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Migoya y Seguí: "Carvalho ya describía la corrupción entre las multinacionales y el estado"

  • Han adaptado al cómic la segunda novela de la serie de Vázquez Montalbán: La soledad del manager
  • Carvalho investiga un presunto crimen sexual, que resultará ser mucho más

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Detalle de la portada de 'Carvalho: La soledad del manager' Norma

Uno de los mejores cómics de 2019 fue Carvalho: Tatuaje (Norma Editorial), la adaptación de la primera novela del famoso detective de Manuel Vázquez Montalbán a cargo del guionista Hernán Migoya y el dibujante Bartolomé Seguí. Dos años después nos llega el segundo título de lo que promete ser una de las grandes sagas del cómic español: Carvalho: La soledad del Manager (Norma Editorial)

Hernán Migoya nos pone en antecedentes: ‘El cómic plantea un caso de asesinato para el detective Pepe Carvalho, quien va tirando del hilo y poco a poco irá descubriendo una trama criminal en España de dimensiones asombrosas en sus ramificaciones políticas. Yo estoy perplejo ante los paralelismos del funcionamiento mafioso que la novela plantea con todo lo que está sucediendo en Latinoamérica con el tremendo caso Odebrecht, que estoy viviendo diariamente a través de la prensa peruana. Resulta escalofriante que hace 42 años, Vázquez Montalbán ya describía al dedillo las relaciones de poder entre las multinacionales y el estado corrupto”.

“La trama de un crimen que parece un lío de faldas -interrumpe Seguí-, en el fondo esconde toda una trama de corrupción en las que están implicados e Estado y grandes multinacionales. Insinuando que ese paso de la dictadura a la democracia no fue descontrolado, sino que alguien manejaba los hilos”.

“Estamos en 1977 –continúa el dibujante-, el año de las primeras elecciones libres, cuando España deja atrás la dictadura y está dando los primeros pasos hacia una democracia. Lo que tienen las novelas de Pepe Carvalho es que no sólo son historias policíacas sino que también sirven de crónica histórica. Montalván convierte a Carvalho en testigo y memoria de nuestra historia reciente”.

Es la primera aventura de Pepe Carvalho –añade el guionista- en que, además, se aporta también una radiografía de la situación política de entonces, conformando un fresco de la Transición que explica muchas de las reyertas que seguimos viviendo ahora. Y es mi novela favorita de Carvalho de su primera época, porque constata muy bien el desencanto del carácter español apenas asomados a la recuperación de la democracia y ofrece una magnífica descripción de las diferentes clases sociales que conviven en Barcelona, desde la burguesía pudiente y desdeñosa a la inmigración charnega de extracción popular a la que yo pertenezco. Y, no menos importante, supone el debut del ayudante de Pepe, el genial Biscuter”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

Un Carvalho aún más cínico

En esta segunda novela nos encontramos con un Carvalho aún más cínico. “Puede ser-asiente Migoya-, porque acaba de comenzar la democracia en España y el tipo ya está descreído y harto de todo, como la gente ahora, ja ja ja. Para mí, Pepe Carvalho es el personaje moderno que mejor encarna el espíritu contradictorio español, la pasión personal con la incapacidad de tener fe en ningún sistema, la explosión arrolladora de vida y frenesí junto al pesimismo y cabreo perpetuos. Y su maravilloso concepto ácrata del mundo, con el que me identifico al cien por cien”.

“Cuando mis mejores amigos de Lima leyeron Tatuaje –añade el guionista-, todos me decían que Carvalho era como yo en sus actitudes respecto de la situación política española. “Ya está el español rajando”, suelen comentar en broma: o sea, criticando, pontificando, buscándole siempre el punto débil o jodido a las buenas causas, desconfiando de todo lo que sobresale, recreándose en el autodesprecio nacional. Cuando viajé a los USA por vez primera a mis 20 años me sorprendió el positivismo de los yanquis y su afán por construir su sociedad. ¡Y ese matiz sobre los gringos también está presente en La soledad del manager! Ahora que llevo seis años viviendo fuera de mi país, me doy cuenta de que todos los españoles somos un poco Carvalho. Y en lo personal, haciendo un juego fácil de palabras, yo le acompaño en el resentimiento”.

