin con un ex-soldado de élite israelí. Es sumamente austero de imagen, con sólo mínimos cambios de plano, siempre centrado en la cara del entrevistado y sus cicatrices visibles e invisibles.

El ambiente casero y el tono intimista de la conversación, contrastan fuertemente con la narración, contraste con el que el autor ya ha experimentado de diversas maneras en varios trabajos.