- Regulación de la programación infantil
A la hora de realizar una evaluación sobre la televisión y los niños se comenzó analizando la regulación jurídica existente para un sector especialmente protegido por nuestro ordenamiento jurídico.
El Marco Jurídico es muy claro: En primer lugar la Constitución en su artículo 20. 4, señala que la Protección a la Juventud y la Infancia está por encima incluso de la libertad de expresión.
La Ley de la Televisión Sin Fronteras dedica su capítulo IV a la protección de los menores ante los contenidos televisivos, tanto en lo que se refiere a la programación como a la publicidad y televenta.
La ley General de la Publicidad define como ilícita la publicidad que vulnere el derecho constitucional de protección de la Infancia.
En definitiva existe una regulación que los operadores deben cumplir, pero la duda que se plantea entre los expertos es si dicha regulación es o no suficiente para proteger al niño.
Los horarios de protección Infantil que van desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche, según establece la Ley comunitaria de la Televisión sin Fronteras, debieran ser siempre respetados.
La regulación es muy funcional y debería ser más ambiciosa en su afán de proteger al niño. En esa línea, se propone incorporar a nuestro ordenamiento jurídico aspectos esenciales de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, suscrita por España, tales como:
- El interés de protección del niño sobre cualquier otra circunstancia
- La no discriminación
- El derecho a la participación (sería importante que escucháramos a los niños sobre cómo perciben los medios de comunicación)
- El derecho a la información veraz.
Existe un amplio consenso entre los expertos sobre la necesidad de crear un Consejo del Audiovisual, que vigile el cumplimiento de la protección de los niños, en la línea expresada al respecto por el Manifiesto del Defensor del Pueblo.
Los participantes en esta mesa de expertos, realizaron, entre otras, las siguientes propuestas para mejorar la defensa de la infancia ante la televisión:
- Implantación de una programación infantil, dentro de un horario de protección. Debería ser una programación regular, es decir, con periodicidad al menos semanal, y con duración mínima de treinta minutos.
- Conveniencia de que las cadenas califiquen en la emisión los programas infantiles como Educativos o Informativos, y que especifiquen la edad a la que van dirigidos los programas.
- Recomendación de facilitar al niño una Guía de Programación, en Teletexto, Publicaciones, Avances de Programación o al inicio de la emisión, de modo que el niño y sus padres conozcan previamente los contenidos que se le van a ofrecer.
- Implantación de un tope sobre el volumen de anuncios admisible en las emisiones para niños.
- Creación de un sello de calidad para premiar e incentivar las buenas prácticas de las cadenas y productoras.
- Los contenidos infantiles
A juicio de los expertos consultados, en términos generales la programación infantil ha desaparecido de la programación de las grandes cadenas de lunes a viernes. Sólo se mantiene en las cadenas públicas como La 2, (cadena nacional con mayor perfil infantil) y las cadenas Autonómicas. La programación Infantil en 2003 solamente ocupó el 8,3% del total de las emisiones de las cadenas generalistas.
Igualmente, según la opinión de estos expertos, se deben promover mensajes positivos y diseñar programas que sean relevantes para los niños y que ofrezcan garantías a los padres, como por ejemplo programas que fomenten en los niños habilidades manuales que impulsen su creatividad.
Finalmente, los expertos que asistieron a esta mesa de trabajo consideraron conveniente estimular la imaginación de los niños sin buscar recursos fáciles, como presentaciones inadecuadas que pueden dañar su formación. Los guionistas de los programas infantiles deberían atenerse a cuatro elementos básicos: Convivencia; Respeto a la persona; Educación en la libertad y Solidaridad.
- ¿Sabemos lo que deben ver los niños?
El 84 % de los niños ve la televisión para entretenerse. Hoy, a los niños dejan de gustarles los dibujos animados, prefieren contenidos de ficción como las series y los realitys y en consecuencia se hacen adultos más pronto. Más de 800.000 niños españoles ven cada noche en torno a 41 minutos de televisión en Prime Time (fuera del horario de protección). Y unos 20.000 niños entre 4 y 12 años ven, cada noche, los programas de Late Night, después de las 12 de la noche.
Es decir, cuando más televisión ven los niños es por la noche, cuando evidentemente la programación no es para ellos. Del tiempo total que los niños pasan viendo la televisión, solamente el 25% corresponde a programas infantiles. Entre los 10 programas más vistos por los niños españoles, la serie de Prime Time Ana y los Siete es el número uno.
Cada niño ve al año 12.000 actos violentos, 14.000 referencias sexuales y 20.000 anuncios. Los niños se sienten atraídos por los contenidos más duros tanto de la televisión Abierta como de Pago, y ello puede influir negativamente, tanto en su proceso de socialización, en creencias, valores y normas, como en la generación de conductas violentas. En definitiva, en el desarrollo de su personalidad.
