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Juicio Diana Quer

El Chicle reconoció a la Guardia Civil que volvió a la nave tras el crimen para "fondear el cuerpo"

  • Así lo ha dicho un guardia civil de la UCO que ha prestado declaración como testigo en la séptima jornada del juicio
  • Tras su detención, El Chicle reconoció desde el "primer momento" haber sido el autor de la muerte, pero lo atribuyó a un atropello

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El Chicle reconoció ante la Guardia Civil que volvió a la nave tras el crimen

El único acusado por el asesinato de la joven madrileña Diana Quer, José Enrique Abuín, alias El Chicle, reconoció "espontáneamente" a los agentes de la Guardia Civil que lo llevaron hasta la nave abandonada de Asados que había regresado allí con posterioridad al crimen para "fondear el cuerpo", una declaración que encajaría con la de los investigadores que creen que el acusado pudo intentar lastrar el cuerpo dos veces.

En la séptima jornada del juicio, que ha entrado en fase de pruebas periciales, el capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) José Miguel Hidalgo, que ha prestado declaración como testigo, ha explicado que, tras su detención, El Chicle reconoció desde el "primer momento" haber sido el autor de la muerte, pero lo atribuyó a un atropello.

En un primer momento, según esta declaración, El Chicle aseguró que había enterrado a Diana en el Polígono de A Pobra, algo que fue descartado pero que se investigó. Posteriormente, llevó a los agentes al Puerto de Taragoña.

Finalmente, El Chicle confesó, tras la puesta en libertad de su mujer, que había arrojado el cuerpo de Diana a un pozo ubicado en el sótano de la nave abandonada de Asados, a donde se dirigió esa misma madrugada con los agentes.

Rechazó acercarse al pozo

Sin embargo, el testigo ha contado que durante la inspección, Enrique Abuín rechazó acercarse al pozo. Al cuestionarle esta actitud, ha asegurado que el detenido dijo "espontáneamente" que había regresado con posterioridad al crimen a la nave para "fondear" el cuerpo y que ese recuerdo del cuerpo de Diana le generaba el rechazo a acercarse.

"Tengo grabada la cara de la niña como si la estuviera viendo ahora mismo", dijo el acusado, según el agente, al que, ha dicho en la sala, le afirmó que había ido a Asados "unos días después" para "fondear" el cuerpo y había visto el cadáver.

En todo caso, esta declaración no fue reflejada en las diligencias, aunque sí consta en la declaración ante el juzgado de instrucción, y el agente ha dicho desconocer si las oyó el primer abogado que tuvo El Chicle, y que lo acompañaba ese día. Hidalgo ha explicado además que los investigadores no sabían que allí había un pozo ni que Abuín Gey tuviese relación con ese edificio precintado y en venta. 

Por esta razón, el intento de rapto a una mujer en Boiro y que precipitó la detención de Abuín Gey, prevista para "mediados de enero", y esa posterior conducción al lugar en el que depositó el cuerpo de Diana Quer al verse señalado, es clave para localizar el cadáver.

Hidalgo ha afirmado que El Chicle es una "persona muy avispada" por haber detectado el seguimiento que sobre él realizaba la Guardia Civil. Entonces, según ha explicado, al haberlo detectado, Abuín se puso en contacto con ellos para saber qué sabían y admitió que esa noche había estado en A Pobra. 

La cobertura del móvil de Diana revela que Abuín no la abordó donde dice

La jornada ha terminado con la declaración de cuatro agentes del Grupo operativo GATO de la Guardia Civil, de apoyo tecnológico a los investigadores, que realizaron cuatro informes periciales, con una simulación del recorrido de los móviles de la víctima y del acusado, realizada a partir de los datos de las antenas de telefonía móivl y de geolocalización GPS en los minutos previos a los hechos.

Los cuatro especialistas han confirmado este miércoles que la cobertura del teléfono de la joven hace "inviable" que el único acusado por el crimen abordase a la joven donde dice, en la calle Venecia, ya que se trata de una vía estrecha con un "muro alto" que actuaría como "barrera física" impidiendo que su aparato se conectase a la antena que recoge la señal, han contado.

La reconstrucción indica de hecho que Diana caminó hacia su vivienda "indubitadamente" por el camino de Areal, como sostienen las acusaciones, manteniendo simultáneas conversaciones de mensajería instantánea (WhatsApp) llegando a intercambiar un total de 123 mensajes en diez minutos.

En un momento dado, dejó de interactuar 48 segundos con su terminal y, tras este parón, el primer mensaje que envió fue: "Me estoy acojonando".

Una señal sitúa a Abuín en la nave de Asados durante más de una hora

Después, continuó sus conversaciones hasta las 02:24:45 cuando mandó su último mensaje en el que aclaraba que el motivo por el que se asustó había sido un grito de "Morena, ven aquí". Y ya no volvió a enviar ningún mensaje más pero sí recibió uno nuevo que ella ya no leyó. Este análisis evidenció también que ese terminal estaba "siendo obstruido por algo", que podría ser un "vehículo" u otra cosa "para ocultarlo".

De hecho, en menos de un minuto la velocidad de movimiento se incrementó, hecho que permitió a los investigadores interpretar que se estaba desplazando en un vehículo, se supone que el Alfa Romeo del Chicle.

El teléfono de Diana perdió su conexión en Taragoña -donde Abuín Gey reconoce que arrojó el móvil-, y las conexiones del acusado continúan hasta Asados, donde está la antigua fábrica de gaseosas con una planta sótano en la que se encuentra el pozo al que la arrojó.

Las interacciones con las antenas sitúan el teléfono de El Chicle "sin ningún género de dudas, a las 3:04" en Asados, han expuesto los especialistas. Y, pese a que no interactuó con el terminal, una señal automática volvió a situar al encausado en la zona de la nave "como mínimo" una hora y veintiún minutos después.

A partir de ese momento, el teléfono del acusado ya no volvió a emitir ningún tipo de señal hasta las diez de la mañana del día siguiente.

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