Además, Carvalho vuelve a sorprendernos porque no es, precisamente, un héroe impoluto. “A nosotros también nos sorprende –confiesa Seguí- porque no es ningún héroe intachable y, encima, es un poquito machista, aunque creo que eso es fruto de la época y por eso me parece bien que nos chirríe ahora. Hemos querido mantener ese punto machista, pero estamos muy lejos de la serie que se hizo en los ochenta, cuando lo interpretaba Eusebio Poncela y Carvalho era un auténtico depredador sexual”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

El dibujante añade: “Como leí a Vázquez Montalbán en una entrevista: “Carvalho es como un tocón visual de lo vivo y de lo muerto”. Y es que Carvalho es un personaje que está de vuelta de muchas cosas, y se enfrenta a los casos y a la vida desde alguien que ya ha visto mucho. Es exagente de la CIA, expolicía, excomunista, pero sobretodo, es excéptico. Es un bon vivant, un gourmet que disfruta de una buena comida y de un buen polvo, y que, como confiesa en esta novela, “cuando oye la palabra cultura, él no saca la pistola, él saca el mechero”.

“Lo que me interesaría saber es cómo llega este personaje a los lectores actuales. Y si conseguimos que el personaje vuelva a transmitir esas emociones que nosotros sentimos en su momento” –asegura el dibujante-.

En cuanto a la evolución gráfica del personaje y su mundo, Seguí nos comenta que: “A nivel gráfico ya noto que he ido afianzándome con el personaje, voy perfeccionando los tics que le encuentro, cogiendo confianza en el dibujo… vas creando y reconociendo a tu Carvalho según lo vas dibujando. Y ahora estoy más afianzado en este sentido”.

Destacar estupenda portada del cómic. “Está dividida en dos partes –asegura Seguí- arriba le podemos ver con Elvis Presley en Las Vegas. Aunque Montalbán nunca narró ese encuentro, en la ficción coincidieron allí en la misma época y nos gusta fantasear con la posibilidad de que pudieran haberse conocido. Y en la parte de abajo vemos las manifestaciones de finales de los años 70”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

“Quizá la transición no fue tan idealizada como nos la han vendido”

Bartolomé Seguí nos resume el argumento del cómic: “Comienza con la muerte de Antonio Jauma, que es un manager al que Carvalho conoció en 1969 cuando era agente de la CIA. El cadáver aparece sin calzoncillos, con unas bragas en el bolsillo y apestando a perfume de mujer, por lo que todo parece indicar que ha sido asesinado por un lío de faldas. Pero un amigo tenía instrucciones para que, en caso de muerte violenta, contactase con Carvalho. Así, empezará a investigar, interrogando a los conocidos del fallecido, y ese supuesto lío de faldas se irá complicando al aparecer vínculos con la multinacional para la que trabajaba el fallecido y con la política”.

Una novela en la que hay mucha política y crítica social. “Ha sido una manera de revisar esa época de movimientos populares, manifestaciones estudiantiles… una época muy bulliciosa a nivel social y político –asegura el dibujante-. Yo tenía quince años y en esa época no era muy consciente de lo que pasa pero fueron años vitales para nuestra historia. Por eso te lo puedes leer como una novela policíaca, con un personaje con un carisma arrollador, pero también deja ver todo lo que se intentaba hacer y controlar. Esa transición que nos vendieron tan idealizada quizá no lo fue tanto

“Cuando me documentaba me volví a leer la novela –añade Seguí- y te das cuenta de que hay cosas que pasaron y que siguen pasando, por ejemplo con la influencia actual que tiene Estados Unidos en América latina y que posiblemente tuvo aquí en esa época. No hay que pensar que todo fueran contubernios pero los poderes económicos no querían renunciar a su influencia y eso se ve en el cómic. Esa voluntad de crear un poquito de lío, de descontrol social, para que el poder pueda seguir ejerciéndose. Y crear un momento de caos para que la represión sea aceptada. Cuatro décadas después, el dinero sigue moviendo muchas cosas en todo el mundo. El poder económico tiene sus herramientas que demuestran que el poder del pueblo no está tan claro”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

