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El intenso magnetismo de una cantante

  • Amy Winehouse llegó al FIB 2007 con la etiqueta de artista revelación
  • A los 27 años de edad se va convertida en leyenda

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Fue en el Festival de Benicassim del año 2007. Amy Winehouse aterrizaba en el FIB con la etiqueta, por entonces, de cantante revelación. Con toda su aureola de crecientes escándalos y su poderosa capacidad para cantar y dejarnos a todos boquiabiertos.

En medio del gran cartel de figuras de cada año del festival, la británica venía a reivindicar su poderío escénico, su enorme carisma y, claro, con el añadido del morbo de verla en escena.

En realidad a todos nos pareció que el morbo tenía, al menos en aquel momento, mucho de empaste escénico. Quizá porque nos topamos con ella detrás del escenario jugando a las cartas, como si tal cosa, con sus músicos.

Así que nuestro primer y fugaz encuentro con la ahora desaparecida artista fue comprobando cómo con sobria lucidez desplumaba a su grupo. A los que ganaba y con los que se se reía con cada victoria ganada.

Leyenda a los 27 años

Ahora que se ha ido recordamos sus canciones, sus discos llenos de de magnetismo intenso, sus conciertos, los buenos, con ese compromiso con el espectáculo de las mejor y más poderosa música negra universal.

Ella que la supo recrear para una nueva generación. Que gracias a su magia ha podido descubrirla y disfrutarla. Y cosas que tiene la memoria humana, la recordamos en una mesa del backstage del FIB jugando a las cartas con sus músicos. Una escena entonces divertida que ahora se vuelve melancólica.

Ahora que nunca más la veremos en vida. Ahora que ha alcanzado la categoría de leyenda de la música popular. Ahora que perdió la peor de las partidas que se puede jugar.

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