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Lotería de Navidad

La vida de un décimo de lotería de Navidad, de la 'fábrica' a las manos de los coleccionistas

  • Los décimos se imprimen bajo estrictas medidas de seguridad
  • Los coleccionistas le siguen el rastro a los números "perdedores"
  • Encuentra tu décimo favorito en el buscador de RTVE.es 

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Los décimos de Lotería de Navidad comienzan a venderse durante el mes de julio
Los décimos de Lotería de Navidad comienzan a venderse durante el mes de julio

El sorteo de Navidad del 22 de diciembre es el momento estrella de los décimos de esta tradicional lotería que da la bienvenida de forma oficiosa a las Fiestas.

El pegadizo soniquete de los niños de San Ildefonso sacará entonces del anonimato a los números premiados encabezados por el Gordo, aunque su camino hacia la cima empieza mucho antes porque los décimos también, “nacen”, “viven” y “mueren”. No obstante, gozan de una segunda oportunidad cuando llegan a las manos de los coleccionistas que los rastrean sin descanso.

Los boletos arrancan su andadura en el mes de mayo cuando comienza la primera fase de impresión en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (Madrid), donde se elabora el resto de la lotería nacional.

Primero se realiza el "esqueleto" de los documentos, es decir, se incluyen en ambas caras los datos principales como la numeración, o los nombres de las administraciones de lotería donde viajarán (más de 4.000 en toda España).

Para completar la tarea se emplean cifras titánicas: "más de 1.240 kilos de tinta y 2.800 kilómetros de papel" para la impresión, según los datos más recientes facilitados a RTVE.es por la Casa de la Moneda.

Los décimos se fabrican con exigentes técnicas de seguridad similares en algunos aspectos a las del papel moneda para evitar falsificaciones o cualquier intento de manipulación de los números. Para ello, llevan diferentes marcas invisibles al ojo humano que solo pueden detectarse bajo la luz ultravioleta de una lente descodificadora.

Ningún detalle se deja al azar ya que las tintas que se utilizan también son de máxima seguridad y secan con aire caliente.

En los boletos, que tienen un tamaño de casi siete centímetros de alto y once de ancho, también aparece la ilustración que los embellece desde 1960.  [Ver fotogalería]

Este año el diseño escogido por Loterías y Apuestas del Estado (LAE) es la obra de arte El Nacimiento del pintor renacentista Federico Barocci (1597). Un cuadro que puede disfrutarse “en vivo” en el Museo del Prado.

El destino de los perdedores

Durante el mes de julio, con los primeros calores del verano, los décimos comienzan a venderse. La distribución se realiza "a la carta" según los abonados en las administraciones de lotería y de las ventas del año anterior.

Los “mágicos” trocitos de papel, que encierran los anhelos de miles de personas, ya están en la calle y serán escogidos por el público por azar o superstición.

Como novedad, esta edición el sorteo navideño ha sufrido una reducción en el número de series, pasando de 180 a 160,  aunque se mantiene el precio por serie (200 euros), es decir, 20 euros el décimo para tentar a la suerte.

Las fechas de acontecimientos sociales y políticos ocurridos durante el año suelen convertirse en fetiches a la hora de adquirir un número.

El 28213 y el 13313, fechas que corresponden a la renuncia de Benedicto XVI y a la elección de su sustituto el papa Francisco, son dos de los números que más se están solicitando para el sorteo de este año, según un estudio del portal especializado en loterías Ventura24.

Aunque la fortuna también tiene dos caras. Siempre hay un porcentaje de décimos de Navidad que no se venden.

Después de que los bombos seleccionen a los premiados serán anulados y a los tres años, tal y como marca la ley para los documentos oficiales, serán destruidos. De esta forma, se pone punto y final a su breve existencia.

¡No tire su décimo!

Una vez que los ganadores salen a la luz, el resto, los “perdedores”, también pueden disfrutar de una segunda vida en manos de los coleccionistas que los rastrean como verdaderos tesoros.

El coleccionismo de décimos de lotería vivió una edad de oro en los años 80 cuando el Servicio Nacional de Lotería tenía hasta un departamento propio dedicado a ellos.

Llegó a contar con más de 7.000 aficionados registrados, y aunque el interés ha ido decayendo, poco a poco, vuelve a despuntar.

Los buscadores de décimos adquieren sus codiciadas joyas a través del intercambio en ferias o la compra, sobre todo a través de internet.

Los más cotizados son los del siglo XIX, por estos décimos se pagan cantidades de entre 1.500 y 2.000 euros”, explica Daniel Alonso, presidente de la Asociación Española de Coleccionistas de Lotería (AECLOT), que detalla como muchos aficionados quieren completar colecciones de un décimo de cada número desde el 00.000 hasta el 99.999, o van a la caza de “billetes raros” con errores tipográficos o anomalías.

"Busco décimos de la lotería de Navidad y de la del Niño porque son especiales y tengo uno de cada año. La afición me surgió cuando un amigo que murió me legó su gran colección", cuenta a RTVE.es el buscador de décimos pontevedrés, Benigno Carvallo.

En el mundo del coleccionismo, el Gordo es capítulo aparte. La mayoría de los coleccionistas buscan boletos a partir del año 1897 que es cuando comenzó a imprimirse en los billetes el rótulo de lotería de Navidad; también rastrean los décimos para clasificarlos por las obras de arte con motivos religiosos que los adornan.

Los más cotizados son los del siglo XIX

Los de Navidad son muy bonitos porque eran distintos. Las ilustraciones eran hechas a mano por dibujantes y algunos son verdaderas obras de arte”, añade Daniel Alonso, de 52 años, al que el gusanillo le picó con solo 14 cuando comenzó a ordenar los décimos no premiados que su padre guardaba en una caja de zapatos.

“Llevo más de 40 años coleccionando y cada sorteo le pido a amigos y familiares que no los tiren y me los den o llego a acuerdos con las administraciones para que me los guarden”, relata a RTVE.es.

Su particular dorado es un décimo de 1812, primer año en el que se celebró el sorteo de la lotería nacional moderna.

“Ese no lo tengo. El mas antiguo de mi colección es de 1814 pero seguiré buscando”, confiesa. Es otro de los muchos sueños que esconde la lotería.

RTVE

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