España siempre ha sido un país de semisalvajes –apostilla Migoya-, Europa nunca se ha fiado de nosotros. Y viendo el panorama que Vázquez Montalbán pintó en su novela hace cuatro décadas del tiempo que le tocó vivir, te das cuenta de que es un país fundamentado en el conflicto eterno. Nadie quiere nunca negociar en esta guerra perpetua. Mi parte favorita del cómic es aquella en la que a Charo le sale el genio y suplica a su “Pepiño” que se larguen de esa mierda de país: Madam Charo, c’est moi”.

“Creo –añade el guionista- que La soledad del manager refleja bien el panorama de entonces: las reivindicaciones por la libertad frente a la represión del Estado, y ese extraño pacto subyacente entre el pueblo y la patronal por el que ambos se odian y combaten con odio y saña, pero ninguno parece capaz de subsistir sin el otro. Hoy se puede ver en cómo tanto el gobierno como la gente de a pie desconfía del autónomo o del ciudadano que va por libre: necesitan sentirse atados. Lo cual revela que el carácter profundo de nuestra tierra es tremendamente conservador”.

“Y después –concluye- está el retrato puntual de tipologías muy concretas de la época, y que marcamos con las pinceladas deliciosas de Montalbán: los verdaderos cínicos, que fueron los continuadores y herederos del franquismo y que vertebraron todo el aparato empresarial y logístico del país. No tenemos tan lejos la prueba: ¡un falangista como Samaranch fue quien consiguió los juegos olímpicos para Barcelona y dio pie a que se transformara en esta ciudad moderna y mercantilista que es hoy!”

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

¿No hemos aprendido nada en 40 años?

Como comentábamos, sorprenden los paralelismos que hay entre el momento histórico de la novela (1977) y el actual. “Vázquez Montalbán –asegura Migoya-conocía muy bien los entresijos del poder. Si en Tatuaje, mientras documentaba para Tomeu Seguí los pasos dados por Carvalho en Amsterdam, me quedé de piedra al verificar que con toda probabilidad habían sido exactamente los pasos de su autor en Holanda, adaptados a una fantasía policíaca, en La soledad del manager pasma su minuciosidad y realismo al retratar los mecanismos de funcionamiento de una multinacional que extiende sus tentáculos por todo el mundo mediante la alianza con Estados sólo democráticos en apariencia, llegando al chantaje, la extorsión y todos los crímenes en el abecedario”.

“Creo –añade el guionista- que lo apasionante de La soledad del manager es que pinta a muchos personajes prototípicos que luego serán clave en nuestra evolución como sociedad: el ejecutivo chuleta y arribista que hace la vista gorda a los excesos del poder y acepta el legado franquista, el exactivista político reciclado en empleado sumiso al sistema, el nacionalista con apellidos que no puede evitar cierto tinte racista, el tipo simplón que ante la opción de escoger su futuro preferiría que volviera un gobernante “con mano dura”, el machista ibérico… Todo eso lo sigues viendo en la tipología española actual, vestida ya con modelos de diseño: pero la raíz sigue siendo la misma”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

“No es complicado adaptar la prosa de Vázquez Montalbán”

En cuanto a si es complicado llevar la prosa de Montalbán al cómic, Migoya asegura que: “En realidad, no. Nuestro mecanismo de preservar la belleza de algunas observaciones narrativas de Manuel Vázquez Montalbán integrándolas como pensamientos de Pepe Carvalho funciona no sólo para transmitir su hermosa y descarnada visión ética y estética de la vida, sino que demuestra que en la serie Carvalho, su autor se dejaba la piel y plasmaba su auténtico concepto del mundo”.

