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Ucrania

Ucrania y Rusia reanudan este lunes las negociaciones sobre el Donbás, tras más de tres años de paréntesis

  • Bajo la mediación de Alemania y Francia, que acogerá en París la cumbre del conocido como "formato de Normandía"
  • La primera cumbre entre los mandatarios de los cuatro países tuvo lugar en Normandía en junio de 2014

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Los presidentes de Ucrania y Rusia se reúnen en París para negociar sobre el Donbás

Los líderes de Ucrania y Rusia reanudan este lunes las negociaciones para el arreglo del conflicto en el Donbás, y lo harán después de más de tres años de paréntesis y bajo la mediación de Alemania y Francia, que acogerá en París la cumbre del conocido como "formato de Normandía".

La primera cumbre entre los mandatarios de los cuatro países tuvo lugar en Normandía en junio de 2014, cuando la sublevación armada se convirtió en guerra abierta, y la última se celebró en octubre de 2016 en Berlín, encuentro que ha dado paso a tres años de desencuentros entre Moscú y Kiev, y treguas incumplidas entre el Ejército ucraniano y las milicias separatistas prorrusas.

El presidente ruso, Vladímir Putin, se reunirá por primera vez con su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski, que prometió al llegar al poder en mayo pasado que su prioridad era poner fin a la guerra en el este del país y, a largo plazo, recuperar los territorios controlados por los separatistas en Donetsk y Lugansk.

Recientemente, Putin alabó la "sinceridad" de Zelenski a la hora de llevar la paz al Donbás, pero puso en duda de que sea capaz de hacerlo, dada la presencia de incontrolables batallones ultranacionalistas en el frente.

En unos pocos meses Zelenski ha logrado lo que no pudo su predecesor: acordar con Putin un canje masivo que devolvió a Ucrania a una treintena de prisioneros, entre ellos los marineros apresados por guardacostas rusos a finales de 2018.

La declaración final de la cumbre será "no vinculante"

Zelenski no se conforma con una declaración final en la cumbre del lunes que será "no vinculante", según ha reconocido el Kremlin, y "no muy ambiciosa", de acuerdo al Ministerio de Exteriores ucraniano.

Por ello planteará "plazos más o menos concretos" para el repliegue de grupos armados extranjeros -en clara alusión a soldados y mercenarios rusos-, la celebración de elecciones en el Donbás y el control de la frontera con Rusia, asunto prioritario para Kiev, pero que Moscú y los separatistas son reacios a tratar.

De hecho, Zelenski propondrá al Parlamento que prolongue el estatus especial para el Donbás, ley que expira a finales de este año y que debería ser sustituida por otra en un futuro, una de las medidas de confianza exigidas por Moscú.

El objetivo es incluir en la ley la conocida como "fórmula Steinmeier", que contempla la convocatoria de elecciones locales en el Donbás y la concesión del autogobierno a los separatistas si los comicios son declarados democráticos por observadores internacionales.

Kiev espera que dichos comicios locales se celebren según la legislación electoral ucraniana ya en octubre de 2020, al igual que en el resto del país.

Putin considera "inadmisible" la revisión de los Acuerdos de paz de Minsk

Putin ha dejado claro que considera "inadmisible" la revisión de los Acuerdos de Minsk suscritos en febrero de 2015 y que pusieron fin a la guerra a gran escala en el este de Ucrania.

Tanto Macron como la canciller alemana, Angela Merkel, quieren ver la plena implementación de los Acuerdos de Minsk y la aprobación de una nueva ley sobre el estatus especial para el Donbás, pero han llamado a Putin a cumplir también con sus obligaciones, en clara alusión al repliegue de sus fuerzas sobre el terreno.

Mientras Kiev hablaba esta semana de descentralización y nunca de autogobierno, Moscú insiste en que las zonas controladas por los separatistas deben recibir importantes cuotas de autonomía.

Insiste en que tanto Kiev como los separatistas deben continuar el repliegue en la línea de separación, a lo que hay que sumar el fin del bloqueo económico contra las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Por su parte, los separatistas, cuya postura es defendida por Moscú, consideran "útil" la cumbre de París, pero no se hacen ilusiones. Aunque Zelenski cumplió su palabra de reparar el puente que une los territorios controlados por ambos bandos en Lugansk, le acusan de negarse a dialogar "directamente" con los dirigentes prorrusos.

Olga Kobtseva, negociadora para asuntos humanitarios de la república popular de Lugansk, ha asegurado a Efe que la gran mayoría de habitantes de las autoproclamadas repúblicas quieren ser parte de la Federación Rusa, a la que están agradecidos por frenar la agresión ucraniana y hacen cola desde hace meses para recibir pasaportes rusos.

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