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Max: "El cómic es como la Amazonia, una inmensa selva que está todavía por explorar"

  • El dibujante publica Rey carbón, una historia en la que dibujo y narrativa son lo mismo
  • También ha escrito el cuento El bubillo de madera, ilustrado por Flavia Gargiulo

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Viñeta de 'Rey Carbón', de Max
Viñeta de 'Rey Carbón', de Max

Primer Premio Nacional de Cómic por Bardín el Superrealista (2007), Max (Francesc Capdevilla) es, a la vez uno de los grandes clásicos y la mayor promesa del cómic español, porque sigue experimentando y buscando nuevos caminos en cada uno de sus nuevos trabajos. Como su nueva obra Rey Carbón (La Cúpula), en la que nos deslumbra con una historia, basada en la fábula de Plinio, en la que hilo (narrativa) y contorno (dibujo) son lo mismo.

Siempre he probado cosas distintas –confiesa Max-, pero nunca me había salido de la estructura narrativa de planteamiento, nudo y desenlace. Quería hacer una cosa más fluida. Hablando en términos musicales, en vez de tocar con partitura, este cómic sería hacer free Jazz”.

“En definitiva, una historia muda que fuera fluyendo con el dibujo –añade-. Una idea que responde a mi intuición de que, si el dibujo es secuencial, ya es narrativo, ya cuenta cosas. Quería plantearme una historia larga y ver hasta qué punto podía resolverla solo con el dibujo”.

Una historia que también parte de uno de los primeros clásicos de la literatura: “Parto de la historia de Plinio el viejo (Siglo I dc.), sobre la invención del dibujo (y la pintura) porque me atrae desde siempre. En una bella fábula, Plinio dice que la pintura se inventó en Grecia cuando una persona observó la sombra de otra proyectada en la pared y dibujo el contorno con un carboncillo. Me parece una historia muy simbólica porque adoro la idea de que el dibujo nazca a partir de la sombra de lo real, no de lo real. Hay como un paso intermedio entre lo real y el dibujo que es la proyección de lo real. Lo cual indica que el dibujo es una cuestión de percepción subjetiva”.

Viñetas de 'Rey Carbón', de Max

“El dibujo es el guion”

Esa idea de Max, de que la historia fuera fluyendo, era tan atractiva como complicada de llevar a cabo. “Para eso tenía una serie de temas sueltos que no sabía cómo unir –confiesa-. Fue leyendo una biografía de Marcel Duchamp cuando me vino la idea. Cuando leí la primera obra que hizo de carácter conceptual: cogió tres hilos de un metro, los tiró desde un metro de altura y, tal como caían, los pegaba en un panel.”

“A partir de esa obra –continúa- fabricó unas reglas de madera de un metro, pero de un metro caprichoso, y las utilizó luego para hacer otras obras. Reformuló el papel del metro desde el azar. Y a mí eso me dio la idea, porque pensé que podía proceder de esta manera con un hilo narrativo, dejando caer los distintos hilos que tenía, uno encima de otro, para ver qué pasaba. Y así se fue armando la historia”.

“No es que el dibujo transmita o contenga el guion, sino que el dibujo es el guión. Sobre todo porque el libro habla de dibujar” –concluye el dibujante-.

Otra de las curiosidades de esta obra es que solo hay un par de textos, uno al principio y otro al final: “Uno -nos explica Max- es un poema del escrito e ilustrador inglés Edward Lear (1812-1888) y otro una canción una vieja canción de cuna inglesa, Nursery rhyme que descubrí en un disco de Génesis (Nursery Cryme), y que tenía una conexión con el carbón. Lear inventó una forma poética llamada llamada Limerick, que son versos humorísticos y absurdos. Me encanta y más de una vez he empleado su forma métrica para imitar esa poesía humorística”

Páginas de 'Rey Carbón', de Max

El Rey Carbón y los otros protagonistas

Va siendo hora de que conozcamos a los protagonistas del cómic, comenzando por el Rey Carbón: “Es un rey –asegura Max- básicamente porque vive en soledad absoluta. Es el rey de sí mismo y de la montaña, porque no hay nadie más. Físicamente es un “filiforme”, un personaje en forma de hilo. Eso viene de una vieja revista alemana, Fliegende Blätter, en la que durante una época se puso de moda que sus dibujantes hiciesen personajes como palos, como bastones. Visualmente me encanta y el Rey carbón tiene ese aspecto. Es un tipo que descubre la magia del dibujo, algo que le vuelve loco hasta el punto de que no puede parar de dibujar”.

