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10 grandes cómics para el fin de semana

  • De los temas más variados: ciencia ficción, históricos, serie negra, humor, feministas...

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Ilustración de 'Blue note'
Ilustración de 'Blue note'

Los fines de semana veraniegos nos gusta recomendaros cómics con los que los calores se os harán mucho más llevaderos. En esta ocasión nuestra selección de diez títulos imprescindibles es la siguiente: Blue note (Norma), Coyote Doggirl (Astiberri), Dealer. Dog Days (Dib>buks), Devilman II: The first (Panini), El club de las chicas malas (Autsaider cómics), La patrulla condenada: Nada (ECC Ediciones), Luces nocturnas (Astiberri), ¡Matad a caravaggio! (Panini), Viaje al infierno (Isla de Nabumbu), Yo, René Tardi prisionero de guerra en Stalag IIB 3: Después de la guerra (Norma).

'Blue note'

Portada de 'Blue note'

Un escenario maravilloso: el Nueva York de los años 30 un mes antes del fin de la Ley seca; unos protagonistas inolvidables: un boxeador irlandés agobiado por las deudas, que vuelve al ring para un último combate y un joven e ingenuo músico de jazz que quiere grabar su primer disco; unos secundarios de lujo: gángsters sin escrúpulos y mujeres periodistas insobornables; y dos grandes creadores del cómic europeo: Mathieu Mariolle y Mikaël Bourgoin. Una mezcla que da como resultado el maravilloso cómic Blue note. Los últimos días de la ley seca (Norma editorial).

Un cómic que en realidad son dos: uno dedicado al boxeador y otro al guitarrista, cuyas vidas acabarán cruzándose al final del tomos de formas inesperadas, ya que ambos caerán en las garras de una red de explotación y cadenas de favores. Destacar la caracterización de estos dos personajes desesperados, que se empeñan en enfrentarse a un destino que parece haberlos condenado de antemano. Un cómic que es un maravilloso homenaje a una época, a los clubs de música de jazz y a las películas de gángsters de los años 30. Y con unos espectaculares dibujos, que recrean a la perfección ese ambiente nocturno. Recomendamos su lectura acompañada de un buen disco de jazz; si es de la época mejor.

'Coyote Doggirl'

Portada de 'Coyote Doggirl'

Coyote Girl (Astiberri), de Lisa Hanawalt es un western feminista con el ritmo y el colorido de los mejores dibujos animados actuales. Y es que su autora también es la cocreadora de dos de las series de animación de Netflix de más éxito: Bojack Horseman (un mundo en el que conviven humanos y animales antropomórficos) y Tuca y Bertie (la historia de dos amigas pájaros que se encuentran en un momendo de cambio). Coyote, la protagonista del cómic, es una hembra (mitad perra, mitad coyote) que es soñadora y ferozmente independiente. Cuando tiene un problema con uno de sus vecinos se verá obligada a huir perseguida por cowboys y solo encontrará refugio entre los indios.

Una emocionante historia en la que la naturaleza tiene gran protagonismo, con unos paisajes minimalistas, pero muy coloridos, en los que se desarrollan las peripecias de nuestra protagonista. Una historia que, como decimos, también destaca por el mensaje feminista de una joven enfrentada al mundo machista de los cowboys, en contraposición con el más igualitario de los indios, en donde las mujeres están mucho mejor consideradas. Destacar las preciosas acuarelas de Lisa y el dinamismo de sus dibujos, que parecen en constante movimiento. Se nota que viene del mundo de la animación.

'Dealer. Dog Days'

Portada de 'Dealer. Dog Days'

Sus creadores, los gaditanos José Luis Vidal y El Flores, definen Dealer. Dog Days (Dib>buks) como un Thriller quinqui, de esos que se hicieron tan famosos en la España de los 80. Pero nunca una de aquellas películas fue tan divertida ni tan dinámica como el debut de estos jóvenes autores en el cómic nacional, tras su colaboración en Tales of Roges (Amigo Comics) para el mercado norteamericano. La historia de Perro, un curioso héroe urbano que se dedica a solucionar los problemas de los demás. Y cuando al líder de una famosa banda de música le roban su guitarra, sin la que no puede actuar en el gran concierto del festival DogDays, Perro se tendrá que enfrentar a una peligrosa banda de criminales.

Una historia que parece un episodio de animación por el dinámico estilo de El Flores. Si a eso le unimos un guion trepidante, que no nos da un solo respiro y que está planteado como una auténtica cuenta atrás de emocionantes, conflictos y persecuciones. Una historia ideal para disfrutar en verano. Y que esperamos que sea el inicio de una fructífera colaboración entre estos dos artistas que saben retratar tan bien a la sociedad actual.

'Devilman II: The First'

Portada de 'Devilman II: The First'

Go Nagai (Mazinger Z), no solo creó el género de los robots gigantes tripulados, sino que tiene una de las carreras mas prolíficas del cómic japonés con títulos tan destacados como Cutey Honey y Devilman, la historia de un joven bondadoso poseído por un demonio, que es el señor de la guerra lo que, curiosamente, le convertirá en la última esperanza de la humanidad. Un estupando Manga que Panini está publicando en tres volúmenes, de los que se ahora se publica el segundo: Devilman: The first, en el que los demonios lanzarán su ataque definitivo y el protagonista descubrirá que esos monstruos han poseído a numerosos humanos, por lo que el fin del mundo está cada día más cerca.

