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Festival de Valladolid

'Salir del ropero': Verónica Forqué y Rosa María Sardá visten una comedia sobre el respeto a la diferencia

  • Dos ancianas deciden casarse ante la oposición de parte de su familia en el primer largo de Angeles Reiné

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Celia y Sofía siempre se han amado en secreto y ahora quieren vivir a su manera

Sofía (Verónica Forqué) y Celia (Rosa María Sarda) se aman en secreto desde siempre, pero es a sus setenta años cuando se lían la manta a la cabeza y sueltan el bombazo a su variopinta familia: las abuelas deciden casarse sorteando el ‘qué dirán’ del pequeño- y conservador- pueblo de Lanzarote donde viven.

La sofisticada y cosmopolita nieta de Celia, Eva (Ingrid García Jonsson) y el hijo de Sofía, Jorge (David Verdaguer), se plantan en la isla para frenar la boda en un delirio de prejuicios que destaparán sentimientos subterráneos y un tsunami familiar.

Con estos mimbres, Ángeles Reiné ha firmado el guión y la dirección de su primer largometraje: Salir del ropero (en un guiño en el título a las parejas homosexuales).

La cinta cuenta en la producción con la participación de RTVE y ha vivido su puesta de largo en la Seminci de Valladolid. El reparto lo completan Candela Peña, en un papel tierno que saca la sonrisa, Álex O’Dogherty y Pol Monen.

Pueblo pequeño, infierno grande

Bajo la pátina de comedia de enredo, la directora pone sobre el tapete el respeto a la diferencia y la libertad de escoger el destino deseado frente al dedo acusador.

“En la época en la que ellas se querían, el amor estaba prohibido entre mujeres. Es un tema muy dramático porque tuvieron que llevar una vida que no querían tener. Luego, el personaje de Rosa María Sardá es muy creyente. Celia confía en que el papa Francisco ha venido para hacer un cambio que ella ve necesario para que la Iglesia Católica se adapte y evolucione en el mundo en el que estamos”, asegura Ángeles Reiné que define el filme como "feminista" porque "muchas mujeres no han tenido la oportunidad de expresarse en su vida".

Eva (Ingrid García Jonsson) descubrirá en Lanzarote junto a su familia lo que quiere de verdad

Y más totum revolutum de cargas de profundidad a la carta: desde el acoso escolar, la crítica a las falsas apariencias de “Twitter” y la voracidad de la prensa rosa salvaje.

“Vivimos una vida cada vez más alejada de nuestros seres queridos de nuestro núcleo de amistad. Y muchas veces solo tenemos amigos virtuales y aquí se hace un brindis de reconciliación hacia nuestra familia, una familia muy diversa”, añade la realizadora.

Es en este punto cuando el humor cae en el buenismo: la perfecta Eva, que está prometida a un rico escocés, se percata de la necesaria aceptación de la identidad de su familia “freakie” para ser de una vez ella misma y hallar el amor verdadero.

Y un personaje más se une al puzle: la luminosa Lanzarote, donde se rodó la mayor parte de la película, y que apuntala con su orografía vía metáfora´.

“La isla se integra en la historia. Tiene cierto paralelismo los paisajes salvajes y poco transformados, con la libertad que tiene esa familia. Sirve para enseñarnos que la belleza está en las cosas naturales”, concluye la directora.

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