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Radio Nacional nos descubre 'Extraños en un tren', una historia de crímenes, mentiras y culpa

  • Un pacto siniestro une para siempre a dos desconocidos
  • Forma parte del ciclo Historias de miedo de RNE
  • Ernesto Alterio, Javier Gallego y Ana Alonso encabezan el reparto
  • Abierto hasta las 2 reemite esta ficción sonora el 2 de julio

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Ficción sonora - Extraños en un tren - 22/06/11

La próxima vez que se encuentren en un vagón de metro, en un tren, en una sala de espera miren a su alrededor. A esos desconocidos que les rodean, que resoplan porque llegan tarde al trabajo, discuten por el móvil o se pelean con su exmujer. Que parecen agotados pero inofensivos. Porque quizás también ellos puedan convertirse en asesinos.

“Cualquier persona es capaz de asesinar. Es una cuestión de circunstancias”. Esa es la premisa de la que parte Extraños en un tren, la novela de Patricia Highsmith que Alfred Hitchcock llevó al cine en 1951. Una historia de suspense que Alfonso Latorre adapta ahora para Ficción Sonora, que la lleva a las ondas, como ha hecho con clásicos como Drácula, Psicosis, El exorcista... demostrando, una vez más, que el sonido y la imaginación pueden convertirse en un cóctel aterrador.

Cierren los ojos. Enciendan la imaginación

Diez de la noche. En el patio de La Casa Encendida lleno absoluto para pasar miedo. Oscuridad. Silencio. De pronto el sonido de un viejo transistor enciende la imaginación y nos traslada en el tiempo: “Nueva York. 10 de junio de 1950”. De fondo Frank Sinatra y una vieja canción. Así comienza Extraños en un tren, un viaje sonoro que nos convertirá en testigos mudos de un pacto siniestro.

Un libro de filosofía, un encuentro casual en el vagón restaurante, un pequeño cruce de palabras bastan para unir el destino de dos desconocidos. El actor Javier Gallego (RNE) es Jerry Haines. En la versión cinematográfica un conocido tenista, aquí un arquitecto con talento. En ambas un hombre pusilánime y enfrentado a su mujer, que se niega a concederle el divorcio.

Frente a él, Ernesto Alterio da vida a Charlie Bruno, un vividor aparentemente inofensivo, pero profundamente perturbado, que desea librarse de su padre. Dos extraños con casi nada en común, unidos desde esa noche por un plan para cometer el crimen perfecto: Cada uno de ellos matará al estorbo del otro. Sin pistas, sin testigos, sin móvil aparente.

El poder del sonido

“Los personajes tienen una carga muy fuerte. Es una historia de tensión psicológica muy intensa, de acoso físico y mental”, asegura Javier Gallego, víctima durante hora y media del chantaje de Ernesto Alterio, cuya voz suena hoy inquietante y perturbada. Ella ha bastado para despertar el miedo. “La ficción sonora me ha permitido transitar un terreno desconocido y explorar recursos nuevos”, afirma.

Y para arropar el trabajo de los actores, música de los años cuarenta, el sonido de teléfonos, cabinas y coches de los cincuenta…Un catálogo sonoro que nos descubrirá las fiestas de la clase alta neoyorquina, nos hará viajar en barco, entrar sigilosos en una vieja mansión o huir atormentados hacia un bosque cercano.

“Hemos llevado la historia hacia el género negro incluso más que la novela, y para eso el sonido ha sido un gran aliado”, nos cuenta su realizadora, Mayca Aguilera.

La ovación final del público confirma el resultado. Aunque mientras aplauden ya no miran igual al de al lado, a ese desconocido aparentemente inofensivo. “Cualquier persona es capaz de asesinar. Es tan sólo una cuestión de circunstancias”.

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