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Elia Suleiman: "El poder detesta el humor, el silencio y la poesía"

  • El director palestino ha presentado en el Festival de Sevilla De repente, el paraíso
  • Una película premiada en Cannes y seleccionada para representar a Palestina en los Oscar

Por
Elia Suleiman en el Festival de Cine de Sevilla Jesús jiménez

Conocido por su personaje mudo, E.S., que asiste mudo y perplejo a la estupidez del mundo, en sus premiadas películas como Intervención divina o The Time That Remains, Elia Suleiman ambienta su nueva película, De repente, el paraíso, en Nazareth, París y Nueva York, para demostrar que los humanos cometemos los mismos errores en todas partes. Una película que consiguió una Mención Especial del Jurado y el Premio FIPRESCI en Cannes, que ha sido seleccionada para representar a Palestina en los Oscar, que se estrenará en febrero del año que viene y de la que hemos podido hablar con el director en el Festival de Cine de Sevilla.

Una película en la que vuelve a combatir al poder con sus armas habituales: “Las posiciones de autoridad, el poder, detestan el humor. Porque se sienten amenazados. Al igual que por el silencio y la poesía. Porque el poder necesita algo a lo que combatir y no saben cómo enfrentarse al humor. Por ejemplo, no pueden arrestar a los jóvenes por bailar en la calle”.

“La última escena de la película es un buen ejemplo –continúa-. En ella vemos a una nueva generación de jóvenes palestinos, que no es ficción, es real, y que han dado la espalda a Israel. Su identidad como palestinos tiene un concepto más amplio de identificarse con todas las causas del mundo. Ellos son los verdaderos activistas, la auténtica amenaza para Israel, porque son pacifistas, se expresan culturalmente y aman la vida. Y el fascismo odia la vida”.

“Ellos –añade-son los que sufren más al estar bloqueados con este monstruoso muro y el racismo. Todo este robo de territorios, exilios de personas, las prisiones están llenas de gente… Israel es un buen ejemplo de como el fascismo puede tener éxito y lo y lo complicado que puede llegar a ser la situación. Pero la gente quiere tener placer y disfrutar en la vida diaria. Por eso mis películas se basan en el humor”.

Un humor que no ha gustado a los israelíes. “Sí, he sufrido amenazas por parte de Israel -confiesa-, me persiguieron por hacer esta película. Querían acusarme de ser enemigo del estado de Israel, de antisemitismo, de apoyar el terrorismo… la mierda habitual que generan los gobiernos. Pero no prosperó nada de eso”.

“El silencio es un lenguaje puro porque conlleva muchas emociones”

La película cuenta la historia de un director palestino que intenta buscar financiación en París y Nueva York para hacer una película, y se la niegan por “no ser una historia suficientemente palestina”. Durante el viaje de ese realizador asistiremos a algunas divertidas escenas que demuestran que la estupidez humana no conoce fornteras.

Sobre su obsesión por el cine mudo, Suleiman nos comenta que: “El cine mudo es un lenguaje. Hay muchos tipos de lenguaje, incluyendo el verbal, que para mí es el menos importante. Y del que más abusamos. El silencio, para mí, es un lenguaje puro porque conlleva muchas emociones. Y nos da la oportunidad de rellenar los espacios en blanco y transportar los momentos poéticos”.

“Siempre digo: “No me preguntéis ¿por qué el silencio?, preguntadme ¿por qué el ruido? ¿por qué el lenguaje verbal?” Hay que preguntar a la gente que abusa de los diálogos, de esos que no dan información, por qué lo hace. Hay que criticarlos a ellos. A decirles que se callen y que dejen que el espectador pueda meditar más. Porque es una imposición tener tanta información y tanto ruido verbal. Es un insulto para el espectador. Está minando la inteligencia y la emoción del espectador. ¡Que se callen de una vez!”.