“Para mí –continúa el guionista-, Vázquez Montalbán es Carvalho sin duda alguna, el Vázquez Montalbán desnudo frente a un espejo desplegado por él mismo, en diálogo con su propia verdad. Curiosamente, ha sido más complicado adaptar los diálogos, porque como todo buen escritor compulsivo pero con oído, en la forma de hablar de sus personajes Montalbán mete también mucha chicha, y esta vez sí he tenido que sintetizar un poco por la concisión que exige el medio. Pero Seguí y yo estamos muy contentos, porque somos tan fans de Carvalho que primero necesitamos dejarnos satisfechos a nosotros mismos en nuestro afán por no traicionar el espíritu tan personal que recorre las novelas”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

Las influencias del cómic

En cuanto a sus influencias literarias o cinematográficas, Migoya asegura que:” Conscientes, bueno, mis autores de género favoritos en el período postclásico de los años ‘50 a ‘80: John D. MacDonald con su detective Travis McGee y su intento de finalmente hacer todavía lo que es éticamente correcto; la inquietud social de William P. McGivern; y la crueldad descriptiva de un Jean-Patrick Manchette. Parece una tontería, pero el bagaje de haberme caído en una marmita de novela negra cuando era niño me da mucha seguridad a la hora de adivinar qué pasos sigue Pepe Carvalho en la tradición del género y por dónde echa a volar libre, lo cual va muy bien para tratar de manejar y hacer bien presentes sus elementos más originales, como la crónica política”.

“En cuanto a la puesta de escena –añade Migoya- , pienso totalmente en cine y en cine polar concretamente, para alejarnos del efectismo yanqui y su sensacionalismo narrativo. El cine francés hace género con un planteamiento mucho más naturalista, con el que las historias de Carvalho están muy emparentadas por ejecución formal: el René Clément de Los felinos, el Jacques Becker de No toquéis la pasta, el Henri Verneuil de El clan de los sicilianos y obviamente cualquier trabajo de Jean-Pierre Melville”.

“El pragmatismo moral europeo de la época -ahora estamos ya casi abducidos por la globalización del puritanismo anglosajón- le sienta muy bien al planteamiento carvalhiano: algunos editores estadounidenses, por ejemplo, se mueren de miedo y se hacen cruces al comprobar que la “chica del héroe”, por expresarlo en ese modo estereotípico en que les gusta expresar todo en su lenguaje comercial, es una prostituta. Pero la mentalidad francesa entiende perfectamente ese planteamiento, porque es mucho más abierta en cuanto a presentar en el arte la tolerancia vivencial y no únicamente los clichés moralistas. Ya a nivel anecdótico, cada vez que inicio el proceso de adaptación y guion me sumerjo en bandas sonoras europeas setenteras: Morricone, Bruno Nicolai, Francis Lai, Stelvio Cipriani, todo eso… Es un modo de empaparme del sentimiento de los años ‘70. Y te parecerá una tontería, pero releer los cómics de Alfonso Font y Didier Comès me predisponen una barbaridad a escribir, por atmósfera”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

Una excelente documentación

Destacar la prodigiosa documentación que se aprecia en todas y cada una de las viñetas de Seguí: “Hernán me pasa el guion, que casi es más largo que la novela, porque adjunta enlaces de internet, imágenes e incluso un punto de Street view para que sitúe la acción en una calle concreta. Una página de cómic corresponde a tres o cuatro páginas de texto... Y sobre eso yo voy cogiendo lo que me cabe. Pero la documentación de Hernán es impresionante”.

“No diría que la documentación es complicada -añade migoya- sencillamente es uno de los retos más placenteros a la hora de realizar los cómics de Carvalho. Amo la cultura catalana y española de esa época. Y amo los años ‘70 en sí, de hecho creo que vivo en Lima porque todavía parece una ciudad de los ‘70: me devuelve a la burbuja de felicidad de mi infancia y encima veo todo el tiempo coches que parecen salidos de Starsky y Hutch. Yo sencillamente, después de desglosar el libro y hacerme mi storyboard personal, a la hora de redactar el guion empiezo a explorar por internet y a veces llego a hallazgos maravillosos”.

