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Irene Montero, del morado de Podemos al morado feminista de ministra de Igualdad

  • La portavoz de Podemos será ministra de Igualdad para trabajar a favor del feminismo, una de sus principales causas políticas
  • Muy ligada a los movimientos sociales, en cuatro años ha pasado de estrenar escaño a estar en el Gobierno

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La portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, Irene Montero, será ministra de Igualdad
La portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, Irene Montero, será ministra de Igualdad. AFP

Irene María Montero Gil (Madrid, 1988) cumplirá 32 años en febrero siendo ministra en el Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos. No será la ministra más joven de la democracia, porque Bibiana Aido, la anterior (y primera) titular de la cartera de Igualdad, era diez meses más joven al asumir el cargo. Pero tiene en común con ella dirigir, con rango de ministerio, unas políticas de las que se espera mucho en los tiempos de una poderosa ola feminista.

Ahora será quien asuma una responsabilidad subsumida en las competencias de la vicepresidenta Carmen Calvo para devolverle la entidad de departamento propio que tuvo por primera vez en 2010, en el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Irene Montero lleva literalmente media vida desarrollando su vocación política, desde que a los 16 años se afilió a las Juventudes Comunistas de España. De profunda convicción activista, Montero formó parte de organizaciones estudiantiles, se lanzó a las calles el 15M y por las Marchas de la Dignidad. Madrileña del barrio de Moratalaz, especialmente concienciada por la defensa de una vivienda digna, en 2011 participó en la creación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Madrid, siguiendo la estela del movimiento creado por Ada Colau en Barcelona.

Del activismo al parlamentarismo

Se incorporó a Podemos en 2014, el año de la creación del partido. Tras ser candidata al Consejo Ciudadanos fue nombrada responsable de Movimientos Sociales y comenzó a dirigir el gabinete del líder de la formación, Pablo Iglesias, del que hoy en día es su ‘número dos’ y pareja, junto al que ha tenido tres hijos.

Trabajadora y rigurosa, su ascenso en la dirección fue tan vertiginoso como el del propio partido, que se convirtió en tercera fuerza parlamentaria en sus primeras elecciones generales. Miembro de la Ejecutiva de Podemos desde 2015, forma parte de su Consejo Ciudadano Estatal y de su Consejo de Coordinación, funciones en las que ha tenido que desempeñarse con fuerza ante las convulsiones en un partido formado a base de confluencias y liderazgos no siempre confluyentes.

Al margen de la vida del partido, Montero es diputada desde 2016 y desde 2017 ha sido portavoz parlamentaria de Unidas Podemos (la mujer más joven en ocupar el puesto, con 29 años)sustituyendo en esta labor a Íñigo Errejón, que fue desplazado tras ser derrotado en el congreso de Vistalegre II.

En suma, la política, con un rápido tránsito de la calle a las instituciones, se ha convertido en su profesión desde muy temprano, por lo que no tenido tiempo de ejercer su licenciatura en Psicología, máster en Psicología de la Educación y el doctorado que emprendió, y se le ha intentado atacar por tener como único currículo al margen de la política un año de empleada en una cadena de electrodomésticos mientras aún era estudiante.

También sufrió las críticas externas e internas por la compra de un chalé en la localidad madrileña de Galapagar junto a su pareja, por el que firmó una hipoteca de más de 500.000 euros, tiempo después de que Iglesias hubiera criticado con dureza a los políticos que viven en residencias similares. Una cuestión personal que Montero e Iglesias convirtieron en plebiscitaria al buscar su ratificación como líderes ante las bases de Podemos en una consulta en 2018.

Machismo, feminismo e Igualdad

Montero, que ha hecho pública y notoria su alternancia entre su función política y la crianza de sus tres hijos con su pareja, encarna los objetivos de igualdad y conciliación que ahora impulsará con iniciativas políticas. También ha tenido que sufrir los ataques machistas de achacar su rápido ascenso a su relación sentimental con Iglesias, máxime cuando ella deslizó antes del ciclo electoral de 2019 que “la próxima persona que ocupe la secretaría general de Podemos será una mujer y será pronto”.

Entre tanto, ha marcado territorio propio refiriéndose a sí misma como "portavoza" y adoptar los plurales en femenino para llamar la atención sobre el machismo subyacente en la sociedad, además de apoyar explícitamente la causa feminista en las manifestaciones contra la sentencia de la Manada y enfrentándose como candidata a su homóloga del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, en su defensa del ‘no es no’. Ahora que será ministra de Igualdad en el gobierno de coalición, quizá pueda impulsar la que fue una promesa electoral: crear una asignatura específica de feminismo para educar en igualdad "desde el nacimiento".

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