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Elecciones autonómicas

Ciudadanos irrita al PP con su campaña "plagio" en su apuesta por conquistar el voto de la derecha

  • La pugna por ser "líder de la oposición" está llevando a Casado y Rivera a emitir mensajes electorales calcados
  • El PP denuncia que imitan sus medidas en una estrategia que a Cs le sirve para crecer y no afecta al votante

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Pablo Casado, en un acto electoral en Palma y Albert Rivera atendiendo a los medios en Ávila, el 14 de mayo.
Pablo Casado, en un acto electoral en Palma y Albert Rivera atendiendo a los medios en Ávila, el 14 de mayo. EFE

La contienda entre el PP y Ciudadanos se ha apretado al máximo desde las elecciones generales del 28A, en la medida en que los apenas 200.000 votos que les separaron en las urnas ponen en abierta disputa el puesto de alternativa al PSOE de Pedro Sánchez, ahora en la arena regional y local. Con menos de una semana de campaña para las elecciones autonómicas y municipales, la carrera de PP y Ciudadanos no es que discurra por calles paralelas hacia la meta del 26 de mayo, sino que se ha convertido en una lucha a codazos por ocupar la misma, la del centro derecha, la que conduce -así lo proclaman Pablo Casado y Albert Rivera- a convertirse en "líder de la oposición".

Desde el primer día, ambos se han ofrecido como "contrapeso" político al PSOE y sus eventuales aliados de gobierno. El segundo, ambos prometieron llevar dicho contrapeso al terreno fiscal, al asegurar que en las comunidades donde gobiernen reducirán el tramo autonómico del IRPF en la misma medida que Pedro Sánchez suba los impuestos a nivel nacional. Al mismo tiempo, coincidieron en subrayar su conocida promesa de eliminar el impuesto de sucesiones y, uno frente al otro, sus respectivos cabezas de lista al Parlamento Europeo repitieron en un debate que condicionarán su apoyo al futuro comisario europeo de Justicia a una reforma de la euroorden para evitar situaciones como la del fugado Carles Puigdemont.

Los mensajes, los gestos, la iconografía, hasta el vestuario de Casado y Rivera parecen asemejarse día a día, en especial allí donde los duelos son más enconados, como la Comunidad de Madrid, donde los naranjas podrían quedar por delante del PP en una treintena de ayuntamientos, quizá también en el de la capital, según subrayan los propios candidatos de Cs. Valga como ejemplo de esta confusión la anécdota vivida en la Pradera de San Isidro este 15 de mayo, cuando al llegar Albert Rivera sonaba a todo volumen la música del PP en unos autobuses.

Pablo Casado y Albert Rivera, en la pradera de San Isidro en Madrid junto a sus candidatos para el 26M.

Pablo Casado y Albert Rivera, en la pradera de San Isidro en Madrid junto a sus candidatos para el 26M. EFE

Pero si ambos partidos tienden a igualarse cada vez más en su lucha por un electorado común, cabe preguntarse qué les hace al final distinguibles para el votante, qué criterios le restan a este para elegir a uno u otro y, si al fin y al cabo, esta estrategia conduce a algo.

La competencia con el PP, estrategia buscada

Para Ciudadanos es la estrategia adecuada, la que mantiene "dirección y rumbo" tras las elecciones generales, señala a preguntas de RTVE.es el politólogo Pablo Simón, profesor en la Universidad Carlos III y miembro del grupo Politikon. "Su diagnóstico es que han podido entrar en el electorado de la derecha y que tienen margen de crecimiento. Lo que hacen es seguir anclándose a las propuestas más a la derecha de su programa".

Los objetivos del partido de Rivera, a juicio de este experto, son similares a los que tenía Podemos en 2015 y que le llevaron a triunfar en los conocidos como 'ayuntamientos del cambio': encabezar su bloque ideológico -en este caso el de la derecha- y lograr la conquista de alguna plaza clave o erigirse en alternativa de gobierno en algunas capitales y regiones.

