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Arturo Fernández, el eterno seductor

  • Dedicó 68 años de su vida al cine al teatro y la televisión
  • Su característica forma de hablar y su elegancia le convirtieron en el galán por antonomasia
  • Muere Arturo Fernández a los 90 años

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Imagen de archivo de Arturo Fernández

Arturo Fernández Rodríguez (Gijón, 21 de febrero de 1929, Madrid, 4 de julio de 2019) nació en una familia humilde y, cuando solo tenía 9 años su padre tuvo que huir de España tras la Guerra Civil, porque era anarquista.

El confesaba que no era muy buen estudiante porque solo consiguió aprobar "religión y flauta". Y su mayor ilusión era ser cantante pero reconocía que "cantaba como un perro". 

Mientras, su madre quería que fuese oficinista para que llevase corbata todos los días, una prenda que curiosamente visitó durante sus más de 60 años como actor, ya que siempre destacó por su imagen de galán.

Y es que el actor y empresario teatral Arturo Fernández, fallecido este jueves a los 90 años, dedicó 68 años de su vida, desde su debut en la gran pantalla de la mano de Rafael Gil, al cine al teatro y la televisión, en la que su característica forma de hablar y su elegancia le convirtieron en el galán por antonomasia.

"Meto a los personajes en mi piel, no al revés. Así nunca me ha costado trabajo interpretarlos. Todos los personajes que he hecho he sido yo", aseguraba.

Estuvo encima de los escenarios hasta marzo pasado, cuando tuvo que suspender la gira con la que llevaba dos años las funciones previstas en Zamora de Alta seducción porque le dolía mucho la espalda, de la que ya le habían operado hacía unos años.

La vida de Arturo Fernández en imágenes

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Siempre compaginó cine y teatro

Muy aficionado al fútbol, fichó por un club de Tercera División, pero su meta era viajar a Madrid para ser actor. Llegó a la capital en 1949 y en 1951 ya debutó en el cine, en la película de Rafael Gil La Señora de Fátima, en la que tenía un papel secundario.

Hasta 1954 no hizo teatro, en el que debutó con Modesto Higueras, y después trabajó en las compañías de Conchita Montes y Rafael Rivelles.

Cuatro años después llegaría la película Las chicas de la Cruz Roja, de Rafael J. Salvia. Su suerte cambiaría con Distrito 5 (1957), una cinta de Julio Coll en la que debutó de protagonista y a la que siguieron muchos títulos como Un vaso de Whisky (1958), también del mismo director, o La casa de Troya (1959), de nuevo a las órdenes de Rafael Gil.

Su primer premio fue en 1961, el del Sindicato del Espectáculo al Mejor Actor, al que siguió al año siguiente el Nacional de Interpretación.

En 1966, y cuando ya había recibido la Medalla de Oro del Teatro de Valladolid y el Premio de la Crítica de Barcelona, creó junto a Conchita Montes y a Adolfo Marsillach su propia compañía de teatro.

A la década de los 60 pertenecen obras como ¿Quién soy yo? (1967) y Yo soy Brandell (1967). En 1968 le vuelven a dar el Premio del Sindicato del espectáculo al mejor actor y protagoniza la película de Luis César Amadori Cristina Guzmán.

Rueda de nuevo con Rafael Gil en 1969, en esta ocasión El relicario y al año siguiente, con Juan de OrduñaLa tonta del bote.

De su producción cinematográfica destacan otros largometrajes como A sangre fría (Trampa al amanecer) (1959), de Juan BoschLos cuervos (1961), de Julio CollTocata y fuga de Lolita (1974), de Antonio Drove, y Desde que amanece, apetece (2006), de Antonio del Real.

Aquí la tierra - Retamos a Arturo Fernández

Sus últimos años los dedicó al teatro

En 1980 Arturo Fernández interpretó la obra teatral Homenaje a la que le siguieron La chica del asiento de atrás (1984), Pato a la naranja (1986), y Alta seducción (1989), llevadas de gira con gran éxito, especialmente la última, en las que participó como actor y empresario.

Posteriormente presentó La segunda oportunidad (1994), de Neil SimonMejor en octubre (1994); Esmoquin (2001) y Esmoquin 2 (2003).

Entre sus representaciones más aplaudidas figuran La herenciaDulce pájaro de juventudLa tercera palabra, Todo empezó por una manzanaPato a la naranja, Sencillamente un burgués, Lecciones de amor, o La bruja en zapatillas.

Después intervino en rodajes como Truhanes (1983), de Miguel Hermoso, transformada en serie para Tele 5 (1993) y por la que obtuvo el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos.

A sus 88 años, Arturo Fernández continúa siendo el eterno seductor

También triunfó en la pequeña pantalla

En la pequeña pantalla hizo, asimismo, la popular comedia familiar y costumbrista de Antena 3 La casa de los líos (1996-2000). Su popular "chatina" era "un gesto de cariño" que se quedó en su vocabulario, y de paso en el de media España, tras su paso por esa exitosa serie de televisión.

Entre sus trabajos más recientes destacan Enfrentados (2014), comedia teatral en la que Fernández interpreta a un sacerdote, y el reestreno de Alta Seducción en 2017, con gran éxito, y con la que ha estado dos años de gira por España.

El actor decidió rescatar esta obra de los ochenta para interpretarla junto a Carmen del Valle, con quien ya hizo La montaña rusa en 2010.
Tenía que actuar en Zamora el 22 y 23 de marzo de 2019, pero suspendió porque, según informó su mujer, Carmen Quesada, tenía fuertes dolores de espalda.

Fue ingresado en un hospital de Madrid, donde le operaron el 2 de abril y no pudo superar el posoperatorio.

El artista era Hijo Predilecto de Gijón y Adoptivo de Oviedo, tenía los premios del Círculo de Escritores Cinematográficos (1984), Premio Ercilla de Teatro (2000), Nacional de Teatro Pepe Isbert (2002), la Medalla del Ministerio de Cultura al Mérito en Bellas Artes (2004) o la medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2013)

Arturo Fernández estuvo casado entre 1967 y 1978 con la aristócrata María Isabel Sensat Marqués, con quien tuvo tres hijos.

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