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Día Mundial del Teatro

De Lope de Vega a Unamuno: las joyas teatrales que atesora la Biblioteca Nacional

  • La BNE cuenta con fondos excepcionales de teatro español donde sobresale el Siglo de Oro
  • Una gran colección de miles de manuscritos, impresos y autógrafos de Lope, Calderón, Buero Vallejo o Lorca

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A la izq. una obra de Lope de Vega conservada en la BNE a la dcha una imagen del autor

El gran Lope de Vega se quejaba, y no le faltaba razón, de la multitud de “copias piratas” que circulaban de sus obras. Algunos avispados espectadores las memorizaban, reescribían y publicaban sin freno.

“Es sorprendente porque algunas de estas 'copias de memoria' que conservamos son muy fieles. Lo cual lleva a sospechar que algunos de estos copistas no eran espectadores espontáneos sino gente que trabajaba en el teatro: podían ser apuntadores, actores o con una relación más directa con las compañías”, explica Javier Docampo, director del departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional (BNE).

'La dama boba'. Lope de Vega.1601.BNE

Estos curiosos “plagios” junto a autógrafos, manuscritos (10.500), impresos (55.000), carteles y miles de documentos relacionados con las tablas, conforman el extraordinario fondo teatral que atesora la magna biblioteca. Una referencia internacional cuando celebramos este miércoles el Día Mundial del Teatro.

Solo un dato para hacernos una idea del volumen: los textos abarcan las tres cuartas partes de toda la tradición teatral española. La joya de la corona es la colección del Siglo de Oro con obras de puño y letra de plumas incontestables como Calderón de la Barca o Tirso de Molina, junto a otros muchos autores menos conocidos. Destaca la preciosa colección de 25 tomos de las comedias de Lope de Vega, una de las piezas más raras y costosas.

El día a día de las compañías teatrales

Los fondos son una mina inagotable para los apasionados del arte de Ovidio. Más allá del fetichismo de observar la peculiar caligrafía del Fénix de los Ingenios, los documentos reconstruyen en los pequeños detalles el día a día de las compañías.

Un ejemplo son los "pliegos de memoria", que no eran otra cosa que las chuletas que guardaban los actores con el texto por si se les iba el santo al cielo. También se conservan los manuscritos que compraban los directores a los dramaturgos y así adquirían los derechos de representación. Obras que recogen en los márgenes anotaciones sobre las giras, la recaudación o los embates de la censura en el siglo XVII.

Relación de la comedia 'La vida es sueño' (1805-1844). Calderón de la Barca. BNE.

“Tenemos también un manuscrito de Luis de Belmonte, El acierto y el engaño y el robador de su honra (1641), donde se eliminaron las referencias a lo escatológico porque se hablaba de orina y pudieron parecer inadecuadas para una representación pública. Esto fue tachado aunque aún se puede leer. Eran para que el actor supiera que no lo tenía que decir”, explica a RTVE.es Javier Docampo.

El experto desgrana cómo la BNE se ha nutrido de los textos que aportaron muchos coleccionistas en la segunda mitad del siglo XIX. De especial interés es la biblioteca de Agustín Durán comprada a su viuda en 1863. Eran coleccionistas, sí, pero también filólogos o estudiosos que enfocaron el interés durante el Romanticismo hacia el libérrimo estilo del siglo de Cervantes. Y se empeñaron en recomponer las piezas del puzle.

Tesoros escondidos

Otros de los tesoros que se concentran en las salas de la Biblioteca Nacional son el medieval Auto de los Reyes Magos, procedente de la Catedral de Toledo y considerado como origen del teatro español o una de las raras copias de El cerco de Numancia de Miguel de Cervantes.

En un salto contemporáneo se suman libretos de Galdós, Benavente, Lorca, Unamuno, Buero Vallejo, los hermanos Quintero…. y más. La mayoría de los ejemplares están digitalizados y se puede acceder a ellos a través del catálogo de la BNE. Uno de los más consultados por hispanistas e investigadores internacionales del teatro español.

“La tradición teatral española está extraordinariamente bien documentada. No se puede comparar a otros países europeos. Hay que pensar que no conservamos ningún autógrafo (de puño y letra) de Shakespeare. Y en Francia tampoco de grandes autores como Moliére. Del creador de Romeo y Julieta no se conservan más que 1.000 manuscritos y ya si pensamos que del Siglo de Oro español hay más de 2.000. Con esto nos hacemos una idea de la riqueza”, puntualiza el especialista.
 

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