Enlaces accesibilidad

'Cafarnaúm', la película que quiere terminar con la miseria infantil del Líbano

  • RTVE.es entrevista a la directora Nadine Labaki, ganadora el Premio del Jurado en el Festival de Cannes

Por
Entrevista con Nadine Labaki, directora de 'Cafarnaúm'

Cambiar el mundo puede sonar a ideal pretencioso para un artista, pero tiene todo el sentido en la voz de Nadine Labaki (Líbano, 1974). La cineasta libanesa (Caramel, ¿Y ahora adónde vamos?) estrena -el 15 de febrero en España- Cafarnaúm: una inmersión directa a la miseria infantil en los caóticos arrabales de Beirut que supone un giro radical en su carrera.

La película fue una de las triunfadoras del pasado Festival de Cannes (ganó el Premio del Jurado) y es una de las finalistas al Oscar a mejor película de habla no inglesa, la categoría en la que reposan algunas de las mejores películas de este año (RomaCold WarUn asunto de familia).

Nadine Labaki, en la presentación de Cafarnaúm en Cannes.

Nadine Labaki, en la presentación de Cafarnaúm en Cannes. EFE apc

Cafarnaúm es el resultado de un proceso enorme: tres años de investigación por los barrios marginales, un largo casting de actores no profesionales, seis meses de rodaje y 500 horas de material. “Hay una fina danza entre la ficción y la realidad en el proyecto. Zian, el niño protagonista quiere vivir en Suecia en la película y ahora vive en Noruega. A la actriz principal la detuvieron porque no tenía papeles justo antes de rodar una escena en la que era detenida”, explica Labaki, en una entrevista realizada en el pasado Festival de San Sebastián.

P.: La película tiene un tono realista, la única licencia es que se presenta casi como una fábula: un juicio que un niño plantea a sus padres por haberle traerle al mundo.

R: La razón de este juicio es que representa la sociedad: a nosotros juzgando a esta gente. Y por eso era muy importante, porque les doy a los padres el tiempo de hablar, de expresarse ante nuestra sociedad que les juzga. Es muy simbólico proque tendemos a juzgarles. Decimos: ¿Por qué tratan al niño así? ¿Por qué tienen tantos hijos? ¿Por qué no pueden darles amor? Tendemos a esa reacción normal, pero, en definitiva, son víctimas de un sistema que les excluye y no les ayuda en ningún modo a mejorar o comportarse de otro modo. Es importante escuchar el punto de vista de otros. Es el único modo.

P: ¿Cuántos Zian hay?

R: No te lo creerías. Hay miles y miles de niños, no ya en su posición, incluso peor. Lo que se ve en la película, el maltrato, la negligencia, el abuso… está más allá de lo imaginable. Hay miles de niños que no tienen infancia en su mirada, que no tienen ninguna emoción en su comportamiento. Niños que no lloran, no bailan, no juegan. Les das un juguete y ni lo tocan. Están privados de cualquier reacción humana normal. No sé si somos conscientes de la enormidad del problema. Estos miles de niños se convertirán en adultos y ¿qué clase de adultos van a ser, creciendo con tanta ira también? Las estadísticas dicen que en el mundo hay 280 millones de niños trabajando. No sé si somos conscientes del problema o que no queremos mirar. Están el margen de nuestras vidas y nuestra sociedad, pero están ahí y existen.

Hay miles de niños que están privados de cualquier reacción humana normal

P.: En la película muestras también la inmigración, etíope en este caso. Es un asunto mundial en un momento en el que los países se encierran más y más en sí mismos.

R: Es un problema global, de cualquier gran ciudad. Estos cinturones de comunidades marginadas, completamente invisibles porque el sistema no puede encontrar soluciones para ellos. Viven en stand by. Son comunidad es que no tiene derechos, ni educación, ni encuentran trabajo. Solo viven invisibles.

P.: ¿Qué ha supuesto está película en el Líbano?

P.: Es un tsunami. Mucha gente se siente involucrada y responsable. Y eso es importante para mí: que salgas del cine siendo consciente de tu responsabilidad como ser humano en el mundo. Porque todos lo somos. No solo es la responsabilidad del gobierno, aunque a ciertos niveles son los únicos responsables, pero también podemos hacer algo al respecto.

Una película puede ser más poderosa que cualquier discurso político

La esperanza con la que hicimos esta película es que propiciara un debate. Y es lo que la película está haciendo. El debate está abierto y la idea es llevar está película más allá: organizar talleres con las ONG que trabajen con los derechos de los niños y con políticos que quieran hacer algo. No quiero que solo sea una película, quiero llevar esto más allá y encontrar soluciones. Porque creo firmemente que una película puede ser más poderosa que cualquier discurso político.

P.: Eso es toda una declaración de fe en el poder del arte.

R.: Creo que el arte debe estar más presente en la vida de la gente, en la búsqueda de soluciones, en la política. Es la única manera. Los políticos deberían escuchar al arte: los artistas cambiarían el punto de vista de la película. Porque está demostrado que la política ha fracasado a muchos niveles. No está encontrando soluciones adecuadas para nadie. Necesita al arte, el arte tiene que estar más involucrado en la política para que pueda realmente cambiar el modo de pensar. Quizá sea muy ambicioso, pero es el objetivo.

Nadine Labaki y el niño-actor Zain Al Rafeea, con el Premio del Jurado del Festival de Cannes.

Nadine Labaki y el niño-actor Zain Al Rafeea, con el Premio del Jurado del Festival de Cannes. EFE PRO

R.: ¿Crees que existe un punto de vista artístico ‘femenino’?

R.: Creo que es normal que sea un punto de vista diferente. No puedo señalar dónde exactamente, ni si es mejor o peor. Es una cuestión de punto de vista diferente, un acercamiento distinto, lo cual es muy saludable. Y la maternidad aporta una capa diferente de entender al ser humano, o, al menos de entender a los niños. Pero no puede decir en qué consiste exactamente.

P.: Es tu tercera película, pero supone un cambio radical en tu estilo, que se aproxima ahora al cine más realista y de estética documental.

R.: Siempre ha sido mi objetivo empujar el cine hacia la realidad y no al revés. Pero cuando empiezas no sabes cómo hacerlo porque lleva mucho tiempo. Es algo que siempre ha estado en mí. Ahora he rodado más de 500 horas de material durante seis meses y nos tomamos nuestro tiempo con nuestros actores. Empezar a entenderse a uno mismo necesita tiempo. Y es lo mío: estoy fascinada por la realidad. Tengo un problema con la palabra actuar. A los actores les pedía que simplemente ‘sean’. Sí, es un estilo con el que voy a continuar.

Noticias

anterior siguiente