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Madrid Fashion Week

María Escote revoluciona la pasarela, otra vez

  • Comprar prendas para hacer otras prendas. Es el mensaje sostenible de María Escoté
  • Roberto Verino recrea el estilo de Carolyn Bessette y Pedro del Hierro se inspira en África
  • Todos los desfiles de Madrid Fashion Week

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Vestido de novia hecho con camisones por María Escoté. EFE

¿Tomadura de pelo o genialidad? María Escoté ha vuelto a revolucionar la pasarela. Lo hizo cuando puso a la venta su colección mientras hacía el desfile y ahora con un trabajo que ha hecho con Wallapop. La app de venta de ropa le ha dado dinero para comprar prendas de segunda y tercera mano y con ellas ha construido una colección que no se pondrá a la venta, es una colección de imagen aunque es posible que se sortee una prenda.

Vestido de María Escoté hecho con pañuelos. EFE

Quizá por respeto a sus compañeros que sí hacen una colección o quizá por coherencia consigo misma no quería desfilar en Ifema. "Esta colección no tiene sentido aquí, pega más en un OFF pero lo han decidido así”, revela mientras defiende con uñas y dientes este particular trabajo. “No quería hacer un ejercicio de creatividad, quería hacer un ejercicio de reciclaje”, dice sumándose así a la ola sostenible, tímidamente sostenible y a veces un poco falsa, que recorre esta pasarela. No es su caso. “Ha sido un trabajo muy difícil porque no es lo mismo coser un chándal de tafeta que que hacer un vestido con otra prenda que ya existe”.

María Escoté ha comprado ropa de segunda mano para 'hacer' prendas distintas. EFE

Cuenta que ha contado con un presupuesto muy ajustado. “Ha sido una quinta parte de lo que me cuesta el tejido de mis colecciones”. Aun así no se ha contenido. En su ‘lista de la compra’ había remesas de tejidos. “He comprado muchos vestidos con nido de abeja para hacer otros vestidos porque siempre he querido tenerlos en la pasarela y nunca he podido", cuenta ilusionada.

Prenda de María Escoté hecha con mantones de Manila. EFE

Ha hecho prendas con todo tipo de prendas, desde mantones de Manila hasta cazadoras y pantalones de cuero usados por moteros. "Y he comprado cincuenta camisetas de fútbol para unirlas todas y hermanar así las distintas aficiones. ¿Y por qué no voy a hacer esto que se critica ahora tanto de la apropiación cultural? ¿Por qué no puedo tener un look indú o chino?”.

Sus prendas arrastran historias, y dejan atrás unas vidas para, en este caso, no vivir otras. Aunque quién sabe… “El vestido de novia está hecho con veinte camisones de novia teñidos. Era de una mujer que a la que su marido le puso los cuernos la noche de bodas. ¡Imagínate!”. Definitivamente, es una genialidad.

Vestido de María Escoté hecho con pañuelos. EFE

Comprar, deconstruir y crear ha sido su tarea en estas semanas. “Me apetece hacer otras cosas, estoy cansada del ritmo de la pasarela y en enero decidí que no quiero volver”. Lo que sí vuelve es Maestros de la costura, que en prepara su tercera temporada. “Es fascinante lo que hemos logrado, que los chicos que estudian moda quieran volver a coser y no solo ser diseñadores. ¡Y tenemos el respaldo de la audiencia!”, dice orgullosa. Ella se va pero otros vuelven. Entre ellos, Eduardo Navarrete. “Tiene muchas tablas, lo supe nada más verle”.

Propuestas de Roberto Verino. EFE

Carolyn Bessette, esposa de John John Kennedy es uno de los iconos de moda más interesantes. Fue la mujer que encarnó el chic de Manhattan. Era la princesa de un país sin corona. Su estilo minimalista y casual influyó notablemente en muchos diseñadores y muchos diseñadores soñaban con vestirla, aunque el que pasó a la historia fue Narciso Rodríguez. El modisto hizo su vestido de novia, un icono de la moda nupcial, cuando trabajaba para Cerruti y desde entonces millones de mujeres se han vestido como la señora Bessette el día más importante de su vida. Ahora es Roberto Verino quien revive su estilo y su ‘charme’ en una colección que viaja a los 90, a esa década maravillosa en la que el minimalismo era una religión y el mantra más repetido era ‘Menos es más’.

Javier S. Medina desfila para Roberto Verino. EFE

Su colección hace guiños a esos años en una aparente sencillez que sin embargo esconde un gran trabajo de confección y ofrece siluetas muy depuradas y cortes recios. Los tejidos van desde las lanas frías, la napa y las texturas técnicas a otros más vintage como punto hecho a mano, el ante y, por supuesto, el denim. Tanto la carta de color como la bandera de tejidos tiene cierto aire nostálgico.

Vestido de Roberto Verino. EFE

Verino añade pinceladas setenteras a la propuesta, para hombre y mujer, un toque romántico que distorsiona la pureza del minimal. Hay prendas de una sobriedad aplastantes pero también otras como los vestidos de los que brotan flores tridimensionales. Los aplausos, en esta ocasión, se los llevaron los modelos. Entre ellos modelos de los 90 como Natalia López y Pepa Fernández. Esta vez el señor Verino, siempre elegante, dejó que la ovación fuera para ellas.

Pedro del Hierro se inspira en África. EFE

Antes fue el turno de la casa de Pedro del Hierro, con Nacho Aguayo en la dirección creativa de la división femenina y Álex Miralles al cargo de la masculina. África es la fuente de inspiración, desde Marruecos a Madagascar. Allí se da cita un fenómeno maravilloso, el Súper Bloom, cuando el agua de la lluvia inunda la tierra árida y la llena de vida. “Eso es lo que hemos trasladado a la colección, la fiesta del color”, dice Aguayo. La colección tiene distintos matices. Hay vestidos azules cuajados de estrellas, prendas en moiré que recuerdan a las dunas y estampados de cuadros de la cultura Masái…

Propuestas de otoño de Pedro del Hierro. EFE

Tonos arena y verdes contrastan con el rojo y el negro. Y los tejidos técnicos contrastan con las sedas que se pasean por el cóctel y la noche. “Hay más color pero siempre junto, en looks monocolor”, dice. Destacan las prendas que ha customizado Laura, una costurera española que trabaja en París haciendo las colecciones de alta costura para firmas como Saint Laurent. “Se las hemos entregado y ella ha bordado unos peces preciosos con plumas y cristal”.

Las dos firmas se desligan de las temporadas y ofrece el llamado see now, buy now para que sus clientes lo tengan enseguida. Es el fin de la moda, al menos de la industria de la moda.

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