"El agobio del PP viene de ver a quién le queda mejor el marco del contrapeso al PSOE" que ambos partidos están usando en campaña y al que ni 'populares' ni naranjas van a renunciar, considera Julio César Herrero, experto en comunicación política e investigador en la Universidad de Alcalá. Porque se ajusta bien a su discurso: "Frente al desmán del PSOE, contrapeso", y parte de la campaña de PP y Ciudadanos se juega en ver cuál de los dos resulta más creíble en esta idea a ojos de los votantes.

Otra cosa es que este concepto "tergiversa y distorsiona sibilinamente la idea de las elecciones", añade Herrero, puesto que "remite a un contexto que no es el que toca ahora. Al elector se le está haciendo pasar una cosa por otra; elegir a un presidente autonómico o a un alcalde no consiste en buscar un contrapeso al gobierno nacional".

¿Original o copia?

Si las promesas en esta campaña tienden a igualarse es, en parte, porque ya no cabe la mención permanente a Cataluña y es el eje económico y social el más prominente en los comicios locales y autonómicos. En este terreno, afirma Pablo Simón, aunque Ciudadanos mantiene algunas de sus propuestas más antiguas, como el contrato único o la gratuidad de la educación de cero a tres años, "se ha estado aproximando" al PP en continuación de su citada estrategia.

El PP se siente ofendido y no oculta su irritación por este comportamiento. El número dos del PP, Teodoro García Egea, lleva días señalando en público lo que en el PP consideran directamente un "plagio", y al referirse a Ciudadanos y Albert Rivera recurre a la imagen de los "malos alumnos que copian en el examen a ver qué pillan", tratando de aportar pruebas en las redes sociales del partido.

Original o copia, es el dilema que plantean los 'populares' a su electorado, esperando la respuesta obvia. Sin embargo, en opinión de los expertos consultados por RTVE.es, a la hora de la verdad, esta es una cuestión menor para los votantes que, al fin y al cabo, no están tan pendientes de los contenidos, sino de otras señales que se desprenden de las campañas y los candidatos. Al fin y al cabo, recuerda Pablo Simón, la lectura de los programas electorales es inferior al uno por ciento.

"A la hora de conformar su decisión -explica este politólogo- los electores buscan lo que se llama atajos informativos: las siglas del partido, la evaluación que hacen de su gestión, la confianza en los candidatos... Aunque ambos partidos estén marcando discursos parecidos, hay otros elementos que los ciudadanos incorporan, descontando el efecto de que hablen de programas parecidos".

Por supuesto, si se demuestra que una medida viene a rebufo de otra, eso deja en mal lugar al que copia, dice Julio César Herrero. "Si no, no deja de ser un cruce de acusaciones que puede tener cierta gracia discursiva pero sin ninguna utilidad práctica".

El factor del candidato

Al margen de los contenidos programáticos, los electores también evalúan a los candidatos y votan según su percepción de quién es más creíble, honesto, eficaz o simplemente cae mejor. Ciudadanos también juega esta baza, y no siempre con desventaja frente a sus adversarios 'populares', pese a ser un partido más joven y de mucha menor implantación territorial.

De hecho, tiene candidatos que en algunos municipios gozan de más visibilidad que los del PP, cita el politólogo Pablo Simón. Por ejemplo, en Madrid, donde Ignacio Aguado y Begoña Villacís son más conocidos por los votantes que Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida y donde, además, la "ausencia de pasado", es decir, su inexperiencia de gestión, no juega en contra.

El PP contrapone el argumento de la fiabilidad, o más bien la falta de ella, la posibilidad no descartada por Rivera de que Ciudadanos apoye al PSOE en determinadas regiones (podrían ser la llave para un gobierno socialista en Aragón, Extremadura y Castilla-La Mancha, según los sondeos) en función del candidato y su afinidad con la línea política de Pedro Sánchez.

Por eso, la puesta en escena de estas elecciones como una "segunda vuelta" de las elecciones generales y las proyecciones, verosímiles o no, de sus resultados al terreno de los ayuntamientos y los parlamentos autonómicos hacen previsible que las semejanzas y la disputa continúen hasta el último día.

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