La solitaria vida del Rey Carbón cambiará cuando se encuentre con el Personaje Blanco: “Es el que proyecta la sombra que permite al Rey Carbón descubrir el dibujo. Es una metáfora de lo real. El dibujo usa lo real para crear algo pero, a partir de ese momento ya no necesita lo real, empieza a rodar solo en los mundos de ficción. Representa eso”.

“Por último –concluye Max- tenemos a la Urraca, que es mi alter ego, el del autor. Al principio del libro está tirando del hilo para que todo salga; a mitad del cómic está confusa, tropezando; y al final recoge toda la trama que el hilo ha ido creado”.

Una de las cosas más curiosa del cómic es que el rey Carbón caza cuervos con cucuruchos. “Lo descubrí en un fanzine ecologista de los años 70 en Inglaterra. Me gustó mucho visualmente porque estaba ilustrado con dibujos a pluma, grabados en madera. Era muy Hippie. Allí encontré esa imagen de unos cuervos con la cabeza metida en cucuruchos de cartón. Me impactó esa imagen porque me parecía surrealista. Pero era un método auténtico de los campesinos ingleses para matar cuervos. Llenaban el cono de grano, lo enterraban en el suelo y cuando los cuervos se lo iban comiendo acababan atrapados en el cucurucho y morían por asfixia”

Viñetas de 'Rey Carbón', de Max

“Todavía queda mucho que descubrir sobre el cómic”

Tras tantos años jugando con el lenguaje del cómic, Max asegura que aún quedan muchas cosas por descubrir: “El cómic es como la Amazonia, una inmensa selva que, en su mayor parte, sigue estando inexplorada. Quedan muchos caminos por los cuales ir avanzando y haciendo nuevos hallazgos”.

Como en toda su obra, en este cómic también destaca su sentido del humor: “Aquí esta como un continuo, como el sonido de la gaita gallega que siempre hay el punteiro que toca una melodía y el roncón que va haciendo pro detrás un zumbido (lo imita). El humor en mi obra es ese zumbido que siempre está presente”.

Portada de 'Rey Carbón', de Max

Además, Max reconoce que su estilo debe más al teatro que al cine: “Mis cómics no son nada cinematográficos. Yo no empleo el punto de vista de la cámara que baja, que sube, que hace travellings. Yo tengo tendencia a mantener el punto de vista fijo, mi sentido de la puesta en escena es más teatral. El lector de mis cómics es como un espectador de teatro: está en su butaca viendo cómo los personajes atraviesan el escenario, pero nunca hay un cambio del punto de vista, como en el cine y en muchos cómics. Pero a mí me sale de esta manera más primitiva”.

De hecho el cómic acaba con un epílogo teatral. “No quiero dar muchas pistas -asegura- porque al haber construido el libro de una forma tan azarosa y libre, que no caprichosa, lo que reclama es un lector libre que se atreva a imaginar a partir de lo que ve. Y ese final con el teatrillo no deja de ser parte de mi idea de que el cómic es muy similar al teatro. Y además es una reflexión sobre el mundo del cómic que no quiero descifrar”

Viñeta de 'Rey Carbón'

“El lector también es autor”

Como en casi todas sus obras Max espera que el lector se implique en ella: “Básicamente dejo todo a la interpretación del lector -asegura-. Está construido para que la historia sea siempre abierta. Hay unas pistas que se dan en la contracubierta del libro y otras que podéis leer en mi blog. Pero incluso sin pistas, cada lector puede hacer su propia interpretación. El dibujo está hecho para que se hipnótico, para que te atrape y te lleve hasta el final de la historia”

“Puede resultar todo un poco extraño al principio -confiesa Max-, pero en una lectura atenta es fácil atar cabos e ir descubriendo el meollo del libro. Me ayudó mucho leer un texto de Enrique Vila-Matas en el que abogaba por que los lectores puedan ser tan creativos a la hora de interpretar una obra como lo fue el autor al escribirla. Obras que impliquen mucho al lector”.

