El Dcode 2012 hace gala de la intensidad en su primer día

  • Sigur Rós y Justice, principales reclamos del viernes
  • Más de 15.000 asistentes disfrutaron del festival
Ampliar fotoUn momento de la actuación del grupo Kings of Convenience, durante la primera jornada del Festival DCode, en Madrid.

Un momento de la actuación del grupo Kings of Convenience, durante la primera jornada del Festival DCode, en Madrid.IS

ARTURO J. PANIAGUAARTURO J. PANIAGUA 

El Dcode volvió a Madrid por segundo año consecutivo para demostrar que puede hacerse un hueco y reinar en el panorama festivalero y sobre todo, en el vacío escenario de este tipo de eventos en la capital.

Con mucha intensidad comenzó el festival, que este viernes reunió a más de 15.000 personas (datos de la organización) en la Ciudad Universitaria alrededor de un cartel de lo más variopinto, aunque con dos grandes nombres propios: Sigur Rós y Justice.

La belleza de la melancolía

Nunca la introversión y el canto desesperado se vieron envueltos en una explosión tan hermosa y llena de talento. La de Sigur Rós este viernes en el Dcode fue una demostración más de cómo establecer a través de la música un vínculo único con el público.

Los islandeses saben bien cómo explotar su barroco sentido de lo artístico a través de la proyección de sus bellas piezas musicales. Eso sí, no vengan buscando novedades, porque los Sigur Rós que anoche se adueñaron en el Dcode siguen siendo los mismos de siempre tanto en la propuesta sonora, como en la visual.

La banda aprovechó su paso por el festival para presentar su nuevo disco, Valtari. Y aunque este no es uno de sus trabajos más destacables, se las arreglan para emocionar y lograr increíbles cuotas de algarabía en medio de la hipnosis colectiva que provocan (sobre todo en canciones como "Hoppípolla"), y es que la voz de Jónsi sigue siendo ese canto épico que atraviesa el corazón.

El revulsivo electrónico

Tras una sesión de relajación, los DJs y productores franceses Gaspard Augé y Xavier de Rosnay vinieron a hacerle justicia al habitual ambiente de un festival musical que en sus primeras horas había pecado de sensato. Así, Justice entraron arrasando con su icónica cruz a cuestas y con una arrolladora colección de beats, ruiditos, samples y virguerías electrónicas.

Se sabe el dúo poseedor de un estilo de electrónica que se sabe a ratos macarra y en otras ocasiones muy pop (e incluso elegante). Será el truco del estilo francés. Justice cerraron el cartel rondando las 3 de la madrugada y lo hicieron alrededor de producciones propias emblemáticas como la celebrada "D.A.N.C.E" , convertida en himno generacional de la década pasada.

Hay cosas que nunca cambian

Antes de los dos grandes conciertos de la noche, el escenario principal del festival, recibió a los noruegos Kings of Convenience y a los belgas dEUS. Ambas bandas mantienen su propuesta de siempre, esa que anima y mantiene, pero no revoluciona.

A pesar de ello, se agradece tener a Erlend Øye (ese cantante de Kings of Convenience con pinta de eterno empollón) bailoteando sobre el escenario como si el mundo fuera algo más amable y menos pesado. En el caso de dEUS, lo reprochable es todo lo contrario: a pesar de su solvencia en el escenario, molesta la constante necesidad del grupo por sonar épicos desde el pop.

Palabras más, palabras menos

En este primer día, el Dcode hacía gala de dos apuestas musicales emergentes: los franceses The Shoes y la neozelandeza Kimbra. Mientras los primeros pecaron de excesivamente ruidistas (es lo que tiene intentar fusionar punk rock y electrónica sin ser LCD Soundsystem), la segunda sorprendió desde la sencillez.

A Kimbra todo el mundo la conoce por haber cantado "Somebody That I Used To Know", pero detrás de esta joven artista hay mucho más. En la noche del viernes mostró una imagen colorida que podría apoyar esa denominación de "una Bjork pop". Pero no se asusten: Kimbra huye de aspavientos, y con su voz salpicada de R&B da forma sobre el escenario a canciones enérgicas y pegadizas.

La vena nacional

Para su jornada del viernes, el Dcode convocó a una buena alineación de bandas españolas. Y hubo de todo: el post-rock de unos solventes Le Traste, la electrónica pop de unos Dorian cabreados con el IVA (interrumpieron su concierto para leer una declaración en contra la subida de este impuesto), la diversión absoluta alrededor de Napoleón Solo, y la cada vez más asentada propuesta de unos Niños Mutantes que hacen cada vez un mejor pop alternativo.

Plato aparte merece la efusividad guitarrera de dos bandas que se abren pasos a bocados en la música alternativa patria: unos Dinero que cada vez miran más hacia Dave Grohl, y unos Triángulo de Amor Bizarro que terminarán conquistando al mundo.

Y todavía queda el sábado

La jornada del sábado del Dcode se antoja aún más asistida, gritona y juvenil. La culpa será de tres bandas en concreto: The Kooks, Supersubmarina y The Killers. Estos últimos estrenarán en directo las canciones del disco que publican en tres días. A todos ellos los podrás escuchar en directo en Radio 3, desde las 22 horas con los comentarios de Julio Ruiz y Virginia Díaz. La cosa promete.

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