Devilman recupera, en tres volúmenes, la serie original publicada entre 1972 y 1973. Un cómic que tenía un profundo mensaje antibelicista y que tuvo un gran éxito, por lo que enseguida se convirtió en una serie de anime (1972). Aunque el manga tiene un tono más adulto y un final mucho más trágico. Además, en 1973, se estrenó una película que unía los universos de ambos personajes: Mazinger Z vs. Devilman, lo que demuestra el enorme impacto que ambos personajes tuvieron en Japón. Destacar la fortaleza de los personajes del manga de Go Nagai, el ritmo (que no nos da un momento de respiro) y la imaginación del autor para crear esos horribles demonios llenos de ojos, tentáculos y otras horribles protuberancias. Lo curioso es que Nagai quedó tan agotado con este proyecto que creó Mazinger Z como una mera diversión, para relajarse.

'El club de las chicas malas'

Portada de 'El club de las chicas malas: Amanecer rosa'

"Empoderamiento a hostias", ese sería un buen resumen de este cómic, El club de las chicas malas: Amanecer rosa (Autsaider Cómics), de Ryan Heshka. Un tebeo muy bizarro que mezcla el feminismo con el pulp de los años 40, el cómic underground de los 60 y el humor negro más disparatado. una auténtica gozada que narra las aventuras de un grupo de chicas malas que beben, fuman, buscan pelea y hacen lo que les da la gana sin depender de ningún hombre. Eso atraerá las iras de los poderes fácticos, el depravado párroco local y el corrupto jefe de policía, que tramarán un plan para deshacerse de ellas: inflitrar un topo en su club de chicas malas.

Un cómic cuyos paralelismos con la América actual de Donald Trump y sus continuos atentados contra las libertades individuales, los extranjeros y las mujeres, son evidentes. Y que no hay que tomarse al pie de la letra sino como un grito de atención, una divertidísima parodia en la que, por una vez, las mujeres tienen el poder y no dudarán en usarlo para defenderse de los ataques del patriarcado. Un cómic en el que destaca esa ambientación de los años 40 y 50, sus estupendos dibujos y el uso del color rosa, que no parece el más indicado para el argumento, pero que aporta un contraste de lo más curioso.

'Hicotea' (Luces Nocturnas 2)

Portada de 'Hicotea'

Luces nocturnas (Astiberri) de la colombiana Lorena Alvarez, fue la gran sorpresa del cómic infantil del año pasado. La apasionante historia de Sandy, una niña muy especial que sentía una gran curiosidad por la naturaleza y cuyas peripecias pretendían enseñar a los niños a vencer sus miedos e inseguridades. Uno de los libros más bellos de ese año, que ganó dos Premios Eisner 2018: al Mejor autor/a completo y a la Mejor publicación infantil (de 9 a 12 años). Y que en realidad es para todos los públicos. No conozco a nadie a quién no le haya fascinado.

Por suerte para todos los fans de Sandy, la joven autora colombiana quiere hacer una trilogía de la que acaba de publicarse el segundo número, Hicotea (Astiberri), en la que la pequeña se va de excursión a unos humedales con sus compañeros de clase. Allí descubrirá el caparazón de una tortuga por el que, como Alicia, entrará a un País de las Maravillas y conocerá a los personajes más singulares. Junto a ellos deberá salvar esos humedales que están en peligro por la inconsciencia del ser humano. Otra libro espectacular cuyas páginas son dignas de enmarcar, pero que también nos cuenta una historia fascinante para todas las edades, en la que destaca la exuberante belleza de la naturaleza. Y que nos recuerda nuestra obligación de cuidarla.

'La Patrulla Condenada: Nada'

Portada de 'La Patrulla Condenada: Nada'

La serie de televisión más marciana de este 2019 es La Patrulla Condenada (Doom Patrol), que ha sabido trasladar a la pequeña pantalla la locura y el surrealismo del cómic original de Grant Morrison de los años 90. Un tebeo imprescindible que ECC Ediciones volverá a reeditar, en tomos, a partir de septiembre. Pero también es muy recomendable la etapa actual del grupo más inclasificable de los cómics, la que escribe Gerard Way, guionista de The Umbrella Academy (que también tiene su serie de TVE) y cofundador de My Chemical Romance. Un cómic que también es una auténtica locura y que cuenta con los dibujos de grandes atistas como Nick Derington, Tom Fowler, Michael Allred y Dan McDaid.

ECC Cómics ha publicado el segundo tomo recopilatorio de la serie: La Patrulla Condenada: Nada, en el que Niles Caulder regresa para intentar poner un poco de orden en el grupo formado por Robotman, Flex Mentallo, Crazy Jane, Hombre Negativo y Casey Brink. Pero un antiguo enemigo acecha en el horizonte, acompañado de una nueva hermandad de Nada (que es casi más surrealista que la original de Grant Morrison) Por si eso fuera poco, un nuevo producto que deforma la realidad se está vendiendo como rosquillas, por lo que nuestros protagonistas se verán inmersos en un nuevo mundo en el que el surrealismo es parte del día a día. Destacar también sus estupendas portadas. El cómic más loco, sorpendente e irónico que leeréis este año.