Según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas, dos de cada tres padres reconocen abiertamente que no controlan lo que ven sus hijos. El 31,3% de los niños españoles entre 4 y 12 años tienen un televisor en su cuarto, donde los padres no pueden supervisar lo que ven sus hijos.
Sólo el 30% de los padres ven siempre o casi siempre la televisión con sus hijos. Los padres deben tomar conciencia, según los expertos, de la necesidad de conocer los contenidos que sus hijos consumen después de las 10 de la noche y aprovechar el potencial de la televisión para establecer comunicación con sus hijos y dar pautas, fomentar una capacidad crítica ante los contenidos que se están consumiendo.
Sin embargo, la complejidad de la vida de las familias, con largas jornadas laborales, impiden a los padres ejercer el necesario control sobre el consumo televisivo de sus hijos.
Algunos de los expertos presentes en la mesa consideran que la regulación europea sobre la presencia de la publicidad en los programas infantiles debería ser más estricta, siguiendo el ejemplo sueco. Según las investigaciones realizadas en Suecia, los niños no son capaces de diferenciar entre publicidad y programación hasta que no superan los diez años. Según otros estudios, este límite de edad se debe rebajar a los seis años. Pero comprender su diferencia no significa que el niño tenga clara la intencionalidad persuasiva de la publicidad. Los padres y educadores están obligados a enseñar al niño el significado de la publicidad y lo comercial.
- Enseñar a los padres y educadores a ver la televisión
La imagen conduce al conocimiento, por lo que hay que enseñar a leer no sólo las palabras sino también las imágenes. La actual televisión no muestra la realidad, sino que construye una nueva pseudorealidad. No es un espejo ni una ventana al mundo, por lo que para verla hay que saber entenderla y conocerla. El niño no es capaz de seleccionar contenidos. La determinación de programadores y padres debe suplir dicha incapacidad.
Es necesario que los educadores y padres conozcan las programaciones de las cadenas para poder orientar a sus alumnos e hijos sobre las mismas y combatir los contenidos éticamente reprobables que puedan destruir su trabajo formativo.
Los participantes recomiendan que en la Escuela se celebren seminarios para aprender a ver la televisión de forma crítica; se organicen debates sobre las problemáticas sociales planteadas en las series de mayor éxito; y se elaboren revistas escolares, programas de vídeo o trabajos que sirvan para debatir sobre la televisión y su uso.
En definitiva, los educadores deben desarrollar una mayor sensibilidad sobre la importancia del entorno audiovisual en el que se mueven hoy los niños.
Por su parte, según la opinión de los expertos la Administración, las cadenas de televisión y los centros de investigación deberían apoyar una posible asignatura en las Enseñanzas Medias relacionada con la Comunicación y la Sociedad.
- Investigación sobre la programación infantil
Los expertos estiman que sabemos muy poco sobre los efectos que produce la televisión en los niños, siendo los sujetos más vulnerables. De momento, se observa que se están produciendo cambios en el consumo de televisión por los niños y los jóvenes.
En el 2003, los niños españoles consumieron una media de 2,23 horas al día, la cifra más baja desde 1993. Esto se debe al incremento del uso del PC (que ya existe en casi el 50% de los hogares españoles) y de las consolas de videojuegos que superan los 2.300.000. Actualmente, España es el tercer país europeo en ventas de consolas, tras Gran Bretaña y Francia, y por encima de Alemania, que nos dobla en población, e Italia, que tiene 20 millones más de habitantes. En el 2003, se han vendido en España 200.000 consolas interactivas para niños de 4 a 6 años. En este momento la cifra mayor de consumo de los videojuegos se da entre jóvenes de 16 a 21 años, que lo estiman más atractivo que ver la televisión
El consumo de Internet y de la videoconsola introduce elementos nuevos a la hora de analizar los efectos de la televisión sobre los niños. La agresividad desarrollada en los chats de Internet o en los propios videojuegos, que en ocasiones pueden llegar a ser muy violentos y generar asimismo actitudes violentas en los niños o jóvenes que juegan con ellos, dejan en pañales a los contenidos televisivos.
Violencia e Infancia
Sobre los efectos de la violencia televisiva en los niños existen diferentes teorías contradictorias a la hora de evaluar su influencia en el comportamiento infantil. Las personas que ven violencia en la televisión durante su niñez se comportan con mayor agresividad 15 años después. Así concluye uno de los pocos estudios sobre violencia televisiva que analiza el comportamiento de los niños hasta que llegan a ser adultos, realizado por el Instituto para Investigación Social de la Universidad de Michigan.
