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Francia

El Gobierno de Macron aprueba la reforma de las pensiones mientras las protestas vuelven a las calles

  • El Consejo de Ministros ha dado luz verde este viernes a la nueva normativa, para enviarla a la Asamblea Nacional

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Nuevas protestas en Francia contra la reforma de las pensiones

El prolongado pulso por la reforma de las pensiones en Francia vive este viernes un nuevo episodio, con otra jornada de huelga y renovadas movilizaciones en las calles contra la que se ha convertido en la medida estrella de la presidencia de Emmanuel Macron, a la que el Consejo de Ministros ha dado luz verde con la aprobación de los dos proyectos de ley, uno orgánico y otro ordinario, que la sustentan, para iniciar su tramitación, ya en febrero, en la Asamblea Nacional.La principal manifestación de esta séptima jornada de huelga general tiene lugar en París, donde entre 350.000 y 400.000 personas, según la Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los sindicatos convocantes, marchan desde la mañana, en un recorrido que atraviesa la ciudad y desemboca en la plaza de la Concordia, de momento sin incidentes

En toda Francia, según la CGT, se han manifestado 1.300.000 personas, cifra que las autoridades francesas rebajan considerablemente. Según el ministerio del Interior galo han marchado 249.000.

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Los sindicatos llaman a continuar las protestas

Así, después de varios días de acciones para paralizar la actividad en el país, como los cortes en varias centrales eléctricas o el bloqueo desde hace tres días de varios puertos principales del país, Emmanuel Macron ha denunciado ante el Consejo de Ministros "los actos de violencia y la radicalidad de ciertos bloqueos", pidiendo "la mayor firmeza hacia sus autores", según ha informado la portavoz del Ejecutivo, Sibeth Ndiaye.

"Nosotros podríamos denunciar la violencia de algunas de sus declaraciones", ha respondido desde la marcha de París el secretario general de la CGT, Philippe Martinez, que ha negado que las protestas de este viernes sean la "última resistencia" ante la reforma gubernamental. "Este movimiento sigue siendo masivo, tenemos tasas de seguimiento de la huelga importantes, va a durar", ha asegurado, a su vez, Benoît Teste, responsable de la Federación Sindical Unitaria, el principal sindicato del sector educativo.

De hecho, la intersindical ha anunciado, tras una reunión entre las principales centrales, la convocatoria de una octava jornada de huelgas el próximo miércoles, 29 de enero, así como actos de protesta el 30 y el 31. Lo que no oculta el desgaste de unas movilizaciones que comenzaron hace casi tres meses, el 5 de diciembre: la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) ya suspendió sus protestas cuando el Ejecutivo renunció a elevar la edad de jubilación a los 64 años y, este viernes, la Confederación Francesa de Directivos (CFE-CGC), la central que agrupa a profesionales de alto nivel, como ingenieros, ha abandonado la intersindical, ya que abogaba por hacer una "pausa".

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La torre Eiffel vuelve a estar cerrada

Por el momento, los paros de este viernes han logrado mantener cerrada la torre Eiffel, el símbolo de París, mientras que en el transporte, el sector más movilizado, las perturbaciones han vuelto después de varios días de relativa normalidad, aunque con menor intensidad que en jornadas precedentes: la participación en la huelga ha sido del 13,9 %, lo que se ha traducido en que han circulado el 70 % de los trenes interurbanos y un 60 % de los cercanías e la región de París, mientras que los trenes de alta velocidad e internacionales han operado casi con normalidad.

Menos fluido ha sido el tráfico en la red de metro de la capital, donde solo tres líneas funcionaban con normalidad. Además, el Gobierno ha cifrado la participación en un 7,98 % para la función pública estatal y un 11 % en la educación. La generación eléctrica se ha reducido, según datos recogidos por Reuters a primera hora de la mañana, un 6,4 % y en torno a un centenar de periodistas han secundado la huelga, sobre todo en medios como Mediapart, el diario Libération y Télérama.

"Esto comienza a ser agotador, creo que esta huelga ha durado bastante, perturba demasiado el día a día de la gente", comentaba a AFP a primera hora de la mañana Aurélie Hetru, una hastiada trabajadora de 32 años, en la estación de Lille. Pero los manifestantes de París no querían ni oír hablar de rendición: "Es verdad que esto comienza a hacerse largo. Pero porque los transportes mejoren no significa que la contestación pierda fuelle. No vamos a rendirnos", aseguraba Cédric, un enfermero de 34 años, desde la marcha.

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La mayoría de los franceses respaldan las movilizaciones

De ehecho, el apoyo ciudadano a las movilizaciones sigue siendo elevado: un 70 % de los franceses respalda las protestas y cree que deben continuar, según un sondeo publicado este mismo viernes por la empresa BVA.

El Gobierno que encabeza Édouard Philippe, pese a todo, mantiene el calendario previsto: tras la aprobación este viernes en el Consejo de Ministros de la normativa para implantar un sistema universal de pensiones por puntos, frente a las decenas de sistemas existentes ahora, los dos proyectos de ley serán registrados en la Asamblea Nacional, que tiene previsto empezar a debatirlos el 17 de febrero, aunque las primeras votaciones no tendrán lugar hasta marzo.

De hecho, en los dos proyectos de ley aprobados durante la jornada se mantiene, según ha indicado la ministra de Solidaridad y Salud, Agnès Buzyn, la denominada "edad de equilibrio", es decir, la pretensión de elevar la edad efectiva de jubilación a los 64 años -la edad legal ahora mismo está en 62 años-, si bien el Gobierno ha aceptado no aplicarla desde 2022, cuando se quiere que entre en vigor la reforma. En este sentido, el Ejecutivo sigue negociando con los representantes sindicales y con la patronal varios aspectos clave, como las penalizaciones por jubilarse anticipadamente o la pensión mínima, pese a que las posturas parecen aún muy distanciadas.