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El Met explora el fascinante universo Camp

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Una oda al exceso, el artificio, la desmesura y lo antinatural.  AFP

Una oda al exceso, el artificio, la desmesura y lo antinatural. Así es ‘Camp: Notes on Fashion’, la exposición que inaugura ahora el Metropolitan Museum de Nueva York y que toma como referencia el ensayo que Susan Sontag publicó en 1964. "Muchas cosas en el mundo carecen de nombre; y hay muchas cosas que, aun cuando poseen nombre, nunca han sido descritas. Una de ellas es la sensibilidad que atiende por el culto nombre de 'Camp'", dice la escritora. "Camp es aquello que ama lo ‘no natural’. 

El Metropolitan de Nueva York expone y analiza el universo Camp AFP

Partiendo de esta premisa, Andrew Bolton y Wendy Yu, comisarios de la exposición, seleccionaron 250 piezas que decoran las salas del museo. Objetos y prendas de absoluta actualidad que conviven con otras que datan del  siglo XVIII, época en la que Sontag sitúa los orígenes del gusto 'Camp', una estética que definen como “una combinación letal de artificios, teatralidad y exageración” pero también como “una exageración del gesto con elementos de ironía, humor e incluso parodia”.

Vestido de Thierry Mugler 'resucitado' por Cardi B. AFP

La extravagancia es el sello distintivo de lo camp y extravagancia es lo que se acoge ahora el museo. Gucci, patrocinador de esta exposición, es hoy sinónimo de Camp gracias al estilo barroco y retro de su director creativo Alessandro Michele. Sus prendas, como no, forman parte de la exhibición y junto a ellas vemos piezas icónicas como el vestido de 1985 que hizo Thierry Mugler y que Cardi B llevó este año a la gala de los Grammy, o el vestido cisne de Marjan Pejoski que Björk lució en la alfombra roja de los Oscar en 2001. 

Diseño de Gianni Versace expuesto en el MET. AFP

Además, hay creaciones de creadores y creadoras de todos los tiempos: Franco Moschino, Jeremy Scott, Tom Browne, John Galliano, Jean Paul Gaultier, Marc Jacobs, Karl Lagerfeld, Yves Saint Laurent, Anna Sui, Gianni Versace, Vivienne Westwood y Victor & Rolf, entre otros.

Diseño de Palomo Spain expuesto en el MET.

Junto a ellos se muestran prendas de cinco jóvenes creadores, entre ellos Palomo Spain, que destacan por su moda osada y sensible pero también potente, un arma imprescindible para derribar romper con barreras y tabúes. 

El diseño seleccionado por The Costume Institute en el Metropolitan Museum de Nueva York es el que cerró el desfile de la colección Hotel Palomo para la temporada primavera/verano de 2018. Se trata de una pieza especial, un vestido realizado en gasa con aplicaciones de volantes y plumas en el cuerpo, cuello y mangas del diseño. Con ella, el trabajo de Alejandro G. Palomo se codea con el de los más grandes. Pero no es el único diseño de Palomo Spain que se puede ver en un museo.

¿Pero qué es 'Camp'? 'Camp' es el retrato del Luis XIV, Oscar Wilde, una lámpara Tiffany, Greta Garbo, El Lago de los cisnes, La Lupe, David Bowie, Flash Gordon, las Óperas de Bellini...

Susan Sontag dice que hay afinidad entre el Camp y la homoxesualidad. AFP

Hay en lo 'Camp' un alto compenente gay que Sontag explicó como "una cierta afinidad entre el Camp y la homoxesualidad". Hablamos de una estética que cuestiona el género y hace gala de una sobreactuación adoptando una pose exagerada, como una forma de identidad. "Esta exposición sirve también para celebrar la cultura del colectivo LGBTIQ+ y su diversión a la hora de vestirse", decía Anna Wintour. "Empezamos con El Rey Sol y terminamos con las reinonas, las drag queens". 

250 objetos sirven al MET para explorar la estética Camp. AFP

Y es que el Camp es el género del divismo, es una actitud que desafía el status quo y es una mezcla, inteligente, entre el arte ‘culto’ con la cultura popular. Camp lo es todo y todo puede ser 'Camp', depende de la óptica con la que se mire. Y del gusto. Marilyn Monroe fue sinónimo de glamur, pero con el tiempo la percepción del glamur cambia y lo que antes era glamur ahora puede ser 'Camp'. 

Las plumas son uno de los símbolos Camp. AFP

Sontag, que termina diciendo que el Camp es bueno porque es horrible, dibuja un mapa para conectar esta sensibilidad estética con otras que cuestionan el buen gusto. ¿Pero es lo feo la antítesis del buen gusto? Curiosamente el feísmo es la tendencia que más fuerte ha arraigado en la moda. Firmas como Prada, Vêtements y Gucci han sabido canalizar, y manipular, lo 'Camp' conscientes de que la moda está redefiniendo sus valores, criterios y códigos. Y lo han hecho porque así lo ha querido la sociedad, harta de tópicos y, sobre todo, con ganas de dejar atrás esa idea de perfección tras la que se esconden frustraciones, machismo e incluso homofobia.

Calzado de Salvatore Ferragamo. AFP

Hoy lo feo es tendencia y salta de la pasarela a la calle. Y lo curioso es su gran aceptación. El afeamiento de la moda se está haciendo extensible a otros sectores y, curiosamente, aumenta. Y lo hace porque no pasa desapercibido. Ya lo decía Sontag: “Me siento fuertemente atraída por el 'Camp' y casi tan fuertemente ofendida por él”. Está claro: si te gusta, es ropa; si te horroriza, es moda. 

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