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"Ábreme los ojos", el grito de supervivencia de Qusay Hussein

  • Qusay Hussein sobrevivió con 17 años a un ataque en Irak que le dejó ciego y desfiguró el rostro
  • Hoy está a punto de licenciarse en Psicología en la Universidad de Texas y da charlas motivacionales
  • RTVE.es estrena el documental 'Ábreme los ojos', de Médicos Sin Fronteras, que relata su historia 

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'Ábreme los ojos', un documental sobre voluntad inquebrantable de sobrevivir

El 3 de agosto de 2006 Qusay Hussein jugaba al voleibol en la ciudad milenaria de Hatra, en el norte de Irak, cuando un atentado suicida estuvo a punto de costarle la vida. La bomba le dejó ciego y le desfiguró la cara. Tenía 17 años y todos sus sueños se vinieron abajo. Cuando volvió en sí le suplicó a su médico: "Ábreme los ojos", una frase que, doce años después, es el título del documental de Médicos Sin Fronteras que relata su voluntad inquebrantable de sobrevivir.

“El doctor se acercó a mí y le dijo a mi padre, ‘ve a cuidar a tus otros hijos, Qusay morirá en media hora’", recuerda. El ataque mató a 16 personas, entre ellas a su mejor amigo, y dejó 56 heridos. Cuando su padre llegó no fue capaz de reconocerle, “no tenía nariz ni mejillas”. En Hatra solo había una pequeña clínica desbordada atendida por un médico y varias enfermeras donde no podía ser operado, pero su padre no se rindió. Decidió llevarle a Mosul, a un puesto de control estadounidense para que se hicieran cargo de él.

“Cuando ocurrió la explosión salí volando por los aires. Estuve en coma durante 12 días y mi familia no tuvo noticias mías, me hicieron un funeral. Cuando la intérprete llamó a mi padre no creyó que yo siguiera vivo”, relata.

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El hospital de los cuerpos rotos 

Durante dos años Qusay soportó el dolor como podía, sin medicinas porque las carreteras eran peligrosas, pasaba los días frente al televisor pensando qué sería de su vida. hasta que un día escuchó un anuncio de Médicos Sin Fronteras: habían abierto un hospital en Amán para afectados por la guerra. Rápidamente llamó a uno de sus hermanos y le pidió que marcara el número que ponían en pantalla. A los 11 días recibió un mensaje en el que le felicitaban y le comunicaban que había sido admitido.

Qusay pasó tres años en el hospital de Cirugía Reconstructiva de Amán, el único centro de la región dedicado a tratar a heridos de las distintas guerras en Oriente Próximo. RTVE lo visitó hace unos meses. Allí conoció a pacientes procedentes de Irak, Siria, Yemen, Libia y Palestina. Heridos por explosiones, por munición, por quemaduras, necesitados de intervenciones quirúrgicas específicas y complejas a las que no tenían acceso en sus países.

El hospital de los cuerpos rotos abrió sus puertas en 2006, tres años después de la invasión estadounidense de Irak. Con la guerra en Gaza en 2008 y con las que siguieron a la llamada 'Primavera Árabe' el número de pacientes se multiplicó. En total, desde su apertura, los médicos de este centro han realizado 11.000 intervenciones ortopédicas, plásticas y maxilofaciales. Qusay fue uno de sus primeros pacientes y recuerda los tres años que pasó allí como los más maravillosos de su vida. Tuvo que asumir que nunca recuperaría la vista pero, gracias al apoyo psicológico de los profesionales, comenzó a ser independiente de nuevo.

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“Conocí a mucha gente, muchas culturas, mucha diversidad. Me encontré a mí mismo, lo que soy y lo que puedo hacer”, asegura.

De Amán a refugiado en EE.UU.

En el hospital de Amán fue sometido a 35 operaciones, tras su paso por el centro decidió que quería ayudar a otras personas en su situación y se marcó un objetivo: aprender inglés y formarse. Solicitó asilo en Estados Unidos, donde le reconocieron el estatus de refugiado, aunque su familia no apoyaba la idea y al principio no fue fácil: "Me pasaba las noches llorando". Todo cambió cuando le pidió a su asistente social que le sacara a la calle y se apuntó a clases de inglés, sacó la segunda mejor nota de la región en bachillerato. "Si encuentras excusas para todo, jamás triunfarás", sostiene.

Qusay explica que la mayor dificultad para las personas con discapacidad es que son aislados de la sociedad. "Eso es lo que les mata, la sociedad te puede levantar o puede hundirte hasta el fondo". Por eso, considera que la atención en salud mental es clave para la recuperación de pacientes como él.

"Cuando escuchas a alguien, lo alivias", recalca. Ahora, además de estudiar Psicología en la facultad, da charlas motivacionales y está escribiendo sus memorias, pero tiene claro su sueño: doctorarse y volver a Amán para trabajar con Médicos Sin Fronteras y ayudar a otros como él. "Fui paciente y quiero volver como médico, sería increíble".

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