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La animación española, un sector en auge y reconocido internacionalmente

  • La preselección para el Oscar de Buñuel en el laberinto de las tortugas demuestra el auge del sector
  • La animación española facturó 654 millones de euros y dio empleo directo a 7.450 profesionales en 2017

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'Buñuel en el laberinto de las tortugas'
'Buñuel en el laberinto de las tortugas'

La preselección de una película de animación como Buñuel en el laberinto de las tortugas entre las tres candidatas para representar a España en la carrera hacia los Oscar denota un cambio de percepción en la industria española de un sector en auge y con un creciente reconocimiento internacional.

No hay precedentes de que una producción de animación se haya llevado el Oscar a mejor película de habla no inglesa, por lo que la cinta dirigida por Salvador Simó lo tiene difícil, máxime teniendo en cuenta que compite con dos directores ya oscarizados como Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar.

Sin embargo es la primera vez que los académicos españoles apuestan por la animación para competir en esa categoría, lo que indica un cambio de percepción. "Empezamos a ser parte importante en la industria cinematográfica española, estamos creciendo mucho y cada vez estamos más presentes a nivel internacional", asegura Deneb Sabater, vicepresidenta de la asociación Mujeres en la Industria de la Animación (MIA).

'Buñuel en el laberinto de las tortugas'

Buñuel en el laberinto de las tortugas reconocida en todo el mundo

La cinta de Simó, que recrea el documental de Buñuel Las Hurdes. Tierra sin pan, viene precedida por el reconocimiento de los grandes festivales internacionales de animación, desde Annecy a Los Ángeles. Pero no es el único caso de éxito reciente. Eso sí, el foco, como en el resto del cine, ya no está solo en las salas sino también en las plataformas.

Varios directores españoles -Alberto Mielgo, Javier Recio, Víctor Maldonado y Alfredo Torres- han participado en la serie Love death and robots, una de las sorpresas de Netflix de este año, una transgresora antología de cortos de animación de gran nivel artístico y producida por David Fincher.

También en Netflix se estrenará en el último tramo del año Klaus, un largometraje de Sergio Pablos y los españoles Spa Studios que la plataforma ha convertido en gran apuesta internacional, con un guion coescrito junto a Zach Lewis y Jim Mahoney y las voces de Jason Schwartzman o Rashida Jones en su versión original.

"El personal español tenemos unas características artísticas buenas que hacen que se nos esté contratando cada vez más", subraya Sabater y cita otro ejemplo conocido, el de los efectos especiales de Juego de tronos, realizados por la española El Ranchito y que forman parte de las mismas técnicas de animación. Por cierto que esos efectos especiales fueron merecedores del Premio Emmy de la televisión norteamericana.

Quinto productor mundial de largometrajes de animación

La animación española facturó 654 millones de euros (725 millones de dólares) y dio empleo directo a 7450 profesionales digitales en 2017, según datos del último Libro Blanco del sector, publicado por la federación Diboos de productores de animación y efectos visuales a finales del año pasado.

Esa publicación sitúa a España como quinto productor mundial y segundo europeo en largometrajes de animación y destaca su potencial de crecimiento: las alrededor de 250 empresas que forman el tejido productivo llegarán a facturar mil millones (1110 millones de dólares) en 2020.

La saga de Tadeo Jones marcó un hito, pero también han destacado en los últimos años otras producciones como Mortadelo y Filemón, Deep(que alcanzó los primeros puestos de taquilla en países como Rusia o Corea), Atrapa la bandera o Planet 51.

"Las aventuras de Tadeo Jones", que cuentan las peripecias de un albañil que sueña con ser arqueólogo, dan el salto a la gran pantalla, y en 3D, después de que su creador, el español Enrique Gato, fuera reconocido con dos premios Goya por los cortometrajes "Tadeo Jones" (2005) y "Tadeo Jones en el sótano maldito" (2008).

Otros títulos, aunque menos taquilleros, han destacado en los últimos años por su calidad como Nocturna, Psiconautas o Chico & Rita, con la que Fernando Trueba logró en 2012 la nominación de la academia de Hollywood al Oscar a la mejor película de animación.

Persiste la tendencia a identificar cine de animación con público infantil, pero la realidad es mucho más amplia.

"En taquilla lo que funciona es el cine familiar y de género, ya no solo en lo que se refiere a la animación sino en general", señala Abraham López Guerrero, director del corto Blue&Malone (2013), del que está filmando una segunda parte con Aura Garrido y a la vez escribiendo el guion para un largometraje.

Días de cine - 'Atrapa la bandera'

"Las películas comerciales son necesarias para poder hacer otras alternativas, eso es lo que considero una industria sana", subraya el director y académico, que hace suyo un lema de Manuel Cristóbal, el productor de Buñuel en el laberinto de las tortugas, de que "la animación no es un género sino una técnica".

López insiste en que la animación tiene una capacidad connatural de llegar al público muy fuerte. "Por la manera en que se hace, es imposible hacerla sin amor, porque nos enfrentamos al folio en blanco, con fuentes de financiación muy limitadas y son procesos muy largos de dos o tres años", señala.

La candidata definitiva para representar a España en los Oscar se conocerá el 5 de septiembre.

Un día más con vida