En esa misma línea, un equipo de psiquiatras de los EEUU dice en un informe sobre la Violencia y la TV que si se suprimieran las escenas violentas de la televisión, el número de delitos disminuiría hasta el 50%. Por el contrario, otros investigadores opinan que la violencia en la televisión produce un efecto catártico y liberador para la gente agresiva.
L. Rowell Huesmann y sus colegas del Instituto para Investigación Social de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, recomiendan a los padres restringir, en lo posible, la exposición de los niños a programas y películas violentas.
Para combatir la violencia en televisión, los expertos consultados proponen la necesidad de crear un Código de Buenas Prácticas, similar al instaurado por las grandes empresas Multimedia, según el cual en todos los vídeos debe advertirse la franja de edad a la que van destinados y debe cuidarse el que los contenidos no sean violentos para ciertas edades. Las compañías contribuyen, así, al cumplimiento de unos objetivos socialmente válidos.
Integrar y no excluir a los niños
Según los expertos consultados, la televisión tiene que cuidar de la formación de los niños, sin crear estereotipos erróneos, porque no son los ciudadanos del mañana sino del presente.
Además, es necesario realizar una mayor investigación en torno a los efectos de la televisión sobre los niños españoles, con el fin de conseguir datos reales.
Determinados estudios de organizaciones relacionadas con la infancia demuestran que ciertos roles asociales de algunos dibujos animados están calando en los comportamientos de los niños.
Los expertos consideran necesario que los programadores deben tomar conciencia de que en la televisión, muy pocas veces, se ve reflejada una infancia normal. A la televisión le corresponde una función de integración y no de exclusión para los niños.
Producción especializada
Algunos de los especialistas consultados estiman que, en algún caso, la programación Infantil hasta el presente se ha realizado más por la inercia de las costumbres de la sociedad que por un conocimiento exhaustivo sobre la infancia.
Actualmente, no siempre los programas infantiles enseñan a pensar, estimulan la lectura, o fomentan la imaginación, la curiosidad, y el x interés científico. La televisión puede aportar todo ello rompiendo con la tradicional división que existe entre educación, televisión y televisión didáctica.
Según los expertos consultados se deben desarrollar equipos de profesionales de guionistas, productores, realizadores, etc. que investiguen sobre los contenidos infantiles y diseñen formatos y nuevos programas con el objetivo de enseñar a los niños a pensar desde la televisión.
Se debería trabajar en la línea del concepto inglés Eductainment, es decir desarrollar el entretenimiento educativo en el que se enseñe a los niños de forma divertida. Cuando existe una buena oferta de programación infantil, los niños ven esa programación.
En definitiva, es necesaria una reflexión sobre la infancia por parte de productores y programadores ¿Qué niños tenemos? ¿Cómo se perciben a sí mismos? Este mayor conocimiento sobre los niños permitiría producir programas diferenciados según los segmentos de edad.
Algunos de los participantes en la mesa de expertos, estiman que los profesionales de la televisión deberían trabajar sobre un Directorio de Contenidos que establezca el tipo de valores que se deben transmitir.
Asimismo, es conveniente, según los expertos, involucrar a los educadores y a los propios niños en la producción de programas, elaborando guiones, proponiendo temáticas, etc. Y se podría fomentar la participación del niño como espectador, incorporando los sistemas interactivos que la tecnología permita en cada momento.
- Conclusiones-Propuestas
Para finalizar el debate sobre la televisión y los niños se les pidió a los asistentes, a modo de resumen, que formularan propuestas que sería conveniente acometer por todas las partes implicadas: (administración, programadores, padres y educadores), con el objetivo de tomar conciencia de la importancia que la televisión tiene en el desarrollo y formación de los niños españoles.
Estas son algunas de las propuestas recogidas:
- Respetar los horarios de Protección del Menor y programar dentro de dicha franja horaria contenidos para todos los públicos.
- Recomendar a las cadenas un tiempo mínimo a la semana de programación educativa para los niños.
- Señalizar los programas Infantiles según las edades a las que van dirigidas los dibujos animados, las series o los programas.
- Facilitar una agenda clara de programación infantil que permita a los padres y a los niños un consumo selectivo.
- Creación de un Centro de Investigación de contenidos infantiles con competencias de producción, programación, investigación e innovación.
- Crear un canal temático que enseñe a padres y educadores a ver la televisión.
- Incorporar a la Estudios de Enseñanza Media una asignatura curricular que oriente a los niños sobre el consumo de los medios de comunicación.
- Necesidad de crear el Consejo del Audiovisual que controle el cumplimiento de la legislación vigente en materia de infancia.
- Establecer un Código de Buenas Prácticas que ofrezcan a los productores y las cadenas una rentabilidad social.
- Crear un Directorio de contenidos que fijen los criterios sobre lo que se debe emitir.
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