Viñetas de 'Rey Carbón', de Max

Preguntamos a Max qué hubiera pasado si el ser humano se hubiera limitado a sobrevivir y nunca hubiera dibujado: “No me lo puedo imaginar. Más que nada porque el dibujo solo es una manifestación más de la capacidad de simbolizar las cosas, de elevarnos por encima de la realidad. Lo que nos diferencia de los animales son cosas como la risa, que exigen una capacidad intelectual”.

En cuanto a su fuente de inspiración: “Yo me baso en la tradición –confiesa-, en el arte nadie empieza desde cero. Ahora todo el mundo va paro libre pero hasta el Siglo XIX la transmisión del arte era de maestro a discípulo. Todos los artistas aprendían de un maestro y luego desarrollaban su propio camino. La historia del arte es una biblioteca inmensa que tenemos a nuestra disposición y que ha tocado todos los temas que nos interesan a los humanos. Yo me baso en esa tradición para llevarlas hacia adelante”.

Pero… ¿Ha influído Max en algún autor joven?: “Yo no he visto a nadie que siga realmente mi camino (río). He visto toques aquí y allá en algunos autores pero nada más. Yo tampoco aspiro a crear escuela y reconozco que mi camino en el mundo del cómic es bastante atípico. Tengo un estilo muy personal y creo que por eso es normal que tampoco tenga seguidores”.

Página de 'Rey Carbón', de Max

‘El bubillo de madera’

Max también acaba de publicar El bubillo de madera (Disset Edició), un cuento ilustrado por Flavia Gargiulo. “Yo escribo todo el rato. Algunas ideas crecen y otras no; me gustan pero no tengo tiempo de hacerlas. Este cuento era una de ellas. Me entusiasmé con la historia pero no podía dibujarla, así que se la ofrecía a Flavia”.

“Es una historia sencilla –continúa- sobre una niña que encuentra una bubilla de madera en un rastro y se encariña con ella y consigue que su papá se la compre. Y cuando está sola, la figura cobra vida para ella. Y viven unas aventuras que tienen su contraste cuando vuelve a estar en casa con su papa. Es un canto a la imaginación de los niños”.

En cuanto al dibujo de Flavia, Max asegura que: “Aunque está muy alejado de mi campo estético me encanta, porque es muy sensible y muy vivaz. Creo que captura muy bien las sensaciones a través de sus colores. Había dado un taller de ilustración junto a ella y ví que teníamos química profesional”.

Portada de la edición en catalán de 'El bubillo de madera'

Sobre sus proyectos, Max asegura que solo tiene uno pero que es muy especial: “Está casi terminado. Es para el Centro de Arte José Guerrero, de Granada. Guerrero fue un pintor expresionista abstracto que se fue a Estados Unidos y se hizo amigo de los grandes artistas de su tiempo. Cuando volvió mayor a España legó su obra a Granada, donde está este centro de arte donde también se hacen numerosas actividades culturales”.

“Al director actual, Paco Baena, se le ocurrió la idea de crear un cómic a partir del espacio, una idea muy original que se ha hecho muy poquito –añade Max-. Un cómic que dialogue e interactúe solo con el espacio, que tenga sentido únicamente allí y no sobre el papel. Y para ello nos llamó al dibujante Sergio García, a la poeta y teórica de la historieta, Ana Merino, y a mí. Y entre los tres hemos tramado un proyecto que se inaugurará el 23 de enero”.

Un proyecto que seguro que será tan original como este cómic, Rey Carbón, que es realmente fascinante. Uno de los cómics imprescindibles del año.

Max en la librería Panta Rhei, donde se realizó esta entrevista