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Forcadell admite que no tuvieron empatía con los no independentistas durante el 'procés'

  • La expresidenta del Parlament reconoce que "tal vez" hicieron "una lectura precipitada"
  • Señala que los presos no pueden ser "excusa, y tampoco moneda de cambio de nadie" y pide calma "para diseñar el futuro"

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 La presidenta del Parlament, Carme Forcadell
Imagen de archivo de la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell. EFE Andreu Dalmau

La expresidenta del Parlament Carme Forcadell ha admitido que los dirigentes soberanistas catalanes no tuvieron "empatía" con los no indepedentistas y que esa circunstancia les llevó a sentirse tratados de forma injusta.

"No tuvimos empatía con la gente que no es independentista y que tal vez no se sintió justamente tratada. Hay mucha gente que no es independentista que defiende las libertades y los derechos fundamentales y que si le das a elegir entre España y Cataluña elige España", ha afirmado Forcadell en una entrevista con Catalunya Radio grabada el pasado viernes.

La expresidenta del Parlament, condenada a 11 años y medio de cárcel, considera que "hay que hacer una lectura realista de lo que pasó. Tal vez hicimos una lectura precipitada. Hay que aprender de los errores más que de los éxitos. Si entonces hubiéramos hecho una buena lectura no nos habríamos puesto un calendario".

Petición de calma

A la pregunta de qué hay que hacer ahora, Forcadell responde: "Me gustaría que nos calmásemos. Todos, los de dentro y los de fuera. Estamos tocados emocionalmente. Tenemos que hacer una reflexión profunda y diseñar un futuro. Si no nos calmamos, esta lectura no la podemos hacer. Y tenemos que seguir adelante".

"Los presos y las presas no podemos ser el centro. No tenemos que ser la excusa, y tampoco moneda de cambio de nadie. Hay que mirar por el bien del país, y de toda la que gente a aquí vive. Las emociones no dejan pensar bien", señala antes de añadir que el instrumento debe ser la desobediencia civil no violenta.

Forcadell entiende que ha sido condenada a 11 años y medio de cárcel por "haber sido presidenta de la ANC", y no por los plenos de los días 6 y 7 de septiembre, ya que si fuese por esto último habría sido juzgada en el TSJC "como el resto de compañeros" de la Mesa.

La sentencia del Supremo recoge que jugó un papel "decisivo" para crear una "legalidad paralela carente de validez" desde su "privilegiada posición" como presidenta del Parlament de Cataluña y considera que como presidenta de la ANC, "proyectó su actividad pública más allá del ámbito parlamentario apoyando decididamente al Govern" en la preparación del 1-O y a ANC y Ómnium en sus movilizaciones".

Lagrimas "por la violencia en la calle"

En la entrevista, grabada en la cárcel de Mas d'Enric -El Catllar (Tarragona)- la expresidenta del Parlament explica que lloró "al ver la violencia en la calle" que se produjo el pasado viernes "no con la sentencia del juicio".

Cuando le notificaron la sentencia, explica en la entrevista, consideró que el juicio "no había servido para nada", que "no hacía falta hacerlo", y añade que "yo no soy culpable de ser presidenta del Parlament, sino de haber montado las manifestaciones independentistas de los años 2012, 2013 y 2014, por haber puesto delante del espejo el crecimiento del independentismo".

La expresidenta puntualiza que aquellos días su voto no valía más que el de cualquier otro diputado, y que ella se limitó "a defender la libertad de expresión" puesto que "no podemos admitir la censura".

"No hicimos caso al TC porque pusimos por delante la libertad de expresión y el derecho del Parlament a hablar de todo", argumenta Carme Forcadell, que recuerda, en todo caso, que en la cámara legislativa catalana "ya se había hablado muchas veces del derecho de autodeterminación" por lo que "el problema es aquella vez había una mayoría parlamentaria para tirarla adelante".

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