“En la primera secuencia de La soledad del manager, por ejemplo, que transcurre en un avión de Las Vegas a San Francisco en 1969, lo primero que haces es averiguar qué aerolínea hacía realmente ese trayecto, y qué uniforme vestían las azafatas, y hasta qué modelo de botellín de whisky servían a los pasajeros: ¡y se puede averiguar! De hecho no le perdonaré nunca a Seguí que no haya dibujado un plano cercano del botellín sólo para que se vea que también estaba basado en el real de la época, ja ja. Obviamente, es broma: a veces le abrumo con tanta información. Y en esos momentos en que llego a un callejón sin salida, donde por ejemplo no logro encontrar fotos de un bar concreto barcelonés que ya no exista en la actualidad, contamos con la contribución de Roser Messa Freixas, una erudita de la historia de Barcelona que nos consiguió algunos detalles documentales impagables”.

“Nunca considero que la documentación es demasiada: la incluyo y dejo que Seguí elija, confío a ciegas en su talento selectivo y narrativo. Hay detalles inventados y algunas licencias (para empezar, en la propia novela: el accidente de Ann Margret tuvo lugar en 1972 y no en 1969), pero curiosamente el año 2005 estuve en Las Vegas haciendo de padrino en la primera boda de Chiqui Martí, y ella estaba alojada en el Caesars Palace, así que toda aquella experiencia me sirvió para el cómic. En todo caso, si puedo meter un titular de diario exacto de esa época que haga eco de lo que trata la historia, una portada del Interviú de ese año que sirva de contrapunto irónico o hasta un cómic catalán de esos tiempos por pura nostalgia, pues lo propongo. Creo que el público agradece todo lo que le ayude a revivir esa década”.

Viñetas de 'Carvalho: La soledad del manager'

“Hemos metido –añade Seguí- muchísimos detalles en cada viñeta del cómic, desde carteles, edificios, imágenes de la época… no siempre lo puedo meter todo por limitaciones de espacio pero nos gusta meter cuadros de pintores concretos, portadas de libros…”

También añaden muchas otras cosas que no estaban en la novela pero que contribuyen a la ambientación: “Muchas de las citas o canciones que aparecen en el cómic las aporta Hernán –asegura Seguí-. Y, por poner un ejemplo, en el tercer álbum habrá una escenas en la que veremos a varios dibujantes del Víbora. No aporta nada a la trama pero sí que la ambienta un poquito. Sobre todo para los que vivimos la época. Tenéis otro ejemplo en el primer álbum, donde también había una viñeta en la que Carvalho se cruza, por las Ramblas, con Nazario y Ocaña”.

“Cuando dibujé Tatuaje –concluye el dibujante- ví las películas y las series que se han hecho de Carvalho, para ver la época y coger algunas ideas de ambientación: cómo eran los trajes, los despachos… Con este segundo cómic ya no lo he hecho porque con la documentación de Hernán me sobra”.

Portada de 'Carvalho: La soledad del manager'

Ya están adaptando la tercera novela de Carvalho

“Seguí –nos avanza Migoya- ya está dibujando Los mares del sur, y lo sorprendente es que parece escrita para ser adaptada visualmente. Por mi parte, estoy adaptando también a cómic La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, para Random House, y esta editorial lanzará el año que viene mi nueva novela, precisamente sobre lo que fue ser un niño charnego de familia proletaria en la Barcelona de periferia. ¡Todo me devuelve siempre allá! Tú puedes salir del pueblo, pero el pueblo no sale de ti…”

En cuanto a Seguí: “Ya estoy trabajando en Los mares del sur, la tercera novela de Carvalho, que está ambientada en la zona de Hospitalet y he visto un documental sobre el nacimiento de ese lugar. Yo nunca me había obsesionado con la documentación, porque me gustaba trabajar de memoria, por las sensaciones, pero la documentación termina siendo adictiva. Ya llevo dibujadas 12 páginas del cómic y espero que se pueda publicar en el verano de 2021”.

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