¡Matad a Caravaggio!

Portada de ¡Matad a Caravaggio!

En los últimos años Caravaggio ha protagonizado dos cómics realmente interesantes: Dos holandeses en Nápoles (Astiberri-Museo Thyssen-Bornemisza), de Álvaro Ortíz, que complementaba la exposición que el museo dedicó al pintor; y Caravaggio (Norma) en el que el gran Milo Manara repasaba su vida y las misteriosas circunstancias de su muerte (aún sin aclarar). Y ahora sumamos un tercero: ¡Matad a Caravaggio! (Panini), de la imprescindible colección de novelas gráficas de la editorial Bonelli, que narra esos últimos días de Caravaggio cuando dos mercenarios lo persiguen, uno para matarlo y otro para llevarlo a Roma.

Sus autores, Giuseppe de Nardo y Giampiero Casertano han realizado una excelente labor de documentación para recrear la época de Caravaggio y cómo pudieron ser esos últimos años en los que fue acusado de asesinato y tuvo que refugiarse en Malta, donde los Caballeros de San Juan le aceptaron en su orden a cambio de sus servicios como pintor. Pero Caravaggio solo tenía una idea en mente: volver a Roma; y por eso quiso dibujar su obra más ambiciosa y regalársela al papa para que le concediera el perdón. Mientras, esos dos mercenarios seguirán su pista con el interés añadido de que entre ambos hay una ambigua relación. Un relato apasionante que mezcla la historia y arte con una aventura llena de intrigas y duelos a espada.

'Viaje al infierno'

Portada de 'Viaje al infierno'

Hace unos meses se creó el sello Isla de Nabumbu para recuperar la obra de uno de los grandes clásicos del cómic español, aunque nunca haya tenido el mismo reconocimiento que otros de su generación, el barcelonés Rafael Aura León (Auraleón) (1936-1993). Tras un primer título, Caos, en el que Auraleón ejercía de autor completo (algo insólito en su carrera), se publica Viaje al infierno (1984), la que fuera su última obra antes de retirarse en los 80 y fallecer en los 90. Una serie con guión de Carlos Echevarría Alonso (Barcelona, 1936), en la que ambos nos narraron el tormento de un astronauta que se queda solo en una nave espacial, en medio de la nada, y sin esperanzas de ser rescatado.

Una serie claustrofóbica que mezcla el terror psicológico y la ciencia ficción de una forma brillante. Y en la que vamos asistiendo al deterioro psicológico y físico de su protagonista, Slim Robinson (el nombre no es casual), que va perdiendo toda esperanza mientras repasa su insatisfactoria vida, hasta el punto de que esa desesperación termina por confundir sus recuerdos reales con auténticas pesadillas. Una gran serie de un dibujante que ¡por fin! está siendo rescatado del olvido, ya que estos dos tomos son los primeros que recopilan su obra. Un artista muy apreciado en EE.UU y que aquí prácticamente hemos olvidado. Si las ventas van bien (esperemos que sí, porque lo merece) Isla de Nabumbu publicará un proyecto aún más ambicioso: "Un lujoso libro biográfico con bastante material poco visto y hasta cosas inéditas que harán las delicias de los coleccionistas".

'Yo, René Tardi prisionero de guerra en Stalag IIB' (Tomo 3)

Portada de 'Yo, René Tardi prisionero de guerra en Stalag IIB 3: Después de la guerra'

El dibujante Jacques Tardi, uno de los grandes del cómic mundial, finaliza la trilogía que ha dedicado a las memorias de su padre con Yo René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag IIB. Después de la guerra (Norma). En el primer tomo nos contaba cómo los alemanes hicieron prisionero a su padre, en los primeros días de la guerra, y sus vivencias en el campo de concentración en el que pasó cuatro años y ocho meses. En el segundo narraba la liberación y cómo tardaron casi cinco meses en regresar a sus casas, en un viaje a pie por toda Europa realmente duro (muchos se quedaron en las cunetas). Y en este tercerno narra el complicado regreso a la vida normal tras los horrores de la guerra.

Así somos testigos, entre otras cosas, de cómo tras la guerra los horrores no cesaron. Porque los supervivientes miraban con odio a los alemanes, a muchas mujeres se las cortaba el pelo al cero por su supuesta relación con los alemanes, miles de mutilados intentaban sobrevivir como podían... sin olvidar el hambre, la miseria y los problemas psicológicos de muchos supervivientes. Además había que afrontar la reconstrucción y también hubo muchos aprovechados que colaboraron con los alemanes y, tras la guerra, se hicieron pasar por héroes de la resistencia. Un relato conmovedor, del autor que mejor ha reflejado los horrores de la guerra en el cómic (¡Puta guerra! 1914-1919, La guerra de las trincheras).