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Muere Mohamed Morsi, el presidente islamista derrocado por los militares en Egipto

  • El exmandatario islamista se ha desplomado durante un juicio contra él por espionaje y ha fallecido poco después
  • Gobernó el país entre 2012 y 2013 antes de ser derrocado por el Ejército en un golpe de Estado no sangriento

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Muere el expresidente de Egipto Mohamed Mursi en pleno juicio

El expresidente de Egipto, Mohamed Morsi ha muerto este lunes a los 67 años durante una sesión de un juicio contra él por espionaje, según ha informado la televisión estatal.

El expresidente, que gobernó el país entre 2012 y 2013 antes de ser derrocado por el Ejército en un golpe de Estado no sangriento, se ha desplomado después de prestar declaración en la Academia de la Policía de El Cairo, donde estaba siendo juzgado por cargos de espionaje a favor de Catar.

La Fiscalía General egipcia ha explicado que el expresidente ingresó cadáver en el hospital al que fue llevado tras desmayarse en el recinto de confinamiento del tribunal. En un comunicado, el fiscal general, Nabil Sadeq, ha indicado que Morsi "llegó al hospital muerto a las 16.50 y se comprobó que no había heridas recientes a la vista en el cadáver del fallecido".

En el texto, el responsable de la Fiscalía ha señalado que durante el juicio, Morsi pidió la palabra y se le permitió hablar durante cinco minutos antes de ir a un receso para la deliberación del caso. En ese momento, y "mientras estaba el acusado Mohamed Mursi dentro de la jaula se desmayó y se trasladó directamente al hospital, y se comprobó su muerte".

El fiscal general ha ordenado "el traslado de un equipo de miembros de la Fiscalía de la Seguridad del Estado y de la Fiscalía del Sur del Cairo para examinar el cuerpo del fallecido".

La emisora publica no ha ofrecido más detalles sobre las causas de la muerte del exmandatario islamista, que llevaba encarcelado desde el 3 de julio de 2013, fue sometido a múltiples juicios en este tiempo y su salud se había deteriorado mucho durante los seis años que había permanecido en arresto.

Los Hermanos Musulmanes califican de asesinato la muerte

El exministro egipcio de Asuntos Parlamentarios, Mohamed Mahsub, que formó parte del Gobierno de Mohamed Mursi, ha calificado de "asesinato" la muerte del derrocado mandatario. En un vídeo publicado en Facebook, Mahsub ha denunciado que Mursi "murió encarcelado en solitario, privado de la visita de su familia y de la atención médica".

Los Hermanos Musulmanes también han denunciado que se trata de un asesinato y han pedido a los egipcios un funeral masivo por Morsi. En un comunicado en su página web, también han llamado a manifestarse ante las embajadas de Egipto alrededor del mundo.

Por su parte, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha lamentado la muerte del expresidente de Morsi y ha acusado a la Unión Europea de "hipócrita" por reunirse con Abedelfatah Al Sisi, que dirigió el golpe de Estado contra Mursi y gobierna ahora el país. En declaraciones al periódico Hürriyet,  Erdogan ha asegurado que desea " la misericordia de Dios con nuestro hermano mártir, quien se convirtió en presidente de Egipto al recibir el 52% de los votos".

Mientras que Amnistía Internacional ha pedido una investigación justa y transparente sobre la muerte.

El expresidente egipcio, Mohamed Morsi, juzgado en el Cairo (Egipto) en 2016.

El expresidente egipcio, Mohamed Morsi, juzgado en el Cairo (Egipto) en 2016. EFE

El exdirigente de los hermanos Musulmanes, se encontraba preso en la cárcel de Burg al Arab, y sobre él pesaban varias ya sentencias. En 2017 fue condenado a cadena perpetua por supuesto espionaje en favor de Catar y cumplía también una condena de 20 años por la muerte de manifestantes en 2012.

Morsi llegó al poder de la mano de los Hermanos Musulmanes en las primeras elecciones democráticas tras el derrocamiento de Hosni Mubarak durante la "primavera árabe", y fue depuesto por un golpe de Estado encabezado por el actual presidente, Abdelfatah al Sisi, en julio de 2013, al año siguiente de acceder al poder a través de las urnas.

Mandato polémico y agitado

Su breve mandato fue muy polémico y agitado, y en varias ocasiones hubo protestas en las calles en contra de sus políticas consideradas no inclusivas y radicales, sobre todo por la minoría cristiana de Egipto, las mujeres y los sectores más liberales.

La polarización en el país fue en aumento a lo largo de 2013 hasta las masivas manifestaciones del 30 de junio para pedir su renuncia y la convocatoria de elecciones anticipadas. La sorprendente irrupción de las Fuerzas Armadas con un ultimátum de 48 horas significó el comienzo del fin para Mursi, quien hasta el final se negó a dar su brazo a torcer y a dialogar con la oposición.

El 3 de julio, los militares, liderados por al Sisi, acabaron apartándolo del poder por la fuerza y fue detenido por su propia guardia presidencial en el palacio de Ittihadiya.

Mursi había llegado a la presidencia de Egipto casi por casualidad, al ser el candidato "de repuesto" de los Hermanos Musulmanes en las elecciones de 2012, las primeras democráticas celebradas después de la revuelta popular que un año antes acabó con los 30 años de mandato del "faraón" Hosni Mubarak.

De origen humilde, nació el 20 agosto de 1951 en el pueblo de Al Adwa, en el delta del Nilo, y se formó como ingeniero, llegando a ser entre 1985 y 2010 jefe del departamento de Ingeniería de la Universidad de Zagazig, cerca de su localidad natal. Entró a formar parte de los Hermanos Musulmanes en 1979 y escaló en su organigrama hasta que en 1995 se convirtió en miembro del Consejo Consultivo, su máximo órgano de decisión. Durante la revolución de enero de 2011, que acabó con el régimen de Mubarak, fue recluido en la prisión de Wadi Natrun, al norte de El Cairo, junto a otros líderes islamistas, pero logró escapar gracias al caos y fue juzgado posteriormente por esa huida.

También ejerció durante tres años como profesor universitario en California, aunque su estancia en Estados Unidos no hizo que cambiaran sus ideas y valores conservadores y tradicionales, que muchos vieron reflejados en la "primera dama", cubierta de la cabeza a los pies.

Desde el derrocamiento de Morsi, las autoridades han perseguido a los simpatizantes, integrantes y líderes de los Hermanos Musulmanes, que fue declarado grupo terrorista en diciembre de 2013.

A pesar de la represión, Morsi siguió defendiendo hasta el día de hoy su legitimidad como presidente de Egipto, que reivindicaba en las pocas sesiones en las que las cámaras podían capturar su imagen, cada vez más deteriorada.