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Del clasicismo de Carolina Herrera al erotismo de Tom Ford

  •  Wes Gordon, director de Carolina Herrera, se inspira en las flores
  • Ford recupera el estilo sensual y el erotismo que le encumbraron

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Ideas de la casa Carolina Herrera para el verano de 2020. EFE

La casa Carolina Herrera vive una segunda juventud con Wes Gordon al mando del taller. El modisto ha logrado lo que pocos camaradas consiguen: poderse mirar en el espejo de su antecesora con dignidad. Su trabajo roza la perfección estética y recrea ese glamur relajado que hizo icónico la venezolana que, desde la primera fila, comprobó que su jardín sigue fresco, joven y lozano.

Vestido camisero de Carolina Herrera. EFE

Las flores prestan sus colores y formas a algunos vestidos pero también se estampan o se aplican con pétalos tridimensionales.  Casi todas las prendas parecen esculturas orgánicas y destaca el corte impecable en los hombros y las voluminosas mangas. Lo mismo ocurre en los escotes, muy bien estructurados, que Gordon hace a veces generosos pero siempre decentes. Los vestidos de superposiciones, con lunares, se mueven con soltura y  convierten a las modelos en mariposas que revolotean en la pasarela. Y en contraste vemos rayas y cuadros que pierden esa masculinidad heredada para ofrecer una nueva versión de sí mismos.

Propuesta de Wes Gordon para Carolina Herrera. EFE

La ya icónica camisa blanca no falta en esta colección y Gordon remarca su fuerza combinándola con faldas de potente color que van estampadas. Pero también la convierte en vestidos de botones que son marca de la casa. Uno de ellos lleva un renovado estampado Tie-dye, que está de rabiosa actualidad. El diseñador lo usa con elegancia en distintas prendas eliminando el aire hippy para dotarle de un estilo diferente.  

Propuestas de Custo Barcelona. AFP

Son muchos los diseñadores que dicen que trabajan para empoderar y dignificar a la mujer. Y cada uno lo hace a su manera. El abanico de propuestas es extenso y muy diverso, tanto como tipos de mujer, o tipos de feminidad. Desde la elegancia y el glamur clásicos hasta la vanguardia. Desde el recato hasta la osadía. Y de todo estamos viendo en Nueva York. 

De una firma española (Carolina Herrera pertenece al grupo Puig) a otra.

Desfile de Custo en Nueva York

Custo Barcelona firma otra manera de ver y entender a la mujer. “La colección es un homenaje a las mujeres sin miedo a hablar, que quieren ser escuchadas”, dice. Su propuesta, conectada con la que presentó en Madrid en el mes de julio, lleva siluetas muy lineales con cortes y ventanas que dejan ver la piel. Custo juega con las tiras de tejido que coloca en los laterales, las mangas o el cuerpo para lograr un divertido juego de geometría sensual.

La sensualidad y el erotismo de Tom Ford. AFP

Sensualidad, y a veces sexualidad, es lo que vende Tom Ford. Su propuesta bebe del estilo que acuñó durante su etapa en la casa Gucci y retoma los vestidos y las prendas que insinúan las bondades del cuerpo con la ayuda de fruncidos, escotes, cortes osados y una bandera de tejidos que potencia el erotismo de la colección. ¡Hasta una sencilla camiseta se convierte en una pieza que vende y provoca deseo! Las faldas largas con pliegues frontales y bolsillos contrastan con los shorts minúsculos en un ejercicio estético que bebe de los 60, 70 y 80. Blanco y negro dominan la propuesta en la que caben, también, potentes naranjas, rosas y verde.

Destacan los corsés rígidos, en distintas versiones, que hacen un guiño a los que Yves Saint Laurent lanzó en 1969 con la ayuda de la escultora Claude Lalanne. Objetos que conocé muy bien ya que trabajó con el archivo de la casa cuando fue su director creativo, entre 1999 y 2004. La línea masculina se enmarca en un estilo narcisista y propone chaquetas muy entalladas con sofisticados tejidos de estampados salvajes que combina con camisas de cuello mao.   

Tommy Hilfiger, igual que Carolina Herrera, apuesta por los lunares. EFE

Nueva York no está dispuesta a bajar puestos en la lista de las pasarelas más importantes. O lo que es lo mismo, a perder poder. Y para ello ha tomado potentes medidas. Tom Ford, actual presidente del Consejo de Diseñadores de Moda de América (DFDA) ha reducido el calendario y ha logrado que regrese Tommy Hilfiger. El modisto, que dejó la Gran Manzana en febrero de 2017, vuelve con una colección en la que ha colaborado la cantante Zendaya. Un trabajo que es un grito a favor de la diversidad y la pluralidad, con guiños a los años 70 y la estética afroamericana. El show que se celebró en el mítico teatro Apollo, situado en Harlem, fue toda una celebración.

Bella y Gigi Hadid, y Blanca Padilla, de azul, desfilan para Ralph Lauren. AFP

Y lo mismo hizo Ralph Lauren. El diseñador, esencia del lujo norteamericano, recreó un club de los años 30 para acoger una colección que pone en valor esa elegancia clásica y eterna, que inmortalizó Hollywood en películas míticas. No en vano se decía que “para lucir el estilo de los años 30 es necesario tener la figura de una estrella de cine”. Bella y Gigi Hadid recrearon así la sensualidad de Joan Crawford y la ambigua masculinidad de Greta Garbo. Destacó por su belleza y elegancia la española Blanca Padilla.

Propuestas para el verano de 2020 de Helmut Lang. AFP

Nueva York será el epicentro de la moda hasta el día 11. Después la atención mediática se trasladará a Londres que celebra su semana de la moda del 13 al 17 de septiembre. Milán cogerá el testigo del 17 al 23 y ese día París inaugurará su pasarela. 

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