Elia Suleiman en 'De repente, el paraíso'

“No es suficientemente palestino”

Una de las escenas más curiosas de la película es cuando el protagonista, lleva a un productor un guion sobre una película palestina y este se lo rechaza porque no lo considera “suficientemente palestino”. “Eso me pasó una vez –confiesa Suleiman- Pero os daré un poco más de contexto. En aquella época, principios de los 90, había muy pocos palestinos que hiciesen películas. Éramos dos o tres. Las únicas películas que se hacían sobre palestinas eran de realizadores occidentales o realizadores liberales israelíes, con muchos tópicos y buenas intenciones, lo que daba una imagen falsa de la realidad y que inherentemente eran racistas, porque el buen palestino siempre era de tez clara y amante de la paz. No había personajes complejos”.

“Luego apareció alguien como yo –continúa-, un tipo joven que tenía la idea de hacer una narrativa alternativa a la forma de ver el cine de palestina. Cine y Palestina. En ese momento los productores liberales apoyaban a Palestina, se consideraban los que podían representar a Palestina, sobre todo a la izquierda, porque eran los que manejaban estos estereotipos. Y ahí es donde encontré obstáculos. Solían leer el guion y decían que no había víctimas, ni masacre; que no mataban a palestinos. Como si esto fuera la única cosa que podía mostrarse de Palestina”.

“Lo segundo que realmente les enfadaba, es que en mis películas había humor –añade- . Y por eso me acusaron de ser un palestino falso. Incluso tengo una carta guardada, llena de insultos, me han insultado mucho, en la que el productor me decía que cómo podía reírme la gente de Palestina, en su condición”.

“Creo –añade- que ese momento ya pasó hace mucho tiempo. Lo que no ha pasado es el discurso postcolonial, que forma parte esencial de la globalización, que continuará siempre y cuando haya gente que gane dinero con ello. Al igual que el consumismo o las maquinarias de guerra. Así que estamos muy lejos de salir de este embrollo”.

Elia Suleiman en 'De repente, el paraíso'

El cineasta asegura que por eso ha querido comparar la situación en Palestina con las de Nueva York y París: “La situación cada vez se parece más en todas partes, aunque en Europa los tanques no estén saliendo por la calle como en Palestina, hay un estado de excepción con más policías cada vez en las calles, como Robocops. No sé lo que pasará cuando la gente empiece a cansarse de este tipo de vida consumista y quiera sentirse menos ansioso y vivir mejor”.

“Este es un estado de postguerra, de postapocalipsis –añade-. vivimos en el infierno, aunque no lo reconozcamos. Yo siempre digo: “Id al campo. Pensaréis que escapáis de esta angustia, pero descubriréis que el campo también sufre por la deforestación, la basura, los pesticidas… No hago películas para deciros que despertéis, solo las hago para divertir a la gente. Pero si me preguntáis cúal es su mensaje, os diré que lo puedes interpretar como quieras o simplemente disfrutar del film como una comedia, lo que también es maravilloso. La película está hecha con capas de distinta complejidad para que cada espectador la interprete a su manera y se implique en el grado que quiera”.

Elia Suleiman en 'De repente, el paraíso'

“Es un cumplido que me comparen con Keaton y Tati"

Por su humor mudo y visual se le suele comparar con Buster Keaton y Jacques Tati. “Ya no sé qué decir sobre este tema –asegura-, desde mi primera película, estas dos criaturas siempre han estado sobre mis hombros. Nunca ví sus películas hasta que terminé mi primer largometraje y no sé qué quiere decir la prensa cuando me comparan con ellos. Espero que sea algo positivo, porque los adoro”.

“Entiendo la similitud y la sensibilidad –añade-, pero no estoy tan seguro de ser el único que se parezca a Tati. A lo mejor hay otras personas que se parecen, pero no hacen películas. Y que tienen la misma sensibilidad. Lo único que puedo decir es que me tomo esa comparación como un cumplido”.

En cuanto al mensaje de sus películas, Suleiman asegura que: Mi trabajo se refiere al individuo, sea quien sea y esté donde esté. No se refiere solo a Palestina. Son los individuos los que pueden cambiar las cosas, cualquier individuo en cualquier lugar del mundo. Como esta nueva generación palestina de la que hablaba, que se identifica con todas las causas del mundo. Todos deberíamos hacer lo mismo”.

De repente, el paraíso se estrenará el 14 de febrero de 2020

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